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martes 28 de julio de 2009

Antofagasta

Crónica de un viaje por la Puna catamarqueña
Aventuras de altura

Antofagasta de la Sierra y sus alrededores: tierra de volcanes, de lagunas de altura, de vicuñas y quebradas lunares. Una de las regiones menos contaminadas del mundo, de colores contrastantes y una vida adaptada a las condiciones extremas.

Las impresionantes paredes de Peñas Coloradas, donde se pueden ver petroglifos.

El paisaje volcánico en la subida al volcán Antofagasta, a más de 4000 metros de altura.

Por Graciela Cutuli

El oasis de El Peñón, a 60 kilómetros de Antofagasta de la Sierra, acaba de quedar atrás. Atrás quedaron sus callecitas silenciosas, sus casas de adobe, el campo de pastoreo comunitario donde se alimentan los animales sobre una vega bordeada de álamos, y la vista extraordinaria desde el mirador que da hacia las formaciones volcánicas de los valles circundantes. La vista parece no tener fin: y aquí mismo, en esta calma y soledad extraordinarias, se levanta el cementerio del pueblo, apenas un cuadrado rodeado de ladrillos de adobe donde el cielo parece más cerca que en cualquier otra parte de la Tierra.

Poco a poco, la ruta desierta vigilada por la silueta de decenas de volcanes que dibujan en el horizonte manchas violáceas, grises y rojizas nos lleva al pie del volcán Antofagasta. Lo rodea un impresionante campo de lava partida en millones de piedras que tapizan el pie del cono y las laderas: apenas unas matas tímidas de rica-rica, casi doradas entre tanta negrura, brotan entre las piedras. Esta planta típica de la Puna es una de las que se usan, en infusión, para combatir el mal de altura, y sus devotos aseguran que es más efectiva que las también tradicionales hojas de coca. Sobre el flanco del volcán se abre una huella, como una cicatriz ondulante, blanquecina sobre el paisaje oscuro: es la que hay que seguir para llegar hasta la cima, desde donde se divisan la laguna de la Alumbrera, los salares y el vastísimo desierto. Parte del grupo sube, esforzadamente, impulsado por las ganas de descubrir esa vista; otros quedamos al pie del volcán disfrutando del aire purísimo y un sol que atenúa el frío de la altura y el viento. Al bajar, mientras los más audaces retoman el aliento para volver a cruzar el campo de lava, nuestro guía sigue contando leyendas y tradiciones de la Puna: y en un alto del camino, todo el grupo se detiene para hacer una ofrenda en una apacheta, acumulando piedra sobre piedra como homenaje a la Pacha Mama, la generosa tierra que desde tiempos ancestrales brinda sus frutos a pesar de la lejanía y el clima inhóspito.

MEDIODIA EN ANTOFAGASTA Algunos kilómetros más adelante, el clásico cartel verde y blanco de Vialidad anuncia la llegada a Antofagasta de la Sierra, uno de los principales centros de servicios de la Puna catamarqueña, y punto de partida para descubrir una región tan remota como extraordinaria. La primera vista es sobre la Laguna de Antofagasta, un refugio de vida entre la aridez, donde las llamas apenas dan vuelta la cabeza para ver pasar el vehículo y luego vuelven, tranquilas, a su rutina de pastoreo y agua. Luego, la llegada al pueblo: en Antofagasta es mediodía, y el sol ya ilumina con una fuerza que hasta parece dar brillo a las opacas paredes de adobe de las casas alineadas en torno de las calles silenciosas y tranquilas. Es una hora de descanso, ideal para hacer un alto con empanadas y una “sopa a la antigua” en el comedor de doña Eloísa –una casona con patio y jardín donde rápidamente se arman las mesas para disfrutar del aire libre y el cielo de la Puna–. Y al terminar, nos despedimos con un corto paseo por las calles desiertas, donde sólo de vez en cuando se adivina una conversación detrás de las ventanas. Cuando Antofagasta quede atrás, será otra vez el tiempo de la aventura, esta vez para explorar los cañadones donde alguna vez los pueblos originarios dejaron su testimonio de arte y pintura.

QUEBRADA SECA A fuerza de doble tracción, avanzamos a más de 4000 metros de altura entre este paisaje digno de un planeta desconocido. Sólo las vicuñas, que viven en estas alturas extremas, observan con atención el paso del grupo, gráciles y abrigadas por una capa de su valiosísimo pelo. Y de pronto, cuando se aquieta el polvo que levantan los vehículos, el terreno se abre en una profunda grieta a pocos metros de la ruta. Es la Quebrada Seca, y aunque las paredes áridas bien le valen el nombre, al fondo discurre el agua de la vida, que la convirtió en refugio de los pueblos cazadores-recolectores miles de años atrás.

A 4300 metros de altura, la quebrada de arenisca es uno de los sitios arqueológicos más antiguos de la Argentina, de valor no sólo histórico sino también paisajístico y geológico, ya que aquí se pueden apreciar los distintos niveles de erupción que tuvo el volcán Galán, el gigante de la Puna catamarqueña, cuya intensa actividad marcó para siempre los relieves de la región. Con precisión, los guías ayudan a identificar las distintas capas: la primera revela una de las erupciones más antiguas del Galán, hace diez millones de años; le siguen otros estratos más rojizos de unos cinco y dos millones y medio de años respectivamente. Esa última erupción, en forma de ceniza con nubes ardientes, fue la que modeló gran parte del paisaje que estamos viendo hoy: “La ceniza corría a favor de la pendiente, como una colada, a grandes velocidades, arrasando todo a su paso. Una erupción así puede llegar a velocidades de 800 kilómetros por hora, como si fuera una bomba atómica”. La fuerza de la comparación revela la intensidad de aquel fenómeno ahora fijado en el tiempo con la solidez del mineral. Nuestro guía sigue: “Esas nubes ardientes, o flujo piroclástico, con la presión se acumula a veces en quebradas como ésta, de esa roca que llamamos toba. Aquí estamos a unos 30 kilómetros de la caldera del volcán Galán, pero las rocas de la colada llegan a unos 60 kilómetros. Y eso es sólo lo que va corriendo por la superficie, ya que lo que fue expulsado hacia arriba entra en la estratosfera y da la vuelta al planeta”. El Galán alcanza hoy unos 5100 metros de altura, pero antiguamente era un cerro mucho más alto, gigante entre los gigantes de una región donde las dimensiones pierden la escala humana y se calculan en miles y miles de metros: fue el vaciamiento de la cámara magmática, con la presión de la montaña arriba, lo que fue causando su hundimiento dentro de la cámara y su consecuente “achicamiento”. “Lo que quedó el cráter de hoy es prácticamente sólo la punta”; “era un auténtico gigante, como permite adivinar todavía su base de 42 kilómetros de largo, y su caldera volcánica, una de las más grandes del mundo”, cuentan los guías, como si las palabras no alcanzaran para describir tanta inmensidad.

Mientras tanto, en la vega del fondo de la quebrada, los animales bajan a tomar agua. Aquí no hay un solo camino hecho por el hombre: todos los senderos fueron trazados por el paso ágil, liviano y repetido de las vicuñas. Y aquí vivían también, hace miles de años, los pueblos de cazadores-recolectores que desafiaron la altura y dejaron su testimonio en los aleros y paredes de la quebrada.

PINTURAS RUPESTRES Avanzando un poco sobre el flanco de las paredes, no tardan en aparecer las pinturas: y aunque esperadas, no pueden dejar de provocar emoción al pensar en los hombres que las plasmaron, trazando líneas, puntos y círculos, con pigmentos y pinceles improvisados con sus propios dedos. La intensidad del color permite arriesgar la antigüedad: allí donde los trazos casi se confunden en el color arenoso de la roca se calculan al menos unos 4000 años; en las partes más recientes, que conservan mejor el tono rojizo, se puede hablar de unos 500 años. Como en un pizarrón gigantesco, van apareciendo las siluetas de las vicuñas, el suri y las llamas que poblaban sus vidas cotidianas, pero al mismo tiempo aparecen en las pinturas rupestres de la región animales como el mono y la serpiente, ajenos a la Puna, que revelan los movimientos de los pueblos en el tiempo y el espacio. También se ven figuras humanas con máscaras, líneas que se cree que indican los campos de cultivo y los canales de riego, y puntos que tal vez sirvieran como un modo de contabilizar el ganado. Son sólo conjeturas, las mismas que se suscitan ante los farallones de piedra de Peñas Coloradas, a pocos kilómetros de distancia, donde manos desconocidas tallaron petroglifos con figuras humanas y animales. Explorándolas, poco a poco cae la noche. El frío, que se hace sentir apenas el sol se oculta tras los volcanes, impulsa a regresar a los vehículos para recorrer nuevamente los kilómetros que nos separan de El Peñón, atesorando recuerdos e imágenes de una Catamarca tan imponente como remota y solitaria.

DATOS UTILES
Llevar, como para toda excursión en la Puna, buen abrigo, anteojos de sol y calzado de trekking. Si se viaja en vehículo propio, asesorarse en El Peñón y Antofagasta para saber hasta dónde se puede llegar y contratar guías.

Excursiones a Quebrada Seca, Peñas Coloradas y el Salar de Antofalla (requiere otro día completo): Socompa Expediciones. Tel.: 0387-4169130. E-mail: info@socompa.com / www.socompa.com

www.turismocatamarca.gov.ar

Pagina 12, 12 de Julio de 2009

Ciudades mas populares del Mundo

Las veinte ciudades turísticas más populares del mundo
Latinoamérica tiene dos representantes en la lista de aquellas ciudades más populares del 2009 elegidas en una encuesta de una prestigiosa revista.

El Mundo, 16 de Julio de 2009

La ciudad de Buenos Aires surge como la mejor posicionada dentro de Latinoamérica, ya que se encuentra en la cuarta posición (sin embargo bajó dos lugares desde la última elección) y la acompaña la ciudad de Cuzco en Perú, ocupando el puesto 16.
Esta lista surge de una encuesta online realizada por la reconocida revista especializada en turismo Travel+Leisure. Buenos Aires y Cusco superan en el ranking a Jerusalén (Israel), Siem Reap (Camboya), Quebec (Canadá) y Kyoto (Japón).
Además, en esta lista, no figuran Barcelona y París. Este año fue la ciudad de Udiapur, ubicada en la India., la que ocupó el primer lugar, seguido de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Bangkok (Tailandia), que ocupó el tercer lugar.

1 Udaipur, India
2 Ciudad del Cabo
3 Bangkok
4 Buenos Aires
5 Chiang Mai , Thailand
6 Florencia
7 Luang Prabang , Laos
8 New York
9 Romae
10 San Francisco
11 Sydney
12 Jaipur
13 Oaxaca
14 Estambul
15 Fez
16 Cusco
17 Jerusalén
18 Siem Reap
19 Quebec
20 Kyoto

Hotel Esplendor Savoy Rosario

Icono para una nueva bélle époque

El estudio Plan Arquitectura puso en valor el tradicional hotel Esplendor Savoy Rosario para la cadena local Fën Hoteles. La obra, de 8500 m2, duró dos años y apuntó a recuperar los elementos originales


La Nacion, 15 de julio de 2009

Por Marina Gambier

"Savooyyyy", solía repetir el cómico Alberto Olmedo en un juego de palabras con el que rendía homenaje a su ciudad y al hotel Savoy, un icono de la bélle époque rosarina, su tierra natal (algunos dicen que también usaba la palabra para referirse a las Bodegas Savoy, que lo auspiciaban).

La cuestión es que el imponente edificio, emblema de la arquitectura de principios de siglo pasado, está en la céntrica esquina de San Lorenzo y San Martín, y abrió sus puertas el 30 de abril de 1910 para cerrarlas en 2007, ya venido a menos tras haber permanecido ocupado por familias indigentes que lo saquearon durante los últimos 20 años.

Fue entonces que la cadena argentina Fën Hoteles adquirió la propiedad para refuncionalizarla y darle el mismo uso que tuvo en sus orígenes: un hotel de lujo y un punto de encuentro para la sociedad local.

La restauración de la casa, que ocupa 8500 m2 distribuidos en un subsuelo, planta baja y tres pisos, tomó dos años y estuvo a cargo del estudio Plan Arquitectura, formado por Mauro Bernardini y Cecilia Timossi.

El espíritu del proyecto apuntó a respetar el estilo y adaptar las instalaciones a los requerimientos de los viajeros del siglo XXI, para lo que hubo que acondicionar, fundamentalmente, casi todas las áreas interiores.

La recuperación de la fachada, de estilo neoclásico francés rematada por una cúpula de 21,5m2 y una aguja de 30 m, tomó 13 meses de obra, ya que está protegida por normativas municipales que no permiten alterarla.

Pero más allá del paso del tiempo y el abandono, el edificio estaba en buen estado de conservación general, a excepción de la planta baja, donde funcionaron emprendimientos gastronómicos que modificaron las estructuras. "El desafio mayor fue adaptar las instalaciones. Muchas de las habitaciones no tenían baño y la climatización por aire obviamente no existía, - sostiene Bernardini, sentado en el flamante lobby, ahora en un antiguo patio interior que fue abierto y techado con paños de vidrio para traer luz natural al ambiente, equipado con amoblamiento contemporáneo y objetos de Tramando."

Lo más interesante fue la restauración y recuperación de los elementos originales y las distintas áreas. No queríamos ingresar al edificio materiales estéticamente nuevos, así que utilizamos los revestimientos que había en los baños, como las mayólicas biseladas color marfil que se ven en los baños públicos y en las paredes del subsuelo", recuerda Bernardini, y comenta que siguiendo esa premisa hizo revestir los baños nuevos con granito blanco y mármol de Carrara, inspirados en la escalera principal preexistente, que se conserva intacta junto con un asensor de herrería antigua que en su momento fue el primero que funcionó en Rosario.

Entre las áreas más atractivas se destaca la terrraza, donde se agregaron más habitaciones, un espacio para desayunar cerrado con ventanales de vidrio repartido y un Roof Garden.

Los pasillos de cada piso conservan las estufas de hierro originales, también se conservaron las arañas, tulipas y farolas de los pasillos, a todas se les dio un baño color plata niquelado. Los pisos de mosaicos de los pasillos fueron pulidos y repuestos en sus partes faltantes, y las pino teas de las habitaciones se hidrolaquearon con una terminación semi mate.

Las habitaciones tienen sus roperos de roble originales, también algunos portamaletas y todas las carpinterías. En la decoración se destacan las Banquetas Muela y los almohadones de Tramando.

Ficha Técnica
Cliente: Fen Hoteles
Proyecto: Plan Arquitectura
Empresa constructora: Fundar SA
Dirección de obra- Arquitectura: Arqs J. Carpman y R. Grijera
Dirección de obra - Interiorismo: Verónica Azcona y Mauro Bernardini
Diseño de iluminación: Arq Javier Manzur
Restauración de pisos y estucados: Grupo Basamento
Restauración de iluminación: P. Garbarini
Paisajismo: R. Wendorff
Superficie: 8500 m2

Esteros del Ibera

Al fondo de los esteros

Un viaje de varios días al gran pantanal argentino. Excursiones nocturnas por la selva, cabalgatas por los bañados y paseos por los alrededores de la laguna de Iberá para conocer la extraordinaria fauna que habita los esteros. Y también, un encuentro con los gauchos que conviven con las maravillas del mundo acuático correntino.

Un cardenal amarillo en las enramadas secas de los esteros.

Por Julian Varsavsky

Los esteros del Iberá, el gran pantanal 65 veces más grande que la ciudad de Buenos Aires, se visita por lo general en dos agitados días que, a lo sumo, alcanzan para dos salidas en lancha y algún paseo más. Pero las agradables posadas que rodean la laguna de Iberá justifican extender la estadía, aunque sólo sea para tumbarse en las hamacas que cuelgan en las galerías de esas casonas de campo con pileta. Y desde el pueblo de Colonia Pellegrini se pueden hacer varias excursiones alternativas que ofrecen un acercamiento más a fondo al submundo acuático de los esteros del Iberá donde además de su extraordinaria biodiversidad se ha preservado una cultura muy propia de los habitantes del lugar.

LOS ESTEROS DE NOCHE
Un breve trayecto en camioneta desde cualquiera de las posadas que rodean la laguna de Iberá lleva hasta un sendero agreste que se interna en la selva en galería. Allí se hace una relajada caminata nocturna por ese mundo de sombras entre los murmullos de una fauna rampante con sus millares de ojos que acechan sin dejarse ver.
Caminar de día por la selva es como abrirse paso por un reino de pura sugestión, donde la espesura vegetal no deja ver más allá de unos metros. Pero hacerlo en la noche eleva esa sugestión al máximo, penetrando un oscuro universo que dilata las pupilas para poder percibir la luz mientras el oído y el olfato se potencian para escuchar susurros misteriosos y sentir el olor a entrañas de la selva. Cuando el sol se hunde en la espesura el proceso de reciclaje natural se acelera.. De día la selva absorbe calor y el aire caliente se lleva las fragancias hacia arriba. Y de noche todo se enfría mientras se descompone la materia orgánica de animales y vegetales muertos. Los zorrinos escarban la tierra y la acumulación de aromas de la noche atrae a los insectos que polinizan las flores. Y los murciélagos, por su parte, comen frutos y desperdigan semillas. Esa mezcla de olores incluye el de la tierra mojada por el rocío y el del almizcle que segregan el zorro y el aguará popé –una especie de la familia del mapache también conocida como osito lavador– para marcar el territorio.
Cada atardecer, las lanchitas para el avistaje de fauna se internan en la laguna de Iberá.
Al rato de estar caminando a ritmo pausado por el angosto sendero de tierra con puentecitos de troncos, el guía pide prestar atención para oír los sonidos de la selva. En el silencio nocturno el crujido de una rama rasga la noche, el chistido de una lechuza ordena silencio, un tero da una señal de alerta, y el croar de las ranas conforma un coro sin ton ni son. Cada tipo de rana tiene su propio canto, como el de la ranita hila pulchela, que semeja gotitas de cristal rompiendo contra el suelo. Y cada tanto arranca el sonido como de locomotora del sapo curucú. Entre el canto de las aves sobresalen el “cu... cucú” de la lechuza alicuco y el silbido del pájaro curiango, cuyos ojitos brillan como rubíes rojos ante la luz de la linterna.
El encuentro con la fauna es siempre una lotería. Entre los animales que pueden llegar a aparecer están una especie de mulita llamada tatú negro, algún zorro, un ciervito llamado corzuela, el ciervo de los pantanos, el aguará popé, el aguará guazú o lobo de crin, el zorrino, vizcachas y carpinchos. Una especie que suele ser indiferente a los visitantes es el tatú negro, que cruza el sendero sin apuro, muy concentrado rastreando cascarudos.
En total se caminan dos kilómetros a ritmo relajado y con linternas para descubrir la fauna. Según cuenta José Martin, un guía baqueano y naturalista de la zona, en esta excursión suele aparecer una gata montés manchada que se crió entre humanos y persigue confiada al grupo de visitantes por todo el trayecto. A veces la gata escucha un ruido, se paraliza un instante en posición de ataque y desaparece de un salto entre el follaje tras una presa. “Una vez que la gata nos seguía, apareció un zorrito; para sorpresa de todos se pusieron a jugar persiguiéndose uno al otro... y otra vez la gata agarró a un carpincho de la cola con las patas y de repente llegó su amigo el zorro que los espantó a los dos.”
El paseo termina junto al espejo de agua que refleja el cielo nocturno donde todos tratan de descubrir yacarés con la linterna. Con un poco de suerte aparecerá alguno sumergido en la laguna, asomando apenas sus brillantes ojos traicioneros sobre la superficie.
Las parejas de chajaes están siempre alertas, listas para lanzar su grito.
Una alternativa es hacer la excursión nocturna en una camioneta 4x4 con grandes reflectores. En este caso suelen aparecer ciervos de los pantanos, aguará popés, zorros y zorrinos. Y sólo se desciende del vehículo para observar las cuevas de vizcachas –de la familia de los roedores– y caminar entre ellas oyendo sus chillidos. Lo más llamativo de las vizcachas es que afuera de sus madrigueras acumulan ramas, palos, bolsas de plástico, excrementos de otros animales, cartones y fragmentos de lana tal como si fuera un campamento ciruja. Por eso a la gente de la zona que acumula objetos inservibles en los patios se la llama “vizcachera”.

La provincia de Corrientes está prácticamente rodeada por los ríos Uruguay y Paraná, y cortada al medio por la gran masa de agua de los esteros del Iberá. De alguna manera, está aislada en un contorno de ríos y al mismo tiempo anegada en su interior. Este aislamiento quizás explique por qué Corrientes tiene una identidad tan propia, que la convierte casi en un “país” aparte con su propia religiosidad católica que abarca un santoral bastante pagano, donde se venera a San La Muerte y al Gauchito Gil. Además, si bien el idioma guaraní es minoritario en la población, tiene una musicalidad que perdura en la entonación del castellano. Y en muchos de sus habitantes se perfila la fisonomía algo “diluida” de los aborígenes guaraníes. Pero una cosa es que a uno se la cuenten y otra es ir a ver esto en los ranchos que rodean esa médula correntina que son los esteros del Iberá.
Para tener un acercamiento lo más natural posible al mundo del gaucho correntino, José Martin lleva a los visitantes a conocer a sus padres, quienes viven en el mismo rancho donde él nació, en los esteros de Chamba Trapo, a 17 kilómetros de la laguna de Iberá. A diferencia del típico gaucho de la zona –hosco y cerrado, con el facón listo en la cintura–, los padres de José son abiertos y les encanta charlar con los visitantes, muy orgullosos de mostrarles su rancho de barro. Lili y Amadeo Martin viven solos con sus hijas y se acuestan y se levantan con el sol, a pesar de que eso ya no es tan necesario desde que hace tres años les llegó la electricidad.
A diferencia de las casas de adobe del noroeste del país –que se hacen con ladrillos–, el rancho correntino se levanta con un “enchorizado” de barro y espartillo que se coloca en una estructura de palos y cañas tacuara. Las puertas y ventanas son pequeñas para aislar el interior, tanto del frío como del extremo calor veraniego, y el techo es a dos aguas con cielorraso de paja, junco y zinc. El interior es bastante oscuro y una característica del gaucho correntino es que vive la mayor parte del tiempo fuera del rancho.
La jornada en el campo comienza entre las tres y las cuatro de la mañana con unos mates. Luego se ordeña una vaca en el corral para tener leche fresquita y se desayuna mbaipú –un guiso de harina y carne– con un vaso de leche. A eso de las 6.30 –lejos del tiránico sol del mediodía– comienzan las tareas más duras como enlazar un novillo para curarle una “bichera”, cortarle los cuernos filosos a un toro, arrear el ganado o matar una vaca. La mujer se queda en casa entregada a quehaceres domésticos como cocer pacientemente una papaya para convertirla en un dulce almibarado.
Al mediodía la mujer espera a su “machimbrado” –así se llama al hombre cuando no está casado sino juntado o machimbrado– con el mate listo. Luego es hora del almuerzo y la sagrada siesta, mientras afuera del rancho el ambiente explota de calor.
La actividad de la tarde es más tranquila, cuando se preparan cueros para vender, se arrean las ovejas, se hacen chorizos caseros, se sala la carne para el charqui y se riega la huerta. A esta altura queda claro que los Martin son prácticamente autosuficientes, y como la ferretería más cercana está a 120 kilómetros, ellos mismos fabrican sus herramientas con todo tipo de hierros viejos que guardan en un galpón, como buenos vizcacheros. En el rancho se puede ver la bisagra de una puerta armada con dos chapas viejas y una máquina lijadora de cueros fabricada con el motorcito de un ventilador. Y en el cambalache del galpón se ven pesas de campo, un estira alambre, un yunque, motores y baterías viejas, un corta hierro, punzones, monturas de caballo, marcas para ganado, serruchos y chatarras varias.
Cabalgata y caminata Después de una larga mateada con los Martin, comienza una cabalgata por los alrededores donde confluyen tres ambientes muy distintos: la selva paranaense de altos árboles de lapacho y palmeras pindó, el espinal entrerriano con sus montes bajos de espinillos y ñandubay, y el distrito chaqueño con sus bosquecitos de palmera caranday, quebrachos blancos y cactus.
Los caballos son mansos y obedientes, y caminan sin prisa por el agua de los esteros y entre los palmares. La charla con el gaucho José –quien tiene ojos azules porque lleva sangre suiza mezclada con criolla– continúa también sin prisa mientras cuenta que en la zona todavía es común el trueque de, por ejemplo, dos vacas por un freezer o una máquina para hacer chorizos. Y en los almacenes de Colonia Pellegrini es común que alguien llegue con huevos en lugar de dinero para cambiarlos por pan o leche.
Sumergido en la calma acuática, un carpincho “posa” ante la cámara.
Luego de dos horas de cabalgata se regresa al rancho de Don Amadeo quien tiene listo un suculento asado, el plato diario del gaucho correntino, para quien “una comida sin carne no es comida”. Una vez terminado el almuerzo, es hora de dormir una siesta correntina en una hamaca atada entre dos árboles antes de salir a caminar con José por los esteros y palmares de Cambá Trapo. El guía, con olfato salvaje, descubre a veces a los animales por el olor, como una pareja de aguará popés que dormían en la copa de un árbol camuflados entre unas epifitas. Durante el paseo se recorren tramos de selva, palmares, bosques xerófilos mientras a lo lejos se ven corzuelas con sus crías o algún ciervo de los pantanos, y más cerca, en el suelo húmedo, se distinguen incontables huellas de gatos monteses, zorros, tatúes y carpinchos.

Además de las navegaciones clásicas por los esteros de día y las excursiones relatadas en esta nota, en Iberá hay varias alternativas más que incluyen una navegación nocturna buscando yacarés, un paseo en bicicleta por Colonia Pellegrini y alrededores, safaris para observadores de aves, cabalgatas con luna llena y navegaciones por los diferentes rincones de los esteros.
Mejor no acercarse mucho a un yacaré cuando mira con sus temibles fauces abiertas.
A los esteros del Iberá se va esencialmente a observar fauna. Y la verdad es que es imposible volver frustrados –como a veces ocurre con quienes hacen un safari en Sudáfrica– porque aquí la fauna aparece a cada paso, a veces por millares en una misma tarde. Pero claro, las especies tienen sus figuritas difíciles como el aguará popé o situaciones violentas como la de un yacaré devorándose una nutria de un santiamén. Por eso, a mayor tiempo de exploración, mejores avistajes.
Tranquilamente podría decirse que, para tomar algunas de las fotos que acompañan esta nota, los fotógrafos estuvieron semanas enteras apostados con sus teles más poderosos –aguardando situaciones ocultos en los pastizales–, con medio cuerpo dentro del agua y a merced de toda clase de fieras. Sin embargo, la verdad sea dicha, en los esteros del Iberá colocar la lente a medio metro de las fauces de un yacaré es poco menos que un juego de niños.

Pagina 12, 26 de Julio de 2009

Escudos de los 48 Barrios Porteños

SIMBOLOS PORTEÑOS
Al fin, los 48 barrios porteños tendrán sus propios escudos
Vecinos e instituciones terminan los últimos ocho

Por: Silvia Gómez


Qué edificios representan mejor a un barrio. Cuáles son las plazas y esquinas que lo identifican. Quiénes son los personajes que hacen a su identidad y los que generan pertenencia. Con cuáles valores se sienten representados los vecinos de cada uno de los 48 barrios de la Ciudad. Quizá haya tantas respuestas como tantos barrios. Porque justamente son la historia y sus orígenes, sus vecinos y la construcción sociocultural quienes terminan por definir el perfil de una comunidad. Almagro, el barrio del tango; San Telmo, el de la bohemia; Puerto Madero, el de la vanguardia; y Recoleta, el rincón francés en Buenos Aires.

Justamente con la idea de instituir un emblema que represente los valores de cada barrio, hace 20 años atrás el polémico intendente Carlos Grosso firmó un decreto para crearlos y erigirlos en plazas y esquinas representativas. Al cabo de dos décadas, al menos 40 barrios porteños ya tienen diseñados sus emblemas. El programa Pasión por Buenos Aires -de la Subsecretaría de Inclusión y Coordinación- revitalizó el proyecto y pretende llegar a los festejos por el Bicentenario de la Patria con los 48 estandartes ya diseñados y colocados en cada uno de los barrios. "La idea es generar un sentido de pertenencia. Y también aportarle al vecino más herramientas para conocer su propio barrio", le explicó a Clarín Isolina Peña, al frente de Pasión por Buenos Aires.

La Ciudad tiene 48 barrios y 42 juntas de estudios históricos, que fueron las encargadas de elegir los emblemas. Uno de los últimos en diseñarse fue el de Balvanera. Mariano Casabella, director del CGPC 3 de Balvanera y San Cristóbal, acaba de enviar al Ejecutivo el diseño que se votó para cumplir con un trámite legal. En un barrio con tanta diversidad, el debate fue intenso: "Balvanera está conformado por los 'sub-barrios' Abasto, Once y Congreso, que tenían que estar en el emblema. También la imagen de Gardel, las cúpulas del Mercado de Abasto y las tres religiones preponderantes del barrio: católica, judía y musulmana", detalló Casabella.

Según el decreto que impulsa la creación de los emblemas barriales, los diseños tienen que reflejar aspectos relacionados con la historia, las etnias, los íconos urbanísticos y la actividad comercial. "En cada barrio se hizo una preselección y luego la Junta de Estudios Históricos, los centros culturales y los CGPC tuvieron la responsabilidad de definir los más representativos", explicó Arnaldo Miranda, presidente de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad.

El único barrio que aún no ha definido el suyo es Villa Crespo, porque allí una disputa entre vecinos, organizaciones barriales y la junta histórica tiene pendiente la aprobación del emblema.

La ubicación de los símbolos no es una elección menor: el primer emblema fue el del barrio de Liniers y se diseñó en 1991. Se erigió en Rivadavia y Lacarra y recuerda la esquina desde donde se realizó el viaje inaugural del primer colectivo de la Ciudad. Y el de Balvanera ¿dónde se colocará?: "Mientras el Ejecutivo aprueba el diseño, nosotros vamos tirando ideas, porque en un barrio con 'sub-barrios' y con una identidad tan heterogénea no queremos quedar mal con nadie", se atajó Casabella.

Ahora mismo se está definiendo la colocación de los emblemas de Recoleta y San Nicolás. Una opción es ubicar el primero frente a la Basílica del Pilar: "Pero allí el cartel generaría una contaminación que queremos evitar. Estamos pensando en colocarlo en la plaza Houssay -en las calles Córdoba, Paraguay, Junín y Uriburu-, porque muchos vecinos no saben que ese lado de la avenida es Recoleta y no Barrio Norte, que además como barrio no existe", dice Carlos Cantini, de Pasión por Buenos Aires.

En rigor el primer barrio que tuvo su propio emblema fue La Boca. En el libro "Las mil y una curiosidades de Buenos Aires", el periodista Diego Zigiotto cuenta que "en 1882, como consecuencia de un conflicto laboral, el barrio fue declarado "república" por un grupo de genoveses. Los revoltosos, que habían tomado como modelo la República de San Marino, se encargaron de comunicarle la medida al mismísimo rey de Italia, Humberto I. Izaron incluso su propia bandera: al paño albiceleste le agregaron el escudo con la cruz blanca de los Savoia, la familia real, y lo coronaron con un gorro frigio". Pero la osadía terminó con la intervención del presidente Julio A. Roca y la bandera arriada.

Clarin, 26 de Julio de 2009

Restaurante como en Vietnam

UN ESPACIO GASTRONOMICO Y CULTURAL EN PALERMO
Como en Vietnam pero en Buenos Aires


Tapices, prendas con colores surrealistas, perfumes de especias y hasta un jardín de inspiración budista en la Casa de Vietnam, en un restaurante montado por un argentino en la embajada de ese país.
Por Soledad Vallejos
Un hilo rojo, invisible pero inefable, conecta a quienes están destinados a encontrarse, y los va guiando el tiempo que sea necesario hasta cumplir con la profecía. Tal vez eso explique la magia detrás del aire asiático en el rincón menos esperado de Palermo: los percheros con géneros artesanales teñidos de colores surrealistas; los tapices que alguna vez bordaron nieta y abuela para que la segunda fuera pasando secretos únicos a la primera; el mar de hojas verdes por el que discurre un caminito de agua, que puede cruzarse atravesando un puente; los perfumes de especias llegadas directamente desde un territorio espigado, sembrado de montañas, leyendas, arrozales, tradiciones marítimas y pronósticos leídos en el vuelo de las libélulas. El rincón, que puede hacer olvidar a cualquiera el bullicio que transcurre a unos metros, lleva por nombre Casa de Vietnam y depende directamente de la embajada de ese país, pero nació de la terquedad de un argentino que, hace ya más de veinte años, apenas pisó Vietnam comprendió que era su lugar espiritual en el mundo, y se empecinó en hacerla conocer a cuantas personas se cruzaran en su camino. Aunque él fuera arquitecto y lo suyo fueran las restauraciones, aunque la gastronomía sólo lo reconociera como comensal, aunque difícilmente corriera sangre vietnamita por sus venas, Oscar Goldadler no pudo sino insistir hasta ver abierto este local, tan lejos de ese mundo de seres fantásticos y realidades terrenales. “Alcanza con viajar una vez, sea quien fuere: cualquiera se termina fanatizando”, dice como desafiante, y pareciera que un hilo rojo, disimuladamente, une algo muy profundo de ese país con el hombre que habla en este rincón del mundo.
Hadas y dragones
“Te encontrás con un espíritu de paisajes únicos”, agrega Goldadler mientras apoya sobre el platito un pocillo con café (Vietnam es el segundo productor mundial de granos) hecho a la manera tradicional: preparado individualmente, endulzado con leche condensada, de un sabor especiado. Es media tarde y algunas personas entran tímidamente para maravillarse con las prendas tradicionales que cuelgan de los percheros. Las hay de linos delicadísimos, de algodón a todas luces artesanal, de tejidos livianos e iridiscentes, que recuerdan alas de mariposas, de estampados geométricos bordados con precisión milimétrica y en colores de una vivacidad que difícilmente podría imitar algún tinte industrial. Definen siluetas con líneas rectas, con cortes netos: es la elegancia de una base trazada por lo mínimo indispensable, pero que recurre a delirios ornamentales cuando de dar carácter a una apariencia se trata.
Hay tintes colorados que parecen al borde del estallido, apliques de azul profundo, reflejos dorados a lo largo de una guarda, “y toda ésta es ropa que allá usan, eh”, cuenta Goldadler, mientras enseña la manga de una túnica para demostrar que no se trata sólo de una manera de decir que son ropas habituales: éstas, además, tienen un cierto cansancio, han sido usadas, pertenecieron antes a alguien. Es que, a sabiendas de que la representación diplomática en Argentina procura dar un pantallazo integral de lo que la cultura vietnamita significa, algunas personas conocidas de los funcionarios colaboran con donaciones de sus guardarropas y algunos objetos. De otra manera, los costos serían tan elevados que las prendas no podrían llegar, o deberían ofrecerse a precios astronómicos.
Todo aquí proviene de un país que para referir el gran relato nacional recurre a seres de los que la mayoría de los territorios carece, muy posiblemente para su infortunio. Dice la leyenda que Lac Long Quan, hijo de Dragón, no sólo tenía nobleza de carácter y fuerza sobrehumana, sino también la destreza y la precisión necesarias para ser admirado por sus victorias en batallas acuáticas.
Quiso la fortuna que casara con Au Co, bella hada, en una unión que hizo nacer una bolsa con cien huevos, que luego se convirtieron en cien niños: cincuenta de ellos fueron a vivir con su padre al mar; los otros cincuenta permanecieron con su madre, en las montañas. Uno de ellos, el mayor, con el tiempo se autoproclamó rey: para sí mismo eligió el nombre Hung Vuong, para su territorio, Van Lang, que mutó hasta convertirse en Vietnam.
Hadas y dragones, pero también tortugas doradas (como la responsable de la espada con la que el emperador debía luchar contra la invasión china) y libélulas con la habilidad de predecir lo que depara el tiempo: si vuelan al ras del piso, vendrán lluvias; si lo hacen en lo alto, saldrá el sol; en los dos casos, su prédica es benéfica para la cosecha.
Claro que Vietnam también fue el país con la primera universidad del mundo (la creada por los discípulos de Confucio), luego Indochina, y luego el mundo diseñado por Ho Chi Minh, y el pequeño que venció al gigante bélico apelando a tácticas de campesinos urgidos por preservar sus casas. Vietnam, hoy, está gobernado por el Partido Comunista, y entre tradiciones arraigadas y una geografía tan encantadora como de compleja administración, procura conciliar modernización con preservación de una identidad nacional diversa, tanto que está conformada por 54 etnias.
La hora de la cena
El dragón era tan grande que para descansar sobre la tierra debía repartirse: dejaba la cabeza en India, la cola en Japón y el cuerpo en Vietnam. Cuando se movía, aun cuando no fuera su intención, provocaba terremotos espantosos; no era posible convivir con él: quienes vivían en los lugares afectados debían hacer algo para terminar con eso. ¿La respuesta más práctica y poética? La de Vietnam: se construyó un puente a la altura de su corazón, para que cada uno, al cruzarlo, contribuyera a deshacerse del dragón mortífero. Cuando el animal finalmente murió, en su memoria y para honrarlo (porque a fin de cuentas era la fatalidad, y no su malicia, lo que había hecho necesario deshacerse de él), se decidió dejar el puente allí, y construir a su lado el templo del Dragón.
Se acerca la hora de la cena y una cítara resuena en el pequeño salón, armado a base de muebles de caña de bambú y presidido por la cocina. Algunos osados optan por hacer caso omiso del frío y se asoman al jardín, de inspiración budista, donde aguarda un puente: quien quiera puede cruzarlo y, tal vez, recordar al dragón. En una noche amable, incluso, se puede comer al pie del cruce.
Pero si hace frío, adentro aguardan los platos que, un rato antes, han llegado gracias a la colaboración de las que aquí conocen como “las señoras”: la mujer del embajador, la esposa del chofer y las consortes de otros funcionarios de la sede diplomática son quienes preparan, con sus propias recetas familiares (y con ingredientes llegados de Vietnam), los platos más complejos de la carta.
A eso hay que sumar lo que elabora la chef argentina, que además de terminar el emplatado de las delicias aportadas por las señoras sigue al pie de la letra lo que manda la cocina tradicional. ¿El resultado? Una cocina basada en bocados, salsas perfumadas y la premisa de que comer es compartir una elección de distintos platos: la democrática sopa que en Vietnam tanto puede comerse en las casas como en las calles (el Pho: fideos de arroz, carne de cerdo, verduras aromáticas, especias), los distintos arrollados en papel de arroz y acompañados por salsas sutiles (el Nem ram y el Nem cuon), brochettes de carnes marinadas, ensaladas vistosas (como la Ru xa lach: bock choy, lee-chi, brotes, tofu marinado, hongos, mango), refrescos en base a jengibre, jugos y también, claro, alcoholes que bien pueden ser fuertes.
La Casa de Vietnam queda en Gurruchaga 1776 (vietnam li fe. com.ar) ¿Llegar aquí es abrir una ventana a un mundo exótico? “Habría que desentrañar qué significa exótico antes –acota Goldadler—. Nosotros, como argentinos, seremos los animales más exóticos del mundo, no sabemos qué más hacer para que nos destruyan. Los vietnamitas, en cambio, nunca lo permitieron: en diez mil años resistieron 200 invasiones. Eso implica una gran fuerza espiritual, que tiene que ver con el cuidado del templo más importante de cada uno: el propio cuerpo, que es el templo de la vida, lo único que puede garantizar la continuidad de las tradiciones de sus ancestros.”

Pagina 12, 26 de Julio de 2009

Buenos Aires, Gay Friendly

Buenos Aires, una ciudad muy amistosa
Mientras busca consolidarse como la capital gay friendly de América latina, fue sede la semana última de una reunión de empresas y emprendedores orientados a este público. Planes, alianzas y estrategias

26 de julio de 2009


Muchas compañías en los Estados Unidos apuntan a conquistar el mercado GLBT (Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales) por su gran capacidad de compra y su alta propensión a gastar en viajes alrededor del mundo. Por ejemplo, las parejas gay tienen una particularidad que seduce a las empresas de todos los sectores, y es que entran en lo que los norteamericanos denominan la categoría Dink (Double Income, No Kids); es decir que ambos generan ingresos, pero no tienen hijos, con lo cual pueden destinar ese dinero a otros rubros de consumo de alta gama y no están obligados a acotar sus vacaciones al calendario escolar.
Estas cuestiones, aplicadas a la industria de los viajes, fueron discutidas en el Segundo Encuentro de Empresas y Emprendedores Orientados a GLBT, al que asistieron operadores y expertos en marketing de distintos países, y que fue seguido de cerca por el propio secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer.
El hecho de que Meyer haya participado en un evento orientado al turismo gay implica que las autoridades nacionales también están intentando captar y comprender los usos y las costumbres de este público, que tiene un gasto promedio hasta un 35% más alto que el de un viajero promedio. "Nuestra ciudad se está convirtiendo en la capital gay friendly de América latina", explicó Meyer. El funcionario se basa en un dato concreto: la prestigiosa revista OutTraveler eligió a Buenos Aires como principal destino gay internacional en sus ediciones de 2006 y 2008, por encima de París y Londres.
"Sin ayuda oficial, Buenos Aires se ha convertido por sí sola en la capital más importante de turismo gay de América latina; imaginen lo que podrían hacer si el Estado promoviera este segmento, la cantidad de industrias que podrían desarrollarse para abastecer a este público, desde ropa hasta gastronomía, hotelería e infinidad de servicios", opinó Tom Nibio, socio de la International Gay & Lesbian Travel Association (Iglta).
Sin embargo, muchos coinciden en que la Argentina está un escalón por debajo de Brasil en lo que respecta a la promoción del turismo gay. Según Clovis Casemiro, gerente comercial de Turismo GLBT de Tam Viajes, "Brasil tiene en este sentido muchos más destinos para ofrecer que la Argentina, como Río de Janeiro, Fortaleza, Salvador, Florianópolis y San Pablo".
De hecho, el desfile gay anual de San Pablo (los llamados parades , en inglés) congrega más gente que las jornadas del Carnaval y es la cita más masiva de la ciudad después de la carrera de Fórmula Uno. "Ustedes necesitan más parades y eventos gay que tengan un link con lo turístico", evaluó Casemiro en el marco del evento, cuyos organizadores fueron Gustavo Noguera y Pablo de Luca, editores de la guía turística Gmaps . El encuentro -realizado en el Axel Hotel- sirvió también para anunciar el lanzamiento de la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina, que tiene entre otros objetivos potenciar las industrias vinculadas con el turismo GLBT en el país.
Apuntar a la diversidad
Todo indica que las aerolíneas también están comprendiendo la importancia de poner fichas en el mercado de viajes gay. El caso de Lan es emblemático, ya que está desarrollando un plan de marketing específico para el segmento.
"Hicimos el primer aviso gráfico dirigido al público gay en la historia de la compañía, con un mensaje que intenta fomentar y captar la diversidad", comentó a LA NACION Stephan Roth, fundador de OutThink Partners, consultora que trabaja en la comunicación de Lan para estas cuestiones, además de asesorar a Atlantis Events, firma más importante del mundo especializada en vacaciones gay. "Este mercado es una mina de oro al que hoy apuntan casi todas las compañías de viajes y ocio del planeta; las empresas ahora saben que no pueden perderse la oportunidad de fidelizar a estos nuevos clientes", destacó Roth.

José Totah

Tranvia Puerto Madero

A DOS AÑOS DE SU INAUGURACION, TRANSPORTA APENAS 800 PERSONAS POR DIA Y AUN NO LLEGA A RETIRO
Puerto Madero: el tranvía se usa poco y su extensión no avanza


Por: Pablo Novillo

El 25 de julio de 2007 empezó a funcionar el tranvía de Puerto Madero. Después de 43 años, la vuelta de este medio de transporte a la Ciudad fue para muchos la esperanza de volver a contar con un servicio útil y no contaminante. Pero hoy, a dos años, el tranvía se parece a un tren fantasma: en todo este tiempo lo usaron 588.125, menos de lo que transporta el ferrocarril Roca en dos días. Y no se concretaron las promesas de extender la línea.El número surge de Tranvía del Este, la concesionaria del servicio. Y en su último informe, el INDEC publicó que al Roca lo usan en promedio 356.161 personas por día.Este tren recorre 16 cuadras desde Independencia hasta Córdoba, paralelo a Alicia Moreau de Justo. Los coches son modernos, con climatización y puertas que se abren al tacto. El boleto cuesta $ 1.Actualmente lo usan sólo unas 800 personas por día, en su mayoría turistas que pasean por Puerto Madero. Es que el trayecto es muy corto, pero con una frecuencia de 20 minutos aproximadamente. Además, a dos cuadras, sobre Paseo Colón, hay al menos cinco líneas de colectivos que hacen el mismo recorrido en paralelo y con una frecuencia mucho menor.Clarín llegó a la estación Independencia el viernes a las 14.20. Recién a las 14.44 apareció la formación. Hasta la otra cabecera, la estación Córdoba, tardó 15 minutos. Se detuvo en Belgrano y Corrientes, y también en dos semáforos. Subieron sólo 10 personas.El regreso del tranvía a la Ciudad se empezó a gestar en 2006, con la firma de un convenio entre Argentina y Francia. Este país donó dos formaciones, de la compañía Alstom, la misma que impulsó la construcción del polémico tren bala a Rosario y Córdoba.El Gobierno anunció en diciembre de 2006 que el servicio iba a correr desde el 20 de enero. Pero todo se demoró y el entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime -hoy investigado por la Justicia- prometió que el servicio funcionaría desde fines de febrero.Tras otra demora, la inauguración formal fue el 14 de julio. No faltó nadie: ni Néstor ni Cristina Kirchner, por entonces presidente y candidata respectivamente. Estuvieron también el jefe de Gobierno Jorge Telerman y el ex secretario Jaime, que informó que la obra había costado $ 46 millones.Pero el primer día de servicio regular fue el 25 de julio. Unas 6.500 personas usaron el tranvía durante su jornada inaugural, la mayoría funcionarios y periodistas, apenas dos usuarios genuinos.Todos coinciden en que el tranvía cobrará fuerza cuando llegue a lugares más transitados. Sobre esto tampoco faltaron los anuncios. El Gobierno anunció un proyecto para extender lo a Retiro y hasta la estación Buenos Aires, en Barracas, pasando por La Boca y Constitución. Esto aún no se concretó y todo está muy demorado.¿Qué futuro tiene el Tranvía del Este? El nuevo secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, admitió: "Hubo demoras y el tranvía tendrá sentido en la medida que una Retiro y La Boca. Ya con los estudiantes que bajan en Retiro para ir a la Universidad Católica cambiaría la utilidad del servicio. La Secretaría llevó adelante una licitación y recibió una oferta del grupo Alstom (el mismo que donó los vagones) para la provisión de 15 tranvías. Lo bueno es que la propuesta incluye el financiamiento, que ahora está analizando el Ministerio de Economía. Calculamos que en un par de meses tendremos una definición. Una vez adjudicada, la obra se realizaría en un año".

Clarin, 26 de Julio de 2009

Museo Pueyrredon

FUE RESTAURADO, INFORMATIZADO Y PROVISTO DE UN NUEVO GUION

Claves del Siglo XIX porteño en un renovado Museo Pueyrredón
Se aprecian las ideas de la época y un algarrobo bajo el que estuvo San Martín.

Por: Federico Romani

Desde el taller construido como mirador al río, la vista del parque y la barranca da un apacible e inspirador estado de ánimo. La casa que lo contiene y perteneciera al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón, fue el lugar ideal para el desarrollo de uno de los artistas más importantes de la Argentina: su hijo Prilidiano (1823-1870). Tras la restauración que se le hizo recientemente, el Museo Pueyrredón convierte la historia argentina en una sensación a experimentar. Los expertos Roberto Amigo y Patricio López Méndez así se lo propusieron al diseñar un guión y un montaje que sumergen al espectador en una trayectoria estética del siglo XIX, que da cuenta de los cambios en el gusto burgués entre 1810 y 1910. Y lo hace a través de imágenes religiosas, pinturas, miniaturas, mobiliario y documentos en papel, todas piezas de muy distinto origen que han sido cuidadosamente restauradas, organizadas y dispuestas.Prilidiano Pueyrredón fue uno de los artistas más solicitados de su época. Figuras destacadas de la sociedad, la política y la masonería del período desfilaron por su taller para ser retratados.Visitar el Museo es, también, exponerse a la mirada de esas figuras imponentes que, gracias al metódico y cuidadoso trabajo efectuado, vuelven a interrogar nuestro presente desde el pasado. Esta figura, la del observador que es, a su vez, observado, contiene la esencia de uno de los puntos más interesantes que animan la visita: la posibilidad de asomarse a cierta concepción voyeurística de la sociabilidad del siglo XIX según Prilidiano Pueyrredón. Según ella, la figura femenina era entendida como un motivo estético digno de asedio a través de la mirada. Son comunes en el Museo las representaciones de mujeres observadas furtivamente, desde perspectivas inusuales o ligeramente incómodas, lo que habla de una refundación de los arquetipos femeninos en el marco de la cultura popular."Este trabajo de restauración constituye un caso casi sin precedentes en la historia museológica argentina" dice Eleonora Jaureguiberry, una de las directoras del proyecto. "Incluyó tanto la intervención del edificio como la informatización de la colección, lo que permitió formular nuevas preguntas acerca de su origen y establecer una dinámica de las relaciones entre la cultura y la sociedad de aquellos tiempos".En un proceso que incluyó el trabajo de más de 50 personas se logró no sólo el reacondicionamiento total de la estructura edilicia (estaba cerrada la planta alta de la casa, donde funcionaba el taller de Prilidiano Pueyrredón) sino también la revitalización de los jardines, con el relevamiento de todas sus especies botánicas. Esto permite a los visitantes, por ejemplo, situarse a la sombra del algarrobo bajo el cual Pueyrredón y San Martín diseñaron la Campaña Libertadora.

Clarin, 2 de Julio de 2009

Restaurantes Porteños

LA BUENA MESA :: INFORME ESPECIAL

De sabores, aromas y culturas
Una travesía por la personalidad culinaria de diez países, a travésde los restaurantes porteños. Otra manera de viajar sin salir de la ciudad.

Diego Marinelli.

Los libros, la música y las películas muchas veces brindan la posibilidad de viajar sin viajar, de transportarnos hacia sitios lejanos sin sacar un pie fuera de nuestras fronteras. Y algo similar ocurre con la comida, un territorio de placeres y descubrimientos en el que suele estar resumida la identidad de las diferentes culturas. Buenos Aires, ciudad de inmigrantes si las hay, es un escenario ideal para hacer un recorrido por el mundo a través de los restaurantes de cada comunidad. En estas páginas presentamos una de las tantas travesías posibles, integrada por diez "embajadas culinarias" en las que se dan a conocer los sabores y los ritos de cada nación. El abanico es amplio: desde sofisticados bistrós franceses y orientales hasta restaurantes populares similares a los que se amontonan en las calles de Lima o Jerusalén. Arenque, vodka y grosellasCasi secreto, escondido en el quinto piso de la sede de la Casa Sueca, en pleno corazón de Buenos Aires, funciona un restaurante especializado en platos de ese país del norte de Europa. Abierto en 1964 y actualmente bajo la dirección de los chefs Nancy Sittmann y Martín Varela, el restaurante cuenta con una amplia sala de inconfundibles aires nórdicos, luminosa, delicada y poblada de muebles de diseño minimalista. Aunque ofrece algunas reinterpretaciones y fusiones con elementos de la gastronomía latinoamericana, su seña de identidad son los platos clásicos de la cocina sueca, en los que priman productos como el arenque, el salmón, las carnes de cerdo y cordero, los frutos rojos y especias como el eneldo. Para los muchos descendientes de inmigrantes suecos que frecuentan el lugar, el plato estrella son las köttbullar, unas albóndigas de cerdo especiadas con pimienta de Jamaica y salsa de grosellas ($ 37), que saben igual a las que preparaban las abuelas de cabellos rubios y cachetes rosados, allá en la Madre Patria.Es un restaurant que invita a cambiar de hábitos, a reemplazar el crónico vino por bebidas tradicionales como el vodka o el aquavit, dos espirituosas que dialogan a la perfección con los sabores agrios y ahumados de entradas como el salmón marinado con salsas de mostaza y rabanito ($ 36). Desde hace décadas, en una de las paredes de la sala cuelga una pintura monumental del puerto de Estocolmo, que fue subida de puro milagro por las estrechas escaleras del edificio. De frente a ella, los segundos jueves de cada mes muchas familias de origen sueco se reúnen a disfrutar del "smörgåsbord" ($ 120), un buffet de manjares típicos, sinónimo de festejos y encuentros familiares.Club SuecoTacuarí 147 piso 5 Tel: 4342-0888 De lunes a viernes de 9 a 17, jueves y viernes, cena desde las 20.El polaco trotamundosAllá en la barra, Antos Yaskowiak bromea en polaco con una pareja que anda en busca de mesa. Este chef, cuya familia desembarcó en Buenos Aires en los años 30, es el continuador de una tradición que comenzó en 1949, cuando abrió sus puertas el restaurante de La Casa Polaca, en Palermo. Recientemente reformado (antes funcionaba en el sótano del edificio), el ahora luminoso local huele a salchichas, caldos de remolacha y arenques. "Las abuelas se fueron muriendo y aquí muchos nos reencontramos con los sabores y los aromas de nuestra infancia", cuenta Antos, un chef trotamundos que halló un camino a seguir cuando, muchos años atrás, conoció el restaurante polaco que unos amigos tenían en París. Su propuesta es clásica y moderna a la vez, protagonizada por platos inconfundiblemente polacos como los pierogi (pastas rellenas de queso blanco y papa, con cebolla, crema y panceta, $ 33) y las milanesas de cerdo con salsa de hongos ($ 35), y algunos que comparte con otras naciones centroeuropeas, como el goulash ($ 33) y el borsch (barszcz, en polaco, $ 20). Una cocina de raíces, fiel a su propia identidad, en un ambiente cálido y delicado que escapa a las obviedades repetidas en muchos sitios de comida étnica. Casa PolacaJorge L. Borges 2076Tel: 4899-0514/4777-6683. De martes a sábado, de 20 a 24.Una noche en el colegio armenio. Las abuelas y madres cocinan, los hijos atienden las mesas y los padres se ocupan de la logística. Esa, a grandes rasgos, es la fórmula del restaurante del Colegio Armenio Marie Manoogian, un sitio sorprendente que abre sus puertas solamente los viernes y sábados por la noche. Desde hace 25 años, la comunidad nucleada en torno del colegio ofrece allí comidas caseras con el doble objetivo de difundir la cultura armenia entre los porteños y financiar el viaje de egresados de los chicos a la tierra de sus antepasados. El menú está protagonizado por varios de las entradas tradicionales de los pueblos de Oriente Medio, como el keppe ($ 17) y el hummus ($ 13), pero también por platos de puro linaje armenio, como el herizé, una especie de locro cremoso a base de trigo molido, pollo y carne vacuna en hebras. Los platos son generosos y sin artificios, tal cual se comen en los hogares, y el ambiente familiar despierta una complicidad inmediata. Aunque la del pueblo armenio es una historia marcada por las persecuciones, el genocidio y la diáspora, en el colegio se respira un aire de contagiosa alegría. Los comensales hablan y ríen de mesa en mesa y celebran la vida de una de las mejores maneras que se han inventado: comiendo. Colegio Marie ManoogianArmenia 1322. Tel: 4773-2820 / 4771-6500Viernes y sábados desde las 20.30.De Alsacia a San Telmo"No lo sé bien. Supongo que es por la gente, que tiene una energía muy especial", responde David Helf a la pregunta de por qué cambió los paisajes rurales idílicos de su Alsacia natal por las turbulentas calles de Buenos Aires. Hace casi tres años, David unió fuerzas con tres paisanos suyos afincados en nuestra ciudad y juntos abrieron Chez, una brasserie que ofrece platos de la comida popular francesa, como la quiche lorraine, las terrinas de campo ($ 19) y la tibia de vaca horneada, y otros típicos de su región de origen, como los caracoles con salsa de crema y perejil o el conejo a la alsaciana ($ 45). El mayor desafío que enfrenta su propuesta culinaria es convencer a los argentinos de que la carne no se come tan cocida como es costumbre por aquí. En su carta dominan los platos a base de carne vacuna, como la entraña al estilo del Abasto de París ($ 34), pero con un punto de cocción "a la francesa", bien dorada por fuera, pero roja por dentro. Incluso, tienen varios tipos de tartare, un plato constituido por pequeños trozos de carne cruda, marinada con cebolla, alcaparras y especias, todo ello ligado con un huevo también crudo. Situado en una casona de aires coloniales en pleno San Telmo, cuenta además con un gran punto a favor: está atendido por sus dueños, que se expresan en un idioma encantador, mitad francés, mitad porteño de los barrios del sur.ChezDefensa 1000. Tel: 361-4338Martes a domingo, de 10 a 24.Junto al roble de Guernica"Ajo a montones, aceite de primera y, sobre todo, mucha identidad vasca", así define a la cocina del centro Laurak Bat el chef Iñaki Xalaberri, un vitoriano que viene de una familia de cocineros con nada menos que 135 de tradición. El restaurante se encuentra dentro del edificio del centro vasco de Buenos Aires, un sitio frecuentado por pelotaris y belicosos jugadores de mus que tiene en el medio un centenario retoño del legendario roble de Guernica. Aires de taberna, ambiente 100% vasco y platos emblemáticos de la cocina de Euskadi, como el bacalao al pil pil, el conejo guisado con vino blanco, setas y puerros ($ 42) o los chipirones en su tinta ($ 38). "Nuestra propuesta es simple, basada en la calidad de los productos y de sabores potentes, igual a la de los hogares y las sociedades gastronómicas del País Vasco", agrega Dago Araujo, el encargado del restaurante. Allí, esa sensación de viajar sin viajar es contundente: del otro lado de su puerta de entrada cualquiera diría que se se encuentra en un mesón de Bilbao o San Sebastián. En las mesas los parroquianos beben café y copas de pacharan, los que se van saludan en euskera y los que entran van pidiendo una tortilla con setas y jamón crudo, que "sabe a montañas", según Iñaki.Centro Laurak Bat. Belgrano 1144. Tel: 4381-0682. Lunes a sábado, mediodía y noche.Viaje al Vietnam chicEl norte de Vietnam tiene una milenaria influencia china, mientras que en el sur aún pervive el legado de la colonia francesa, y ambas tradiciones se funden en su gastronomía. Esa fusión está fielmente retratada en la carta de Green Bamboo, un restaurante palermitano famoso no sólo por la calidad de su comida sino también por sus excelentes cócteles. Con una sofisticada decoración, mezcla de elementos orientales e iconos de comunismo chic, Green Bamboo tiene algo del ambiente de los hoteles y cabarets de Saigón en la década de 1940. Entre sus platos estrella se destacan el bun cha (cerdo agridulce con ensalada picante, $ 50) y el vit quay (pato confitado con jengibre, cítricos, vino de arroz, lemongrass y tamarindos, $ 67).Green Bamboo. Costa Rica 5802. Tel: 4775-7050. Todos los días, sólo por la nocheNikkai: mucho más que sushiMuchas décadas antes del boom del sushi, el comedor de la Asociación Japonesa de la Argentina era el único reducto de la ciudad donde se podía disfrutar de la exquisita tradición culinaria del país del Sol Naciente. Las cosas han cambiado bastante desde entonces, pero el comedor Nikkai continúa siendo una referencia de tradición y autenticidad, un sitio en el que no solamente se ofrecen muy buenas tablas de sashimi, makimono o niguiri, sino que también brinda la posibilidad de conocer la amplitud de una cocina que va mucho más allá de los bocaditos de pescado crudo. En su carta se mezclan sabores más o menos familiares como el yakitomi (brochette de pollo con salsa agridulce, $ 22) y los gyoza (ravioles de cerdo, $ 22), con rarezas como la ensalada de algas wakame ($ 23). El clima de Nikkai es el de un comedor de club, con una barra de sushi a plena vista y televisores sintonizados en la NHK, la televisión pública japonesa, donde puede aparecer el pronóstico del tiempo en Osaka o el resumen de los mejores momentos de un torneo de sumo. Como para estar en clima.Nikkai. Independencia 732. Tel: 4300-5848. De lunes a sábados, mediodía y noche.Arabe y de espíritu jovenPor los parlantes suenan grandes éxitos del pop árabe, canciones de superestrellas como Omar Diab o Nashua Karam, y eso define de entrada el espíritu joven de Habibi, un restaurante de comida árabe frecuentado por varios de los muchos actores, artistas y músicos que viven en San Telmo. Martín, su dueño, es el hijo de un matrimonio árabe de Jerusalén, criado entre Italia y Honduras, y ocho meses atrás decidió abrir este local donde es posible cumplir ritos habituales en los países de Oriente Medio y el Magreb, como fumar tabaco dulce en narghile (pipa de agua), beber cafés y tés árabes y disfrutar de platos como el keppe al horno relleno de carne, nueces y especias ($ 18), el mousaka ($ 24) o el mantee ($ 21), unos ravioles de carne, queso y verdura con salsa de yogurt y menta. Habibi. Humberto Primo 527. Tel: 4300-7172. Todos los días, mediodía y noche, salvo los martes, sólo por la noche.Imágenes del PerúAunque su nombre no lo sugiera, Status es uno de los mejores restaurantes peruanos de la ciudad. Frecuentado por un público heterogéno –desde actores y músicos hasta vendedores callejeros– es famoso por la altísima calidad de platos esenciales como el cebiche y las papas a la huancaina, y bebidas como el pisco sour y la leche de tigre. Bullicioso y festivo, en las paredes de su local cuelgan maravillosas imágenes del gran maestro de la fotografía peruana, Martín Chambi.Status. Virrey Ceballos 178. Tel: 4382-8531. Todos los días, mediodía y noche.Frida Kahlo: color mexicanoUna fonda "chilanga" en pleno Belgrano. Tiene una ambientación colorida, llena de detalles artesanales, y ofrece todos los platos emblemáticos de la cocina mexicana, más otros casi desconocidos para el paladar porteño.Frida Kahlo. Ciudad de la Paz 3093. Tel: 4544-1927. Todos los días, por la noche.

Clarin, 26 de Julio de 2009

Parque Tres de Febrero

DESDE INCUMPLIMIENTOS EN CONCESIONES HASTA EL TIRONEO DE LOS TRAVESTIS

Un parque protegido pero con problemas y quejas históricas

Además del vandalismo, la inseguridad y la suciedad, las concesiones discutidas y las ocupaciones ilegales son uno de los históricos problemas del Parque Tres de Febrero.Acaso la situación más emblemática fue la polémica venta del predio de La Rural, denunciada judicialmente por vecinos. En 1991, el presidente Carlos Menem autorizó la venta en 30 millones de dólares del predio de 12 hectáreas, que pertenece al Parque, a la Sociedad Rural. Luego La Rural formó una empresa para explotarlo comercialmente. El tema es que una reciente tasación judicial estableció que el predio valía 131.800.000 dólares. Por esta causa, Menem podría ser procesado otra vez.El otro centro de conflictos del parque fue el Rosedal, por la presencia de los travestis. En septiembre de 2004, la Legislatura porteña, al reformar el Código de Contravenciones, prohibió el ejercicio de la prostitución a menos de 200 metros de casas, templos o escuelas. Por eso, el entonces jefe de Gobierno Aníbal Ibarra ordenó mudar a los travestis de la calle Godoy Cruz al Rosedal, una medida con permanentes críticas de vecinos y usuarios del parque, que se quejaban también de la degradación que sufría el espacio público. De allí que la gestión macrista decidió trasladar en 2008 a los travestis a la plazoleta Florencio Sánchez, más alejada de Libertador.También hubo conflictos con concesiones de partes del parque a instituciones. En 2000, por ejemplo, el Club Hípico Alemán tuvo que devolver dos hectáreas. Y en 2005, tras varios reclamos judiciales, la Ciudad le quitó GEBA 14 hectáreas entre Freyre, Dorrego y Figueroa Alcorta, donde el club había construido canchas de tenis y pádel sin autorización.

Clarin, 27 de Julio 2009

Jardin Japones

EL EJECUTIVO ENVIO UN PROYECTO PARA CEDER EL PREDIO GRATUITAMENTE

Con más polémica, discuten el futuro del Jardín Japonés

Es que las instalaciones están en forma irregular en el Parque Tres de Febrero, que es del Estado. Allí explotan un restorán y otros espacios. La idea que circula hoy es que paguen 5% de lo que recauden.

Por: Daniel Gutman


La Legislatura de la Ciudad comenzó a discutir la continuidad del Jardín Japonés, que es explotado por una fundación sobre un espacio que pertenece al Estado, en el Parque Tres de Febrero de Palermo. Hace años que el Jardín Japonés está en situación irregular, porque el convenio de ocupación se venció, y durante la gestión de Jorge Telerman se lo había intimado a que se fuera, porque se entendió que lucraba con negocios publicitarios y comerciales sobre un espacio público.Ahora el Gobierno de Mauricio Macri propone ceder el terreno por 20 años a la Fundación Cultural Argentino Japonesa, sin costo alguno, y con autorización para seguir explotando un restorán, una confitería y la venta de plantas y otros artículos. El tema ya ha despertado polémica en la Legislatura, donde la presión de la Embajada Japonesa -que en realidad no tiene ningún vínculo institucional con la Fundación- generó que rápidamente se realizara una reu-nión conjunta de las comisiones de Presupuesto y Espacio Público para tratar el tema.En esa reunión, los legisladores macristas tuvieron que hacer concesiones para empezar a hablar con la oposición. Hoy, el borrador que circula dice que la Fundación deberá pagarle al Estado un 5% de la recaudación del Jardín Japonés, en concepto de canon, que no podrá haber confitería y que, en caso de que exista un margen de ganancia, el dinero deberá ser destinado a fines benéficos.Además, varios diputados incluso se oponen a que se siga cobrando entrada en un espacio público. Hoy se les cobra $ 8 a los 2 o 3 mil visitantes que ingresan el Jardín cada fin de semana y $ 5 a los 400 o 500 que lo hacen los días hábiles. Se cuestiona, además, el uso que se ha hecho del lugar como escenario de eventos promocionales de empresas y de fiestas de casamiento."Yo estoy tratando de acercar posiciones. Tenemos los balances del Jardín Japonés y recaudan dos millones de pesos al año, con los que mantienen el lugar y los sueldos de más de 70 empleados. No sólo no ganan plata, sino que es deficitario. Y la realidad es que no se puede sostener sin cobrar la entrada y sin los ingresos del restorán y la confitería", dijo a Clarín Alvaro González (PRO), presidente de la comisión de Presupuesto, quien de todas maneras prometió que "nos aseguraremos que no realicen más eventos publicitarios ni fiestas de casamiento en el Jardín". Esas son las actividades más cuestionadas.Kazunori Kosaka, presidente de la Fundación Cultural Argentino Japonesa, también salió a defender sus números de las sospechas: "Piensan que ganamos mucha plata, pero nadie se lleva un peso de aquí. Si necesitamos cobrar entrada, es porque tenemos que cuidar el jardín. Me preocupa que los legisladores no tengan información adecuada".La presión de la Embajada Japonesa se tradujo en varias visitas en los últimos días del cónsul de ese país a la Legislatura, según confirmaron dos diputados. Pero eso no varía la negativa de algunos representantes de la oposición."Yo soy de los que creen que el Jardín Japonés debe volver al Estado y la entrada debe ser gratuita. La Fundación hace negocios sobre el espacio público, porque tiene un restorán y otros emprendimientos comerciales. La propuesta del macrismo es contradictoria con su discurso de defensa del espacio público", dijo Facundo Di Filippo (Coalición Cívica).En el kirchnerismo -que es el principal bloque opositor, hasta el recambio del 10 de diciembre- las posiciones están divididas. El presidente del bloque, Diego Kravetz, quien recibió al cónsul de Japón, comentó que "me parece un tema muy serio, pero no tengo una posición tomada. Hay que tomar muchos recaudos antes de ceder un espacio público". En cambio, Inés Urdapilleta, también del Frente para la Victoria, se mostró firmemente en contra: "Está vigente una ordenanza de 1993 que prohíbe dar concesiones en los espacios verdes de uso público".

Clarin, 27 de julio de 2009

lunes 13 de julio de 2009

Hotel Marriot Plaza

Cinco estrellas en un siglo

El Marriott Plaza Hotel festeja sus primeros cien años con un libro, un tour gratuito por el edificio y hasta un vino de edición especial

Domingo 12 de julio de 2009

Hace 100 años, cuando la ciudad se preparaba para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, el 15 de julio abrió sus puertas el tradicional Plaza Hotel. Entonces, en una zona casi periférica de una Buenos Aires por donde todavía circulaban carruajes. Todavía no se había terminado la plaza San Martín ni existían los palacios que actualmente la rodean.
Diseñado por el arquitecto alemán Alfredo Zucker, con 14 pisos se convirtió en el edificio más alto de la ciudad y en el primer hotel de lujo, acorde con la próspera Argentina que se empezaba a construir a imagen de París.
En estos 100 años se le hicieron modificaciones en la fachada, remodelaciones en las habitaciones, grandes ampliaciones y hasta cambió el nombre por el gerenciamiento de Marriott, pero siguió y sigue, en forma ininterrumpida, recibiendo huéspedes y ofreciendo el distinguido servicio de siempre. Ahora adaptado a las nuevas necesidades, con plasma y Wi-Fi en las habitaciones.
El hotel decide festejar el primer siglo con una vuelta al pasado, que remonta a la primera década del siglo XX. Para eso encargó la redacción de un libro que recopila historia y anécdotas, se organizan visitas guiadas por las instalaciones y el restaurante ofrece un menú Belle époque, con platos de aquellos tiempos.
"Ernesto Torquinst, el dueño, que murió un año antes de la inauguración, identifica las necesidades de servicios en un momento muy especial del país, que está en plena transformación y le da a la ciudad un establecimiento que no existía", cuenta Ricardo Watson, historiador a cargo de la edición del libro.
"El edificio era muy moderno para la época, con un esqueleto de acero, que le permitió crecer en altura, con una mezcla de tradición europea con toda la lógica norteamericana", agrega.
Entre los servicios innovadores para la época se destaca la cocina a cargo de un chef francés, los ascensores y la atención de los empleados.
Como es de esperar de un hotel cinco estrellas, durante años recibió personalidades que quedaron en la memoria de los empleados, con anécdotas que de alguna manera se transmiten de generación en generación.
Que Luciano Pavarotti, en una estada prolongada, pidió que se le arme una cocina en la suite para prepararse él mismo la pasta o que Louis Armstrong tocó un miniconcierto desde una de las ventanas una madrugada ante el pedido del público están entre las historias preferidas.
También todos recuerdan que se pintaron habitaciones turquesa, color preferido de Farah Diva, cuando se alojó junto con el sha de Persia, y que Nat King Cole cantó a capela durante casi una hora en el restaurante, a pedido de los mozos.
Como el ADN
Durante las visitas guiadas gratuitas (con reserva previa), que se realizan todos los miércoles y ahora también los jueves por la demanda, se hace un paseo por el hotel y por el tiempo. El sitio clave es el Plaza Grill, el restaurante, uno de los pocos lugares que se mantiene prácticamente igual que en 1909.
"El Grill es como el ADN del Plaza, único lugar que ha permanecido tal como entonces, salvo algunos detalles como el aire acondicionado, las dicroicas y la alfombra", cuenta Eduardo Masllorens, encargado del recorrido frente a una veintena de visitantes.
Todo se mantiene: la decoración con azulejos de Delf, la vajilla de porcelana, los techos bajos, el menú criollo y hasta una prensa de patos, que se utilizaba para un plato original.
Era un restaurante eminentemente masculino, por donde pasaron políticos, empresarios, famosos y hasta, dicen, donde se empezó a conversar para resolver el conflicto del Beagle en 1978.
El menú Belle époque, que se ofrece durante todo el año, incluye un clásico de los viejos tiempos: huevos Po Parisky, aunque no se sabe el porqué del nombre (canasta de pan tostado con dos huevos poché y una salsa con pavita, jamón y champiñones, maridado con una copa de Alma 4 Bonard).
La bodega Catena Zapata creó el Vino Centenario, especial para el Marriott Plaza. Porque después de todo, 100 años merecen un buen brindis.

Andrea Ventura

Visita histórica
Los tours guiados gratuitos son los miércoles y jueves. Con reserva previa, por el 4318-3060. Florida 1005.

viernes 10 de julio de 2009

Librerías, bares y escritores en Palermo

Palermo atrae a los lectores fieles

En el barrio se instaló un circuito de librerías que incluyen bares, encuentros con escritores y espacios para leer

19 de abril de 2009

Raquel San Martín LA NACION

En medio del bullicio turístico, gastronómico e inmobiliario, en el barrio porteño de Palermo resisten espacios silenciosos y calmos, que invitan a permanecer aunque no se gaste dinero y en los que, si se quiere comprar, hay un experto que guía la elección.
Se trata de las librerías que, de a poco, han ido formando un auténtico circuito literario y editorial en los llamados Palermo Soho y Palermo Hollywood. Aunque acompañan la impronta "cultural" con que se intenta rotular al barrio revitalizado para el turismo y la inversión, hacen equilibrio entre los costos de estar en Palermo y la intención de mantenerse al margen de las modas.
En casas antiguas recicladas, con bares y espacios para actividades culturales, música suave de fondo y libreros "como los de antes", estas librerías -que a veces son además editoriales- tienen una clientela fiel y se arriesgan a difundir autores, rescatar textos y apostar por géneros que no son best sellers .
Eterna Cadencia, que funciona desde enero de 2006 en uno de los rincones más transitados de Palermo Hollywood, sobre la calle Honduras, es un oasis de silencio, con un espacio pleno de madera cálida y estantes que invitan a tomar los libros como en una biblioteca.
"Intentamos retomar los valores de las librerías antiguas: un fondo editorial amplio y elegido con criterio riguroso; el valor del librero, que puede orientar y conoce tus gustos, y el espacio, que el cliente puede recorrer sin molestia ni necesidad de compra", enumera ante LA NACION Lucio Ramírez Saravia, gerente comercial.
"Tenemos clientes conocidos con nombre y apellido, que vuelven porque les gusta el espacio y buscan las recomendaciones de nuestros libreros", dijo, y explicó que trabajan en desarrollar este vínculo también a través de Internet.
Además de un restaurante en el patio, hay espacio para las presentaciones y charlas de los martes -por las que han pasado Abelardo Castillo, José Pablo Feinmann y Pablo De Santis, entre otros- y para "Cata de ideas", un encuentro mensual que vincula a un filósofo con las virtudes de un vino. Desde el año pasado, Eterna Cadencia se sumó además con sus ediciones propias al mundo de las firmas independientes, con líneas de narrativa, ensayos y crónica, que también ofrece en la librería. Pionera en el barrio
También es librería y activa editorial de textos de ciencias sociales Prometeo, pionera en Palermo con su local, a una cuadra de la plaza Cortázar, que abrió en 2001, "cuando sólo había unos pocos negocios", cuenta Mariana Lerner, que quiere ser llamada "librera, nada más".
Dice que en Prometeo, de Palermo, que comparte local con una disquería, hay principalmente literatura universal y clásicos, poesía -"un género que tiene un público pequeño, pero fiel"- y artes plásticas, diseño, moda y fotografía. "Los clientes piden recomendaciones y buscan al librero, vienen regularmente y se quedan. Incluso algunos usan la librería como punto de encuentro", dice Lerner, que está planificando un ciclo de actividades culturales en ese espacio.
A pocas cuadras de allí, sobre la calle Thames, está desde hace cuatro años la sucursal palermitana de la Boutique del Libro, que abrió su primer local hace 30 años en Martínez, donde se instaló además como un espacio en el que es posible conversar de cerca con los escritores. Uno de los últimos en visitarla fue el español Javier Marías. Además del bar, que suelen disfrutar muchos extranjeros, hay en Palermo un sector para esas charlas, frente a una pared en la que cada autor va dejando su firma.
"Nos especializamos en humanidades, artes, ciencias sociales y filosofía", cuenta José Núñez, a cargo de las actividades culturales. "El sector infantil es muy importante, se vende mucho y es lindo ver que los chicos crecen con vos y van cambiando los libros que eligen", dice. La librería tiene idea de abrir un nuevo local cercano, en la calle Costa Rica, frente a la plaza Armenia, y no abandona la intención de editar en el futuro. Proyecto en marcha
Sobre esa misma calle tiene previsto abrir su librería el Fondo de Cultura Económica (FCE), la editorial mexicana que este año celebra sus 75 años -hace 45 que está en la Argentina- y que tiene sus oficinas en el barrio desde 1996.
Con un proyecto de Clorindo Testa, que esperan tener listo para la inauguración el año que viene, "la idea es que sea librería y bar, con sala para presentaciones de libros y exposiciones", describe Alejandro Archain, gerente general de la editorial. "Queremos darle un perfil vinculado con el material de la editorial, pero tendremos textos de otros fondos editoriales, en particular de América latina", dice.
A Palermo también llegará la editorial Siglo XXI, que esta semana mudará sus oficinas del centro a un petit hotel sobre la calle Guatemala. Su director editorial, Carlos Díaz, reconoce que la presencia de las librerías y otras editoriales en el barrio inclinó la balanza a la hora de tomar la decisión.
"Palermo siempre fue un barrio con vida cultural propia y, aunque esto cambió un poco en los últimos años, cuando se puso de moda, es algo que nos interesa rescatar", dice.

El Viejo Almacén

El Viejo Almacén canta los 40

Fundado el 9 de mayo de 1969 por Edmundo Rivero, el histórico local en la esquina de Balcarce e Independencia en el barrio de San Telmo sufrió los vaivenes del país. Sin la mística de sus años dorados –por su escenario pasaron figuras como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Roberto "Polaco" Goyeneche–, El Viejo Almacén espera celebrar su 40° aniversario con espíritu del tango.

EDMUNDO RIVERO, fundador de El Viejo Almacén, cuenta en esta antigua emisión del noticiero de Canal 13, el espíritu del lugar.

EL VIEJO ALMACEN sufrió quiebras y amenazas de demolición. Luego fue declarado de Interés Cultural por el Concejo Deliberante de Buenos Aires y hasta tuvo una estampilla del Correo Argentino a fines de los 80.

Publicado en Revista Ñ. 20/04/09

El próximo sábado 9 de mayo se conmemora el 40º aniversario de la apertura de El Viejo Almacén, también conocido como "La Catedral del Tango", en la tradicional esquina porteña de Balcarce y Av. Independencia . Creado en 1969 por Edmundo Rivero , reconocido referente de la música ciudadana, El Viejo Almacén fue escenario de leyendas del tango como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Roberto "Polaco" Goyeneche, Horacio Salgán, Leopoldo Federico y el Sexteto Mayor , entre otros. Cita obligada en la ciudad de Buenos Aires, entre sus espectadores figuran los Reyes de España -Don Juan Carlos y Doña Sofía-, Marcello Mastroianni, Josephine Baker, Joan Manuel Serrat, Julio Cortázar, Juan Manuel Fangio y el Premio Nobel Federico Leloir, entre otros. Víctima de los vaivenes de la economía argentina, cerró sus puertas en 1993 y, a principios del año 1996, reabrió de la mano del empresario Luis H. Veiga con una estructura que suma frente a la tradicional tanguería un complejo gastronómico de nivel internacional. En su edificio de cuatro pisos recientemente remodelado, se desarrollan todo tipo de almuerzos, cenas y eventos con el espíritu y el entorno tanguero. Abierto los 365 días del año, todas las noches a las 22 hs., El Viejo Almacén ofrece un tradicional show de tango liderado por cantantes como Virginia Luque y Hugo Marcel , acompañados por un s exteto y cuatro parejas de bailarines, más la participación del Grupo Antara (música del Altiplano). El Viejo Almacén es la única casa de tango que produce el Buenos Aires Antiguo, una obra que se desarrolla en la misma calle Balcarce, donde un grupo de actores vestidos con trajes de época recrean la dorada década de los '40, dando la bienvenida desde autos antiguos e interactuando con los asistentes. También se desarrollan clases de tango dictadas por sus directores artísticos, como giras del espectáculo por el interior y el exterior del país. De Hospital a Aduana, de prostíbulo a almacén de ramos generales A mitad de camino entre los sitios de las dos fundaciones de Buenos Aires, en 1798 se levanta un almacén de campaña. En 1840 en esa esquina de Arce (Independencia) y Concepción (Balcarce) comienzan los trabajos de ampliación del antiguo almacén para transformarse en el Hospital Británico . Cuatro años más tarde, se realiza allí la primera implementación quirúrgica del éter por parte del Dr. John Willliams Mackenna. El hospital se traslada y en el edificio se instala la Aduana General de la Nación , una de las instituciones más antiguas de la Argentina. Cuando la Triple Alianza declara la Guerra al Paraguay, el recinto del antiguo almacén es utilizado para refugiar a los combatientes heridos o atacados por las pestes. Con la epidemia de fiebre amarilla, el edificio se utiliza como asilo de enfermos. Luego es aguantadero de malevos, prostíbulo, conventillo con un bar al frente con estaño y mesitas, hasta convertirse en almacén de ramos generales, donde además de vender bebidas alcohólicas a vecinos y marineros argentinos y extranjeros, se comercializan las más diversas mercaderías. En 1900, Paula Kravinik, una inmigrante rusa, abre allí el restaurante ruso El Volga, donde cantores, músicos y poetas se reúnen para compartir, entre copas, los acordes de una música popular que haría historia. Cuando Edmundo Rivero conoce el edificio, queda cautivado por su ubicación, su estructura y sus antecedentes. El 9 de mayo de 1969 Rivero funda, dentro de la recova de Paseo Colón, El Viejo Almacén. Para elegir su nombre se inspira en las estrofas del tango de Juan A. Caruso (letra) y Francisco y Rafael Canaro (música) Sentimiento Gaucho, que dice: "En un viejo almacén de Paseo Colón donde van los que tienen perdida la fe...". A lo largo del tiempo El Viejo Almacén sufre la amenaza de demolición y la reducción de un costado del edificio sobre la calle Independencia de la mano del entonces intendente Cacciatore. El primero en oponerse públicamente es el escritor Ernesto Sabato, quien escribe varias páginas de su libro Sobre héroes y tumbas en sus paredes. También hay intentos de desalojos y, finalmente, la quiebra comercial que es anunciada por Jorge y Edmundo Leonel Rivero "Muni" (hijo). El 18 de enero de 1986, a los 74 años, muere su fundador, Edmundo Rivero. A fines de enero de 1996, a diez años de su muerte, el entonces presidente del Club Argentinos Juniors, Luis H. Veiga , reabre las puertas de El Viejo Almacén . Consolidado como estandarte de nuestra música ciudadana, es declarado Sitio de Interés Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de Buenos Aires y es honrado con una estampilla emitida por el Correo Argentino a fines de la década del '80.

Sixto Palavecino

Murió don Sixto Palavecino, poeta, cantante y, sobre todo, "violinisto"

El músico también difundía el quechua. Y tradujo a ese idioma el Martín Fierro.

Por: Eduardo Slusarczuk

CON 94 AÑOS. El músico y compositor santiagueño Sixto Palavecino sufrió un fuerte cuadro de neumonía.
Salavina. Tenía una manera de decirlo, don Sixto, que hacía que ese nombre sonara especial. Allí, en el sur de Santiago del Estero, pegadito a Atamisqui, había nacido, el 28 de marzo de 1915, en una casa del paraje de Barrancas. "Una población mínima, ranchos. Monte". Así describía su lugar. El primero en el que vivió. Zona de músicos. Desde su abuelo, el Tata Martín, guitarrero, que llegó a los 120, hasta sus hermanos, que tocaban el violín y la guitarra. Padre no había. Y la escuela llegaba a tercero. Tampoco había más. Y en esa tierra que destilaba melodías, un mandato que Sixto no respetó. "No te voy a permitir que aprendas a tocar música. Mañana serás un borracho". La voz de su madre, Petronila, retumbaba en su cabeza, mientras escondido, de rodillas, bajo una frazada, probaba y probaba. Eso sí, "suavecito". Hasta que lo descubrieron. "Qué sabés vos?", lo desafiaron. Y entonces tocó. "Y desde ese día me permitieron", contaba el hombre, muchos años después. Desde entonces, el violín sería su compañero de ruta más fiel. Aunque durante 54 años compartió esa exclusividad con Argelia del Carmen. "Parte de mi vida, Argelia, fiel compañera, mi amada", le cantaba en su adiós, cuando su esposa acudía al "reclamo de Dios". Alternaba su oficio de músico, en los rezabailes, en las fiestas, con su bolichito, que creció a almacén de ramos generales. Un conjunto primero, otro después. Mientras el hombre se internaba en el monte y se acostaba, ponía su guitarra sobre su pecho, y esperaba que el duende (o el diablo) apareciera. "Se decía que había que hacer eso para aprender música", contaba Sixto en alguna entrevista de 1975, cuando Buenos Aires ya era parte de su vida.Hubo una peluquería, que heredó de Faustino, su hermano mayor. Y que mantuvo mientras más y más la música se metía en su vida. O al revés. También una pizzería, en Villa Ballester, que apenas resistió seis meses, por los primeros '60. Y hubo que ponerse a tocar. "Entre el 65 y el 69 empezamos a grabar", recordaba, don Sixto. "Tres dobles". Pero las chicas, sus chicas, dejaron de cantar y hubo un momento de silencio. O casi. Porque la peluquería era sala de ensayo, centro cultural. Y, también, un espacio en el que el quechua era reivindicado y arrancado de la vergüenza. "Mucha gente pensaba que era algo atrasado. Yo les decía que no me interesaba que no lo tuvieran en cuenta, que mi vida era mi familia, mi idioma, la música y el canto", confesaría unos años atrás, cuando ya el violín había dejado de sonar. Nacían los '80. León Gieco construía "De Ushuaia a La Quiaca", y en ese trabajo de mapeo musical, el rockero lo buscó hasta encontrarlo. Y Don Sixto entró en la Capital de su mano, con el quechua como bandera. Era músico, pero también transmisor de una cultura, de una cosmovisión que no restaba. Aparecía en los escenarios y el aplauso lo envolvía. Como años más tarde el olvido. Cumplió sus 94 y los festejó junto a sus hijos y sus más de 20 nietos y bisnietos, en su casa del barrio Almirante Brown, en el acceso norte de la capital santiagueña. Poco tiempo atrás, sus colegas lo homenajearon en el Festival de la Chacarera, en La Banda. Y hubo aplausos. Como antes.

Publicado en Clarin 25/04/09

Gregorio Klimovsky

La pérdida de un científico ejemplar

La muerte de Gregorio Klimovsky es una gran pérdida para la ciencia argentina, de la que fue un permanente promotor y brillante exponente. Formó parte de una generación de hombres y mujeres que hicieron de la formación intelectual y científica una vocación apasionada vinculada al desarrollo educativo, productivo y cultural del país, contra todas las adversidades. Bregó por una Universidad pública de excelencia, y al mismo tiempo, abierta a todos los sectores sociales, acostumbrado a batallar contra las limitaciones y condicionamientos así como frente a las distintas formas de oscurantismo y autoritarismo, Importa destacar, además de su trayectoria como filósofo, matemático y maestro de la epistemología en nuestro país, el ejemplo de un modo de pensar la realidad abierto al conocimiento profundo de los problemas y de su resolución racional.No había interrupción, para este grupo de pioneros de la investigación científica en la Argentina de las últimas décadas del que formó parte Klimovsky en forma destacada, entre el camino del desarrollo científico e intelectual y el del desarrollo social y económico, dinámicas que se refuerzan y precisan las unas a las otras.En las aulas universitarias y laboratorios, pero también en bibliotecas y medios de comunicación, ámbitos de la actividad cultural, instituciones educativas y en cada espíritu inquieto por avanzar en los caminos del conocimiento, seguirá vigente el recuerdo y la enseñanza de una trayectoria ejemplar. La muerte de Gregorio Klimovsky es otra pérdida para la ciencia y la educación en nuestro país, de las que fue un permanente promotor y brillante exponente.

Editorial Clarin, 25/04/09

Eco hostel en Malargue

Con barro, ramas y pasto edificaron en Malargüe un eco hostel

Con barro, ramas y pasto edificaron en Malargüe un eco hostel "Las botellas de vidrio y los parabrisas viejos sirven para la iluminación, pero también hacen a la estética".

Walter Samchuck -

Especial para Los Andes Desde hace 10.000 años la humanidad utiliza los materiales naturales que tiene a su alcance, principalmente la tierra, para construir sus viviendas. Sólo en los últimos 100 años reemplazó estas materias primas por productos industrializados.Sin embargo, nuevamente están surgiendo miradas que intentan dar diferentes respuestas a las necesidades humanas básicas, como es el derecho a una vivienda adecuada en un entorno digno. Desde esta perspectiva, se han vuelto a revalorizar algunos sistemas antiguos a partir de los cuales, aplicando tecnologías contemporáneas, se intenta gestar nuevos espacios habitacionales. Así, uno de los materiales naturales de más antiguo uso, la tierra, resurge como una alternativa sostenible en algunas nuevas corrientes arquitectónicas.En Malargüe, y a tan sólo 6 kilómetros al sur del centro de la ciudad, en la Colonia Pehuenche, Yony Albino y Gabriela Díaz, desde hace varios años dedicados a la actividad turística, decidieron en el 2006, y gracias a un proyecto presentado por la arquitecta de San Carlos Adriana Saua, realizar en su finca un eco hostel en barro y quincha para sumarlo a su complejo denominado "El Choique hostel internacional".Arena, arcilla, ramas y palos o tirantes de álamo, caña, restos de centeno, trigo o cebada, parabrisas viejos, botellas de vidrio, fardos de pasto, entre otros materiales que puede brindar la naturaleza o que están a nuestro alcance, fueron los elementos utilizados para la construcción de este hostel, salvo las bases (edificadas en ladrillo) y la cobertura del techo, que es de chapa."El Eco hostel nació como un hostel internacional y es miembro de la cadena de más de 6.000 hostel que hay en el mundo. A partir del lugar donde se emplazó, cinco hectáreas de tierra rodeadas de verde y aire puro, nuestra filosofía fue cambiando y pensamos en hacer un eco hostel" explicó Yony Albino."De hecho es uno de los primeros eco hostel en la Argentina en sentido integral. Es decir, desde el punto de vista constructivo, utilizamos barro, un material reciclable y no contaminante. También clasificamos los residuos. Todo lo que es orgánico va a los animales, de los animales a las lombrices y con lo que producen las lombrices abonamos la tierra. Trabajamos en el aprovechamiento del agua, estamos estudiando utilizar energías alternativa y a nuestros clientes tratamos de ofrecerle todo casero", agregó.Tanto Albino como su esposa explicaron que la construcción en barro y quincha tiene que ver con una filosofía y estilo de vida. "Decidimos romper con ese preconcepto de que el barro está asociado a la pobreza, a algo frágil, sucio o que atrae insectos, pero principalmente buscamos integrar la vivienda a la naturaleza, que sus materiales, sus formas y tamaños armonicen con el ambiente."Hay que tener en cuenta -agregaron- que todo lo que se utiliza para el barro en la construcción de las paredes, como así en la pintura son ingredientes naturales. Por ejemplo, el barro lleva materia orgánica como avena, trigo, alfalfa, arena y arcilla. El revoque fino lleva arena, arcilla, engrudo cocido, sal y aceite de lino. Y la pintura tiene suero de leche y cal. Todo lo que agregamos depende de la característica y calidad de la arcilla del lugar".Según los especialistas, en la elaboración del barro, la arcilla actúa como aglomerante, la arena da la estructura y el agregado de fibras (rastrojos de cereal, paja, restos de estopa, coirón, aserrín) u otros elementos (excremento de caballo, suero de leche, agua, aceite de lino) cumplen la propiedad de darle consistencia.Cabe destacar que el proyecto de esta novedosa construcción fue elaborado teniendo en cuenta los riesgos naturales más relevantes del lugar que la pudieran afectar, como los sismos, viento o nevadas. En zonas donde llueve mucho hay que evitar que el agua caiga directamente sobre las paredes efectuando aleros de techo más largos y zócalos de piedra o ladrillo en la base."Es una construcción viva, es decir, las paredes respiran y por eso la ventaja es que en invierno es mas cálida y en verano mucho más fresca que una casa de material industrial. Además, es más saludable, ya que se equilibra la humedad de los interiores", comentó Albino."Lo lindo que tiene el barro es que lo trabajas con la mejor herramienta que existe, que es la mano. Podés ir esculpiendo la casa a medida que la vas construyendo y dándole la forma que más te guste. Las botellas de vidrio y los parabrisas viejos sirven para la iluminación, pero también son importantes elementos que hacen a la estética de la vivienda", comentó la bióloga y profesora Gabriela Díaz.Decorar con botellasEn el interior de la vivienda se han utilizado botellas de vidrios de distintos colores para lograr un efecto decorativo luminoso de manera conjunta con el estilo rústico que brindan los palos de la estructura y el techo de caña. También fardos de pasto revestidos en barro actúan como muebles fijos y una estufa rusa calefacciona el lugar.Aproximadamente dos años les ha llevado a los propietarios de este Eco hostel poder concretar su sueño, pero mucho más fue lo que aprendieron y que hoy pueden transmitir a quienes se muestren interesados en volver a utilizar un material tan noble como el barro. A lo largo de este tiempo, especialistas en construcción natural, como Jorge Belanko hicieron su aporte, así como manos e ideas de amigos, colaboradores, interesados y turistas, principalmente extranjeros.Independencia, abundancia y disponibilidad local, ductilidad para el modelado, bajo costo de fabricación y transporte, aislante acústico y regulador ambiental, su autorreciclaje y re- utilización son otras de las virtudes que tiene este material por el cual desde siempre el hombre construyó sus casas."Cuánta gente vemos que parece estar condenada a no hacer nunca su casa o a vivir en una especie de jaula, cuando simplemente acarreando un poco de barro, un poco de pasto y un poco de excremento de caballo podría hacerse una casa tibia y bonita que además le va a ayudar a tener menos reuma y menos problemas bronquiales", destacó en su visita al lugar Jorge Belanko, quien hace varios años comenzó a investigar y experimentar con materiales y técnicas naturales y hoy lleva realizadas varias obras de este tipo en el sur argentino.

Crisis económica y gripe A

El turismo internacional disminuyó un 7,7% en el primer bimestre

Según las estimaciones de la Organización Mundial del Turismo, el número de turistas a nivel internacional se redujo a 117 millones de personas por la crisis; confían en que el impacto de la gripe porcina será "marginal"


MADRID.- El numero de turistas disminuyó a nivel internacional un 7,7%, hasta los 117 millones de personas, en los dos primeros meses del año respecto del mismo período de 2008 y, pese a que en la mayoría de las regiones retrocedió la cantidad de viajeros, se registraron incrementos en las visitas en África, América Central y Sudamérica, según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).
"Seguimos viviendo una situación en la que la profundidad y la duración del actual desafío económico no se conoce", dijo en rueda de prensa en Madrid el secretario general de la OMT, Taleb Rifai.
Los descensos del 6,8 por ciento en enero y del 8,8 por ciento en febrero arrojan una aceleración en el deterioro que empezó a sufrir la industria turística en el segundo semestre del año pasado.
La segunda mitad de 2008 mostró una contracción del 2,7 por ciento en relación al mismo período del año anterior, pese a que todo el ejercicio cerró con una expansión del 2%.
De acuerdo con las estimaciones de la OMT difundidas hoy se proyecta una caída de entre un 2 y 3% en el volumen de turistas internacionales para el cierre de este año, debido a la crisis económica. Estas cifras, sin embargo, no consideran un posible impacto negativo de la gripe A, que podría hacer revisar a la baja las actuales previsiones, ya que la OMT considera que el impacto será "mínimo" en el conjunto de la actividad.
El impacto de la crisis mundial, sumado a la epidemia de gripe porcina declarada en México y que afecta a otros 29 países, preocupan a la OMT, aunque aún se considera "prematuro" hacer estimaciones certeras del efecto que puede haber tenido la enfermedad sobre el turismo.
"El impacto puede ser muy marginal al final, en México es muy fuerte ahora, pero si esto se domina, el impacto sobre el turismo será mínimo", dijo en una rueda de prensa en Madrid, sede de la OMT, el subsecretario general de la Organización, Geoffrey Lipman. "Este tipo de gripe como cualquier gripe, viene por olas. Es cíclico y en este impacto cíclico, nuestro papel consiste en hacer ver que todo está preparado, que no haya pánico. El mensaje es que sigan viajando", afirmó Lipman.
Rifai aseguró que cualquier tentativa para evaluar el impacto de la gripe en el turismo como factor en sí mismo "no es realista". El ejecutivo de la OMT distinguió entre la naturaleza de ambos problemas: "La crisis no va a desaparecer rápidamente, va a afectar a muchos sectores de la sociedad. La gripe es un desafío inmediato".
Diferente intensidad. "Todos los destinos del mundo ha sufrido el descenso de la demanda en los mayores mercados emisores" afectados por la crisis económica, según la OMT, que constata un decrecimiento de llegadas de turistas en todo el mundo, con excepción de América Central y del Sur, el norte de Africa y el Africa Subsahariana.
Las llegadas de turistas a los países de América del Sur en los dos primeros meses del año crecieron un 3,9% respecto del mismo periodo del pasado año, mientras que Centroamérica subió un 2,8%.
En la Argentina, según las últimas estadísticas de la Secretaría de Turismo de la Nación, en febrero de este año llegaron al país 22% menos de extranjeros que durante febrero de 2008 , y el gasto se contrajo un 35%.
Los destinos europeos y de Asia-Pacífico se han visto muy afectados por la caída de la llegada de turistas internacionales con un descenso del 8,4% para Europa en el presente año, y del 6,7% para la región asiática, mientras que el continente americano toleró mejor los embates de la debacle, con una caída del 1,4%.
Entre los que fueron duramente castigados se inscriben Europa meridional y mediterránea, que sufrieron bajas de 10,5%, y el sur de Asia, con una merma del 14,6% en el primer trimestre.

Agencias EFE y AFP

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Tres ejemplos de ello son el Google Académico, la página de SISBI UBA y la del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el primer caso deben escribir en el Google la palabra "académico". Allí aparece la opción "scholar.google.com.ar". Una vez en el Google Académico basta con manejarse como en cualquir buscador.
Para SISBI UBA deberán cliquear sucesivamente las siguientes opciones: Navegando, Redes, Red Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, Publicaciones.
En cuanto a la página web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cliquear en los siguientes enlaces: Cultura, Comisíon para la Preservación del Patrimonio, Publicaciones.

Cualquier duda escribir a biblioteca@ispm.edu.ar

Paula Iglesias
Bibliotecaria