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viernes 25 de septiembre de 2009
Salta y sus Bosques
Salta perdió 26% de sus bosques desde los años 70
La tala se aceleró en la última década; en 2007 se registró la tasa de desmonte más alta: 2,1%
La Nacion, 24 de setiembre de 2009
La Facultad de Agronomía de la UBA presentó un informe que coincide con la decisión de la Corte Suprema de Justicia de frenar el desmonte en la provincia de Salta. Según el estudio, realizado por 16 expertos, "en los últimos 30 años se desmontó el 26 por ciento del total de bosques existentes a fines de los 70. En tanto, a fines de 2007 se registra el valor más alto de la historia, con una tasa de desmonte de 2,1 por ciento anual".
Según datos de la Dirección de Bosques de la Nación, la pérdida de bosques nativos en la Argentina es un proceso que se aceleró significativamente en los últimos 10 años. Mientras que entre 1987-1998 se deforestaba a una tasa de 180.000 ha/año, en el período 1998-2002 se incrementó a 235.100 ha/año.
Según consigna el informe, al que tuvo acceso LA NACION, "está justificada la invocación del principio precautorio para suspender la tala y el desmonte hasta tanto se desarrollen evaluaciones específicas y planes de manejo adaptativo que contemplen el mantenimiento de un dado nivel de provisión de los servicios ecosistémicos".
El máximo tribunal dispuso en diciembre, como medida cautelar, el cese preventivo de desmontes y talas de los bosques nativos que habían sido autorizados por el gobierno de Salta durante el último trimestre de 2007 en los departamentos de Orán, San Martín, Rivadavia y Santa Victoria, ante la presentación de un grupo indígena de esa provincia.
La decisión del tribunal de prohibir la tala incluye los permisos que se entregaron el último trimestre de 2007, porque durante ese lapso se habría verificado un abrupto incremento.
El mes pasado la Corte ordenó a la provincia que presentara un estudio de impacto ambiental del desmonte que se realizó en esa provincia y que alcanzó, en 26 años, 1.550.400 ha. Según un informe del INTA, el año pasado la provincia contaba con 4.409.400 ha de bosques nativos.
El impacto
* 5.960.000 ha era la superficie de bosques nativos que tenía la provincia de Salta en 1977, según el informe de la UBA.
* 4.409.400 ha es la superficie de bosque que se registró en septiembre del año pasado.
* 1.550.400 ha es la cantidad de bosque que se perdió a causa del desmonte en los últimos 30 años. Según el estudio, representa el 26 por ciento del total de los bosques.
* 2,1 por ciento es la tasa de desmonte anual que se registró a fines de 2007. Se trata del valor más alto de la historia de la provincia. Se talaron 135.200 ha. Entre 1977 y 1997, el desmonte fue constante a una tasa que se mantuvo alrededor del 0,45% anual.
La tala se aceleró en la última década; en 2007 se registró la tasa de desmonte más alta: 2,1%
La Nacion, 24 de setiembre de 2009
La Facultad de Agronomía de la UBA presentó un informe que coincide con la decisión de la Corte Suprema de Justicia de frenar el desmonte en la provincia de Salta. Según el estudio, realizado por 16 expertos, "en los últimos 30 años se desmontó el 26 por ciento del total de bosques existentes a fines de los 70. En tanto, a fines de 2007 se registra el valor más alto de la historia, con una tasa de desmonte de 2,1 por ciento anual".
Según datos de la Dirección de Bosques de la Nación, la pérdida de bosques nativos en la Argentina es un proceso que se aceleró significativamente en los últimos 10 años. Mientras que entre 1987-1998 se deforestaba a una tasa de 180.000 ha/año, en el período 1998-2002 se incrementó a 235.100 ha/año.
Según consigna el informe, al que tuvo acceso LA NACION, "está justificada la invocación del principio precautorio para suspender la tala y el desmonte hasta tanto se desarrollen evaluaciones específicas y planes de manejo adaptativo que contemplen el mantenimiento de un dado nivel de provisión de los servicios ecosistémicos".
El máximo tribunal dispuso en diciembre, como medida cautelar, el cese preventivo de desmontes y talas de los bosques nativos que habían sido autorizados por el gobierno de Salta durante el último trimestre de 2007 en los departamentos de Orán, San Martín, Rivadavia y Santa Victoria, ante la presentación de un grupo indígena de esa provincia.
La decisión del tribunal de prohibir la tala incluye los permisos que se entregaron el último trimestre de 2007, porque durante ese lapso se habría verificado un abrupto incremento.
El mes pasado la Corte ordenó a la provincia que presentara un estudio de impacto ambiental del desmonte que se realizó en esa provincia y que alcanzó, en 26 años, 1.550.400 ha. Según un informe del INTA, el año pasado la provincia contaba con 4.409.400 ha de bosques nativos.
El impacto
* 5.960.000 ha era la superficie de bosques nativos que tenía la provincia de Salta en 1977, según el informe de la UBA.
* 4.409.400 ha es la superficie de bosque que se registró en septiembre del año pasado.
* 1.550.400 ha es la cantidad de bosque que se perdió a causa del desmonte en los últimos 30 años. Según el estudio, representa el 26 por ciento del total de los bosques.
* 2,1 por ciento es la tasa de desmonte anual que se registró a fines de 2007. Se trata del valor más alto de la historia de la provincia. Se talaron 135.200 ha. Entre 1977 y 1997, el desmonte fue constante a una tasa que se mantuvo alrededor del 0,45% anual.
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Provincia de Salta
Subte Linea H
LAS ESTACIONES NO ESTARAN AL MENOS HASTA 2011
Terminaron un tramo del túnel del subte H
El Gobierno de la Ciudad hizo ayer el acto de apertura del túnel que vincula a las estaciones en construcción de la línea H, Hospitales y Parque Patricios. De todas maneras, no se prevé inaugurar ninguna de esas dos estaciones al menos hasta 2011, ya que hay una fuerte restricción presupuestaria para las obras de subte dispuesta por la administración de Mauricio Macri.
La línea H funciona hoy por la avenida Jujuy desde Once hasta Caseros. El túnel que va desde allí hasta Hospitales, presentado ayer, tiene 1.172 metros de largo y finaliza bajo la calle Chutro y la avenida Almafuerte, donde están el Penna y el Churruca.
La línea H también tiene en construcción una estación hacia el Norte, en Corrientes y Pueyrredón. Cuando se inaugure se combinaría la H -que hoy es muy poco utilizada, comparada con las demás líneas- con la línea B y sería mucho más aprovechada.
Clarin1 18 de septiembre de 2009
Terminaron un tramo del túnel del subte H
El Gobierno de la Ciudad hizo ayer el acto de apertura del túnel que vincula a las estaciones en construcción de la línea H, Hospitales y Parque Patricios. De todas maneras, no se prevé inaugurar ninguna de esas dos estaciones al menos hasta 2011, ya que hay una fuerte restricción presupuestaria para las obras de subte dispuesta por la administración de Mauricio Macri.
La línea H funciona hoy por la avenida Jujuy desde Once hasta Caseros. El túnel que va desde allí hasta Hospitales, presentado ayer, tiene 1.172 metros de largo y finaliza bajo la calle Chutro y la avenida Almafuerte, donde están el Penna y el Churruca.
La línea H también tiene en construcción una estación hacia el Norte, en Corrientes y Pueyrredón. Cuando se inaugure se combinaría la H -que hoy es muy poco utilizada, comparada con las demás líneas- con la línea B y sería mucho más aprovechada.
Clarin1 18 de septiembre de 2009
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Barrio de Parque Patricios,
Transporte
Norman Borlaug
Borlaug: un legado que se mantiene vigente
Norman Borlaug, premio Nobel de la Paz, salvó del flagelo del hambre a más de mil millones de personas por sus descubrimientos agronómicos
La Nacion, 19 de setiembre de 2009
Norman Ernest Borlaug, conocido como "el padre de la revolución verde", murió el último sábado, a los 95 años. Sin embargo, su legado se mantiene vivo en el mundo y en particular en la Argentina, país que visitó durante diez años seguidos. Gracias a Borlaug se introdujo un nuevo paradigma en la producción agrícola, caracterizado por el trabajo constante en investigación para aumentar los rendimientos y estar, así, a la altura del desafío contemporáneo, acabar con el hambre mundial.
Este ingeniero forestal, nacido en Estados Unidos en 1914, y radicado en México, en 1944, llegó a ser premio Nobel de la Paz, en 1970. Su mérito no fue menor. Se considera que salvó más de 1000 millones de vidas gracias a que sus contribuciones aumentaron enormemente la productividad de alimentos y se consiguió evitar una hambruna mundial durante la segunda mitad del siglo XX.
A partir de sus investigaciones y especialmente por su incansable tarea de observación, Borlaug descubrió una variedad de trigo enano que se cultivaba en un jardín del Japón. Al ser una planta más petisa y de tallo más fuerte, no se volcaba como lo hacían los grandes trigos que se cultivaban por entonces. Al cruzar e incorporar el gen del enanismo (Norin 10), los trigos pudieron tolerar una mayor cantidad de fertilizante sin riesgo de volcarse y por lo tanto aumentaron sus rendimientos. Además, Bourlag ya trabajaba con trigos de resistencia multilínea a enfermedades y plagas.
A estos ensayos, Bourlag los sembró por primera vez en México, en 1962 y con ellos se inició la larga familia de trigos con germoplasma mexicano. Su labor no terminó allí. Se tomó la responsabilidad de convencer a las autoridades de la India y Paquistán, países azotados periódicamente por hambrunas, para que sembraran estas variedades de trigos conjuntamente con la aplicación de fertilizante. Gracias a este trabajo infatigable, esos dos países que no eran autosuficientes en la provisión de alimentos, duplicaron la producción de trigo entre 1965 y 1970, y pasaron a ser exportadores del cereal. La misma técnica aplicada al trigo se utilizó en el arroz y otros cultivos.
Durante la década del 70, y gracias al trabajo de Borlaug, la Argentina incorporó el germoplasma mexicano a sus variedades de trigo que produjo resultados espectaculares: la productividad aumentó entre un 20 y un 30%.
De alguna forma podría decirse que esto significó un hito en nuestro país que fue seguido por otros muchos hasta hoy. Por ejemplo: la fertilización. "Ocurrió que al mismo tiempo que se producía más grano, se estaba extrayendo más nitrógeno del suelo. La respuesta fue que había que aumentar el uso de fertilizantes", explicó Antonio Hall, profesor emérito de la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba).
También se incrementó en los años setenta el uso de herbicidas, ya que por esa época se produjo una disminución en su precio. Aunque su utilización fue mayor durante la década del 80, cuando comenzó a utilizarse masivamente los nuevos herbicidas (pre y posemergencia) y aparecieron mejores herramientas de aplicación contra las malezas perennes, particularmente utilizados en el cultivo de la soja.
Y también para esta época, según Jorge González Montaner, consultor del movimiento CREA, "se le presta una mayor atención al manejo del suelo y su conservación". Progresivamente, se fue percibiendo su importancia.
En este contexto de preservación de suelo, aparece la "labranza mínima", que produce menor agresión al suelo. El punto culminante fue la siembra directa, cuya adopción comenzó muy paulatinamente durante la década del 80 (en el 77/8, fue la primera prueba en lotes comerciales). Su uso masivo recién se alcanzó a mediados de los años noventa, con la legalización de semillas transgénicas, con mayor resistencia a herbicidas y a enfermedades.
Años después
En la década de los 90 se conjugaron una serie de factores que hicieron dar un considerable salto en productividad. El tipo de cambio fijo y la paridad con el dólar facilitaron la incorporación de maquinaria e insumos. A su vez, los precios de los commodities se recuperaron.
En 1996, la resolución 167 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya), autorizó la producción y comercialización de la semilla, productos y subproductos, de soja tolerante a glifosato.
La ingeniería genética se extendió también al maíz, con los híbridos genéticamente modificados (maíces Bt), que poseen tolerancia al barrenador del tallo, la plaga más importante del cultivo.
Según Guillermo Eyherábide, coordinador del Programa de Cereales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), "éste fue un punto de inflexión en la productividad de maíz respecto de los años 80". No sólo por la resistencia a las enfermedades y plagas, sino porque estas variedades de maíz tenían una muy buena respuesta a la fertilización.
Pero sin dudas, la vedette de la década fue la soja. La sinergia entre la soja RR ( round up ready ) y la modalidad de siembra directa resultó una convergencia tecnológica de alto impacto, que contribuyó a extender el cultivo de soja a otras zonas.
Con la asombrosa incorporación de tecnología cobran un protagonismo especial las redes de productores y profesionales. Y gracias a la disponibilidad de herramientas tecnológicas, se comienza a hablar de la "agricultura de precisión", que utiliza la información basada en el posicionamiento satelital. Esta permite obtener datos georreferenciados de los lotes para un mejor conocimiento del potencial del suelo y de las labores que se deben realizar.
A partir de este nuevo paradigma es que se puede pensar en una "agricultura por ambientes", el desafío que hoy tienen los productores.
"El techo es muy alto, estamos muy lejos de la frontera biológica, principalmente por las barreras fiscales. Hoy las 95 millones de toneladas las podríamos transformar en 135 o 140" opinó el consultor agropecuario Enrique Gobbeé.
Desafíos por delante
Aunque los especialistas coinciden en que en el país todavía no se llegó a hacer un uso óptimo de toda la tecnología que hay a disposición, los eventos que hay en preparación son aún más ambiciosos. Se trata de una segunda generación biotecnológica.
Pablo Vaquero, director de Asuntos Corporativos de Monsanto, contó que se vienen "apilamientos más complejos". Esta empresa está preparando un maíz que combina ocho eventos genéticos.
"Mas adelante, llegarán beneficios que tienen que ver con mejores productos para el consumidor final, como aceites con Omega 3 que reducen la cantidad de ácidos grasos saturados en la planta y así se reducirá el riesgo cardíaco del consumidor", adelantó Vaquero.
Otros eventos que las empresas semilleras tienen en preparación son variedades con genes capaces de mejorar la producción entre un 20 y un 30%, a pesar del estrés hídrico. También se están desarrollando ejemplares con mayor tolerancia a la salinidad.
Con estos paquetes biotecnológicos se prevé duplicar la producción mundial de alimentos para 2030.
Para Vaquero, esto forma parte de "la tendencia que generó Bourlaug en el mundo, quien entendió lo que significaba la revolución verde para países que estaban en vías de desarrollo y a partir de eso incentivó la incorporación de la biotecnología".
Para 2050 se duplicará la demanda de alimentos y para abastecerla habrá que aumentar la productividad sin perjudicar el medio ambiente.
Mercedes Manfroni
Norman Borlaug, premio Nobel de la Paz, salvó del flagelo del hambre a más de mil millones de personas por sus descubrimientos agronómicos
La Nacion, 19 de setiembre de 2009
Norman Ernest Borlaug, conocido como "el padre de la revolución verde", murió el último sábado, a los 95 años. Sin embargo, su legado se mantiene vivo en el mundo y en particular en la Argentina, país que visitó durante diez años seguidos. Gracias a Borlaug se introdujo un nuevo paradigma en la producción agrícola, caracterizado por el trabajo constante en investigación para aumentar los rendimientos y estar, así, a la altura del desafío contemporáneo, acabar con el hambre mundial.
Este ingeniero forestal, nacido en Estados Unidos en 1914, y radicado en México, en 1944, llegó a ser premio Nobel de la Paz, en 1970. Su mérito no fue menor. Se considera que salvó más de 1000 millones de vidas gracias a que sus contribuciones aumentaron enormemente la productividad de alimentos y se consiguió evitar una hambruna mundial durante la segunda mitad del siglo XX.
A partir de sus investigaciones y especialmente por su incansable tarea de observación, Borlaug descubrió una variedad de trigo enano que se cultivaba en un jardín del Japón. Al ser una planta más petisa y de tallo más fuerte, no se volcaba como lo hacían los grandes trigos que se cultivaban por entonces. Al cruzar e incorporar el gen del enanismo (Norin 10), los trigos pudieron tolerar una mayor cantidad de fertilizante sin riesgo de volcarse y por lo tanto aumentaron sus rendimientos. Además, Bourlag ya trabajaba con trigos de resistencia multilínea a enfermedades y plagas.
A estos ensayos, Bourlag los sembró por primera vez en México, en 1962 y con ellos se inició la larga familia de trigos con germoplasma mexicano. Su labor no terminó allí. Se tomó la responsabilidad de convencer a las autoridades de la India y Paquistán, países azotados periódicamente por hambrunas, para que sembraran estas variedades de trigos conjuntamente con la aplicación de fertilizante. Gracias a este trabajo infatigable, esos dos países que no eran autosuficientes en la provisión de alimentos, duplicaron la producción de trigo entre 1965 y 1970, y pasaron a ser exportadores del cereal. La misma técnica aplicada al trigo se utilizó en el arroz y otros cultivos.
Durante la década del 70, y gracias al trabajo de Borlaug, la Argentina incorporó el germoplasma mexicano a sus variedades de trigo que produjo resultados espectaculares: la productividad aumentó entre un 20 y un 30%.
De alguna forma podría decirse que esto significó un hito en nuestro país que fue seguido por otros muchos hasta hoy. Por ejemplo: la fertilización. "Ocurrió que al mismo tiempo que se producía más grano, se estaba extrayendo más nitrógeno del suelo. La respuesta fue que había que aumentar el uso de fertilizantes", explicó Antonio Hall, profesor emérito de la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba).
También se incrementó en los años setenta el uso de herbicidas, ya que por esa época se produjo una disminución en su precio. Aunque su utilización fue mayor durante la década del 80, cuando comenzó a utilizarse masivamente los nuevos herbicidas (pre y posemergencia) y aparecieron mejores herramientas de aplicación contra las malezas perennes, particularmente utilizados en el cultivo de la soja.
Y también para esta época, según Jorge González Montaner, consultor del movimiento CREA, "se le presta una mayor atención al manejo del suelo y su conservación". Progresivamente, se fue percibiendo su importancia.
En este contexto de preservación de suelo, aparece la "labranza mínima", que produce menor agresión al suelo. El punto culminante fue la siembra directa, cuya adopción comenzó muy paulatinamente durante la década del 80 (en el 77/8, fue la primera prueba en lotes comerciales). Su uso masivo recién se alcanzó a mediados de los años noventa, con la legalización de semillas transgénicas, con mayor resistencia a herbicidas y a enfermedades.
Años después
En la década de los 90 se conjugaron una serie de factores que hicieron dar un considerable salto en productividad. El tipo de cambio fijo y la paridad con el dólar facilitaron la incorporación de maquinaria e insumos. A su vez, los precios de los commodities se recuperaron.
En 1996, la resolución 167 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya), autorizó la producción y comercialización de la semilla, productos y subproductos, de soja tolerante a glifosato.
La ingeniería genética se extendió también al maíz, con los híbridos genéticamente modificados (maíces Bt), que poseen tolerancia al barrenador del tallo, la plaga más importante del cultivo.
Según Guillermo Eyherábide, coordinador del Programa de Cereales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), "éste fue un punto de inflexión en la productividad de maíz respecto de los años 80". No sólo por la resistencia a las enfermedades y plagas, sino porque estas variedades de maíz tenían una muy buena respuesta a la fertilización.
Pero sin dudas, la vedette de la década fue la soja. La sinergia entre la soja RR ( round up ready ) y la modalidad de siembra directa resultó una convergencia tecnológica de alto impacto, que contribuyó a extender el cultivo de soja a otras zonas.
Con la asombrosa incorporación de tecnología cobran un protagonismo especial las redes de productores y profesionales. Y gracias a la disponibilidad de herramientas tecnológicas, se comienza a hablar de la "agricultura de precisión", que utiliza la información basada en el posicionamiento satelital. Esta permite obtener datos georreferenciados de los lotes para un mejor conocimiento del potencial del suelo y de las labores que se deben realizar.
A partir de este nuevo paradigma es que se puede pensar en una "agricultura por ambientes", el desafío que hoy tienen los productores.
"El techo es muy alto, estamos muy lejos de la frontera biológica, principalmente por las barreras fiscales. Hoy las 95 millones de toneladas las podríamos transformar en 135 o 140" opinó el consultor agropecuario Enrique Gobbeé.
Desafíos por delante
Aunque los especialistas coinciden en que en el país todavía no se llegó a hacer un uso óptimo de toda la tecnología que hay a disposición, los eventos que hay en preparación son aún más ambiciosos. Se trata de una segunda generación biotecnológica.
Pablo Vaquero, director de Asuntos Corporativos de Monsanto, contó que se vienen "apilamientos más complejos". Esta empresa está preparando un maíz que combina ocho eventos genéticos.
"Mas adelante, llegarán beneficios que tienen que ver con mejores productos para el consumidor final, como aceites con Omega 3 que reducen la cantidad de ácidos grasos saturados en la planta y así se reducirá el riesgo cardíaco del consumidor", adelantó Vaquero.
Otros eventos que las empresas semilleras tienen en preparación son variedades con genes capaces de mejorar la producción entre un 20 y un 30%, a pesar del estrés hídrico. También se están desarrollando ejemplares con mayor tolerancia a la salinidad.
Con estos paquetes biotecnológicos se prevé duplicar la producción mundial de alimentos para 2030.
Para Vaquero, esto forma parte de "la tendencia que generó Bourlaug en el mundo, quien entendió lo que significaba la revolución verde para países que estaban en vías de desarrollo y a partir de eso incentivó la incorporación de la biotecnología".
Para 2050 se duplicará la demanda de alimentos y para abastecerla habrá que aumentar la productividad sin perjudicar el medio ambiente.
Mercedes Manfroni
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Biografias
Historia del Cafe
El café y el cafetín de Buenos Aires (parte I)
La Nacion, 18 de setiembre de 2009
Por Alejandro Maglione
El tema. ¿Qué mejor forma de introducirnos en el tema del café, que pasearnos un poco por los templos donde se reúnen los adoradores del café: los cafetines? ¿Y qué mejor forma que rememorando el tango que los inmortalizó: Cafetín de Buenos Aires? Que dice en una de sus partes: De chiquilín, te miraba de afuera/ como a esas cosas que nunca se alcanzan/ la ñata contra el vidrio/ en un azul de frío/ que sólo fue después viviendo/ igual al mío./ Como una escuela de todas las cosas/ ya de muchacho me diste entre asombros/ el cigarrillo/ la fe en mis sueños/ y esperanza de amor./ ¿Cómo olvidarte en esta queja/ cafetín de Buenos Aires...?
Aquellos cafetines. Hasta mi temprana juventud eran una presencia inevitable por toda la ciudad. Cuando se conocía a alguien, para volverse a encontrar no era raro que el otro dijera: paro en el cafetín de la esquina de tal calle y tal calle?Suelo estar a las 7 de la tarde?. Y uno llegaba, y ahí estaba el hombre puntualmente. Y digo el hombre, porque el cafetín nunca fue cosa de señoras. No, de ninguna manera. Las señoras iban a las confiterías. Nadie llevaba a la noviecita que quería enamorar a un cafetín, ¡que esperanza!
Historieta del café. La historia y leyendas sobre el origen del consumo del café son sumamente difusas. Hay casi una para cada gusto.
La que tiene más predicamento habla de un pastor abisinio que observaba cierta euforia en sus cabras cuando comían una suerte de pequeños frutos verdes que recordaban a las cerezas por su tamaño. Este hombre, que la leyenda lo llama Kaldi, dicen que lo llevó a un monasterio, de los muchos que había en Etiopía y el abad, luego de hervir los granos y probar el resultado, sintió repugnancia y arrojó todo el contenido al fuego. Cuando los granos comenzaron a arder, parece que despidieron un aroma que interesó al religioso, de allí vino la idea de tostar los granos y después consumirlos, y habría nacido la costumbre del cafecito.
Origen. El origen del café se ubica en la India, y se dice que devotos del Islam, en su peregrinación a la Meca, trajeron los primeros granos, dejando sus primeros rastros de esto en Yemen en el siglo XIV. Los árabes bien pronto apreciaron esta bebida, y parece que fue a través de ellos que un veneciano, Pietro Della Valle lo introdujo en Italia en el 1645. De allí, habrían llegado a Inglaterra de la mano de un tal Daniel Echercards.
Pero su denominación tal como la conocemos hoy, vendría de la que le dieran aquellos árabes: "qahwah", que quiere decir vigorizante.
El café y el cafetín de Buenos Aires (parte I) Foto: Flickr/DeusXFlorida
La primera mención. Abu-Bek, originario de la Meca, escribe al principio del siglo XV El éxito del café . El francés Antoine de Guillaud, el mismo que tradujera Las mil y una noches , hace lo propio en 1689 con este texto.
Grito vienés. Los vieneses a esta historia la descalifican totalmente, y dicen que ya que se tuvieron que aguantar la invasión turca de Kara-Mustafá, fueron ellos, gracias a los turcos, los primeros en introducir el café en Europa, y el primer café propiamente dicho se instala en Viena el 12 de septiembre de 1683, su nombre era "La botella azul" y su propietario fue George Kolschitzky. Al día de hoy, ellos dicen que ofrecen 28 maneras de beberlo, si bien las más comunes son la ´türkischer´ y el ´kapuziner´. Sospecho que no necesitan traducción los lectores, ¿no?
Budapest, como no podía ser de otra forma, cuenta en el 1900 con 600 cafeterías; y para rematarla, afirman que ellos conocen el café desde 100 años antes que los franceses y los austríacos. Para la polémica, ciertamente. ¡Que se arreglen entre ellos!
La cosa en Francia. En 1686 un italiano, Procopio dei Cotelli instala el primer café de París: el Procope, que existe hasta el día de hoy. La gran novedad fue que introdujo el filtrado del café, que se adaptó más al gusto de los europeos, al presentar una textura menos terrosa. Es aquí donde Voltaire tomaba sus 40 tazas diarias de café, al que le agregaba chocolate (¡qué hígado!). Claro si de celebridades se trata, Hemingway prefería Aux Deux Magots, mientras que Sartre pasaba horas escribiendo en sus mesas. Pero Picasso siempre prefirió el Café de Flore .
Si usted quiere hoy sentarse en un café parisino e irla de conocedor, sepa a que se refieren con cada nombre: café noir o exprès; café serré que es el muy concentrado; café allongé que se acompaña con una jarrita de agua caliente para que usted lo diluya de la forma que desee; café au lait o café crème completan la propuesta. Para los norteamericanos existe el café filtre , pero ya se sabe que no es lo nuestro.
Inglaterra. Pocos recuerdan que el Lloyd´s de Londres, antes de ser una de las principales compañías de seguros del mundo, fue un café, que se funda en 1688, y es en su ámbito que comienzan a negociarse las pólizas más insólitas que se conocen. Si bien, es en Oxford en 1637 donde se instala el primer café, inmediatamente poblado por los estudiantes. Carlos II cree que son cuevas de conspiradores y los prohíbe en 1675, debiendo autorizar su reapertura, atendiendo a una bronca popular incontrolable.
Italia. Otro santuario del buen café, lo más común es el basso , que es fuerte, o el doppio ; caffé corretto es el que tiene algún licor incorporado; el freddo que se toma en verano; el macchiato que tiene una gota de leche. El cappuccino y el caffé latte ojo que se deben tomar solo a la mañana.
Entre los establecimientos más célebres, mis preferidos son: en Venecia el Caffe Florian, ubicado en la Piazza San Marco desde 1720. Sus mesas fueron frecuentadas por Goethe, Dickens y Proust. Si de Roma se trata, mi elección son el Caffe Greco y L´Aragno. En Florencia no se debe perder de visitar el Paszkowski, donde alguna vez me crucé atónito con Edward Kennedy, un gran mecenas de esa ciudad. En Milán la pasada es por el Cova o sino el Taveggia.
La cafetera. Son los mismos franceses que en 1750 inventan la primera cafetera, con lo que logran bajar la temperatura del agua, al par que su astringencia queda notoriamente acotada, como también sucede con el amargor, para dar paso a mayor aroma y acidez.
Para la polémica es que el ´espresso´ también surge de Francia en 1855, cuando se presenta en la Exposición de París la cafetera que hace pasar el vapor de agua a presión a través del café molido. El extraer aceites esenciales, trae como consecuencia una suerte de aterciopelado, aumentando la permanencia del sabor en la boca.
Lo cierto es que las propuestas que existen hasta el día de hoy son muy amplias con las cafeteras a pistón, las denominadas Moka italianas, las eléctricas de filtro, etcétera.
El café y el cafetín de Buenos Aires (parte I) Foto: Flickr/Selma90
De todas formas, en este rubro, creo que a los vendedores de café de alta gama no les va a quedar otra alternativa que marcar el pasó que impuso Nespresso con sus máquinas que logran una preparación de una calidad difícil de imitar. Me animo a decir que es una divisoria de aguas.
¡América! Volviendo al itinerario histórico geográfico del café, vemos que nuevamente Francia es protagonista en la difusión del café. Un oficial de su marina, Gabriel Mathieu de Clieu lo lleva a la isla de Martinica en 1723, donde las plantas tienen un desarrollo extraordinario.
Es esta característica la que aprecia el Teniente Coronel portugués, Francisco de Melo Palheta, cuando visita la Guyana Francesa en 1727, se apropia de unos granos que andaban tirados por allí, y los lleva al Brasil.
Los exportadores. Amén de África, que aporta la quinta parte del café exportado, son Brasil, Colombia y Vietnam, quienes aportan la mayor parte del café que circula por el mundo. En el caso de éste último, muy seguramente los recibió de Java, adonde está documentado que llegó primero. Pero en general hay que reconocer que el café de calidad se produce en buena parte de Centroamérica. Mi favorito absoluto es el Blue Mountain de Jamaica. Solo dudé ante un café de Kenia que me hicieron probar en el Establecimiento del Café en Buenos Aires.
Los consumidores. Confieso que me sorprendió saber que los que encabezan la lista son los países escandinavos, a quien le siguen Holanda, Bélgica y Austria. Los norteamericanos consumen la tercera parte de los países escandinavos, pero más que los italianos y los ingleses. Así está la cosa.
Compromiso. La seguimos en la nota que viene. Es increíble que sienta que todavía no empezamos con el tema, y miren todos los que tocamos. ¡Es tan difícil saber donde cortar! Corto...
La Nacion, 18 de setiembre de 2009
Por Alejandro Maglione
El tema. ¿Qué mejor forma de introducirnos en el tema del café, que pasearnos un poco por los templos donde se reúnen los adoradores del café: los cafetines? ¿Y qué mejor forma que rememorando el tango que los inmortalizó: Cafetín de Buenos Aires? Que dice en una de sus partes: De chiquilín, te miraba de afuera/ como a esas cosas que nunca se alcanzan/ la ñata contra el vidrio/ en un azul de frío/ que sólo fue después viviendo/ igual al mío./ Como una escuela de todas las cosas/ ya de muchacho me diste entre asombros/ el cigarrillo/ la fe en mis sueños/ y esperanza de amor./ ¿Cómo olvidarte en esta queja/ cafetín de Buenos Aires...?
Aquellos cafetines. Hasta mi temprana juventud eran una presencia inevitable por toda la ciudad. Cuando se conocía a alguien, para volverse a encontrar no era raro que el otro dijera: paro en el cafetín de la esquina de tal calle y tal calle?Suelo estar a las 7 de la tarde?. Y uno llegaba, y ahí estaba el hombre puntualmente. Y digo el hombre, porque el cafetín nunca fue cosa de señoras. No, de ninguna manera. Las señoras iban a las confiterías. Nadie llevaba a la noviecita que quería enamorar a un cafetín, ¡que esperanza!
Historieta del café. La historia y leyendas sobre el origen del consumo del café son sumamente difusas. Hay casi una para cada gusto.
La que tiene más predicamento habla de un pastor abisinio que observaba cierta euforia en sus cabras cuando comían una suerte de pequeños frutos verdes que recordaban a las cerezas por su tamaño. Este hombre, que la leyenda lo llama Kaldi, dicen que lo llevó a un monasterio, de los muchos que había en Etiopía y el abad, luego de hervir los granos y probar el resultado, sintió repugnancia y arrojó todo el contenido al fuego. Cuando los granos comenzaron a arder, parece que despidieron un aroma que interesó al religioso, de allí vino la idea de tostar los granos y después consumirlos, y habría nacido la costumbre del cafecito.
Origen. El origen del café se ubica en la India, y se dice que devotos del Islam, en su peregrinación a la Meca, trajeron los primeros granos, dejando sus primeros rastros de esto en Yemen en el siglo XIV. Los árabes bien pronto apreciaron esta bebida, y parece que fue a través de ellos que un veneciano, Pietro Della Valle lo introdujo en Italia en el 1645. De allí, habrían llegado a Inglaterra de la mano de un tal Daniel Echercards.
Pero su denominación tal como la conocemos hoy, vendría de la que le dieran aquellos árabes: "qahwah", que quiere decir vigorizante.
El café y el cafetín de Buenos Aires (parte I) Foto: Flickr/DeusXFlorida
La primera mención. Abu-Bek, originario de la Meca, escribe al principio del siglo XV El éxito del café . El francés Antoine de Guillaud, el mismo que tradujera Las mil y una noches , hace lo propio en 1689 con este texto.
Grito vienés. Los vieneses a esta historia la descalifican totalmente, y dicen que ya que se tuvieron que aguantar la invasión turca de Kara-Mustafá, fueron ellos, gracias a los turcos, los primeros en introducir el café en Europa, y el primer café propiamente dicho se instala en Viena el 12 de septiembre de 1683, su nombre era "La botella azul" y su propietario fue George Kolschitzky. Al día de hoy, ellos dicen que ofrecen 28 maneras de beberlo, si bien las más comunes son la ´türkischer´ y el ´kapuziner´. Sospecho que no necesitan traducción los lectores, ¿no?
Budapest, como no podía ser de otra forma, cuenta en el 1900 con 600 cafeterías; y para rematarla, afirman que ellos conocen el café desde 100 años antes que los franceses y los austríacos. Para la polémica, ciertamente. ¡Que se arreglen entre ellos!
La cosa en Francia. En 1686 un italiano, Procopio dei Cotelli instala el primer café de París: el Procope, que existe hasta el día de hoy. La gran novedad fue que introdujo el filtrado del café, que se adaptó más al gusto de los europeos, al presentar una textura menos terrosa. Es aquí donde Voltaire tomaba sus 40 tazas diarias de café, al que le agregaba chocolate (¡qué hígado!). Claro si de celebridades se trata, Hemingway prefería Aux Deux Magots, mientras que Sartre pasaba horas escribiendo en sus mesas. Pero Picasso siempre prefirió el Café de Flore .
Si usted quiere hoy sentarse en un café parisino e irla de conocedor, sepa a que se refieren con cada nombre: café noir o exprès; café serré que es el muy concentrado; café allongé que se acompaña con una jarrita de agua caliente para que usted lo diluya de la forma que desee; café au lait o café crème completan la propuesta. Para los norteamericanos existe el café filtre , pero ya se sabe que no es lo nuestro.
Inglaterra. Pocos recuerdan que el Lloyd´s de Londres, antes de ser una de las principales compañías de seguros del mundo, fue un café, que se funda en 1688, y es en su ámbito que comienzan a negociarse las pólizas más insólitas que se conocen. Si bien, es en Oxford en 1637 donde se instala el primer café, inmediatamente poblado por los estudiantes. Carlos II cree que son cuevas de conspiradores y los prohíbe en 1675, debiendo autorizar su reapertura, atendiendo a una bronca popular incontrolable.
Italia. Otro santuario del buen café, lo más común es el basso , que es fuerte, o el doppio ; caffé corretto es el que tiene algún licor incorporado; el freddo que se toma en verano; el macchiato que tiene una gota de leche. El cappuccino y el caffé latte ojo que se deben tomar solo a la mañana.
Entre los establecimientos más célebres, mis preferidos son: en Venecia el Caffe Florian, ubicado en la Piazza San Marco desde 1720. Sus mesas fueron frecuentadas por Goethe, Dickens y Proust. Si de Roma se trata, mi elección son el Caffe Greco y L´Aragno. En Florencia no se debe perder de visitar el Paszkowski, donde alguna vez me crucé atónito con Edward Kennedy, un gran mecenas de esa ciudad. En Milán la pasada es por el Cova o sino el Taveggia.
La cafetera. Son los mismos franceses que en 1750 inventan la primera cafetera, con lo que logran bajar la temperatura del agua, al par que su astringencia queda notoriamente acotada, como también sucede con el amargor, para dar paso a mayor aroma y acidez.
Para la polémica es que el ´espresso´ también surge de Francia en 1855, cuando se presenta en la Exposición de París la cafetera que hace pasar el vapor de agua a presión a través del café molido. El extraer aceites esenciales, trae como consecuencia una suerte de aterciopelado, aumentando la permanencia del sabor en la boca.
Lo cierto es que las propuestas que existen hasta el día de hoy son muy amplias con las cafeteras a pistón, las denominadas Moka italianas, las eléctricas de filtro, etcétera.
El café y el cafetín de Buenos Aires (parte I) Foto: Flickr/Selma90
De todas formas, en este rubro, creo que a los vendedores de café de alta gama no les va a quedar otra alternativa que marcar el pasó que impuso Nespresso con sus máquinas que logran una preparación de una calidad difícil de imitar. Me animo a decir que es una divisoria de aguas.
¡América! Volviendo al itinerario histórico geográfico del café, vemos que nuevamente Francia es protagonista en la difusión del café. Un oficial de su marina, Gabriel Mathieu de Clieu lo lleva a la isla de Martinica en 1723, donde las plantas tienen un desarrollo extraordinario.
Es esta característica la que aprecia el Teniente Coronel portugués, Francisco de Melo Palheta, cuando visita la Guyana Francesa en 1727, se apropia de unos granos que andaban tirados por allí, y los lleva al Brasil.
Los exportadores. Amén de África, que aporta la quinta parte del café exportado, son Brasil, Colombia y Vietnam, quienes aportan la mayor parte del café que circula por el mundo. En el caso de éste último, muy seguramente los recibió de Java, adonde está documentado que llegó primero. Pero en general hay que reconocer que el café de calidad se produce en buena parte de Centroamérica. Mi favorito absoluto es el Blue Mountain de Jamaica. Solo dudé ante un café de Kenia que me hicieron probar en el Establecimiento del Café en Buenos Aires.
Los consumidores. Confieso que me sorprendió saber que los que encabezan la lista son los países escandinavos, a quien le siguen Holanda, Bélgica y Austria. Los norteamericanos consumen la tercera parte de los países escandinavos, pero más que los italianos y los ingleses. Así está la cosa.
Compromiso. La seguimos en la nota que viene. Es increíble que sienta que todavía no empezamos con el tema, y miren todos los que tocamos. ¡Es tan difícil saber donde cortar! Corto...
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Gastronomía
Palacio Sarmiento
¿Dónde se encuentra el Palacio Sarmiento? Una encuesta a los ciudadanos de la Capital Federal demostraría cuán difícil es cambiar una realidad con sólo buenas intenciones. El palacio existe. No es pequeño ni, menos todavía, intrascendente, pero muy pocas personas lo identifican por su verdadero nombre y esto es válido hasta para algunos mapas oficiales y guías turísticas de la ciudad. ¿A quién puede resultarle hasta ofensivo que se le haya puesto el nombre de Palacio Sarmiento para conmemorar el 73er. aniversario de su fallecimiento y que los porteños lo ignoren, casi supinamente?
No debería extrañar que, habiéndosele otorgado tal denominación ya en 1961, tratando de enmendar la persistente confusión, el Gobernador de San Juan, Dr. José Luis Gioja, le entregara, el pasado noviembre 2008, 47 años después, al Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Juan Carlos Tedesco, una placa de travertino sanjuanino con la inscripción: Palacio Sarmiento.
El funcionario, al recibir el obsequio del Gobernador para aplicarlo en la entrada de su
Ministerio, reconoció que le hacía falta y que lo recibía: “…para que todos se acuerden de que están entrando a la casa de la educación popular”
¿Por qué los porteños, y no sólo ellos, se empeñan en llamarlo Palacio Pizzurno? La respuesta, para que no se convierta en una afrenta al Gran Educador, sólo puede susurrarse al oído: por el nombre de la callejuela, de apenas 100 metros de largo, que cruza su frente. ¿Se comprende la indignación de Sarmiento, de los sarmentinos y de todos los sanjuaninos? Algo, quizás, pueda mitigarse esa indignación si nos enteramos que los Pizzurno suman tres y que fueron destacados docentes, émulos del Gran Sanjuanino.
Pablo, Juan y Carlos Pizzurno fueron tres hermanos maestros que ejercieron a fines del XIX y en las primeras décadas del XX, cuando ser maestro hasta daba rango social.
De los tres, Pablo fue el que más se destacó. La Biblioteca Nacional de Maestros, que funcionó ininterrumpidamente en este edificio, tiene en su Catálogo 42 referencias a Pablo Pizzurno y una de ellas tiene por título: “El educador Pablo Pizzurno: recopilación de trabajos, más de medio siglo de acción cultural en la enseñanza secundaria, normal y primaria; funcionario, escritor, conferencista y propagandista de la paz entre los hombres y los pueblos”. Es de 1938. Tratándose de tan destacados docentes, esperamos que Don Sarmiento, que no solía ser muy magnánimo en sus juicios sobre sus contemporáneos, se aplaque y apiade de la tozuda persistencia de los porteños en denominar a su Palacio, Palacio Pizzurno.
¿Qué precio podría tener hoy el terreno de 4 manzanas, rodeadas por las Avenidas Córdoba y Callao y las calles Marcelo T. de Alvear y Montevideo, de esta Capital?
En 1882 esos terrenitos fueron donados a la ciudad de Buenos Aires por testamento de Doña Petronila Gutiérrez de Rojas, quien los había heredado, a su vez, de su padre, Juan Antonio, un acaudalado comerciantes español llegado al Río de la Plata a fines del XVIII y que, además, parece haber sido un entusiasta cabildante en mayo de 1810.
Un acta de la Administración Municipal de la época, deja constancia de que es “el legado más importante recibido por la Administración hasta ese momento”
La donante ponía como condición que en el amplio predio urbano se construyera: un Templo (hoy iglesia de Ntra. Señora del Carmen), un Colegio, con capacidad para 700 niñas, que debía confiarse a la Orden de las Siervas de Jesús Sacramentado, que debía llevar su nombre, más un Asilo, ambos anexos al templo.
Doña Petronila parece haber tenido noción cabal del precio de lo que donaba.
El proyecto del edificio destinado a colegio fue encomendado al Arq. argentino Carlos Altgelt, acababa de diseñar el edificio para la Dirección General de Escuelas (La Plata), quien se había especializado en la Academia de Bellas Artes y Arquitectura de Berlín. Lo que explica que “…el tratamiento plástico y formal apele al estilo renacentista alemán”. El cuerpo central del edificio, de tres plantas, destinado a museo y biblioteca, luce un frente saliente adornado con figuras alegóricas. Al sector escolar propiamente dicho lo componían 10 aulas para enseñanza general, más dos para dibujo y labores, y otros dos ambientes en forma de anfiteatro para las clases de física, química, historia natural y música, con espacios anexos para bibliotecas especializadas. La obra se concluyó en 1886 y fue inmediatamente destinada a sede provisoria de los Tribunales, para los que se estaba construyendo su propio palacio.
Desde 1894, y sólo por un lapso de nueve breves años, sirvió para lo que había sido donado y construido: la Escuela Doña Petronila Gutiérrez.
Desde 1903 hasta 1978 alojó al Consejo Nacional de Educación. Fue precisamente una de sus Directoras quien le puso el nombre de Palacio Sarmiento. Doña Petronila se quedó sin escuela, hasta que en 1934 se le puso su nombre a una que se construyó en el Parque Chass.
En 1894 se procedió a la inauguración de la parquización, diseñada por Carlos Thays, de la Plaza Rodríguez Peña, la Plazoleta Petronila Rodríguez y el Jardín de los Maestros, en terrenos que integraban el predio donado y que conforman un espacio verde de alto valor patrimonial.
Por las Leyes 17.878 y 18.586 de 1.968 se transfieren a las provincias las escuelas primarias. El proceso concluye en 1978. Al disolverse, como consecuencia, el Consejo Nacional del Educación, el edificio queda disponible para que confluyan allí reparticiones dispersas del Ministerio de Educación. Dos años después, el Palacio fue sometido a una exhaustiva remodelación y refuncionalización de sus espacios internos y se restituyó las elegantes líneas a su fachada externa. Esta plausible iniciativa del entonces Ministro de Cultura y Educación, Llerena Amadeo, rescató una valiosa obra arquitectónica del siglo XIX que, con justicia lleva su denominación de Palacio y que sigue siendo, después de largos cien años, el catalizador de los temas educativos del país. Algo más, quizás, de lo que había soñado Petronila.
En el 2006, a las obras del Arq. Altgelt y del omnipresente Carlos Thays, les llega el merecido reconocimiento al declararse Monumento Histórico Nacional al Palacio Sarmiento y Lugares Históricos Nacionales a la Plaza Rodríguez Peña, a la Plazoleta Petronila Rodríguez y al Jardín de los Maestros. El reconocimiento fue el resultado de un trámite de años, pero que lamentablemente no le devolvió al espacio su jerarquía, para lo que haría falta algo más que una declaratoria.
Tal como corresponde a un Palacio, éste también tiene sus Joyas. Una es su pinacoteca, compuesta por más de 330 obras, inventariadas, catalogadas, valuadas y aseguradas en 4 millones de pesos. Algunas de ellas están expuestas e identificadas en los amplios espacios comunes del edificio.
La otra es la Biblioteca Nacional De Maestros. Es de veras un Joya, a punto tal que posee su SALA DEL TESORO que “…aloja el Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional de Maestros. Las obras allí reunidas constituyen la colección más valiosa de la Institución, conformada a lo largo de más de un siglo. A través de este –catálogo- se deja entrever la presencia de los grandes bibliotecarios, intelectuales y bibliófilos que condujeron la biblioteca. El Fondo Antiguo posee ediciones exquisitas de las crónicas americana y rioplatense, de las que se pueden mencionar títulos como la edición vallisoletana de 1555 de la relación y comentarios del Gobernador Alvar Nuñez Cabeza de Vaca o la primera edición en latín de 1599 de la Vera Historia…de Ulrico Schmidel, que sirvió como texto fuente para las traducciones posteriores al francés, al inglés y al español. Otros valiosos libros que merecen mencionarse como ejemplos de la riqueza de la colección son las obras completas de Platón con traducción y comentarios de Marsilio Ficino editadas en Paris en 1522 o la primera edición completa de la enciclopedia dirigida por Diderot y D’Alambert, publicada en Paris a partir de 1751. Con respecto a las ediciones rioplatenses son especialmente estimadas las publicadas por la “Imprenta de Niños Expósitos” y una de las colecciones más completas de la “Gaceta de Buenos Aires” Este texto y el catálogo, arriba aludido, pertenecen a la Biblioteca.
Otra de las perlitas es la biblioteca personal del escritor Leopoldo Lugones, legada a la Institución de la que fue Director durante 23 años que, junto con el Fondo Antiguo de la Sala del Tesoro, constituye el corazón de la Biblioteca Nacional de Maestros.
Eran tiempos en que se construían Palacios para la educación y a los maestros les quedaba tiempo para acrecentar sus conocimientos en las bibliotecas, donde se coleccionaba, sea dicho con todo respeto, algo más que revistas de historietas.
SECTUR
No debería extrañar que, habiéndosele otorgado tal denominación ya en 1961, tratando de enmendar la persistente confusión, el Gobernador de San Juan, Dr. José Luis Gioja, le entregara, el pasado noviembre 2008, 47 años después, al Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Juan Carlos Tedesco, una placa de travertino sanjuanino con la inscripción: Palacio Sarmiento.
El funcionario, al recibir el obsequio del Gobernador para aplicarlo en la entrada de su
Ministerio, reconoció que le hacía falta y que lo recibía: “…para que todos se acuerden de que están entrando a la casa de la educación popular”
¿Por qué los porteños, y no sólo ellos, se empeñan en llamarlo Palacio Pizzurno? La respuesta, para que no se convierta en una afrenta al Gran Educador, sólo puede susurrarse al oído: por el nombre de la callejuela, de apenas 100 metros de largo, que cruza su frente. ¿Se comprende la indignación de Sarmiento, de los sarmentinos y de todos los sanjuaninos? Algo, quizás, pueda mitigarse esa indignación si nos enteramos que los Pizzurno suman tres y que fueron destacados docentes, émulos del Gran Sanjuanino.
Pablo, Juan y Carlos Pizzurno fueron tres hermanos maestros que ejercieron a fines del XIX y en las primeras décadas del XX, cuando ser maestro hasta daba rango social.
De los tres, Pablo fue el que más se destacó. La Biblioteca Nacional de Maestros, que funcionó ininterrumpidamente en este edificio, tiene en su Catálogo 42 referencias a Pablo Pizzurno y una de ellas tiene por título: “El educador Pablo Pizzurno: recopilación de trabajos, más de medio siglo de acción cultural en la enseñanza secundaria, normal y primaria; funcionario, escritor, conferencista y propagandista de la paz entre los hombres y los pueblos”. Es de 1938. Tratándose de tan destacados docentes, esperamos que Don Sarmiento, que no solía ser muy magnánimo en sus juicios sobre sus contemporáneos, se aplaque y apiade de la tozuda persistencia de los porteños en denominar a su Palacio, Palacio Pizzurno.
¿Qué precio podría tener hoy el terreno de 4 manzanas, rodeadas por las Avenidas Córdoba y Callao y las calles Marcelo T. de Alvear y Montevideo, de esta Capital?
En 1882 esos terrenitos fueron donados a la ciudad de Buenos Aires por testamento de Doña Petronila Gutiérrez de Rojas, quien los había heredado, a su vez, de su padre, Juan Antonio, un acaudalado comerciantes español llegado al Río de la Plata a fines del XVIII y que, además, parece haber sido un entusiasta cabildante en mayo de 1810.
Un acta de la Administración Municipal de la época, deja constancia de que es “el legado más importante recibido por la Administración hasta ese momento”
La donante ponía como condición que en el amplio predio urbano se construyera: un Templo (hoy iglesia de Ntra. Señora del Carmen), un Colegio, con capacidad para 700 niñas, que debía confiarse a la Orden de las Siervas de Jesús Sacramentado, que debía llevar su nombre, más un Asilo, ambos anexos al templo.
Doña Petronila parece haber tenido noción cabal del precio de lo que donaba.
El proyecto del edificio destinado a colegio fue encomendado al Arq. argentino Carlos Altgelt, acababa de diseñar el edificio para la Dirección General de Escuelas (La Plata), quien se había especializado en la Academia de Bellas Artes y Arquitectura de Berlín. Lo que explica que “…el tratamiento plástico y formal apele al estilo renacentista alemán”. El cuerpo central del edificio, de tres plantas, destinado a museo y biblioteca, luce un frente saliente adornado con figuras alegóricas. Al sector escolar propiamente dicho lo componían 10 aulas para enseñanza general, más dos para dibujo y labores, y otros dos ambientes en forma de anfiteatro para las clases de física, química, historia natural y música, con espacios anexos para bibliotecas especializadas. La obra se concluyó en 1886 y fue inmediatamente destinada a sede provisoria de los Tribunales, para los que se estaba construyendo su propio palacio.
Desde 1894, y sólo por un lapso de nueve breves años, sirvió para lo que había sido donado y construido: la Escuela Doña Petronila Gutiérrez.
Desde 1903 hasta 1978 alojó al Consejo Nacional de Educación. Fue precisamente una de sus Directoras quien le puso el nombre de Palacio Sarmiento. Doña Petronila se quedó sin escuela, hasta que en 1934 se le puso su nombre a una que se construyó en el Parque Chass.
En 1894 se procedió a la inauguración de la parquización, diseñada por Carlos Thays, de la Plaza Rodríguez Peña, la Plazoleta Petronila Rodríguez y el Jardín de los Maestros, en terrenos que integraban el predio donado y que conforman un espacio verde de alto valor patrimonial.
Por las Leyes 17.878 y 18.586 de 1.968 se transfieren a las provincias las escuelas primarias. El proceso concluye en 1978. Al disolverse, como consecuencia, el Consejo Nacional del Educación, el edificio queda disponible para que confluyan allí reparticiones dispersas del Ministerio de Educación. Dos años después, el Palacio fue sometido a una exhaustiva remodelación y refuncionalización de sus espacios internos y se restituyó las elegantes líneas a su fachada externa. Esta plausible iniciativa del entonces Ministro de Cultura y Educación, Llerena Amadeo, rescató una valiosa obra arquitectónica del siglo XIX que, con justicia lleva su denominación de Palacio y que sigue siendo, después de largos cien años, el catalizador de los temas educativos del país. Algo más, quizás, de lo que había soñado Petronila.
En el 2006, a las obras del Arq. Altgelt y del omnipresente Carlos Thays, les llega el merecido reconocimiento al declararse Monumento Histórico Nacional al Palacio Sarmiento y Lugares Históricos Nacionales a la Plaza Rodríguez Peña, a la Plazoleta Petronila Rodríguez y al Jardín de los Maestros. El reconocimiento fue el resultado de un trámite de años, pero que lamentablemente no le devolvió al espacio su jerarquía, para lo que haría falta algo más que una declaratoria.
Tal como corresponde a un Palacio, éste también tiene sus Joyas. Una es su pinacoteca, compuesta por más de 330 obras, inventariadas, catalogadas, valuadas y aseguradas en 4 millones de pesos. Algunas de ellas están expuestas e identificadas en los amplios espacios comunes del edificio.
La otra es la Biblioteca Nacional De Maestros. Es de veras un Joya, a punto tal que posee su SALA DEL TESORO que “…aloja el Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional de Maestros. Las obras allí reunidas constituyen la colección más valiosa de la Institución, conformada a lo largo de más de un siglo. A través de este –catálogo- se deja entrever la presencia de los grandes bibliotecarios, intelectuales y bibliófilos que condujeron la biblioteca. El Fondo Antiguo posee ediciones exquisitas de las crónicas americana y rioplatense, de las que se pueden mencionar títulos como la edición vallisoletana de 1555 de la relación y comentarios del Gobernador Alvar Nuñez Cabeza de Vaca o la primera edición en latín de 1599 de la Vera Historia…de Ulrico Schmidel, que sirvió como texto fuente para las traducciones posteriores al francés, al inglés y al español. Otros valiosos libros que merecen mencionarse como ejemplos de la riqueza de la colección son las obras completas de Platón con traducción y comentarios de Marsilio Ficino editadas en Paris en 1522 o la primera edición completa de la enciclopedia dirigida por Diderot y D’Alambert, publicada en Paris a partir de 1751. Con respecto a las ediciones rioplatenses son especialmente estimadas las publicadas por la “Imprenta de Niños Expósitos” y una de las colecciones más completas de la “Gaceta de Buenos Aires” Este texto y el catálogo, arriba aludido, pertenecen a la Biblioteca.
Otra de las perlitas es la biblioteca personal del escritor Leopoldo Lugones, legada a la Institución de la que fue Director durante 23 años que, junto con el Fondo Antiguo de la Sala del Tesoro, constituye el corazón de la Biblioteca Nacional de Maestros.
Eran tiempos en que se construían Palacios para la educación y a los maestros les quedaba tiempo para acrecentar sus conocimientos en las bibliotecas, donde se coleccionaba, sea dicho con todo respeto, algo más que revistas de historietas.
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Don Bosco
EL ÚLTIMO EXPLORADOR DE LA PATAGONIA
Al celebrarse en este año 2009 los 150 años de la Fundación de la “Congregación de los Sacerdotes Salesianos”, puede ser un buen y oportuno homenaje evocar a Don Bosco (1815-1888) a través de la figura de uno de sus hijos espirituales: El Padre Alberto María De Agostini (1883-1960), quien mereció la nominación del epígrafe.
La relación de la Congregación Salesiana con la Argentina fue temprana, estrecha y duradera. Fue nuestro país, el primero de América, que recibió una misión de la Congregación cuando aún vivía el fundador Don Bosco. De aquí los Salesianos se disgregaron por el resto del continente.
Don Bosco contaba haber soñado con las tierras lejanas de la Argentina, con sus riquezas y bellezas desconocidas. Algo comprensible quizás, porque ya a mediados del siglo XIX, los primeros grupos importantes de inmigrantes italianos a nuestro país, provenían de su región natal: el Piamonte. Pero, de todos modos, la preocupación de Don Bosco no iba tras sus paisanos emigrados a la Argentina, sino que se dirigía a la Patagonia y a las poblaciones originarias de esa región, a las que sentía, un llamado superior, lo convocaba a asistir.
Consecuente con ello, a esta región Don Bosco destinó a algunos de sus primeros y más eficaces colaboradores, de entre quienes trascendieron los nombres de José Fagnano, quien llega a la Argentina en 1875, con la primera misión salesiana que deja Europa.
En 1886 es nombrado primer “Administrador Apostólico de la Patagonia Meridional, Tierra del Fuego e Islas Malvinas”. En la provincia un bellísimo lago lo recuerda. Murió en Santiago de Chile en 1916.
Otro salesiano, amigo y temprano colaborador de Don Bosco, llegado a la Patagonia, fue Juan Cagliero. Actuó en la Patagonia de 1887 hasta 1907, año en que regresa a Italia, es elegido Arzobispo de Turín y muere, en 1926, como cardenal de la Iglesia Católica.
La presencia de los salesianos en la Patagonia, a partir de entonces, se extendió rápidamente a todo el territorio patagónico. Es difícil encontrar un núcleo urbano, grande o pequeño, en el que la impronta de la presencia salesiana no se destaque, particularmente en el ámbito educativo. El hecho es tan significativo que alguien, malintencionadamente no, sugirió que le cabría el nombre de “Bosconia”.
El Padre Alberto De Agostini llegó como integrante del equipo de relevo de los pioneros. Había nacido en Pollone, en el norte de Vercelli, una de las provincias que integran la región del Piamonte, y que limita, los Grandes Alpes de por medio, con Suiza. Vivió su infancia trotando los profundos valles de la comarca alpina y contemplando sus majestuosas montañas. Su imponencia lo subyugaba y sus secretos, bien guardados, los develaban. Desde muy chico, una compulsiva atracción lo ligaba a ese terruño, del que a duras penas pudo separarse para ingresar al seminario salesiano en Turín, donde se había iniciado la Obra de Don Bosco.
Salió del seminario, ya ordenado sacerdote y, con 26 años a cuestas, enfiló para la Patagonia que ya retenía “cautivos” a varios de sus compañeros de la familia salesiana.
Venía confusamente motivado por el “sueño” del Padre Fundador y acicateado por los relatos y las descripciones que, quienes aquí lo esperaban, enviaban periódicamente a Turín.
Recaló en Punta Arenas, que era entonces como la presumida Capital de la Patagonia Austral, donde los salesianos, desde hacía años, desarrollaban y ejercían su influencia a partir de su institución educativa.
Puede ser que De Agostini no haya sido un fervoroso misionero evangelizador, ni fundador de misiones o constructor de templos y colegios, como otros cofrades suyos. Quizás, porque de entrada lo atrapó, sedujo y fascinó la naturaleza y el paisaje patagónico: sus montañas por comenzar, pero también sus glaciares, sus ríos, sus lagos, su flora y su fauna y, quizás, más que todo eso, su vastedad y soledad, el espacio abierto inmenso y desolado, y su clima rudo, pero euforizante.
Por eso se convirtió en “montañista y explorador”. No le tomó mucho tiempo decidirse.
En 1912 comienza un periodo de exploraciones de la Patagonia y Tierra del Fuego en especial, que durará decenios. Comienza en la Cordillera de Darwin, la última estribación de los Andes, en el sector occidental de la Isla de Tierra del Fuego. La zona ya lo había sorprendido en las incursiones previas, tanto por tierra como por mar, con su poderosa masa orográfica de aproximadamente 100 km. de extensión, de la que se destaca el Monte Sarmiento emergiendo directamente del mar y coronada su cima de 2400 mts. con la inmaculada silueta de sus glaciares eternos. De Agostini confesará que ni el Aconcagua con sus 7 mil mts. le produjo semejante mezcla de “maravilla y espanto”. La última parte del encomillado quizás motivó los intentos fallidos de ascensión que solo más tarde se coronarían con el éxito.
Al año siguiente realizó el cruce de la cordillera fueguina por la Sierra Valdivieso a Ushuaia donde escaló, en primicia, el Monte Olivia vigía del Beagle.
No tenemos espacio para detallar cada uno de sus emprendimientos. Tenemos que conformarnos con esbozos y menciones.
En 1914 -1915 recorrió la parte interior desconocida de la Cordillera de Darwin y, navegando en un “barquichuelo”, llegó hasta el Cabo de Hornos.
En 1916-1917 exploró del lado Chileno de la Patagonia los dos grupos, el Balmaceda y el Paine, descubriendo “paraísos terrestres que habían permanecido ocultos a los ojos humanos”.
En 1929 hace la primera visita a la Sierra de los Baguales, el macizo que separa el Paine del Lago Argentino. Luego inició el reconocimiento del lado norte del Lago Argentino, prácticamente inexplorado, del que efectúa la primera descripción orográfica, detallando el nacimiento de los glaciares que en el lago se precipitan. Completó sus observaciones de la zona en Diciembre de 1930 y enero de 1932. “…las nuestras son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo, entre arrebatos de alegría y atónitos recogimientos…” escribe cuando contempla desde la cima del Monte Mayo , recién escalado, la vastedad del horizonte y la grandiosidad de las centenares de cumbres que surgen en cualquiera de las direcciones que se mire.
1931 estuvo reservado a la primera travesía del hielo continental ( 24 de enero al 13 de febrero) que partió del lago Argentino y prosiguió hasta divisar, desde el pico más alto alcanzado, la costa del Pacífico. Constituye una piedra millar en la historia de la exploración de la Patagonia. Un equipo de la Royal Geographic Society repetiría y completaría la travesía, hasta la costa del Pacífico, recién en 1956.
En metódica progresión hacia el norte, entre 1932 y 1935, visitó en varias ocasiones y exploró la zona del Fitz Roy donde descubrió un cordón montañoso que llamó Guillermo Marconi.
En el año 1937 está en la zona de los lagos San Martín y O´higgins. Lo atrajo, por su dominio de las alturas, el macizo del San Lorenzo “…un verdadero y real señor de la cordillera”. Explorando sus vertientes Sur, Este y Norte concibe el proyecto de escalarlo, pero recién al aproximarse al lado noroeste identifica un camino factible a pesar de estar cubierto de inmensos glaciares. El intento concebido se postergó y se encaró recién en 1943. De Agostini cumplía ya los 60 pero se mantenía ágil, su corazón vigoroso y la ascensión del San Lorenzo debía coronar los 30 años de exploración patagónica. Lo logra el 17 de diciembre, “… dos banderas flamean gallardas sobre la cima augusta…la banderita tricolor Italiana y la noble enseña Argentina, que parece fundir sus colores blanco y celeste en admirable armonía con la candidez de la nieve y el azul del cielo”.
Un paisano incrédulo comentó respecto del episodio: “A mi no me la cuentan. Yo he visto de cerca la cima del San Lorenzo: Es terrible. Si no lo han enlazao, no es posible que lo hayan escalao”. Lo cuenta De Agostini.
Algo mucho mas reposado y gratificante, aunque no menos riesgoso, fue el sobrevuelo que en 1937 hizo de la cordillera: “ Es la primera vez que sobrevuelo la inmensa cordillera patagónica que desde hace tantos años es meta predilecta de mis estudios y de mis investigaciones…Por todas partes, hielo y nieves eternas, cadenas de montañas de las cuales los mapas no dan noticia… Permanezco absorto ante el fascinante espectáculo y saboreo anticipadamente la alegría de develar los últimos secretos de éstos hielos eternos”.
Los años que le quedan los dedica a recorrer la Patagonia septentrional llegando hasta el Lanín en Neuquén.
En 1947 regresa a Italia. En 1955 retorna a la Argentina con el propósito de cumplir con un desafío pendiente que no había cumplido en sus años juveniles: la ascensión del Monte Sarmiento. Lo logra ahora a los 73 años y regresa a Italia, para volver al año siguiente acompañando a la misión Monzino que viene a estudiar la zona del Paine chilena.
En 1958 regresa a su patria para dedicarse por fin a su tarea de escritor, aunque la muerte lo sorprende en plena tarea el 25 de diciembre de 1960.
De Agostini fue explorador y mucho más. Conoció la Patagonia Andina como nadie en su época. La describió, la fotografió y la filmó y más allá de eso: la amó entrañablemente.
De su labor de escritor quedan más de 20 volúmenes sobre la Patagonia, entre las cuales dos de contenido netamente turístico: “Paisajes Magallánicos. Itinerarios turísticos”, publicado en 1945 en Punta Arenas y la “Guía turística de los Lagos Australes y de la Tierra del fuego”, publicado en Buenos Aires en 1946. A ellos se suman miles de ilustraciones fotográficas y dos películas que permitieron al mundo conocer los más recónditos parajes de la Patagonia.
SECTUR
Al celebrarse en este año 2009 los 150 años de la Fundación de la “Congregación de los Sacerdotes Salesianos”, puede ser un buen y oportuno homenaje evocar a Don Bosco (1815-1888) a través de la figura de uno de sus hijos espirituales: El Padre Alberto María De Agostini (1883-1960), quien mereció la nominación del epígrafe.
La relación de la Congregación Salesiana con la Argentina fue temprana, estrecha y duradera. Fue nuestro país, el primero de América, que recibió una misión de la Congregación cuando aún vivía el fundador Don Bosco. De aquí los Salesianos se disgregaron por el resto del continente.
Don Bosco contaba haber soñado con las tierras lejanas de la Argentina, con sus riquezas y bellezas desconocidas. Algo comprensible quizás, porque ya a mediados del siglo XIX, los primeros grupos importantes de inmigrantes italianos a nuestro país, provenían de su región natal: el Piamonte. Pero, de todos modos, la preocupación de Don Bosco no iba tras sus paisanos emigrados a la Argentina, sino que se dirigía a la Patagonia y a las poblaciones originarias de esa región, a las que sentía, un llamado superior, lo convocaba a asistir.
Consecuente con ello, a esta región Don Bosco destinó a algunos de sus primeros y más eficaces colaboradores, de entre quienes trascendieron los nombres de José Fagnano, quien llega a la Argentina en 1875, con la primera misión salesiana que deja Europa.
En 1886 es nombrado primer “Administrador Apostólico de la Patagonia Meridional, Tierra del Fuego e Islas Malvinas”. En la provincia un bellísimo lago lo recuerda. Murió en Santiago de Chile en 1916.
Otro salesiano, amigo y temprano colaborador de Don Bosco, llegado a la Patagonia, fue Juan Cagliero. Actuó en la Patagonia de 1887 hasta 1907, año en que regresa a Italia, es elegido Arzobispo de Turín y muere, en 1926, como cardenal de la Iglesia Católica.
La presencia de los salesianos en la Patagonia, a partir de entonces, se extendió rápidamente a todo el territorio patagónico. Es difícil encontrar un núcleo urbano, grande o pequeño, en el que la impronta de la presencia salesiana no se destaque, particularmente en el ámbito educativo. El hecho es tan significativo que alguien, malintencionadamente no, sugirió que le cabría el nombre de “Bosconia”.
El Padre Alberto De Agostini llegó como integrante del equipo de relevo de los pioneros. Había nacido en Pollone, en el norte de Vercelli, una de las provincias que integran la región del Piamonte, y que limita, los Grandes Alpes de por medio, con Suiza. Vivió su infancia trotando los profundos valles de la comarca alpina y contemplando sus majestuosas montañas. Su imponencia lo subyugaba y sus secretos, bien guardados, los develaban. Desde muy chico, una compulsiva atracción lo ligaba a ese terruño, del que a duras penas pudo separarse para ingresar al seminario salesiano en Turín, donde se había iniciado la Obra de Don Bosco.
Salió del seminario, ya ordenado sacerdote y, con 26 años a cuestas, enfiló para la Patagonia que ya retenía “cautivos” a varios de sus compañeros de la familia salesiana.
Venía confusamente motivado por el “sueño” del Padre Fundador y acicateado por los relatos y las descripciones que, quienes aquí lo esperaban, enviaban periódicamente a Turín.
Recaló en Punta Arenas, que era entonces como la presumida Capital de la Patagonia Austral, donde los salesianos, desde hacía años, desarrollaban y ejercían su influencia a partir de su institución educativa.
Puede ser que De Agostini no haya sido un fervoroso misionero evangelizador, ni fundador de misiones o constructor de templos y colegios, como otros cofrades suyos. Quizás, porque de entrada lo atrapó, sedujo y fascinó la naturaleza y el paisaje patagónico: sus montañas por comenzar, pero también sus glaciares, sus ríos, sus lagos, su flora y su fauna y, quizás, más que todo eso, su vastedad y soledad, el espacio abierto inmenso y desolado, y su clima rudo, pero euforizante.
Por eso se convirtió en “montañista y explorador”. No le tomó mucho tiempo decidirse.
En 1912 comienza un periodo de exploraciones de la Patagonia y Tierra del Fuego en especial, que durará decenios. Comienza en la Cordillera de Darwin, la última estribación de los Andes, en el sector occidental de la Isla de Tierra del Fuego. La zona ya lo había sorprendido en las incursiones previas, tanto por tierra como por mar, con su poderosa masa orográfica de aproximadamente 100 km. de extensión, de la que se destaca el Monte Sarmiento emergiendo directamente del mar y coronada su cima de 2400 mts. con la inmaculada silueta de sus glaciares eternos. De Agostini confesará que ni el Aconcagua con sus 7 mil mts. le produjo semejante mezcla de “maravilla y espanto”. La última parte del encomillado quizás motivó los intentos fallidos de ascensión que solo más tarde se coronarían con el éxito.
Al año siguiente realizó el cruce de la cordillera fueguina por la Sierra Valdivieso a Ushuaia donde escaló, en primicia, el Monte Olivia vigía del Beagle.
No tenemos espacio para detallar cada uno de sus emprendimientos. Tenemos que conformarnos con esbozos y menciones.
En 1914 -1915 recorrió la parte interior desconocida de la Cordillera de Darwin y, navegando en un “barquichuelo”, llegó hasta el Cabo de Hornos.
En 1916-1917 exploró del lado Chileno de la Patagonia los dos grupos, el Balmaceda y el Paine, descubriendo “paraísos terrestres que habían permanecido ocultos a los ojos humanos”.
En 1929 hace la primera visita a la Sierra de los Baguales, el macizo que separa el Paine del Lago Argentino. Luego inició el reconocimiento del lado norte del Lago Argentino, prácticamente inexplorado, del que efectúa la primera descripción orográfica, detallando el nacimiento de los glaciares que en el lago se precipitan. Completó sus observaciones de la zona en Diciembre de 1930 y enero de 1932. “…las nuestras son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo, entre arrebatos de alegría y atónitos recogimientos…” escribe cuando contempla desde la cima del Monte Mayo , recién escalado, la vastedad del horizonte y la grandiosidad de las centenares de cumbres que surgen en cualquiera de las direcciones que se mire.
1931 estuvo reservado a la primera travesía del hielo continental ( 24 de enero al 13 de febrero) que partió del lago Argentino y prosiguió hasta divisar, desde el pico más alto alcanzado, la costa del Pacífico. Constituye una piedra millar en la historia de la exploración de la Patagonia. Un equipo de la Royal Geographic Society repetiría y completaría la travesía, hasta la costa del Pacífico, recién en 1956.
En metódica progresión hacia el norte, entre 1932 y 1935, visitó en varias ocasiones y exploró la zona del Fitz Roy donde descubrió un cordón montañoso que llamó Guillermo Marconi.
En el año 1937 está en la zona de los lagos San Martín y O´higgins. Lo atrajo, por su dominio de las alturas, el macizo del San Lorenzo “…un verdadero y real señor de la cordillera”. Explorando sus vertientes Sur, Este y Norte concibe el proyecto de escalarlo, pero recién al aproximarse al lado noroeste identifica un camino factible a pesar de estar cubierto de inmensos glaciares. El intento concebido se postergó y se encaró recién en 1943. De Agostini cumplía ya los 60 pero se mantenía ágil, su corazón vigoroso y la ascensión del San Lorenzo debía coronar los 30 años de exploración patagónica. Lo logra el 17 de diciembre, “… dos banderas flamean gallardas sobre la cima augusta…la banderita tricolor Italiana y la noble enseña Argentina, que parece fundir sus colores blanco y celeste en admirable armonía con la candidez de la nieve y el azul del cielo”.
Un paisano incrédulo comentó respecto del episodio: “A mi no me la cuentan. Yo he visto de cerca la cima del San Lorenzo: Es terrible. Si no lo han enlazao, no es posible que lo hayan escalao”. Lo cuenta De Agostini.
Algo mucho mas reposado y gratificante, aunque no menos riesgoso, fue el sobrevuelo que en 1937 hizo de la cordillera: “ Es la primera vez que sobrevuelo la inmensa cordillera patagónica que desde hace tantos años es meta predilecta de mis estudios y de mis investigaciones…Por todas partes, hielo y nieves eternas, cadenas de montañas de las cuales los mapas no dan noticia… Permanezco absorto ante el fascinante espectáculo y saboreo anticipadamente la alegría de develar los últimos secretos de éstos hielos eternos”.
Los años que le quedan los dedica a recorrer la Patagonia septentrional llegando hasta el Lanín en Neuquén.
En 1947 regresa a Italia. En 1955 retorna a la Argentina con el propósito de cumplir con un desafío pendiente que no había cumplido en sus años juveniles: la ascensión del Monte Sarmiento. Lo logra ahora a los 73 años y regresa a Italia, para volver al año siguiente acompañando a la misión Monzino que viene a estudiar la zona del Paine chilena.
En 1958 regresa a su patria para dedicarse por fin a su tarea de escritor, aunque la muerte lo sorprende en plena tarea el 25 de diciembre de 1960.
De Agostini fue explorador y mucho más. Conoció la Patagonia Andina como nadie en su época. La describió, la fotografió y la filmó y más allá de eso: la amó entrañablemente.
De su labor de escritor quedan más de 20 volúmenes sobre la Patagonia, entre las cuales dos de contenido netamente turístico: “Paisajes Magallánicos. Itinerarios turísticos”, publicado en 1945 en Punta Arenas y la “Guía turística de los Lagos Australes y de la Tierra del fuego”, publicado en Buenos Aires en 1946. A ellos se suman miles de ilustraciones fotográficas y dos películas que permitieron al mundo conocer los más recónditos parajes de la Patagonia.
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Biografias
El Chalten
En la Capital del Trekking
El pueblo de El Chaltén comienza a salir de su letargo invernal y se prepara para recibir a los primeros viajeros de la primavera. Excursiones lacustres, caminatas sobre el glaciar Viedma y trekking por los senderos de las montañas, donde se va derritiendo la nieve y afloran los tonos verdes de uno de los paisajes más virginales de la Patagonia.
Camino a Bahía Túnel, en las afueras de El Chaltén; la más pura estepa patagónica.
El filoso pico del cerro Torre se refleja invertido en los lagos glaciarios.
Por Julián Varsavsky
El Chaltén fue creado en 1985 y es uno de los pueblos más jóvenes de la Argentina. Y acaso por su corta edad aún no le llegó la señal de celular, ni los bancos. Aunque hay Internet y cajeros automáticos, no es por cierto un lugar para los amantes de las tecnologías y el ritmo vertiginoso de la vida moderna. En El Chaltén todo es “al natural” y el medio principal para desplazarse son los pies, además de alguna embarcación.
Algo que debe quedar claro desde un principio es que a El Chaltén se viene, principalmente, a caminar. La variedad de paseos es incontable y los senderos se entrecruzan unos a otros. Se trata entonces de un viaje muy activo, pero al mismo tiempo relajado y sin grandes esfuerzos. Quien lo desee puede escalar el pico del cerro Torre o dar la Vuelta al Hielo Continental, pero básicamente la propuesta es caminar por senderos con pendientes poco pronunciadas. Por todo esto El Chaltén fue declarado Capital Nacional del Trekking. Y para preservar ese título, todos los turistas deben visitar el centro de interpretación de la seccional norte del Parque Nacional Los Glaciares, donde se les indica que han llegado a un ecosistema muy frágil, por lo cual tendrán que cumplir una serie de estrictas reglas para atenuar el daño sobre el ambiente, en especial durante los trekkings.
Con la llegada de la primavera comienza, de a poco, la temporada turística en El Chaltén. Con la nieve ya derretida afloran los primeros verdes en el paisaje, que contrastan con el rojo de la mata guanacó, el amarillo de los zapatitos de virgen y las paramelas recién florecidos, y el rosa de la flor silvestre llamada topa topa. En los senderos de trekking quedan todavía algunos manchones de nieve que parecen chisporrotear con los rayos del sol.
EL GLACIAR VIEDMA El Chaltén está en un valle de origen glaciario que semeja un gigantesco anfiteatro de cerros con las cumbres nevadas. Casi desde cualquier punto del pueblo se ve el severo perfil del cerro Fitz Roy (3448 metros), con su filoso pico de granito apuntando hacia el cielo como una flecha gigante. La excursión más espectacular que se hace desde El Chaltén es para muchos la navegación y trekking al glaciar Viedma.
La pared de este glaciar es una gran muralla blanca y agrietada de 2,5 km de ancho que deja traslucir entre las “hendijas” sus entrañas azules. A la distancia se ven millares de picos de hielo como cúpulas amontonadas en forma caótica hasta el infinito. Hay también torres de hielo a medio caer que parecen edificios inclinados como la Torre de Pisa. Detrás de ese caos de fulgores blancos, el cuerpo combado del glaciar se pierde, viboreando como una lengua de hielo hacia el fondo de un gran valle. Y es allí a donde todos quieren llegar.
La superficie total del glaciar Viedma es de casi 1000 km cuadrados, el triple que el célebre Perito Moreno. Cada tanto suele desprenderse un gran fragmento de pared del glaciar, produciendo un estrépito que retumba en todo el valle. Estos fragmentos son como largas estelas de piedra blanca –altas como un edificio de 5 pisos– que caen hacia delante en cámara lenta, se hunden en el lago y salen a flote convertidas en apacibles témpanos.
CAMINATA SOBRE EL HIELO Luego de una hora y media de navegación se desembarca para caminar sobre el glaciar (hay una caminata más corta y una que dura dos horas más e incluye escalada en el hielo). Con los grampones colocados bajo las botas, se parte en grupos de 15 personas que avanzan en fila india. Los primeros pasos de robot sobre el hielo son algo torpes por las dentadas suelas que se clavan en el glaciar.
El aspecto más fascinante de la superficie glaciaria es su irregularidad. Cada metro cuadrado es distinto al otro y surgen en ellos las más extrañas formaciones que se puedan imaginar. La sensación es la de atravesar un sinuoso laberinto con lomadas de hielo y filosos picos que, a veces, forman pirámides casi perfectas. Pero de repente se abren grietas de hasta 40 metros de profundidad, al fondo de las cuales corren caudalosos arroyos virginales del agua más pura que pueda existir.
Lo más asombroso del glaciar son sus efímeros túneles de hielo abiertos por los pequeños cursos de agua. Estos túneles aparecen y desaparecen de manera azarosa, así que encontrar uno es un privilegio que hay que aprovechar para entrar por una boca y salir por la otra.
En cierto momento, la caminata por “La Era de Hielo” se detiene para tomar algo caliente y comer una barrita de cereal frente a un gran sumidero. Así se denomina a los profundos hoyos azules en la superficie del glaciar que miden entre 3 y 10 metros de ancho, cuya profundidad va de los 3 a los 40 metros. Se suelen originar por alguna piedra que al calentarse bajo el sol va derritiendo el hielo y se hunde, abriendo un hoyo. Los sumideros se agrandan y se hacen más profundos cuando los pequeños cursos de agua que caracolean sobre el glaciar caen por esos hoyos. A veces esos arroyitos se convierten en atronadoras gargantas que tragan miles de litros de agua por minuto, horadando el glaciar hasta su lecho de piedra.
El paisaje de los glaciares es sonoro y en constante movimiento. Al rato de estar caminando uno se acostumbra al eco permanente de pequeños y grandes estallidos, que parecen tiroteos lejanos y cañonazos atronadores. Al fondo de la gran masa de hielo parecen ocurrir violentas tempestades y guerras secretas con remansos de paz, en los que sólo se escucha el rumor del agua y el silbido del viento entre las puntas del hielo.
AL CERRO TORRE La otra gran excursión que se realiza desde El Chaltén es un trekking de 30 kilómetros ida y vuelta por la montaña hasta la base del cerro Torre, donde se camina sobre otro glaciar. Si bien la experiencia de la caminata sobre este glaciar es similar a la del Viedma, las dos excursiones valen la pena, ya que los caminos hasta cada glaciar son muy distintos (de las caminatas sobre el hielo alcanza con hacer una sola).
Si el viajero va a realizar el trekking hasta la laguna Torre, puede hacerlo sin guía, simplemente siguiendo los carteles en los senderos. Y quienes vayan a realizar la excursión completa, con la caminata sobre hielo, deben contratar los servicios de una empresa especializada.
Este trekking es de exigencia media, y el tramo más esforzado es el primero, subiendo por la ladera de la montaña por senderos entre bosques de lenga y ñire. A las dos horas de caminata se llega al campamento base Thorwood –cercano a la laguna Torre–, donde hay baños, carpas y se ofrece un refrigerio a los caminantes. En el camping, los guías les colocan arneses a los que siguen hasta el hielo, y una vez recuperado el aire se continúa caminando hasta el nacimiento del río Fitz Roy, que se cruza con la técnica de la tirolesa. A partir de allí comienza una espectacular caminata bordeando una gran hoyada con la laguna Torre abajo. En una hora se llega al glaciar y todos se colocan los grampones para caminar sobre el hielo. La caminata sobre el hielo dura tres horas y también se puede hacer una escalada en una pared congelada. Las alternativas son regresar a El Chaltén esa misma tarde o pernoctar en el sofisticado camping.
GENESIS DE UN PUEBLO
Lo curioso del origen de El Chaltén es que un lugar tan paradisíaco haya surgido como consecuencia indirecta de un enfrentamiento armado. En el año 1965, una patrulla de reconocimiento de la Gendarmería argentina se topó en los bosques que rodean al Lago del Desierto con otra de carabineros chilenos. Allí, junto al lago, en uno de los rincones más hermosos, virginales y pacíficos del mundo, ocurrió un enfrentamiento armado entre las dos patrullas que generó un conflicto limítrofe entre los dos países por la posesión de ese maravilloso lago rodeado de frondosos bosques. Como estrategia geopolítica en la Patagonia, el Estado argentino creó en 1985 el poblado de El Chaltén, casi al pie del cerro Fitz Roy. En 1994, un tribunal internacional falló que la soberanía le correspondía a la Argentina, y poco después el idílico poblado comenzó a atraer a escaladores de alto nivel y a caminantes en busca de la Patagonia más agreste.
LAGO DEL DESIERTO
Una excursión relajada, sin esfuerzo físico alguno y con paisajes espectaculares, es la navegación por el Lago del Desierto, a 37 kilómetros de El Chaltén. El lago, con 12 kilómetros de extensión, se atraviesa de un lado al otro mientras a lo lejos se observa el glaciar Huemul en lo alto de una montaña. Junto a la costa –y subiendo por las laderas– crecen los bosques andino-patagónicos, poblados principalmente por tres especies de árboles muy parecidos entre sí. Al ñire se lo reconoce por su tronco retorcido que crece hasta los 15 metros de altura, generalmente cerca del agua. Los árboles de lenga tienen su angosto tallo muy recto y liso, proliferando en las laderas hasta los 1200 metros. Y el guindo tiene un tronco de 70 centímetros de diámetro que se eleva hasta los 40 metros, por lo general en los valles más amplios. En la otra punta del lago se desembarca para realizar una breve caminata hasta el Mirador Centinela, con una imponente vista del lago con el Fitz Roy de fondo.
VIAJE A LAS GLACIACIONES
El Hielo Continental Patagónico Sur es la superficie de hielo más grande de Sudamérica, con un tamaño equivalente a la mitad de Suiza y formado por unos 300 glaciares. Desde El Chaltén se realiza una travesía que penetra en las entrañas de esta muestra de lo que fue gran parte del planeta hace 18 mil años, en tiempos de las glaciaciones. La travesía parte desde las calles de El Chaltén y consiste en rodear el Fitz Roy y el cerro Torre para regresar al punto de partida (90 kilómetros en total). Se necesitan seis días netos de caminata, aunque se calcula un máximo de 10 días, ya que a veces la partida se atrasa por malas condiciones climáticas. La mayor parte del tiempo se camina y se duerme sobre la nieve y el hielo. Los prestadores organizan la Vuelta al Hielo Continental a partir de octubre y aclaran de antemano que se trata de un trekking muy exigente.
Julián Varsavsky
Pagina 12, 13 de Septiembre de 2009
El pueblo de El Chaltén comienza a salir de su letargo invernal y se prepara para recibir a los primeros viajeros de la primavera. Excursiones lacustres, caminatas sobre el glaciar Viedma y trekking por los senderos de las montañas, donde se va derritiendo la nieve y afloran los tonos verdes de uno de los paisajes más virginales de la Patagonia.
Camino a Bahía Túnel, en las afueras de El Chaltén; la más pura estepa patagónica.
El filoso pico del cerro Torre se refleja invertido en los lagos glaciarios.
Por Julián Varsavsky
El Chaltén fue creado en 1985 y es uno de los pueblos más jóvenes de la Argentina. Y acaso por su corta edad aún no le llegó la señal de celular, ni los bancos. Aunque hay Internet y cajeros automáticos, no es por cierto un lugar para los amantes de las tecnologías y el ritmo vertiginoso de la vida moderna. En El Chaltén todo es “al natural” y el medio principal para desplazarse son los pies, además de alguna embarcación.
Algo que debe quedar claro desde un principio es que a El Chaltén se viene, principalmente, a caminar. La variedad de paseos es incontable y los senderos se entrecruzan unos a otros. Se trata entonces de un viaje muy activo, pero al mismo tiempo relajado y sin grandes esfuerzos. Quien lo desee puede escalar el pico del cerro Torre o dar la Vuelta al Hielo Continental, pero básicamente la propuesta es caminar por senderos con pendientes poco pronunciadas. Por todo esto El Chaltén fue declarado Capital Nacional del Trekking. Y para preservar ese título, todos los turistas deben visitar el centro de interpretación de la seccional norte del Parque Nacional Los Glaciares, donde se les indica que han llegado a un ecosistema muy frágil, por lo cual tendrán que cumplir una serie de estrictas reglas para atenuar el daño sobre el ambiente, en especial durante los trekkings.
Con la llegada de la primavera comienza, de a poco, la temporada turística en El Chaltén. Con la nieve ya derretida afloran los primeros verdes en el paisaje, que contrastan con el rojo de la mata guanacó, el amarillo de los zapatitos de virgen y las paramelas recién florecidos, y el rosa de la flor silvestre llamada topa topa. En los senderos de trekking quedan todavía algunos manchones de nieve que parecen chisporrotear con los rayos del sol.
EL GLACIAR VIEDMA El Chaltén está en un valle de origen glaciario que semeja un gigantesco anfiteatro de cerros con las cumbres nevadas. Casi desde cualquier punto del pueblo se ve el severo perfil del cerro Fitz Roy (3448 metros), con su filoso pico de granito apuntando hacia el cielo como una flecha gigante. La excursión más espectacular que se hace desde El Chaltén es para muchos la navegación y trekking al glaciar Viedma.
La pared de este glaciar es una gran muralla blanca y agrietada de 2,5 km de ancho que deja traslucir entre las “hendijas” sus entrañas azules. A la distancia se ven millares de picos de hielo como cúpulas amontonadas en forma caótica hasta el infinito. Hay también torres de hielo a medio caer que parecen edificios inclinados como la Torre de Pisa. Detrás de ese caos de fulgores blancos, el cuerpo combado del glaciar se pierde, viboreando como una lengua de hielo hacia el fondo de un gran valle. Y es allí a donde todos quieren llegar.
La superficie total del glaciar Viedma es de casi 1000 km cuadrados, el triple que el célebre Perito Moreno. Cada tanto suele desprenderse un gran fragmento de pared del glaciar, produciendo un estrépito que retumba en todo el valle. Estos fragmentos son como largas estelas de piedra blanca –altas como un edificio de 5 pisos– que caen hacia delante en cámara lenta, se hunden en el lago y salen a flote convertidas en apacibles témpanos.
CAMINATA SOBRE EL HIELO Luego de una hora y media de navegación se desembarca para caminar sobre el glaciar (hay una caminata más corta y una que dura dos horas más e incluye escalada en el hielo). Con los grampones colocados bajo las botas, se parte en grupos de 15 personas que avanzan en fila india. Los primeros pasos de robot sobre el hielo son algo torpes por las dentadas suelas que se clavan en el glaciar.
El aspecto más fascinante de la superficie glaciaria es su irregularidad. Cada metro cuadrado es distinto al otro y surgen en ellos las más extrañas formaciones que se puedan imaginar. La sensación es la de atravesar un sinuoso laberinto con lomadas de hielo y filosos picos que, a veces, forman pirámides casi perfectas. Pero de repente se abren grietas de hasta 40 metros de profundidad, al fondo de las cuales corren caudalosos arroyos virginales del agua más pura que pueda existir.
Lo más asombroso del glaciar son sus efímeros túneles de hielo abiertos por los pequeños cursos de agua. Estos túneles aparecen y desaparecen de manera azarosa, así que encontrar uno es un privilegio que hay que aprovechar para entrar por una boca y salir por la otra.
En cierto momento, la caminata por “La Era de Hielo” se detiene para tomar algo caliente y comer una barrita de cereal frente a un gran sumidero. Así se denomina a los profundos hoyos azules en la superficie del glaciar que miden entre 3 y 10 metros de ancho, cuya profundidad va de los 3 a los 40 metros. Se suelen originar por alguna piedra que al calentarse bajo el sol va derritiendo el hielo y se hunde, abriendo un hoyo. Los sumideros se agrandan y se hacen más profundos cuando los pequeños cursos de agua que caracolean sobre el glaciar caen por esos hoyos. A veces esos arroyitos se convierten en atronadoras gargantas que tragan miles de litros de agua por minuto, horadando el glaciar hasta su lecho de piedra.
El paisaje de los glaciares es sonoro y en constante movimiento. Al rato de estar caminando uno se acostumbra al eco permanente de pequeños y grandes estallidos, que parecen tiroteos lejanos y cañonazos atronadores. Al fondo de la gran masa de hielo parecen ocurrir violentas tempestades y guerras secretas con remansos de paz, en los que sólo se escucha el rumor del agua y el silbido del viento entre las puntas del hielo.
AL CERRO TORRE La otra gran excursión que se realiza desde El Chaltén es un trekking de 30 kilómetros ida y vuelta por la montaña hasta la base del cerro Torre, donde se camina sobre otro glaciar. Si bien la experiencia de la caminata sobre este glaciar es similar a la del Viedma, las dos excursiones valen la pena, ya que los caminos hasta cada glaciar son muy distintos (de las caminatas sobre el hielo alcanza con hacer una sola).
Si el viajero va a realizar el trekking hasta la laguna Torre, puede hacerlo sin guía, simplemente siguiendo los carteles en los senderos. Y quienes vayan a realizar la excursión completa, con la caminata sobre hielo, deben contratar los servicios de una empresa especializada.
Este trekking es de exigencia media, y el tramo más esforzado es el primero, subiendo por la ladera de la montaña por senderos entre bosques de lenga y ñire. A las dos horas de caminata se llega al campamento base Thorwood –cercano a la laguna Torre–, donde hay baños, carpas y se ofrece un refrigerio a los caminantes. En el camping, los guías les colocan arneses a los que siguen hasta el hielo, y una vez recuperado el aire se continúa caminando hasta el nacimiento del río Fitz Roy, que se cruza con la técnica de la tirolesa. A partir de allí comienza una espectacular caminata bordeando una gran hoyada con la laguna Torre abajo. En una hora se llega al glaciar y todos se colocan los grampones para caminar sobre el hielo. La caminata sobre el hielo dura tres horas y también se puede hacer una escalada en una pared congelada. Las alternativas son regresar a El Chaltén esa misma tarde o pernoctar en el sofisticado camping.
GENESIS DE UN PUEBLO
Lo curioso del origen de El Chaltén es que un lugar tan paradisíaco haya surgido como consecuencia indirecta de un enfrentamiento armado. En el año 1965, una patrulla de reconocimiento de la Gendarmería argentina se topó en los bosques que rodean al Lago del Desierto con otra de carabineros chilenos. Allí, junto al lago, en uno de los rincones más hermosos, virginales y pacíficos del mundo, ocurrió un enfrentamiento armado entre las dos patrullas que generó un conflicto limítrofe entre los dos países por la posesión de ese maravilloso lago rodeado de frondosos bosques. Como estrategia geopolítica en la Patagonia, el Estado argentino creó en 1985 el poblado de El Chaltén, casi al pie del cerro Fitz Roy. En 1994, un tribunal internacional falló que la soberanía le correspondía a la Argentina, y poco después el idílico poblado comenzó a atraer a escaladores de alto nivel y a caminantes en busca de la Patagonia más agreste.
LAGO DEL DESIERTO
Una excursión relajada, sin esfuerzo físico alguno y con paisajes espectaculares, es la navegación por el Lago del Desierto, a 37 kilómetros de El Chaltén. El lago, con 12 kilómetros de extensión, se atraviesa de un lado al otro mientras a lo lejos se observa el glaciar Huemul en lo alto de una montaña. Junto a la costa –y subiendo por las laderas– crecen los bosques andino-patagónicos, poblados principalmente por tres especies de árboles muy parecidos entre sí. Al ñire se lo reconoce por su tronco retorcido que crece hasta los 15 metros de altura, generalmente cerca del agua. Los árboles de lenga tienen su angosto tallo muy recto y liso, proliferando en las laderas hasta los 1200 metros. Y el guindo tiene un tronco de 70 centímetros de diámetro que se eleva hasta los 40 metros, por lo general en los valles más amplios. En la otra punta del lago se desembarca para realizar una breve caminata hasta el Mirador Centinela, con una imponente vista del lago con el Fitz Roy de fondo.
VIAJE A LAS GLACIACIONES
El Hielo Continental Patagónico Sur es la superficie de hielo más grande de Sudamérica, con un tamaño equivalente a la mitad de Suiza y formado por unos 300 glaciares. Desde El Chaltén se realiza una travesía que penetra en las entrañas de esta muestra de lo que fue gran parte del planeta hace 18 mil años, en tiempos de las glaciaciones. La travesía parte desde las calles de El Chaltén y consiste en rodear el Fitz Roy y el cerro Torre para regresar al punto de partida (90 kilómetros en total). Se necesitan seis días netos de caminata, aunque se calcula un máximo de 10 días, ya que a veces la partida se atrasa por malas condiciones climáticas. La mayor parte del tiempo se camina y se duerme sobre la nieve y el hielo. Los prestadores organizan la Vuelta al Hielo Continental a partir de octubre y aclaran de antemano que se trata de un trekking muy exigente.
Julián Varsavsky
Pagina 12, 13 de Septiembre de 2009
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Provincia de Santa Cruz
Parque Nacional Marino Costero
CHUBUT > Parque Nacional Marino Costero
Una costa muy protegida
El Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral –ubicado en el sudeste de Chubut– resguarda la valiosa y variada biodiversidad del norte del Golfo San Jorge.
Cuando la lancha se acerca a las Islas Blancas, los lobos marinos hacen un gran alboroto.
Vista aérea del Parque: bahías, caletas, ensenadas, playas, restingas y arrecifes rocosos.
La iglesia de Camarones está construida con piedras tobas de color rosado.
Un nuevo parque nacional se suma a la lista de áreas protegidas de Argentina, el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral. Lo extenso del nombre se debe, por un lado, a que el manejo del área es compartido entre el gobierno de la provincia de Chubut y la Administración de Parques Nacionales y, por el otro, a que los principales ambientes que protege son el mar y la costa en el sector austral de la Patagonia. Su objetivo es poner en valor la importancia de la biodiversidad que reina en el Golfo San Jorge y, a diferencia de otras reservas, ésta protege una porción de mar, una de tierra y un conjunto de sesenta islas e islotes. Recientemente se ha formado una comisión con miembros de ambas entidades para coordinar qué políticas y acciones tomar en el flamante parque. Hasta el momento, Argentina tenía dos parques nacionales con costa marina, pero sin jurisdicción en el mar: Monte León, en la provincia de Santa Cruz, y el Parque Nacional Tierra del Fuego que llega en su extremo sur hasta la ribera del canal Beagle.
Los orígenes de la nueva reserva se remontan al año 2005 cuando se hicieron estudios en diferentes ecosistemas de la Patagonia costera y se estableció que esta zona tiene un alto valor biológico. En ese entonces, Martín Buzzi (actual intendente de Comodoro Rivadavia) era ministro de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones de la provincia de Chubut y se transformó en uno de los principales impulsores de la creación del área protegida. A partir de entonces hubo un trabajo conjunto entre la Administración de Parques Nacionales, las municipalidades de Comodoro Rivadavia y Camarones y varias entidades como la Wildlife Conservation Society, la Universidad Nacional de la Patagonia, el Proyecto Modelo del Mar, el Conicet y la Fundación Patagonia Natural. Finalmente en agosto de 2007 se aprobó, mediante la ley 26.446, el tratado de creación del parque, a fines de 2008 se sancionó dicha ley y el 5 de enero del corriente año fue promulgada.
¿QUE PROTEGE? El Parque Nacional Marino Costero tiene 132 mil hectáreas repartidas de la siguiente manera: 79 mil hectáreas de superficie marítima, 34 mil hectáreas de superficie continental y casi 19 mil hectáreas de superficie insular. Su valor ambiental es enorme: abarca 100 kilómetros de costa con bahías, caletas, ensenadas, playas, restingas y arrecifes rocosos por donde se pueden observar ballenas francas australes, orcas, delfines cruzados y toninas overas. Pero también preserva una milla alrededor de cada una de las sesenta islas e islotes, una milla desde la línea de costa hacia el mar y una milla hacia el interior del continente.
En toda esta extensión una larga lista de seres vivos serán resguardados. Por un lado, el desove y la crianza de 38 especies de peces e invertebrados, algunos de ellos con relevancia económica como el langostino y la merluza (en pesca industrial) y el pejerrey, el róbalo, el salmón, el tiburón y el pulpo (en pesca artesanal). También se cuida la reproducción de una gran proporción de las poblaciones de aves existentes (se han registrado unas cuarenta especies) como el petrel gigante del sur, el cormorán imperial y de cuello negro, el biguá, el pingüino de Magallanes, la gaviota cocinera y la gaviota austral, entre otras, además de especies endémicas o amenazadas como la gaviota de orlog y el pato vapor cabeza blanca. Justamente este último ha sido elegido como el símbolo del parque y es el que ya figura en el logo de los folletos informativos. En este ámbito también se reproducen diez especies de mamíferos marinos de la Patagonia como el lobo marino de uno y dos pelos (este último casi extinto luego de la gran depredación que sufrió hasta los años ‘30). En algunas de las islas tiene su apostadero el 65 por ciento de los lobos marinos de dos pelos de todo el litoral patagónico. En tanto, los lobos marinos de un pelo cuentan en esta zona con unos 20 asentamientos y una población estimada en más de 9800 individuos. Por otro lado la preservación de estas tierras facilita el desarrollo de praderas de microalgas (muchas de las cuales son de interés económico para la industria alguera), así como también promueve la proliferación de bancos de bivalvos, varios de los cuales (como la almeja rayada y el mejillón) son muy buscados por pescadores artesanales.
VUELOS SOBRE EL PARQUE El parque cuenta con dos cabeceras: Comodoro Rivadavia al sur (con mayor infraestructura turística) y Camarones al norte. Una de las mejores maneras de captar la belleza de este nuevo parque es haciendo un sobrevuelo. Al ver la reserva desde el aire se pueden apreciar formas y dibujos que la costa y el mar van trazando caprichosamente. No bien se despega de Comodoro Rivadavia se ve el inconfundible y cónico Pico Salamanca y la Isla Quintano, punto donde comienza el área protegida. Más adelante surge una perfecta bahía salpicada de escasas viviendas: el pueblo alguero Bahía Bustamante, cuyas algas son enviadas a Gaiman donde son lavadas y secadas y sirven como materia prima para obtener agar-agar. Este minúsculo pueblo se encuentra en la margen norte del Golfo San Jorge, 180 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. Su historia está ligada a un hombre, Don Lorenzo Soriano, un español que arribó a la zona en 1953 en busca de algas marinas (para extraer coloide y seguir fabricando un fijador para cabello que venía haciendo desde años antes). Recorrió la costa patagónica buscando algas hasta que llegó a un lugar conocido como “Bahía Podrida” (por la acumulación de algas marinas en estado de putrefacción). Había llegado a Bahía Bustamante. Hizo un relevamiento y empezó a recolectar las algas y a formar este pueblo enclavado en un solitario lugar de la Patagonia. Actualmente Bahía Bustamante recibe turistas que deseen hospedarse allí o quieran pasar el día y hacer una excursión náutica para ver algunas de las islas del nuevo parque.
CAMARONES Y LA HISTORIA Continuando con el paseo aéreo, se sobrevuela Camarones, pequeña localidad ubicada a orillas de la bahía del mismo nombre. Este tranquilo pueblo costero tiene poco más de mil habitantes y conserva casas bajas construidas hace más de 100 años y bonitas viviendas hechas con piedras tobas de color rosado (un buen ejemplo es su iglesia). En Camarones se realiza, desde hace varios años y a fines de febrero, la Fiesta del Salmón a la que acude gente de todos lados que ama la pesca de costa.
Desde el punto de vista histórico dos hechos se destacan: por un lado aquí se fundó la primera Sociedad Rural de la Patagonia (en 1909) y, por el otro, Camarones fue el hogar del ex presidente Juan Domingo Perón durante algunos años de su niñez. Actualmente hay un interesante museo que lleva su nombre donde se pueden ver costados menos conocidos del ex presidente. Pero otro dato aún más interesante es que en el fondo de la Bahía Gil –donde se abre la Caleta Hornos–, Simón de Alcazába y Sotomayor creó en 1535 Nueva León, la primera ciudad fundada en todo el territorio argentino, un año antes de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Otro hecho histórico también merece destacarse: el buque “Villarino” (que repatrió los restos del general San Martín desde Francia) se estrelló contra las Islas Blancas cercanas a Camarones. Es fascinante la cantidad de lobos marinos que habitan en esas islas, que se pueden avistar haciendo una linda excursión náutica.
CABO DOS BAHIAS A sólo 30 kilómetros de Camarones y en un rojizo entorno rocoso que contrasta con el azul del mar, se encuentra la Reserva Provincial Cabo Dos Bahías (que ahora forma parte del flamante Parque Nacional). Allí se concentra una importante colonia de pingüinos de Magallanes, una pequeña población de lobos marinos de dos pelos y un gran número de zorros, ñandúes y guanacos. Los pingüinos nadan desde el sur de Brasil y arriban a la costa chubutense para reproducirse. Primero llegan los machos en busca del nido del año anterior para ponerlo en condiciones y esperar a la hembra. Luego ambos se encargarán de cuidar el nido, incubar los huevos y alimentar a los pichones. Y allí permanecen hasta marzo.
CONCURSO FOTOGRAFICO
Para promocionar el flamante Parque Nacional se va a lanzar un Concurso Fotográfico dirigido a los residentes de la provincia de Chubut. Para facilitar el acceso de los fotógrafos al parque, habrá buses que partirán de 18 lugares diferentes de Comodoro Rivadavia en dos o tres fechas y hasta febrero de 2010. El tema del certamen es la flora, la fauna, la costa y sus islas. El 23 de febrero de 2010 se hará una exposición de los trabajos en el marco del aniversario de Comodoro Rivadavia. El jurado está integrado por tres fotógrafos de Chubut, uno del norte, otro del sur y otro de la cordillera. Las bases se pueden pedir escribiendo a: turismo@comodoro.gov.ar
DATOS UTILES
Cómo llegar: Al Parque Nacional Marino Costero: de Comodoro Rivadavia a Bahía Bustamante: en auto ir por RN 3 y en el km 1674 doblar hacia el este y tomar un camino de ripio de 30 km. Y de CR a Camarones hay que tomar la RN3 al norte hasta el empalme con la RP 30 (en total son 244 km).
Al Cabo Dos Bahías: desde Camarones hay que hacer 28 km hacia el sur por la RP 1 hasta la reserva.
Excursiones náuticas: www.bahiabustamante.com info@bahiabustamante.com. En Camarones: Patagonia Austral Expediciones (son los mismos de Ría Extrema de Puerto Deseado) (0297) 15-4006840 y (0297) 15-6258180.
Aeroclub Comodoro Rivadavia: vuelos por el parque (para tres personas). RN 3, Acceso Sur. Tel.: (0297) 44-82495. www.accr.com.ar
Más información: Rivadavia 430. Tel.: (0297) 44-62376. Terminal de ómnibus, de lunes a viernes de 8 a 21 y sábados, domingos y feriados de 9 a 21 hs. www.comodoro.gov.ar
Por Mariana Lafont
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Una costa muy protegida
El Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral –ubicado en el sudeste de Chubut– resguarda la valiosa y variada biodiversidad del norte del Golfo San Jorge.
Cuando la lancha se acerca a las Islas Blancas, los lobos marinos hacen un gran alboroto.
Vista aérea del Parque: bahías, caletas, ensenadas, playas, restingas y arrecifes rocosos.
La iglesia de Camarones está construida con piedras tobas de color rosado.
Un nuevo parque nacional se suma a la lista de áreas protegidas de Argentina, el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral. Lo extenso del nombre se debe, por un lado, a que el manejo del área es compartido entre el gobierno de la provincia de Chubut y la Administración de Parques Nacionales y, por el otro, a que los principales ambientes que protege son el mar y la costa en el sector austral de la Patagonia. Su objetivo es poner en valor la importancia de la biodiversidad que reina en el Golfo San Jorge y, a diferencia de otras reservas, ésta protege una porción de mar, una de tierra y un conjunto de sesenta islas e islotes. Recientemente se ha formado una comisión con miembros de ambas entidades para coordinar qué políticas y acciones tomar en el flamante parque. Hasta el momento, Argentina tenía dos parques nacionales con costa marina, pero sin jurisdicción en el mar: Monte León, en la provincia de Santa Cruz, y el Parque Nacional Tierra del Fuego que llega en su extremo sur hasta la ribera del canal Beagle.
Los orígenes de la nueva reserva se remontan al año 2005 cuando se hicieron estudios en diferentes ecosistemas de la Patagonia costera y se estableció que esta zona tiene un alto valor biológico. En ese entonces, Martín Buzzi (actual intendente de Comodoro Rivadavia) era ministro de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones de la provincia de Chubut y se transformó en uno de los principales impulsores de la creación del área protegida. A partir de entonces hubo un trabajo conjunto entre la Administración de Parques Nacionales, las municipalidades de Comodoro Rivadavia y Camarones y varias entidades como la Wildlife Conservation Society, la Universidad Nacional de la Patagonia, el Proyecto Modelo del Mar, el Conicet y la Fundación Patagonia Natural. Finalmente en agosto de 2007 se aprobó, mediante la ley 26.446, el tratado de creación del parque, a fines de 2008 se sancionó dicha ley y el 5 de enero del corriente año fue promulgada.
¿QUE PROTEGE? El Parque Nacional Marino Costero tiene 132 mil hectáreas repartidas de la siguiente manera: 79 mil hectáreas de superficie marítima, 34 mil hectáreas de superficie continental y casi 19 mil hectáreas de superficie insular. Su valor ambiental es enorme: abarca 100 kilómetros de costa con bahías, caletas, ensenadas, playas, restingas y arrecifes rocosos por donde se pueden observar ballenas francas australes, orcas, delfines cruzados y toninas overas. Pero también preserva una milla alrededor de cada una de las sesenta islas e islotes, una milla desde la línea de costa hacia el mar y una milla hacia el interior del continente.
En toda esta extensión una larga lista de seres vivos serán resguardados. Por un lado, el desove y la crianza de 38 especies de peces e invertebrados, algunos de ellos con relevancia económica como el langostino y la merluza (en pesca industrial) y el pejerrey, el róbalo, el salmón, el tiburón y el pulpo (en pesca artesanal). También se cuida la reproducción de una gran proporción de las poblaciones de aves existentes (se han registrado unas cuarenta especies) como el petrel gigante del sur, el cormorán imperial y de cuello negro, el biguá, el pingüino de Magallanes, la gaviota cocinera y la gaviota austral, entre otras, además de especies endémicas o amenazadas como la gaviota de orlog y el pato vapor cabeza blanca. Justamente este último ha sido elegido como el símbolo del parque y es el que ya figura en el logo de los folletos informativos. En este ámbito también se reproducen diez especies de mamíferos marinos de la Patagonia como el lobo marino de uno y dos pelos (este último casi extinto luego de la gran depredación que sufrió hasta los años ‘30). En algunas de las islas tiene su apostadero el 65 por ciento de los lobos marinos de dos pelos de todo el litoral patagónico. En tanto, los lobos marinos de un pelo cuentan en esta zona con unos 20 asentamientos y una población estimada en más de 9800 individuos. Por otro lado la preservación de estas tierras facilita el desarrollo de praderas de microalgas (muchas de las cuales son de interés económico para la industria alguera), así como también promueve la proliferación de bancos de bivalvos, varios de los cuales (como la almeja rayada y el mejillón) son muy buscados por pescadores artesanales.
VUELOS SOBRE EL PARQUE El parque cuenta con dos cabeceras: Comodoro Rivadavia al sur (con mayor infraestructura turística) y Camarones al norte. Una de las mejores maneras de captar la belleza de este nuevo parque es haciendo un sobrevuelo. Al ver la reserva desde el aire se pueden apreciar formas y dibujos que la costa y el mar van trazando caprichosamente. No bien se despega de Comodoro Rivadavia se ve el inconfundible y cónico Pico Salamanca y la Isla Quintano, punto donde comienza el área protegida. Más adelante surge una perfecta bahía salpicada de escasas viviendas: el pueblo alguero Bahía Bustamante, cuyas algas son enviadas a Gaiman donde son lavadas y secadas y sirven como materia prima para obtener agar-agar. Este minúsculo pueblo se encuentra en la margen norte del Golfo San Jorge, 180 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. Su historia está ligada a un hombre, Don Lorenzo Soriano, un español que arribó a la zona en 1953 en busca de algas marinas (para extraer coloide y seguir fabricando un fijador para cabello que venía haciendo desde años antes). Recorrió la costa patagónica buscando algas hasta que llegó a un lugar conocido como “Bahía Podrida” (por la acumulación de algas marinas en estado de putrefacción). Había llegado a Bahía Bustamante. Hizo un relevamiento y empezó a recolectar las algas y a formar este pueblo enclavado en un solitario lugar de la Patagonia. Actualmente Bahía Bustamante recibe turistas que deseen hospedarse allí o quieran pasar el día y hacer una excursión náutica para ver algunas de las islas del nuevo parque.
CAMARONES Y LA HISTORIA Continuando con el paseo aéreo, se sobrevuela Camarones, pequeña localidad ubicada a orillas de la bahía del mismo nombre. Este tranquilo pueblo costero tiene poco más de mil habitantes y conserva casas bajas construidas hace más de 100 años y bonitas viviendas hechas con piedras tobas de color rosado (un buen ejemplo es su iglesia). En Camarones se realiza, desde hace varios años y a fines de febrero, la Fiesta del Salmón a la que acude gente de todos lados que ama la pesca de costa.
Desde el punto de vista histórico dos hechos se destacan: por un lado aquí se fundó la primera Sociedad Rural de la Patagonia (en 1909) y, por el otro, Camarones fue el hogar del ex presidente Juan Domingo Perón durante algunos años de su niñez. Actualmente hay un interesante museo que lleva su nombre donde se pueden ver costados menos conocidos del ex presidente. Pero otro dato aún más interesante es que en el fondo de la Bahía Gil –donde se abre la Caleta Hornos–, Simón de Alcazába y Sotomayor creó en 1535 Nueva León, la primera ciudad fundada en todo el territorio argentino, un año antes de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Otro hecho histórico también merece destacarse: el buque “Villarino” (que repatrió los restos del general San Martín desde Francia) se estrelló contra las Islas Blancas cercanas a Camarones. Es fascinante la cantidad de lobos marinos que habitan en esas islas, que se pueden avistar haciendo una linda excursión náutica.
CABO DOS BAHIAS A sólo 30 kilómetros de Camarones y en un rojizo entorno rocoso que contrasta con el azul del mar, se encuentra la Reserva Provincial Cabo Dos Bahías (que ahora forma parte del flamante Parque Nacional). Allí se concentra una importante colonia de pingüinos de Magallanes, una pequeña población de lobos marinos de dos pelos y un gran número de zorros, ñandúes y guanacos. Los pingüinos nadan desde el sur de Brasil y arriban a la costa chubutense para reproducirse. Primero llegan los machos en busca del nido del año anterior para ponerlo en condiciones y esperar a la hembra. Luego ambos se encargarán de cuidar el nido, incubar los huevos y alimentar a los pichones. Y allí permanecen hasta marzo.
CONCURSO FOTOGRAFICO
Para promocionar el flamante Parque Nacional se va a lanzar un Concurso Fotográfico dirigido a los residentes de la provincia de Chubut. Para facilitar el acceso de los fotógrafos al parque, habrá buses que partirán de 18 lugares diferentes de Comodoro Rivadavia en dos o tres fechas y hasta febrero de 2010. El tema del certamen es la flora, la fauna, la costa y sus islas. El 23 de febrero de 2010 se hará una exposición de los trabajos en el marco del aniversario de Comodoro Rivadavia. El jurado está integrado por tres fotógrafos de Chubut, uno del norte, otro del sur y otro de la cordillera. Las bases se pueden pedir escribiendo a: turismo@comodoro.gov.ar
DATOS UTILES
Cómo llegar: Al Parque Nacional Marino Costero: de Comodoro Rivadavia a Bahía Bustamante: en auto ir por RN 3 y en el km 1674 doblar hacia el este y tomar un camino de ripio de 30 km. Y de CR a Camarones hay que tomar la RN3 al norte hasta el empalme con la RP 30 (en total son 244 km).
Al Cabo Dos Bahías: desde Camarones hay que hacer 28 km hacia el sur por la RP 1 hasta la reserva.
Excursiones náuticas: www.bahiabustamante.com info@bahiabustamante.com. En Camarones: Patagonia Austral Expediciones (son los mismos de Ría Extrema de Puerto Deseado) (0297) 15-4006840 y (0297) 15-6258180.
Aeroclub Comodoro Rivadavia: vuelos por el parque (para tres personas). RN 3, Acceso Sur. Tel.: (0297) 44-82495. www.accr.com.ar
Más información: Rivadavia 430. Tel.: (0297) 44-62376. Terminal de ómnibus, de lunes a viernes de 8 a 21 y sábados, domingos y feriados de 9 a 21 hs. www.comodoro.gov.ar
Por Mariana Lafont
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Parques y Reservas Naturales,
Provincia de Chubut
Jardin Japones
Oasis oriental: una recorrida por el Jardín Japonés
Diseñado por el ingeniero Yasuo Inomata, combina simbolismos, mitos y paisajes naturales que logran un escenario armónico con una atmósfera de paz en medio de la ciudad.
El dominio de las líneas curvas y de la asimetría como criterio reinante responde a la búsqueda del equilibrio entre las formas originales y el amplio vacío. Los materiales rústicos acompañan esta concepción simple del espacio que transmite paz y recogimiento, que respeta el paisaje natural y los símbolos de la filosofía Zen. Así, los elementos básicos de la naturaleza, como el agua, las piedras y las plantas, se vuelven protagonistas del diseño y exceden su valor meramente decorativo.
El agua en sí representa una fuente de vida y es el símbolo de la riqueza. Este elemento fundamental puede presentarse en forma de lagos o cascadas. Los primeros siguen el modelo natural o se estructuran según caracteres de la escritura china. En cuanto a las cascadas, se prefiere la orientación este-oeste ya que, según la mitología china, en el lado occidental habitaba el mal y en el lado oriental, el bien.
Pequeñas obras de arte
Las piedras merecen un capítulo aparte. En la construcción de jardines japoneses, las rocas -asociadas con la eternidad- se incorporan como un elemento básico que perdura a través del tiempo sin requerir mantenimiento alguno. Se valoran las formas extrañas resultantes de la erosión del agua y del viento y se las ubica, en general, semienterradas. Antiguamente, ubicar las piedras era una práctica condicionada por ciertas creencias supersticiosas. Entonces, para evitar que espíritus o demonios invadieran la tranquilidad de las familias, había reglas que debían ser estrictamente respetadas. A partir del siglo XIX, las piedras comenzaron a colocarse de acuerdo con principios del arte abstracto.
La tendencia natural de una roca indicará si es vertical (TATE-ISHI), horizontal (SHOKO-ISHI), delgada y plana (HIPA-ISHI). Un grupo de tres, ubicadas de manera estética, forman un ISHI-GUMI básico y simbolizan: el cielo, la más alta; la tierra; el hombre, la más chica. Así, se representa, mediante elementos simples, todo un microcosmos (arte abstracto).
Los diseños de los caminos de piedras en los jardines japoneses están basados en fenómenos de la naturaleza y sirven para guiar al caminante mientras cumplen una función ornamental. Una vez más, dominan las líneas curvas. La separación de 10 centímetros entre piedras se debe a que el kimono, atuendo característico de Japón, no permite dar largos pasos.
Como símbolo de bienvenida encontramos diferentes tipos de faroles tallados en granito. Antes, eran ubicados cerca de los senderos que conducían a los templos y, de esta manera, funcionaban como "guías" en el camino hacia el paraíso. Asimismo, como símbolo de la pureza religiosa, se acostumbraba colocar grava en ciertos lugares de los jardines y a dibujar motivos sobre ella.
Paseo y contemplación
En cada rincón del jardín puede percibirse el espíritu japonés, respetuoso y amante de la naturaleza. Cada pieza de este gran rompecabezas ocupa un lugar especial.
Los puentes cumplen la función de unir diferentes puntos y de permitir recorridos que regalan otras visiones posibles. Como por ejemplo el puente curvo, por el que se accede a la Isla de los Dioses. Pero también encontramos puentes que encierran historias y tradiciones, como el Yatsu-Bashi (o de las decisiones) que otorga tres oportunidades para meditar (tramos rectos y largos) antes de tomar resoluciones importantes.
En la Isla de los Dioses residen las divinidades. En ella encontramos una pagoda en cuya base se observa la figura de Buda. La cascada que se encuentra en la isla simboliza las distintas etapas de la vida. La naciente representa la juventud mientras que las ondulaciones, las experiencias acumuladas. Por último, encontramos el reposo de la vejez y la sabiduría. Las coníferas de este sector también tienen una razón o símbolo: con su madera se hace tanto la cuna como el ataúd al final de nuestras vidas.
La Casa de Té, de dos plantas, brinda al público un lugar de descanso y de reunión. A la derecha se halla una representación abstracta que parece un gran damero: los cuadrados de césped se intercalan con baldosones.
Hacia el final del jardín se encuentran el muelle y la glorieta, lugares que, para los japoneses, invitan a un examen de conciencia para evaluar el año en sus aspectos positivos y negativos. En el centro del último lago aparecen dos islas unidas por un puente de piedra. Ellas representan el deseo de alcanzar la juventud eterna y la longevidad.
Rocas, islas, cascadas y quietos lagos, costas, glorietas y coloridos puentes, en cada elemento y en su ubicación puede encontrarse una razón de ser, un signo, un refugio para la contemplación. Los diferentes verdes se intercalan con el resto de los colores de la naturaleza en una composición armónica que también logra transmitir la paz que puebla este gran jardín.
Ángela Copello
Revista Jardin, 13 de Septiembre de 2009
Diseñado por el ingeniero Yasuo Inomata, combina simbolismos, mitos y paisajes naturales que logran un escenario armónico con una atmósfera de paz en medio de la ciudad.
El dominio de las líneas curvas y de la asimetría como criterio reinante responde a la búsqueda del equilibrio entre las formas originales y el amplio vacío. Los materiales rústicos acompañan esta concepción simple del espacio que transmite paz y recogimiento, que respeta el paisaje natural y los símbolos de la filosofía Zen. Así, los elementos básicos de la naturaleza, como el agua, las piedras y las plantas, se vuelven protagonistas del diseño y exceden su valor meramente decorativo.
El agua en sí representa una fuente de vida y es el símbolo de la riqueza. Este elemento fundamental puede presentarse en forma de lagos o cascadas. Los primeros siguen el modelo natural o se estructuran según caracteres de la escritura china. En cuanto a las cascadas, se prefiere la orientación este-oeste ya que, según la mitología china, en el lado occidental habitaba el mal y en el lado oriental, el bien.
Pequeñas obras de arte
Las piedras merecen un capítulo aparte. En la construcción de jardines japoneses, las rocas -asociadas con la eternidad- se incorporan como un elemento básico que perdura a través del tiempo sin requerir mantenimiento alguno. Se valoran las formas extrañas resultantes de la erosión del agua y del viento y se las ubica, en general, semienterradas. Antiguamente, ubicar las piedras era una práctica condicionada por ciertas creencias supersticiosas. Entonces, para evitar que espíritus o demonios invadieran la tranquilidad de las familias, había reglas que debían ser estrictamente respetadas. A partir del siglo XIX, las piedras comenzaron a colocarse de acuerdo con principios del arte abstracto.
La tendencia natural de una roca indicará si es vertical (TATE-ISHI), horizontal (SHOKO-ISHI), delgada y plana (HIPA-ISHI). Un grupo de tres, ubicadas de manera estética, forman un ISHI-GUMI básico y simbolizan: el cielo, la más alta; la tierra; el hombre, la más chica. Así, se representa, mediante elementos simples, todo un microcosmos (arte abstracto).
Los diseños de los caminos de piedras en los jardines japoneses están basados en fenómenos de la naturaleza y sirven para guiar al caminante mientras cumplen una función ornamental. Una vez más, dominan las líneas curvas. La separación de 10 centímetros entre piedras se debe a que el kimono, atuendo característico de Japón, no permite dar largos pasos.
Como símbolo de bienvenida encontramos diferentes tipos de faroles tallados en granito. Antes, eran ubicados cerca de los senderos que conducían a los templos y, de esta manera, funcionaban como "guías" en el camino hacia el paraíso. Asimismo, como símbolo de la pureza religiosa, se acostumbraba colocar grava en ciertos lugares de los jardines y a dibujar motivos sobre ella.
Paseo y contemplación
En cada rincón del jardín puede percibirse el espíritu japonés, respetuoso y amante de la naturaleza. Cada pieza de este gran rompecabezas ocupa un lugar especial.
Los puentes cumplen la función de unir diferentes puntos y de permitir recorridos que regalan otras visiones posibles. Como por ejemplo el puente curvo, por el que se accede a la Isla de los Dioses. Pero también encontramos puentes que encierran historias y tradiciones, como el Yatsu-Bashi (o de las decisiones) que otorga tres oportunidades para meditar (tramos rectos y largos) antes de tomar resoluciones importantes.
En la Isla de los Dioses residen las divinidades. En ella encontramos una pagoda en cuya base se observa la figura de Buda. La cascada que se encuentra en la isla simboliza las distintas etapas de la vida. La naciente representa la juventud mientras que las ondulaciones, las experiencias acumuladas. Por último, encontramos el reposo de la vejez y la sabiduría. Las coníferas de este sector también tienen una razón o símbolo: con su madera se hace tanto la cuna como el ataúd al final de nuestras vidas.
La Casa de Té, de dos plantas, brinda al público un lugar de descanso y de reunión. A la derecha se halla una representación abstracta que parece un gran damero: los cuadrados de césped se intercalan con baldosones.
Hacia el final del jardín se encuentran el muelle y la glorieta, lugares que, para los japoneses, invitan a un examen de conciencia para evaluar el año en sus aspectos positivos y negativos. En el centro del último lago aparecen dos islas unidas por un puente de piedra. Ellas representan el deseo de alcanzar la juventud eterna y la longevidad.
Rocas, islas, cascadas y quietos lagos, costas, glorietas y coloridos puentes, en cada elemento y en su ubicación puede encontrarse una razón de ser, un signo, un refugio para la contemplación. Los diferentes verdes se intercalan con el resto de los colores de la naturaleza en una composición armónica que también logra transmitir la paz que puebla este gran jardín.
Ángela Copello
Revista Jardin, 13 de Septiembre de 2009
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Parque Tres de Febrero
Avenida Callao
La avenida Callao será preservada
Fue catalogada "área de protección histórica", con reglas especiales de construcción, iluminación y publicidad
La Nacion, 11 de setiembre de 2009
La Legislatura porteña catalogó ayer como área de protección histórica (APH) la avenida Callao en toda su extensión, categoría que busca impedir modificaciones significativas y mantener la línea estética del paisaje. La norma, precisamente, no sólo influye en las parcelas frentistas de ambas veredas de la tradicional arteria de Buenos Aires: regula también el entorno de los edificios con reglas específicas de decoración, iluminación y uso, con el objetivo de conservar la armonía de la avenida.
La ley -aprobada sobre un proyecto de la diputada Marta Varela (Pro), que tuvo despacho de la Comisión de Planeamiento Urbano- considera que el conjunto de bienes muebles e inmuebles situados sobre Callao es "de alta calidad arquitectónica y urbana, caracterizado por una particular concentración de edificios representativos de las distintas vertientes arquitectónicas de fines del siglo XIX y principios del XX, que otorga a este ámbito un carácter ecléctico propio y original".
Según explicó Varela, "la protección impuesta implica que no se pueda transformar por ningún interés particular, que exige un mantenimiento especial y, eventualmente, aportes estatales para la conservación".
La ley, sancionada ayer en doble lectura, protege, por un lado, a 45 edificios con la llamada "protección cautelar", o sea, de las fachadas que no podrán ser alteradas. Estos se suman a 23 inmuebles que, antes de la aprobación de la norma, ya contaban con protección estructural, o sea, de la fachada y del interior.
Para el resto de los lotes situados sobre la avenida, detalló la presidenta de la Comisión de Planeamiento, la peronista Silvina Pedreira, "si se llega a construir o hay modificación de un edificio, se deberá respetar el estilo y la misma línea estética, como determinados revoques y ornamentaciones, y se deberán respetar la composición y las texturas existentes".
Por otro lado, los diputados establecieron limitaciones de tamaño a la instalación de marquesinas, toldos y publicidades, para los que fija condiciones especiales de emplazamiento. Además, la ley establece que se respeten las actuales características del mobiliario urbano (bancos y faroles) en futuras intervenciones sobre Callao.
En cuanto a las plazas y plazoletas situados sobre este distrito APH, "toda modificación deberá responder a un proyecto integral que contemple aspectos históricos y paisajísticos y requerirá la aprobación previa del organismo de aplicación".
Los legisladores dejaron librada al Poder Ejecutivo la designación de esa autoridad de aplicación, que deberá constar en la reglamentación de la norma.
Finalmente, los diputados también impusieron determinados criterios de forestación para las parcelas abarcadas.
"En general, suelen catalogarse inmuebles en forma aislada. Pero en este caso quisimos preservar a toda una avenida y su entorno", señaló la macrista Varela. Ya cuentan con el paraguas del APH la Avenida de Mayo y la avenida Luis María Campos, recordó Pedreira.
Por su parte, Varela rescató el valor de la avenida Callao, no sólo como "una de las grandes arterias centrales de la ciudad", sino como "un reservorio de los edificios construidos en un momento particular de la historia argentina".
La protección aprobada anoche rige para Callao en toda su extensión, desde Rivadavia hasta el Bajo. Distribuidas a lo largo de la avenida, conviven tres áreas diferenciadas por el acento de sus actividades.
La primera, de Rivadavia hasta Corrientes, sería la Callao de la actividad política, con el Congreso; las confiterías El Molino, El Tropezón, el Café de los Angelitos y L´Aiglon, y el hotel Savoy, muy concurridos por hombres de la política.
La segunda área, entre Corrientes y Santa Fe, está más vinculada con la educación, con la Escuela Normal Superior Domingo F. Sarmiento, el Colegio La Salle, la Universidad del Salvador, y en su entorno, el Ministerio de Educación, frente a la plaza Rodríguez Peña.
La tercera área, desde Santa Fe pasando por Las Heras hasta el Bajo, es la Callao residencial.
Angeles Castro
Fue catalogada "área de protección histórica", con reglas especiales de construcción, iluminación y publicidad
La Nacion, 11 de setiembre de 2009
La Legislatura porteña catalogó ayer como área de protección histórica (APH) la avenida Callao en toda su extensión, categoría que busca impedir modificaciones significativas y mantener la línea estética del paisaje. La norma, precisamente, no sólo influye en las parcelas frentistas de ambas veredas de la tradicional arteria de Buenos Aires: regula también el entorno de los edificios con reglas específicas de decoración, iluminación y uso, con el objetivo de conservar la armonía de la avenida.
La ley -aprobada sobre un proyecto de la diputada Marta Varela (Pro), que tuvo despacho de la Comisión de Planeamiento Urbano- considera que el conjunto de bienes muebles e inmuebles situados sobre Callao es "de alta calidad arquitectónica y urbana, caracterizado por una particular concentración de edificios representativos de las distintas vertientes arquitectónicas de fines del siglo XIX y principios del XX, que otorga a este ámbito un carácter ecléctico propio y original".
Según explicó Varela, "la protección impuesta implica que no se pueda transformar por ningún interés particular, que exige un mantenimiento especial y, eventualmente, aportes estatales para la conservación".
La ley, sancionada ayer en doble lectura, protege, por un lado, a 45 edificios con la llamada "protección cautelar", o sea, de las fachadas que no podrán ser alteradas. Estos se suman a 23 inmuebles que, antes de la aprobación de la norma, ya contaban con protección estructural, o sea, de la fachada y del interior.
Para el resto de los lotes situados sobre la avenida, detalló la presidenta de la Comisión de Planeamiento, la peronista Silvina Pedreira, "si se llega a construir o hay modificación de un edificio, se deberá respetar el estilo y la misma línea estética, como determinados revoques y ornamentaciones, y se deberán respetar la composición y las texturas existentes".
Por otro lado, los diputados establecieron limitaciones de tamaño a la instalación de marquesinas, toldos y publicidades, para los que fija condiciones especiales de emplazamiento. Además, la ley establece que se respeten las actuales características del mobiliario urbano (bancos y faroles) en futuras intervenciones sobre Callao.
En cuanto a las plazas y plazoletas situados sobre este distrito APH, "toda modificación deberá responder a un proyecto integral que contemple aspectos históricos y paisajísticos y requerirá la aprobación previa del organismo de aplicación".
Los legisladores dejaron librada al Poder Ejecutivo la designación de esa autoridad de aplicación, que deberá constar en la reglamentación de la norma.
Finalmente, los diputados también impusieron determinados criterios de forestación para las parcelas abarcadas.
"En general, suelen catalogarse inmuebles en forma aislada. Pero en este caso quisimos preservar a toda una avenida y su entorno", señaló la macrista Varela. Ya cuentan con el paraguas del APH la Avenida de Mayo y la avenida Luis María Campos, recordó Pedreira.
Por su parte, Varela rescató el valor de la avenida Callao, no sólo como "una de las grandes arterias centrales de la ciudad", sino como "un reservorio de los edificios construidos en un momento particular de la historia argentina".
La protección aprobada anoche rige para Callao en toda su extensión, desde Rivadavia hasta el Bajo. Distribuidas a lo largo de la avenida, conviven tres áreas diferenciadas por el acento de sus actividades.
La primera, de Rivadavia hasta Corrientes, sería la Callao de la actividad política, con el Congreso; las confiterías El Molino, El Tropezón, el Café de los Angelitos y L´Aiglon, y el hotel Savoy, muy concurridos por hombres de la política.
La segunda área, entre Corrientes y Santa Fe, está más vinculada con la educación, con la Escuela Normal Superior Domingo F. Sarmiento, el Colegio La Salle, la Universidad del Salvador, y en su entorno, el Ministerio de Educación, frente a la plaza Rodríguez Peña.
La tercera área, desde Santa Fe pasando por Las Heras hasta el Bajo, es la Callao residencial.
Angeles Castro
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La Avenida Corrientes
UN ICONO PORTEÑO
Fuerte vuelta a los teatros, y abren hoteles y edificios
Revive la avenida Corrientes
Por: Nora Sánchez
La avenida Corrientes está renaciendo. Tras el parate por el brote de Gripe A, desde hace diez días volvieron a aparecer las colas frente a los teatros y hasta reinauguraron dos salas. Además, por primera vez en años hay una renovación edilicia. Están levantando cuatro edificios de oficinas y ya terminaron las obras de dos hoteles de las cadenas Ibis y Novotel, que inauguran en un mes.
La avenida Corrientes tiene 21 teatros, la mayoría con varias salas. No es extraño que las obras más vistas, según las estadísticas de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET) estén en cartel en esta calle: "Casi ángeles"; "El fantasma de la ópera"; "Lutherapia", con Les Luthiers; "Agosto", con Norma Aleandro, y "Más respeto que soy tu madre", con Antonio Gasalla. "La gente volvió a las salas y hay obras que andan muy bien", afirma el empresario Mariano Pagani, de AADET.
"La recomposición fue gradual -detalla Carlos Rottemberg-. Igual que en México, después de la reapertura de los teatros el viernes 17 de julio, la gente tardó cuatro semanas en volver a los teatros. Desde el 9 de agosto, el movimiento de público ya iguala al del año pasado".
En el Multiespacio Los Angeles, que fue reinaugurado el 28 de julio, también sostienen que los números van en ascenso. "Nuestro espectáculo infantil, El Gato con Botas", tuvo su pico de público el fin de semana pasado", revela Sergio Boaglio, director de contenidos del Multiespacio.
La avenida, donde en julio también reabrió el teatro Apolo, atraviesa un tiempo de cambios. Sobre todo a nivel edilicio: están construyendo cuatro edificios de oficinas. "Hace años que no había obras nuevas en la avenida y menos de esta envergadura -observa José Rozados, de Reporte Inmobiliario-. En materia de oficinas, Corrientes es una alternativa necesaria, que se despega de las de Catalinas o los alrededores de Plaza Roma". Según un estudio de la consultora, los alquileres de los locales de la avenida cotizan alto: por la esquina de Corrientes y Maipú, por ejemplo, piden US$ 30 mil.
Según un estudio de la Unidad de Sistemas de Inteligencia Territorial (USIT) del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, sólo 9 de los 262 locales a la calle de la avenida están cerrados, lo que da una ocupación casi plena, del 96,3%. "Corrientes es un gran zócalo comercial donde coexisten bares, teatros y librerías -señala Fernando Alvarez de Celis, coordinador de la USIT-. El fuerte atractivo del área se evidencia con la construcción de nuevos edificios".
Mientras, en Corrientes y Uruguay hace poco terminaron dos hoteles del grupo Accor, el Novotel y el Ibis, cuya inauguración está prevista para el 21 de septiembre. "Se eligió la avenida Corrientes para estar presentes con las marcas de nuestro grupo hotelero internacional en un lugar muy importante para la ciudad -cuenta Guilherme Kuntze, director del Ibis Congreso-. Esta calle tiene cierto glamour por los teatros y por estar cerca del Obelisco. Y una mezcla de vida cultural, turística y de negocios".
Mientras, otras actividades están en baja. Según un estudio de la USIT, en los últimos cinco años la avenida perdió tres librerías y dos locales gastronómicos. Uno es "El Foro", en la esquina de Uruguay, donde ahora hay una casa de ropa femenina. Y cerró el ex Bar Suárez, en Corrientes y Maipú, que hasta hace unos meses funcionó como El Clavel, donde sólo queda un cartel que promete "cerveza con algo más".
"Cuando vine de España, hace 52 años, fui lavacopas en ese bar y le tenía mucho cariño", lamenta Pedro Bello, responsable de El Palacio de la Papa Frita, otro clásico de Corrientes. A pesar de que está muy golpeado por la crisis y no se recupera al ritmo de los teatros, el sector gastronómico sigue siendo la principal actividad comercial en la avenida. Entre Alem y Callao hay 56 locales. "Hay una mejora, pero la actividad sigue bastante parada porque el turista viene poco. El porteño está saliendo más, pero su poder adquisitivo está muy afectado", dice Bello.
Según el informe de la USIT, el segundo lugar en el ranking de actividades de Corrientes es para los quioscos: hay 29. Y el tercero, para las librerías, con 26 locales.
"Con el regreso de los espectáculos recibimos más clientes, pero fue un año duro -confía Rodolfo Rojas, de la sucursal de librerías Distal de Corrientes y Suipacha-. Abrimos este local en la primavera de 2008. Teníamos la fantasía de que, al estar en Corrientes, iba a venir mucha gente a la noche y cerrábamos a las 24. Después nos dimos cuenta de que no rendía y fuimos reduciendo el horario. Ahora es hasta las 21 y estamos pensando en restar otra hora. A la noche pasan pocas personas".
La última oleada de gente es la que sale de los teatros, cerca de la medianoche. Algunos paran en las pizzerías, donde por una hora es difícil encontrar lugar. Después, todo va cerrando. Y, pese a su fama, Corrientes sí se duerme.
Clarin, 23 de Agosto de 2009
Fuerte vuelta a los teatros, y abren hoteles y edificios
Revive la avenida Corrientes
Por: Nora Sánchez
La avenida Corrientes está renaciendo. Tras el parate por el brote de Gripe A, desde hace diez días volvieron a aparecer las colas frente a los teatros y hasta reinauguraron dos salas. Además, por primera vez en años hay una renovación edilicia. Están levantando cuatro edificios de oficinas y ya terminaron las obras de dos hoteles de las cadenas Ibis y Novotel, que inauguran en un mes.
La avenida Corrientes tiene 21 teatros, la mayoría con varias salas. No es extraño que las obras más vistas, según las estadísticas de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET) estén en cartel en esta calle: "Casi ángeles"; "El fantasma de la ópera"; "Lutherapia", con Les Luthiers; "Agosto", con Norma Aleandro, y "Más respeto que soy tu madre", con Antonio Gasalla. "La gente volvió a las salas y hay obras que andan muy bien", afirma el empresario Mariano Pagani, de AADET.
"La recomposición fue gradual -detalla Carlos Rottemberg-. Igual que en México, después de la reapertura de los teatros el viernes 17 de julio, la gente tardó cuatro semanas en volver a los teatros. Desde el 9 de agosto, el movimiento de público ya iguala al del año pasado".
En el Multiespacio Los Angeles, que fue reinaugurado el 28 de julio, también sostienen que los números van en ascenso. "Nuestro espectáculo infantil, El Gato con Botas", tuvo su pico de público el fin de semana pasado", revela Sergio Boaglio, director de contenidos del Multiespacio.
La avenida, donde en julio también reabrió el teatro Apolo, atraviesa un tiempo de cambios. Sobre todo a nivel edilicio: están construyendo cuatro edificios de oficinas. "Hace años que no había obras nuevas en la avenida y menos de esta envergadura -observa José Rozados, de Reporte Inmobiliario-. En materia de oficinas, Corrientes es una alternativa necesaria, que se despega de las de Catalinas o los alrededores de Plaza Roma". Según un estudio de la consultora, los alquileres de los locales de la avenida cotizan alto: por la esquina de Corrientes y Maipú, por ejemplo, piden US$ 30 mil.
Según un estudio de la Unidad de Sistemas de Inteligencia Territorial (USIT) del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, sólo 9 de los 262 locales a la calle de la avenida están cerrados, lo que da una ocupación casi plena, del 96,3%. "Corrientes es un gran zócalo comercial donde coexisten bares, teatros y librerías -señala Fernando Alvarez de Celis, coordinador de la USIT-. El fuerte atractivo del área se evidencia con la construcción de nuevos edificios".
Mientras, en Corrientes y Uruguay hace poco terminaron dos hoteles del grupo Accor, el Novotel y el Ibis, cuya inauguración está prevista para el 21 de septiembre. "Se eligió la avenida Corrientes para estar presentes con las marcas de nuestro grupo hotelero internacional en un lugar muy importante para la ciudad -cuenta Guilherme Kuntze, director del Ibis Congreso-. Esta calle tiene cierto glamour por los teatros y por estar cerca del Obelisco. Y una mezcla de vida cultural, turística y de negocios".
Mientras, otras actividades están en baja. Según un estudio de la USIT, en los últimos cinco años la avenida perdió tres librerías y dos locales gastronómicos. Uno es "El Foro", en la esquina de Uruguay, donde ahora hay una casa de ropa femenina. Y cerró el ex Bar Suárez, en Corrientes y Maipú, que hasta hace unos meses funcionó como El Clavel, donde sólo queda un cartel que promete "cerveza con algo más".
"Cuando vine de España, hace 52 años, fui lavacopas en ese bar y le tenía mucho cariño", lamenta Pedro Bello, responsable de El Palacio de la Papa Frita, otro clásico de Corrientes. A pesar de que está muy golpeado por la crisis y no se recupera al ritmo de los teatros, el sector gastronómico sigue siendo la principal actividad comercial en la avenida. Entre Alem y Callao hay 56 locales. "Hay una mejora, pero la actividad sigue bastante parada porque el turista viene poco. El porteño está saliendo más, pero su poder adquisitivo está muy afectado", dice Bello.
Según el informe de la USIT, el segundo lugar en el ranking de actividades de Corrientes es para los quioscos: hay 29. Y el tercero, para las librerías, con 26 locales.
"Con el regreso de los espectáculos recibimos más clientes, pero fue un año duro -confía Rodolfo Rojas, de la sucursal de librerías Distal de Corrientes y Suipacha-. Abrimos este local en la primavera de 2008. Teníamos la fantasía de que, al estar en Corrientes, iba a venir mucha gente a la noche y cerrábamos a las 24. Después nos dimos cuenta de que no rendía y fuimos reduciendo el horario. Ahora es hasta las 21 y estamos pensando en restar otra hora. A la noche pasan pocas personas".
La última oleada de gente es la que sale de los teatros, cerca de la medianoche. Algunos paran en las pizzerías, donde por una hora es difícil encontrar lugar. Después, todo va cerrando. Y, pese a su fama, Corrientes sí se duerme.
Clarin, 23 de Agosto de 2009
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Barrio de San Nicolas,
Historia de Buenos Aires
Barracas se Moderniza
Buenas ideas para redecorar. Consejos para armar una pinacoteca. Casas que fusionan lo antiguo con lo moderno. Cómo reciclar con buen gusto. Joyas de la arquitectura y la decoración argentina. El nuevo Barracas
La Nacion, 28 de setiembre de 2008
Nuevos aires para Barracas Sobre una de las calles empedradas que aún conserva Buenos Aires, un PH en el límite entre Barracas y San Telmo fue reciclado por el estudio Mazzinghi-Sánchez. Apenas una muestra del creciente auge de la zona sur de la ciudad
Barracas es uno los barrios porteños que más cambios han sufrido durante los últimos 150 años. Su encanto de añejas arboledas y calles tranquilas y su cercanía con el centro neurálgico de la ciudad lo hicieron vulnerable a estas metamorfosis.
Basta recordar que luego de haber sido una zona ribereña anegada, destinada a cobijar los galpones portuarios, fue el lugar de las quintas de fin de semana de familias ilustres, como los Senillosa, los Alzaga o los Montes de Oca, y, luego, la zona de los petit hoteles propios de la Belle Epoque.
En 1872, con la llegada de la fiebre amarilla, todo cambió. Y a comienzos del siglo XX, con la inmigración europea, el barrio fue poblándose de casas bajas, bares y cafetines, y en sus extensos terrenos desocupados se erigieron suntuosas fábricas textiles y de alimentos que, junto al antiguo Mercado del Pescado, dieron nueva vida al barrio. También se inauguró la estación Barracas (hoy Hipólito Yrigoyen) y, con ella, el llamado barrio inglés, destinado a los directivos ferroviarios. Muchas de estas sólidas y bellas construcciones de arquitectura industrial, que se levantaron en la época del Centenario y luego dejaron un espacio inmóvil y abandonado al cerrarse progresivamente las fábricas en la década del 70, hoy viven un nuevo despertar como marco de magníficos condominios de lujo destinados a viviendas u oficinas.
El barrio tiene tres zonas, divididas en forma abrupta por la autopista 9 de Julio Sur y las vías del Ferrocarril Metropolitano. Cada una cuenta ahora con nuevos edificios, que le confieren una identidad fresca y renovada.
Barracas este
La zona residencial más antigua se encuentra al este de la autopista y limita con Puerto Madero y San Telmo. El edificio Moca (ex Bagley) es el ícono de la nueva y sofisticada bohemia de Barracas. Allí hay condominios de viviendas que aseguran tecnología, gran confort y seguridad. Moca/Viviendas Creativas, por ejemplo, mantiene la altura original de cinco pisos, en los que se ubican, entre 45 y 48 unidades por planta, con tipologías diversas y flexibles: desde monoambientes hasta dúplex de tres dormitorios con dependencias de servicio. Otra singularidad del Moca son sus 3100 m2 de parque a minutos del Obelisco, dos piscinas semiolímpicas (una climatizada y otra exterior) sauna, jacuzzi, gimnasio, sala de lectura y microcine. Ahora, en Hornos e Ituzaingó, ya existe un proyecto aprobado para la construcción de dos torres (de 28 y 22 pisos) con 200 unidades, además de 100 loft.
Es que, en Barracas, se están aprovechando los antiguos predios de las fábricas, como ocurre ahora en la intersección de Av. Regimiento de Patricios y Wenceslao Villafañe, donde se inició la construcción de 4000 m2 de viviendas donde funcionaba la fábrica Peuser.
Un caso distinto, aunque no menos emblemático de la zona este, es Solares de Montes de Oca (Av. Montes de Oca y Martín García). Sus dos torres de 30 pisos, unidas por un puente en altura, contrastan fuertemente con el entorno de baja altura y comienzan a perfilar un nuevo paisaje sobre la frontera sur de la ciudad.
Según explica el arquitecto Mariano Manikis, "aunque la zona está preparada para una densidad poblacional alta, el emprendimiento requirió una avanzada ingeniería para dotar al edificio de servicios apropiados".
Mientras en Palermo o Las Cañitas ya casi no quedan lotes libres, la actividad de la construcción en Barracas continúa incansable, y el precio del metro cuadrado construido trepó en los últimos meses a 1700 dólares promedio, mientras que el m2 en construcción ronda los US$ 1500. Hoy existen 20 edificios en altura en construcción, y muchas casonas antiguas están a la venta.
A raíz de este fuerte movimiento, la asociación vecinal Proteger Barracas presentará en estos días a la Comisión de Planeamiento de la Legislatura porteña una iniciativa que promueve la recategorización de algunas zonas del barrio para limitar la altura a un máximo de nueve pisos (exceptuando las avenidas), además de solicitar que se incentive el reciclaje y la recuperación de edificaciones históricas.
Barracas oeste
Cruzando la autopista hacia el Oeste, el complejo Central Park llevó nueva vida a la segunda zona del barrio al convocar a artistas de todas latitudes. La colorida impronta visual del edificio fue creada por el artista plástico Pérez Celis, fallecido hace poco más de un mes. El hecho de que este genial pintor eligiera ese lugar para mudar su atelier promovió la llegada de otros grandes artistas, como Wells, Corvino o Kuitca, que le sumaron un clima y un valor intangible al lugar. Los 60.000 m2 del Central Park no están dedicados a viviendas. Se alquilan como oficinas o estudios profesionales atípicos, ya que el predio cerrado incluye un restaurante con servicio de delivery permanente, un minibanco, un spa, un salón de eventos con capacidad para 200 personas, un museo y salas de exposición.
En esta zona también nació el primer megaemprendimiento inmobiliario de Barracas. Se trata del actual complejo Barracas Central, construido dentro del fantástico edificio que fue cuna de la fábrica Textil Piccaluga, que albergó a Casa FOA en 2005 y cuya fachada fue declarada Monumento Histórico Nacional. Este edificio de planta triangular, surcado por la calle Feijóo y el pasaje Lanín, cuenta con una calzada interna que comunica el volumen principal de viviendas con un edificio menor destinado al deporte y el entretenimiento. Otra particularidad del Barracas Central son las rampas individuales de las cocheras, que llegan a la puerta misma de cada unidad.
Durante los fines de semana de 2007, el pasaje Lanín, una entrañable callecita de adoquines de cuatro cuadras de largo, fue cerrado al tránsito vehicular (en forma piloto) para transformarlo en un paseo peatonal que cobijó puestos de artesanos y de artistas plásticos. La medida, a su vez, permitió apreciar en toda su magnificencia los murales que visten las fachadas del pasaje, intervenidas por el reconocido artista plástico Marino Santamaría, que tiene su atelier en Lanín 33.
Barracas sur
Este sector se ubica entre las vías del ferrocarril y el Riachuelo, y es donde se concentran los espacios culturales. Allí, sobre la calle Villarino, funcionó por décadas el Mercado del Pescado, actualmente sede del reciclado Centro Metropolitano de Diseño, que ocupa casi una manzana. También en esta zona está, el antiguo barrio inglés y los arcos de ladrillo de la estación Yrigoyen, similares a los que hay en los bosques de Palermo, donde hoy funciona una sede del Museo del Cine.
Lo que viene
Entre los más de veinte edificios que aún están en construcción está el Palacio Lezama, ubicado frente al parque homónimo y que también fue sede de Casa FOA (2006). El antiguo predio -de 30.000 m2 y que perteneció a la firma Canale-, aunque retrasado en sus obras, promete convertirse en un edificio de oficinas.
Otros, ya están más que avanzados. Por ejemplo, se está trabajando en la refuncionalización de la vieja planta de Cruz de Malta, un edificio considerado dentro de las normas de Protección Histórica de la ciudad de Buenos Aires. Allí se construirá una superficie total de 20.000 m2, de los cuales 15.200 m2 serán destinados a oficinas. A diez cuadras, sobre la avenida Patricios, se iniciaron las obras de otro proyecto de oficinas en las instalaciones que ocupó la firma Alpargatas, que aportarán al mercado otros 20.000 m2 de oficinas a fines del año próximo.
Más ejemplos: en el mismo predio que ocupó Bagley, en Hornos y Finochietto, se construyen otros 6000 m2 de oficinas. Y ahí mismo, existe otro interesante proyecto para la construcción de un edificio de oficinas de 120 metros de alto.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad ya inició los trabajos de parquización bajo la autopista, que en principio incluirían juegos para niños, mayor alumbrado público y espacios de tránsito y recreación. Barracas no para.
Valeria Melon y Baby Padilla
La Nacion, 28 de setiembre de 2008
Nuevos aires para Barracas Sobre una de las calles empedradas que aún conserva Buenos Aires, un PH en el límite entre Barracas y San Telmo fue reciclado por el estudio Mazzinghi-Sánchez. Apenas una muestra del creciente auge de la zona sur de la ciudad
Barracas es uno los barrios porteños que más cambios han sufrido durante los últimos 150 años. Su encanto de añejas arboledas y calles tranquilas y su cercanía con el centro neurálgico de la ciudad lo hicieron vulnerable a estas metamorfosis.
Basta recordar que luego de haber sido una zona ribereña anegada, destinada a cobijar los galpones portuarios, fue el lugar de las quintas de fin de semana de familias ilustres, como los Senillosa, los Alzaga o los Montes de Oca, y, luego, la zona de los petit hoteles propios de la Belle Epoque.
En 1872, con la llegada de la fiebre amarilla, todo cambió. Y a comienzos del siglo XX, con la inmigración europea, el barrio fue poblándose de casas bajas, bares y cafetines, y en sus extensos terrenos desocupados se erigieron suntuosas fábricas textiles y de alimentos que, junto al antiguo Mercado del Pescado, dieron nueva vida al barrio. También se inauguró la estación Barracas (hoy Hipólito Yrigoyen) y, con ella, el llamado barrio inglés, destinado a los directivos ferroviarios. Muchas de estas sólidas y bellas construcciones de arquitectura industrial, que se levantaron en la época del Centenario y luego dejaron un espacio inmóvil y abandonado al cerrarse progresivamente las fábricas en la década del 70, hoy viven un nuevo despertar como marco de magníficos condominios de lujo destinados a viviendas u oficinas.
El barrio tiene tres zonas, divididas en forma abrupta por la autopista 9 de Julio Sur y las vías del Ferrocarril Metropolitano. Cada una cuenta ahora con nuevos edificios, que le confieren una identidad fresca y renovada.
Barracas este
La zona residencial más antigua se encuentra al este de la autopista y limita con Puerto Madero y San Telmo. El edificio Moca (ex Bagley) es el ícono de la nueva y sofisticada bohemia de Barracas. Allí hay condominios de viviendas que aseguran tecnología, gran confort y seguridad. Moca/Viviendas Creativas, por ejemplo, mantiene la altura original de cinco pisos, en los que se ubican, entre 45 y 48 unidades por planta, con tipologías diversas y flexibles: desde monoambientes hasta dúplex de tres dormitorios con dependencias de servicio. Otra singularidad del Moca son sus 3100 m2 de parque a minutos del Obelisco, dos piscinas semiolímpicas (una climatizada y otra exterior) sauna, jacuzzi, gimnasio, sala de lectura y microcine. Ahora, en Hornos e Ituzaingó, ya existe un proyecto aprobado para la construcción de dos torres (de 28 y 22 pisos) con 200 unidades, además de 100 loft.
Es que, en Barracas, se están aprovechando los antiguos predios de las fábricas, como ocurre ahora en la intersección de Av. Regimiento de Patricios y Wenceslao Villafañe, donde se inició la construcción de 4000 m2 de viviendas donde funcionaba la fábrica Peuser.
Un caso distinto, aunque no menos emblemático de la zona este, es Solares de Montes de Oca (Av. Montes de Oca y Martín García). Sus dos torres de 30 pisos, unidas por un puente en altura, contrastan fuertemente con el entorno de baja altura y comienzan a perfilar un nuevo paisaje sobre la frontera sur de la ciudad.
Según explica el arquitecto Mariano Manikis, "aunque la zona está preparada para una densidad poblacional alta, el emprendimiento requirió una avanzada ingeniería para dotar al edificio de servicios apropiados".
Mientras en Palermo o Las Cañitas ya casi no quedan lotes libres, la actividad de la construcción en Barracas continúa incansable, y el precio del metro cuadrado construido trepó en los últimos meses a 1700 dólares promedio, mientras que el m2 en construcción ronda los US$ 1500. Hoy existen 20 edificios en altura en construcción, y muchas casonas antiguas están a la venta.
A raíz de este fuerte movimiento, la asociación vecinal Proteger Barracas presentará en estos días a la Comisión de Planeamiento de la Legislatura porteña una iniciativa que promueve la recategorización de algunas zonas del barrio para limitar la altura a un máximo de nueve pisos (exceptuando las avenidas), además de solicitar que se incentive el reciclaje y la recuperación de edificaciones históricas.
Barracas oeste
Cruzando la autopista hacia el Oeste, el complejo Central Park llevó nueva vida a la segunda zona del barrio al convocar a artistas de todas latitudes. La colorida impronta visual del edificio fue creada por el artista plástico Pérez Celis, fallecido hace poco más de un mes. El hecho de que este genial pintor eligiera ese lugar para mudar su atelier promovió la llegada de otros grandes artistas, como Wells, Corvino o Kuitca, que le sumaron un clima y un valor intangible al lugar. Los 60.000 m2 del Central Park no están dedicados a viviendas. Se alquilan como oficinas o estudios profesionales atípicos, ya que el predio cerrado incluye un restaurante con servicio de delivery permanente, un minibanco, un spa, un salón de eventos con capacidad para 200 personas, un museo y salas de exposición.
En esta zona también nació el primer megaemprendimiento inmobiliario de Barracas. Se trata del actual complejo Barracas Central, construido dentro del fantástico edificio que fue cuna de la fábrica Textil Piccaluga, que albergó a Casa FOA en 2005 y cuya fachada fue declarada Monumento Histórico Nacional. Este edificio de planta triangular, surcado por la calle Feijóo y el pasaje Lanín, cuenta con una calzada interna que comunica el volumen principal de viviendas con un edificio menor destinado al deporte y el entretenimiento. Otra particularidad del Barracas Central son las rampas individuales de las cocheras, que llegan a la puerta misma de cada unidad.
Durante los fines de semana de 2007, el pasaje Lanín, una entrañable callecita de adoquines de cuatro cuadras de largo, fue cerrado al tránsito vehicular (en forma piloto) para transformarlo en un paseo peatonal que cobijó puestos de artesanos y de artistas plásticos. La medida, a su vez, permitió apreciar en toda su magnificencia los murales que visten las fachadas del pasaje, intervenidas por el reconocido artista plástico Marino Santamaría, que tiene su atelier en Lanín 33.
Barracas sur
Este sector se ubica entre las vías del ferrocarril y el Riachuelo, y es donde se concentran los espacios culturales. Allí, sobre la calle Villarino, funcionó por décadas el Mercado del Pescado, actualmente sede del reciclado Centro Metropolitano de Diseño, que ocupa casi una manzana. También en esta zona está, el antiguo barrio inglés y los arcos de ladrillo de la estación Yrigoyen, similares a los que hay en los bosques de Palermo, donde hoy funciona una sede del Museo del Cine.
Lo que viene
Entre los más de veinte edificios que aún están en construcción está el Palacio Lezama, ubicado frente al parque homónimo y que también fue sede de Casa FOA (2006). El antiguo predio -de 30.000 m2 y que perteneció a la firma Canale-, aunque retrasado en sus obras, promete convertirse en un edificio de oficinas.
Otros, ya están más que avanzados. Por ejemplo, se está trabajando en la refuncionalización de la vieja planta de Cruz de Malta, un edificio considerado dentro de las normas de Protección Histórica de la ciudad de Buenos Aires. Allí se construirá una superficie total de 20.000 m2, de los cuales 15.200 m2 serán destinados a oficinas. A diez cuadras, sobre la avenida Patricios, se iniciaron las obras de otro proyecto de oficinas en las instalaciones que ocupó la firma Alpargatas, que aportarán al mercado otros 20.000 m2 de oficinas a fines del año próximo.
Más ejemplos: en el mismo predio que ocupó Bagley, en Hornos y Finochietto, se construyen otros 6000 m2 de oficinas. Y ahí mismo, existe otro interesante proyecto para la construcción de un edificio de oficinas de 120 metros de alto.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad ya inició los trabajos de parquización bajo la autopista, que en principio incluirían juegos para niños, mayor alumbrado público y espacios de tránsito y recreación. Barracas no para.
Valeria Melon y Baby Padilla
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Barrio de Barracas
Historia: Ganado Cimarron
Ganado cimarrón, el origen de la estancia
Vacas y caballos llegaron de los barcos y se multiplicaron gracias a la prodigiosa fertilidad de la pampa húmeda
La Nacion, 28 de marzo de 2009
Sabemos que tanto caballos como vacas llegaron a nuestras tierras en los barcos de los españoles conquistadores. Los naturales de la región no los conocían y los nuevos vecinos trataron de conservarlos levantado corrales tan precarios como sus improvisadas viviendas. Caballos para traslado y defensa y vacunos primordialmente para la provisión de la leche y sus derivados, base inestimable de la alimentación de los nuevos habitantes.
Esos animales, que de tal forma también habían descubierto la pampa húmeda, se enseñorearon de ella disfrutando de ese verde paraíso. Pasaron casi 50 años para que don Juan de Garay refundara Buenos Aires en 1580. Durante ese casi medio siglo, vacas y caballos, sin árboles genealógicos de por medio, se habían reproducido al infinito. Pero ya no eran las nobles cabalgaduras ni las mansas lecheras. Nacidos y criados libremente en la inmensidad de una llanura ubérrima, el potro manso se había vuelto chúcaro y la vaca tranquila y somnolienta del establo, un animal peligroso.
Las parcialidades indígenas que habitaban desde siglos las regiones andinas del centro y sur de la Cordillera se sintieron atraídas por este sustento que de manera tan milagrosa se les prodigaba. Ese pueblo araucano, virtuoso para la caza y tempranamente dominador del caballo, fue, ayudado por éste, extendiéndose hacia oriente, desalojando y en parte absorbiendo a los pampas originarios.
Ellos eran ahora dueños y señores de toda esa riqueza vacuna que deambulaba libremente por la pampa argentina. Pero ¿era aquello un bien mostrenco del que cualquiera podía servirse o era posible demostrar que poseía dueños efectivos? En 1608 la corona española, por medio de sus autoridades en el virreinato del Perú, permitió a los pobladores que cada uno declarase bajo juramento las cabezas que había perdido "él o sus antecesores, lo que era medio fantástico" a fin de recuperarlas, calculando, por supuesto, el porcentaje de su crecimiento vegetativo.
Concretado el amparo, a estos vecinos se les llamó "accioneros" y se les reconoció el derecho de propiedad sobre tales vacunos. Se les permitió la batida del campo con el objetivo de cazar ese ganado salvaje, práctica que se conoció bajo el nombre de "vaquería", faena de hombres de a caballo que realizaban la peligrosa persecución del cimarrón, volteándolo cuando conseguían que la media luna de desjarretar le cortara el tendón de Aquiles.
Este privilegio, trasmitido de padres a hijos, fue, con el tiempo, identificándose con la tierra o coto de caza en que esa tarea se realizaba y tal fue el origen de las grandes estancias primitivas en las que más que el sentido de la propiedad de la tierra predominaba el del ganado. Pero por entonces la propiedad del ganado no tenía más que un único valor: el del cuero, y tanto es así que la matanza libre de vacunos era privilegio de todos siempre que se entregaran los cueros a los dueños nominales.
Silvia Long-Ohni
Vacas y caballos llegaron de los barcos y se multiplicaron gracias a la prodigiosa fertilidad de la pampa húmeda
La Nacion, 28 de marzo de 2009
Sabemos que tanto caballos como vacas llegaron a nuestras tierras en los barcos de los españoles conquistadores. Los naturales de la región no los conocían y los nuevos vecinos trataron de conservarlos levantado corrales tan precarios como sus improvisadas viviendas. Caballos para traslado y defensa y vacunos primordialmente para la provisión de la leche y sus derivados, base inestimable de la alimentación de los nuevos habitantes.
Esos animales, que de tal forma también habían descubierto la pampa húmeda, se enseñorearon de ella disfrutando de ese verde paraíso. Pasaron casi 50 años para que don Juan de Garay refundara Buenos Aires en 1580. Durante ese casi medio siglo, vacas y caballos, sin árboles genealógicos de por medio, se habían reproducido al infinito. Pero ya no eran las nobles cabalgaduras ni las mansas lecheras. Nacidos y criados libremente en la inmensidad de una llanura ubérrima, el potro manso se había vuelto chúcaro y la vaca tranquila y somnolienta del establo, un animal peligroso.
Las parcialidades indígenas que habitaban desde siglos las regiones andinas del centro y sur de la Cordillera se sintieron atraídas por este sustento que de manera tan milagrosa se les prodigaba. Ese pueblo araucano, virtuoso para la caza y tempranamente dominador del caballo, fue, ayudado por éste, extendiéndose hacia oriente, desalojando y en parte absorbiendo a los pampas originarios.
Ellos eran ahora dueños y señores de toda esa riqueza vacuna que deambulaba libremente por la pampa argentina. Pero ¿era aquello un bien mostrenco del que cualquiera podía servirse o era posible demostrar que poseía dueños efectivos? En 1608 la corona española, por medio de sus autoridades en el virreinato del Perú, permitió a los pobladores que cada uno declarase bajo juramento las cabezas que había perdido "él o sus antecesores, lo que era medio fantástico" a fin de recuperarlas, calculando, por supuesto, el porcentaje de su crecimiento vegetativo.
Concretado el amparo, a estos vecinos se les llamó "accioneros" y se les reconoció el derecho de propiedad sobre tales vacunos. Se les permitió la batida del campo con el objetivo de cazar ese ganado salvaje, práctica que se conoció bajo el nombre de "vaquería", faena de hombres de a caballo que realizaban la peligrosa persecución del cimarrón, volteándolo cuando conseguían que la media luna de desjarretar le cortara el tendón de Aquiles.
Este privilegio, trasmitido de padres a hijos, fue, con el tiempo, identificándose con la tierra o coto de caza en que esa tarea se realizaba y tal fue el origen de las grandes estancias primitivas en las que más que el sentido de la propiedad de la tierra predominaba el del ganado. Pero por entonces la propiedad del ganado no tenía más que un único valor: el del cuero, y tanto es así que la matanza libre de vacunos era privilegio de todos siempre que se entregaran los cueros a los dueños nominales.
Silvia Long-Ohni
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El Doradillo
Destrucción del patrimonio natural
La falta de controles en El Doradillo, cerca de Puerto Madryn, está afectando uno de los paisajes privilegiados del país
La Nacion. 24 de agosto de 2009
A casi ocho años de ser declarada paisaje protegido, El Doradillo sigue sufriendo el impacto de la extracción de material de canteras, lo que destruye un paisaje único de la provincia de Chubut.
Se trata de un área de extraordinaria belleza paisajística, ubicada a escasos kilómetros de Puerto Madryn que tiene el privilegio de ser única en el planeta: allí pueden apreciarse las ballenas francas australes a escasos metros de la playa.
En esta columna, hemos resaltado el incansable trabajo de organizaciones no gubernamentales, primero para declarar el área como paisaje protegido y luego para impedir que se continuara extrayendo arena y canto rodado de sus costas, lo que provocó un impacto permanente en un sitio que se encuentra nada menos que dentro de la zona de amortiguación de la península Valdés, área declarada sitio del patrimonio natural de la humanidad por la Unesco.
La escasa capacidad del municipio en materia ambiental no es novedad: en 2006 varias fundaciones debieron interponer un recurso de amparo contra la Municipalidad de Puerto Madryn para obtener una resolución que ordenaba no sólo la inmediata detención de las actividades de explotación de canteras en la zona del paisaje protegido terrestre y marino El Doradillo, sino la recomposición del sitio.
La actividad extractiva cesó, aunque el escaso control permitió que, de un modo mucho más acotado, la destrucción continuara en algunos sectores. La recomposición, que debió ser afrontada por quienes se beneficiaban con la explotación de este recurso utilizado en la construcción, tuvo lugar sólo en alguna de las playas destruidas, como consecuencia de un acuerdo con la provincia de Chubut. En otros sitios destruidos, la aparente actividad de recomposición se limitó a la instalación de carteles que alertan acerca de una supuesta "zona en recuperación" sin que se perciba actividad en ese sentido.
Ahora, ya no en la playa, sino junto al camino que lleva a la península Valdés, dentro del área protegida El Doradillo, pueden percibirse grotescas aberturas que han despedazado el paisaje desvalorizando de modo irreversible un patrimonio irreemplazable, un sitio de recreación y fuente de recursos genuinos para la propia ciudad y para la bella provincia de Chubut. Algo similar ha ocurrido recientemente junto a la ruta, en el ingreso a Puerto Pirámides, sitio donde miles de visitantes llegan para realizar el avistaje de ballenas.
Cabe preguntarse si las autoridades de Turismo nacional, provincial y municipal, que tanto luchan por atraer a los visitantes a uno de los sitios más emblemáticos de nuestro país, no debieran preocuparse ante el deterioro de este recurso.
Sería un paso fundamental acabar con las canteras irregulares que causan un grosero daño al entorno y que continúan, sin castigo, destruyendo el patrimonio natural, incluso dentro de las áreas protegidas.
Sin dudas es imprescindible contar con una verdadera política para preservar el patrimonio natural. La provincia cuenta históricamente con ella. Sin embargo, la ausencia de un control efectivo no es sino un incumplimiento de los deberes de un funcionario público que permite la violación de normas básicas nacionales, provinciales y municipales y consiente, indiferente, la pérdida de un paisaje irrepetible.
La falta de controles en El Doradillo, cerca de Puerto Madryn, está afectando uno de los paisajes privilegiados del país
La Nacion. 24 de agosto de 2009
A casi ocho años de ser declarada paisaje protegido, El Doradillo sigue sufriendo el impacto de la extracción de material de canteras, lo que destruye un paisaje único de la provincia de Chubut.
Se trata de un área de extraordinaria belleza paisajística, ubicada a escasos kilómetros de Puerto Madryn que tiene el privilegio de ser única en el planeta: allí pueden apreciarse las ballenas francas australes a escasos metros de la playa.
En esta columna, hemos resaltado el incansable trabajo de organizaciones no gubernamentales, primero para declarar el área como paisaje protegido y luego para impedir que se continuara extrayendo arena y canto rodado de sus costas, lo que provocó un impacto permanente en un sitio que se encuentra nada menos que dentro de la zona de amortiguación de la península Valdés, área declarada sitio del patrimonio natural de la humanidad por la Unesco.
La escasa capacidad del municipio en materia ambiental no es novedad: en 2006 varias fundaciones debieron interponer un recurso de amparo contra la Municipalidad de Puerto Madryn para obtener una resolución que ordenaba no sólo la inmediata detención de las actividades de explotación de canteras en la zona del paisaje protegido terrestre y marino El Doradillo, sino la recomposición del sitio.
La actividad extractiva cesó, aunque el escaso control permitió que, de un modo mucho más acotado, la destrucción continuara en algunos sectores. La recomposición, que debió ser afrontada por quienes se beneficiaban con la explotación de este recurso utilizado en la construcción, tuvo lugar sólo en alguna de las playas destruidas, como consecuencia de un acuerdo con la provincia de Chubut. En otros sitios destruidos, la aparente actividad de recomposición se limitó a la instalación de carteles que alertan acerca de una supuesta "zona en recuperación" sin que se perciba actividad en ese sentido.
Ahora, ya no en la playa, sino junto al camino que lleva a la península Valdés, dentro del área protegida El Doradillo, pueden percibirse grotescas aberturas que han despedazado el paisaje desvalorizando de modo irreversible un patrimonio irreemplazable, un sitio de recreación y fuente de recursos genuinos para la propia ciudad y para la bella provincia de Chubut. Algo similar ha ocurrido recientemente junto a la ruta, en el ingreso a Puerto Pirámides, sitio donde miles de visitantes llegan para realizar el avistaje de ballenas.
Cabe preguntarse si las autoridades de Turismo nacional, provincial y municipal, que tanto luchan por atraer a los visitantes a uno de los sitios más emblemáticos de nuestro país, no debieran preocuparse ante el deterioro de este recurso.
Sería un paso fundamental acabar con las canteras irregulares que causan un grosero daño al entorno y que continúan, sin castigo, destruyendo el patrimonio natural, incluso dentro de las áreas protegidas.
Sin dudas es imprescindible contar con una verdadera política para preservar el patrimonio natural. La provincia cuenta históricamente con ella. Sin embargo, la ausencia de un control efectivo no es sino un incumplimiento de los deberes de un funcionario público que permite la violación de normas básicas nacionales, provinciales y municipales y consiente, indiferente, la pérdida de un paisaje irrepetible.
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Provincia de Chubut
Punta Tombo
Naturaleza en directo
A sólo 107 kilómetros de la ciudad de Trelew, en la provincia de Chubut, se encuentra la reserva natural Punta Tombo, que alberga la colonia de pingüinos más grande del planeta. Aquí, la crónica de un viaje a uno de los más bellos parajes de la Argentina
La Nacion, 4 de diciembre de 2005
Punta Tombo, Trelew.– Indiferentes a la presencia del grupo de curiosos que se junta a su alrededor, una pareja de pingüinos de Magallanes dormita a la sombra de un pequeño arbusto de mata jume. Detrás del matrimonio de aves, parapetado igualmente tras la vegetación, hay otro ejemplar de pingüino que se afana en la limpieza del pequeño hoyo que le sirve de nido. Un par de metros más allá puede verse también una segunda dupla de pingüinos, entregados estos al rito amoroso... No importa, en realidad, hacia dónde mire el visitante: este mediodía de fin de septiembre las mismas escenas se repiten miles de veces en la reserva natural de Punta Tombo.
No es exageración. Mucho antes de que las 210 hectáreas que forman la pingüinera de Punta Tombo fuesen declaradas área protegida por el Gobierno de la Provincia del Chubut, en 1979, una numerosísima colonia de pingüinos eligió las costas de este paraje patagónico, distante 107 kilómetros de la ciudad de Trelew, como lugar para aparearse y esperar el nacimiento de sus crías. Desde entonces, sus descendientes han vuelto a las costas agrestes de Punta Tombo para repetir su ritual reproductivo. Y en un número tal que, como comprobarán quienes acudan a la zona entre los meses de septiembre y abril, el tiempo que dura la temporada de reproducción obliga a dar crédito a los especialistas que aseguran que la concentración supera, en plena temporada de apareamiento, el medio millón de individuos.
Como en el caso de las ballenas, que año tras año se acercan para aparearse a la vecina península de Valdés, otro de los lugares mágicos que atesora la comarca de Trelew, la estancia de los pingüinos magallánicos en Punta Tombo se ajusta a un riguroso calendario. Según explica la guía Pierina Torres, durante el trayecto por la ruta de ripio que une Trelew con Punta Tombo, los primeros en alcanzar el litoral son los machos, que comienzan a hacerlo a finales de septiembre. Ellos se encargan de preparar los nidos excavados en la tierra mientras esperan la venida de las hembras, que se produce alrededor de diez días después. Cuenta la guía que los pingüinos de Magallanes –una especie identificable por lucir un característico doble collar blanco y negro en el cuello y a ambos lados del pecho– cumplen unas pautas de comportamiento que los distinguen. Una de ellas resulta muy particular, puesto que es algo que determina su conducta: su naturaleza monógama. "Son animales que mantienen su pareja de por vida", comenta Torres.
Un verdadero nido de amor
Además de ser ejemplarmente fieles, los pingüinos de Magallanes –que deben su nombre a Hernando de Magallanes, el navegante portugués que los avistó durante la travesía que, a través de las costas australes, lo condujo al descubrimiento, en 1520, del estrecho que comunica los océanos Atlántico y Pacífico– hacen gala de una singular inteligencia. Al cronista no deja de sorprenderle un hecho: a lo largo de sus sucesivas visitas a la pingüinera, que se repiten durante los veinticinco a treinta años que acostumbran vivir, estas simpáticas aves conservan un mismo nido que van refaccionando. Uno se pregunta cómo son capaces de identificarlos entre los miles y miles que se multiplican entre la vegetación y las rocas de Punta Tombo. "De alguna manera, cada uno sabe reconocer su nido", responde Torres.
A la reunión del macho y la hembra, que permanecen separados los seis meses que los animales pasan en el mar, sigue una ceremonia de cortejo que tiene algo de coreografía. Esta mañana, bajo un cielo que luce intermitentemente, la escena es fácil de contemplar a poco que el curioso preste un poco de atención. Entre sonoros ruidos que recuerdan el rebuzno de un burro, la pareja se coloca frente a frente. Enseguida, con la misma "torpeza" con la que ejecutan la mayoría de sus movimientos cuando están en tierra, los animales comienzan a moverse en círculos. La danza viene acompañada de amagos de picotazos y un leve batir de alas. Al rato, sin mayor preámbulo, las aves inician la cópula, en la que el cuerpo del macho cubre a la hembra mientras ésta se coloca de espaldas.
Una vez concretado ese reencuentro amoroso, cada pareja de pingüinos continuará respetando durante los meses venideros los ciclos y los tiempos que le dicta el instinto. A comienzos de temporada resulta imposible ver cuáles son esos pasos, pero para averiguarlo siempre está el recurso de interrogar a alguno de los amables guías que, forzosamente y para garantizar que los visitantes sean cuidadosos con el entorno, deben acompañar a los grupos de más de cinco personas que ingresen en Punta Tombo. Aunque también cabe la posibilidad de preparar la visita con alguna lectura previa y consultar cualquiera de los muchos libros dedicados a la fauna patagónica.
Este cronista lo hizo con un hermoso volumen editado por el fotógrafo y ambientalista Alberto Patrian, donde se explican detalladamente las actividades que se suceden en el que es el asentamiento de pingüinos magallánicos más grande del mundo. "En octubre comienza la postura. La hembra pone dos blancos huevos y la pareja se turna para la incubación, que dura entre cuarenta y cuarenta y dos días. Los pichones empluman en noviembre. Durante las primeras semanas la pareja se alterna para empollar. Luego, ambos padres se lanzan al mar, alternativamente, en un busca de alimento, y regresan por breves períodos para alimentar a los pichones."
Cambio de plumaje
"A mediados de enero –continúa explicando el libro de Patrian–, entre ochenta y ciento diez días después del emplume, los polluelos están en condiciones de valerse por sí mismos. Entonces se lanzan al océano para alimentarse solos y no regresan sino hasta el año siguiente. Los pingüinos jóvenes, en su primer año de vida, cambian el plumaje en febrero y los mayores lo hacen en marzo y abril. Terminado el proceso, que dura dos o tres semanas, emigran. La actividad en la colonia va decreciendo hasta que a finales de abril queda desierta."
Junto a uno de los senderos que se adentran por la reserva de Punta Tombo, un espacio que es además territorio predilecto de otras aves marinas, como las skúas y los petreles gigantes, y en el que también campean a sus anchas las maras y los guanacos, un macho de pingüino cabecea frente a una decena de turistas españoles. La insistencia con la que los curiosos se afanan en fotografiarlo parece perturbarlo especialmente. Podría tomarse por un acceso de timidez, pero en realidad su agitación responde a otros motivos.
Mejor adaptados a la vida en el mar, a donde regresan cada tres o cinco días en busca de peces y calamares con los que alimentarse, a los pingüinos les resulta penoso trasladarse por tierra. En sus desplazamientos entre el agua y el nido, en los que pueden llegar a cubrir hasta un kilómetro de distancia, los animales sólo saben orientarse si siguen un itinerario en línea recta. Esta es la primera y principal regla que debe tener presente cualquiera que se acerque a Punta Tombo: no interferir en ese camino. Si lo hace, los propios pingüinos se encargarán de advertírselo con su contoneo impaciente.
El sentido común sugiere que, por una simple cuestión de respeto, el visitante debería además evitar tocarlos, ya que bastante trabajo tienen con las aves de rapiña y los zorros, que tratan de depredar los huevos y las crías. Pero no está de más recordarlo. Principalmente después de contemplar cómo en Punta Tombo no suelen ser ni uno ni dos ni tres los desaprensivos que se empeñan, aún a riesgo de un picotazo, en ponerle una mano encima a los pingüinos.
Detalles
El pingüino de Magallanes es un ave marina que vive exclusivamente en el hemisferio sur. Se caracteriza por su plumaje, blanco en el pecho y negro en el lomo, además de un distintivo collar blanco y negro desde el cuello y a ambos lados del pecho. Los pingüinos adultos pesan unos 5 kilos y miden entre 50 y 60 cm. Los machos suelen ser más grandes y sus picos son más gruesos y largos que los de las hembras. Fuera de la temporada reproductiva, su vida transcurre en el mar, e incluso duermen en él. Durante el período de migración hacia las zonas donde se alimenta, puede llegar hasta Río de Janeiro, en Brasil, en un viaje de 3000 km. Es capaz de mantener una velocidad de nado de 8 km por hora.
Desde Trelew
El área natural protegida de Punta Tombo ocupa una estrecha y pedregosa franja de tierra que penetra unos 3,5 km en el mar, con amplias playas y un suave declive. Está situada 107 km al sur de Trelew, en la provincia de Chubut, desde donde se accede a través de una vistosa ruta de ripio en la que asoma la belleza indómita de la estepa patagónica.
La ciudad de Trelew es también un privilegiado punto de partida para conocer otros de los encantos que guarda la región sureña. Desde Trelew, el viajero puede acercarse a la península de Valdés, donde entre los meses de junio y diciembre cumple su ciclo reproductivo la ballena austral, o recorrer el vivo paisaje del valle inferior del río Chubut.
Trelew también permite adentrarse en el fascinante legado de las comunidades galesas y conocer la historia natural de la Patagonia visitando el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, ubicado en pleno centro de esta localidad chubutense.
Tierra de dinosaurios
La naturaleza viva que ofrece la reserva natural de Punta Tombo, donde conviven pingüinos con una interesante variedad de especies autóctonas de flora y fauna de la Patagonia, tiene su contrapunto en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), ubicado en pleno centro de la localidad de Trelew.
Allí el visitante podrá disfrutar de la oportunidad de viajar en el tiempo para conocer todos los detalles de la vida los dinosaurios y asistir, de paso, a una cuidada reconstrucción de lo que era la vida prehistórica en los territorios más australes. El MEF, que se destaca como el museo exclusivo de paleontología más importante de América del Sur, mantiene una muestra permanente que recorre una línea de tiempo hacia el pasado, desde los primeros humanos hasta el inicio de la vida en el planeta, destacándose la presencia de los dinosaurios que habitaban nuestro suelo.
La institución cuenta con 30 dinosaurios y una colección de 5000 piezas. Además, ofrece viajes educativos y experiencias programadas para docentes y estudiantes, como el recorrido temático en el Geoparque Bryn Gwyn, que devela un mundo salvaje en un verdadero museo al aire libre, en las cercanías de Gaiman. El argentinosaurus y el carnotaurus son los grandes protagonistas de este viaje al mundo prehistórico.
Sergio Sotelo
A sólo 107 kilómetros de la ciudad de Trelew, en la provincia de Chubut, se encuentra la reserva natural Punta Tombo, que alberga la colonia de pingüinos más grande del planeta. Aquí, la crónica de un viaje a uno de los más bellos parajes de la Argentina
La Nacion, 4 de diciembre de 2005
Punta Tombo, Trelew.– Indiferentes a la presencia del grupo de curiosos que se junta a su alrededor, una pareja de pingüinos de Magallanes dormita a la sombra de un pequeño arbusto de mata jume. Detrás del matrimonio de aves, parapetado igualmente tras la vegetación, hay otro ejemplar de pingüino que se afana en la limpieza del pequeño hoyo que le sirve de nido. Un par de metros más allá puede verse también una segunda dupla de pingüinos, entregados estos al rito amoroso... No importa, en realidad, hacia dónde mire el visitante: este mediodía de fin de septiembre las mismas escenas se repiten miles de veces en la reserva natural de Punta Tombo.
No es exageración. Mucho antes de que las 210 hectáreas que forman la pingüinera de Punta Tombo fuesen declaradas área protegida por el Gobierno de la Provincia del Chubut, en 1979, una numerosísima colonia de pingüinos eligió las costas de este paraje patagónico, distante 107 kilómetros de la ciudad de Trelew, como lugar para aparearse y esperar el nacimiento de sus crías. Desde entonces, sus descendientes han vuelto a las costas agrestes de Punta Tombo para repetir su ritual reproductivo. Y en un número tal que, como comprobarán quienes acudan a la zona entre los meses de septiembre y abril, el tiempo que dura la temporada de reproducción obliga a dar crédito a los especialistas que aseguran que la concentración supera, en plena temporada de apareamiento, el medio millón de individuos.
Como en el caso de las ballenas, que año tras año se acercan para aparearse a la vecina península de Valdés, otro de los lugares mágicos que atesora la comarca de Trelew, la estancia de los pingüinos magallánicos en Punta Tombo se ajusta a un riguroso calendario. Según explica la guía Pierina Torres, durante el trayecto por la ruta de ripio que une Trelew con Punta Tombo, los primeros en alcanzar el litoral son los machos, que comienzan a hacerlo a finales de septiembre. Ellos se encargan de preparar los nidos excavados en la tierra mientras esperan la venida de las hembras, que se produce alrededor de diez días después. Cuenta la guía que los pingüinos de Magallanes –una especie identificable por lucir un característico doble collar blanco y negro en el cuello y a ambos lados del pecho– cumplen unas pautas de comportamiento que los distinguen. Una de ellas resulta muy particular, puesto que es algo que determina su conducta: su naturaleza monógama. "Son animales que mantienen su pareja de por vida", comenta Torres.
Un verdadero nido de amor
Además de ser ejemplarmente fieles, los pingüinos de Magallanes –que deben su nombre a Hernando de Magallanes, el navegante portugués que los avistó durante la travesía que, a través de las costas australes, lo condujo al descubrimiento, en 1520, del estrecho que comunica los océanos Atlántico y Pacífico– hacen gala de una singular inteligencia. Al cronista no deja de sorprenderle un hecho: a lo largo de sus sucesivas visitas a la pingüinera, que se repiten durante los veinticinco a treinta años que acostumbran vivir, estas simpáticas aves conservan un mismo nido que van refaccionando. Uno se pregunta cómo son capaces de identificarlos entre los miles y miles que se multiplican entre la vegetación y las rocas de Punta Tombo. "De alguna manera, cada uno sabe reconocer su nido", responde Torres.
A la reunión del macho y la hembra, que permanecen separados los seis meses que los animales pasan en el mar, sigue una ceremonia de cortejo que tiene algo de coreografía. Esta mañana, bajo un cielo que luce intermitentemente, la escena es fácil de contemplar a poco que el curioso preste un poco de atención. Entre sonoros ruidos que recuerdan el rebuzno de un burro, la pareja se coloca frente a frente. Enseguida, con la misma "torpeza" con la que ejecutan la mayoría de sus movimientos cuando están en tierra, los animales comienzan a moverse en círculos. La danza viene acompañada de amagos de picotazos y un leve batir de alas. Al rato, sin mayor preámbulo, las aves inician la cópula, en la que el cuerpo del macho cubre a la hembra mientras ésta se coloca de espaldas.
Una vez concretado ese reencuentro amoroso, cada pareja de pingüinos continuará respetando durante los meses venideros los ciclos y los tiempos que le dicta el instinto. A comienzos de temporada resulta imposible ver cuáles son esos pasos, pero para averiguarlo siempre está el recurso de interrogar a alguno de los amables guías que, forzosamente y para garantizar que los visitantes sean cuidadosos con el entorno, deben acompañar a los grupos de más de cinco personas que ingresen en Punta Tombo. Aunque también cabe la posibilidad de preparar la visita con alguna lectura previa y consultar cualquiera de los muchos libros dedicados a la fauna patagónica.
Este cronista lo hizo con un hermoso volumen editado por el fotógrafo y ambientalista Alberto Patrian, donde se explican detalladamente las actividades que se suceden en el que es el asentamiento de pingüinos magallánicos más grande del mundo. "En octubre comienza la postura. La hembra pone dos blancos huevos y la pareja se turna para la incubación, que dura entre cuarenta y cuarenta y dos días. Los pichones empluman en noviembre. Durante las primeras semanas la pareja se alterna para empollar. Luego, ambos padres se lanzan al mar, alternativamente, en un busca de alimento, y regresan por breves períodos para alimentar a los pichones."
Cambio de plumaje
"A mediados de enero –continúa explicando el libro de Patrian–, entre ochenta y ciento diez días después del emplume, los polluelos están en condiciones de valerse por sí mismos. Entonces se lanzan al océano para alimentarse solos y no regresan sino hasta el año siguiente. Los pingüinos jóvenes, en su primer año de vida, cambian el plumaje en febrero y los mayores lo hacen en marzo y abril. Terminado el proceso, que dura dos o tres semanas, emigran. La actividad en la colonia va decreciendo hasta que a finales de abril queda desierta."
Junto a uno de los senderos que se adentran por la reserva de Punta Tombo, un espacio que es además territorio predilecto de otras aves marinas, como las skúas y los petreles gigantes, y en el que también campean a sus anchas las maras y los guanacos, un macho de pingüino cabecea frente a una decena de turistas españoles. La insistencia con la que los curiosos se afanan en fotografiarlo parece perturbarlo especialmente. Podría tomarse por un acceso de timidez, pero en realidad su agitación responde a otros motivos.
Mejor adaptados a la vida en el mar, a donde regresan cada tres o cinco días en busca de peces y calamares con los que alimentarse, a los pingüinos les resulta penoso trasladarse por tierra. En sus desplazamientos entre el agua y el nido, en los que pueden llegar a cubrir hasta un kilómetro de distancia, los animales sólo saben orientarse si siguen un itinerario en línea recta. Esta es la primera y principal regla que debe tener presente cualquiera que se acerque a Punta Tombo: no interferir en ese camino. Si lo hace, los propios pingüinos se encargarán de advertírselo con su contoneo impaciente.
El sentido común sugiere que, por una simple cuestión de respeto, el visitante debería además evitar tocarlos, ya que bastante trabajo tienen con las aves de rapiña y los zorros, que tratan de depredar los huevos y las crías. Pero no está de más recordarlo. Principalmente después de contemplar cómo en Punta Tombo no suelen ser ni uno ni dos ni tres los desaprensivos que se empeñan, aún a riesgo de un picotazo, en ponerle una mano encima a los pingüinos.
Detalles
El pingüino de Magallanes es un ave marina que vive exclusivamente en el hemisferio sur. Se caracteriza por su plumaje, blanco en el pecho y negro en el lomo, además de un distintivo collar blanco y negro desde el cuello y a ambos lados del pecho. Los pingüinos adultos pesan unos 5 kilos y miden entre 50 y 60 cm. Los machos suelen ser más grandes y sus picos son más gruesos y largos que los de las hembras. Fuera de la temporada reproductiva, su vida transcurre en el mar, e incluso duermen en él. Durante el período de migración hacia las zonas donde se alimenta, puede llegar hasta Río de Janeiro, en Brasil, en un viaje de 3000 km. Es capaz de mantener una velocidad de nado de 8 km por hora.
Desde Trelew
El área natural protegida de Punta Tombo ocupa una estrecha y pedregosa franja de tierra que penetra unos 3,5 km en el mar, con amplias playas y un suave declive. Está situada 107 km al sur de Trelew, en la provincia de Chubut, desde donde se accede a través de una vistosa ruta de ripio en la que asoma la belleza indómita de la estepa patagónica.
La ciudad de Trelew es también un privilegiado punto de partida para conocer otros de los encantos que guarda la región sureña. Desde Trelew, el viajero puede acercarse a la península de Valdés, donde entre los meses de junio y diciembre cumple su ciclo reproductivo la ballena austral, o recorrer el vivo paisaje del valle inferior del río Chubut.
Trelew también permite adentrarse en el fascinante legado de las comunidades galesas y conocer la historia natural de la Patagonia visitando el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, ubicado en pleno centro de esta localidad chubutense.
Tierra de dinosaurios
La naturaleza viva que ofrece la reserva natural de Punta Tombo, donde conviven pingüinos con una interesante variedad de especies autóctonas de flora y fauna de la Patagonia, tiene su contrapunto en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), ubicado en pleno centro de la localidad de Trelew.
Allí el visitante podrá disfrutar de la oportunidad de viajar en el tiempo para conocer todos los detalles de la vida los dinosaurios y asistir, de paso, a una cuidada reconstrucción de lo que era la vida prehistórica en los territorios más australes. El MEF, que se destaca como el museo exclusivo de paleontología más importante de América del Sur, mantiene una muestra permanente que recorre una línea de tiempo hacia el pasado, desde los primeros humanos hasta el inicio de la vida en el planeta, destacándose la presencia de los dinosaurios que habitaban nuestro suelo.
La institución cuenta con 30 dinosaurios y una colección de 5000 piezas. Además, ofrece viajes educativos y experiencias programadas para docentes y estudiantes, como el recorrido temático en el Geoparque Bryn Gwyn, que devela un mundo salvaje en un verdadero museo al aire libre, en las cercanías de Gaiman. El argentinosaurus y el carnotaurus son los grandes protagonistas de este viaje al mundo prehistórico.
Sergio Sotelo
Etiquetas:
Parques y Reservas Naturales,
Provincia de Chubut
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Paula Iglesias
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Paula Iglesias
Bibliotecaria