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viernes 18 de diciembre de 2009

Amplian Puerto de Cruceros

Ampliarán una zona del puerto para los cruceros

Se debe al aumento de arribos de grandes buques; costará $ 90 millones

La Nacion, 14 de diciembre de 2009

Laura Reina

La terminal Benito Quinquela Martín, puerta de entrada de los cruceros que llegan al puerto metropolitano de todas partes del mundo, está quedando chica. Por eso, comenzarán las obras para ampliarla y amoldar su estructura a la creciente demanda.

En 2001, cuando la terminal que funciona en la dársena B y C del puerto de Buenos Aires se inauguró para hacer frente a la llegada de estas enormes ciudades flotantes, el flujo de pasajeros era de 60.000 por temporada. Este año, esa cifra se quintuplicará, con 143 arribos.

Además, han crecido las dimensiones de los cruceros que visitan la ciudad, lo que muchas veces dificulta las maniobras en el puerto. En los 90, el buque tipo que llegaba al puerto metropolitano medía 180 metros de eslora. Hoy, las naves ya superan las tres cuadras.

Otro problema es la simultaneidad de arribos. En la temporada pasada, cinco cruceros coincidieron en el mismo día en dos oportunidades, mientras que para los próximos meses se espera que esa cantidad se produzca en siete ocasiones, lo que produce un cuello de botella prácticamente insalvable. Incluso, esta temporada habrá jornadas en las que coincidirán hasta siete buques de gran envergadura en 24 horas.

Aunque ya hubo algunas mejoras, la idea es hacer una reforma estructural con miras al año del Bicentenario. La ampliación de la terminal, que costará unos 90 millones de pesos y empezará en abril próximo, cuando termine la temporada de cruceros, estará a cargo de la empresa concesionaria Terminal Río de la Plata.

Entre otras reformas, se buscará aumentar a 12.000 pasajeros la capacidad de atención diaria, lo que implicaría un incremento del 50% de la capacidad actual. Además, se construirá un edificio de 10.000 metros cubiertos, con una sala de espera para 2000 personas, oficinas administrativas, locales comerciales, estacionamiento y un sector vip.

"Se trata de una solución intermedia, ya que está en discusión si es necesario tener una terminal propia y exclusiva para los cruceros u otra compartida con los buques de carga", dijo a LA NACION el gerente general de Terminales Río de la Plata, Gustavo Figuerola.

Este proyecto es una obra de corto plazo, que estará lista para la temporada 2010-2011, pero esta reforma solucionará el problema sólo por diez años. Luego, se cree que la terminal volverá a quedar chica.

Cataratas del Iguazu

No se podrá fumar en las Cataratas del Iguazú

Así lo resolvieron las autoridades; quieren convertir al lugar en una "zona libre de humo"; la medida responde a sugerencias aportadas por turistas
La Nacion, 14 de diciembre de 2009

Por César Sánchez Bonifato

Atención fumadores: deben abstenerse de prender un cigarrillo mientras recorren el sector argentino de las Cataratas del Iguazú. Es que las autoridades de la Administración de Parques Nacionales (ANP) anticiparon que en los próximos días, el principal atractivo turístico del país será "un zona libre de humo de tabaco", por lo que los visitantes sin distinción alguna, no podrán fumar mientras recorren esta belleza declarada Patrimonio Universal por la Unesco en 1984.

Funcionarios de la APN dijeron a lanacion.com , que la medida responde a sugerencias aportadas por turistas que llegan al lugar procedente de distintos puntos del planeta, quienes dejaron sentado por escrito que ésta área natural intangible única en su tipo, debe preservarse de cualquier contaminación.

Asimismo, la medida contempla reservar un local solo para fumadores en el Centro de Visitantes, en la zona comercial del parque. Pero no se podrá prender ningún cigarrillo a partir de la primera estación desde donde parte en el tren ecológico que recorre varios kilómetros hasta el punto donde se accede a la pasarela que llega hasta el borde de la Garganta del Diablo, de 80 metros de profundiddad, el más espectacular de los 255 saltos que conforman las Cataratas del Iguazú.

En tanto, las empresas a cargo de los paseos náuticos por los ríos Paraná e Iguazú, proveerán a los visitantes de ceniceros portátiles, a los efectos de evitar que las colillas sean arrojadas al agua o a los montes que cubren la extensa reserva.

Glaciar Perito Moreno

Viaje al planeta de hielo

El Big Ice es un trekking por los infinitos e invisibles caminos del glaciar Perito Moreno, a través de cuevas, sumideros de agua, arroyos y lagunas congeladas. Una aventura imperdible en los confines de la Patagonia.

La entrada a una cueva de hielo, profunda y azul, en el último tramo de la travesía.

Por Guido Piotrkowski

“No tengan miedo de pisar, el hielo es firme, no se van a hundir”, alienta uno de los tantos guías que comandan el Big Ice, un trekking de seis horas por el universo blanco del glaciar Perito Moreno.

Ochenta kilómetros separan El Calafate, pequeño pueblo patagónico en constante crecimiento, del gigante de hielo, una maravilla que la naturaleza puso en territorio argentino y a la que llegan cada año miles de turistas de todo el mundo.

Para realizar esta singular caminata, además de estar en buen estado físico, hay que arrancar al amanecer, un hermoso espectáculo por estas latitudes. A lo largo del viaje hasta el glaciar se pueden disfrutar los cambios en las tonalidades que se suceden en el cielo, desde el anaranjado del alba hasta el celeste puro y limpio de una mañana soleada.

Poco después del primer vistazo panorámico desde la ruta, al poner los pies en la tierra, la inmensidad del Perito Moreno deja a cualquiera boquiabierto. No importa la cantidad de veces que lo hayamos visto en fotografías o en televisión, hay que conocerlo en vivo y en directo para comprender su propia magia.

Profundos sumideros y cuevas de hielo acechan en la superficie del Perito Moreno.
Imagen: Guido Piotrkowski
Una gran pasarela desciende en medio del bosque hasta llegar frente a la mole de hielo, un paredón gigante que se yergue sobre el Canal de los Témpanos. El estruendo que provoca la ruptura y el desprendimiento de los bloques, producido por el avance constante del glaciar, quiebra de tanto en tanto los sonidos del silencio reinante. Los pedazos de hielo parecen caer en cámara lenta. Todo el mundo quiere llevarse una instantánea del momento cumbre.

CON LOS PIES SOBRE EL HIELO Para acceder hasta el glaciar hay que tomar una embarcación en el puerto Bajo de las Sombras. Navegamos a través del brazo Rico del Lago Argentino. El viento, helado, no permite desplazarse mucho en la cubierta del barco ni tomar fotografías cómodamente. En breves diez minutos nos encontramos a los pies del gigante. Somos seres minúsculos en este universo de hielo.

Al descender, los guías se encargan de probar los grampones y colocar los arneses de seguridad a cada uno de los expedicionarios. La caminata previa, aproximadamente una hora en la que se atraviesa un bosque de lengas y ñires con pájaros carpinteros que asoman sus cabecitas curiosos ante los visitantes, es amena y sirve de precalentamiento para lo que vendrá.

Poco después nos adentramos en la morena, el tramo previo al glaciar, donde la tierra y el hielo se fusionan. Los tres guías se reparten a lo largo de la fila: uno marca el paso, otro se desplaza hacia adelante y atrás constantemente y el último cierra la hilera. Todo bajo control.

Frente al imponente glaciar, los audaces se preparan para atravesarlo a pie.
Imagen: Guido Piotrkowski
Estamos a un paso, pero todavía no podemos pisar el hielo propiamente dicho: antes hay que sacar los grampones guardados en la mochila y ponérselos para encarar el tramo más excitante de la aventura. Una vez calzados debidamente como para desandar los caminos del Perito Moreno, emprendemos el trekking glaciar adentro. Los guías explican las precauciones a tomar: no separarse del grupo, dar pasos cortos en las subidas, nunca pisar de costado, siempre hacerlo de frente y sobre sus huellas.

Al comenzar la caminata, los sedimentos de tierra firme se mezclan con el hielo y tiñen la superficie de un color grisáceo. Pero a medida que uno se adentra en los caminos invisibles del Perito Moreno, el blanco se va adueñando del paisaje, hasta tomarlo todo.

Como el glaciar está en constante movimiento, la senda que sólo los expertos ven puede modificarse diariamente: por lo tanto, uno de los guías camina siempre un paso adelante verificando el terreno. Si bien el hielo es firme, hay que andar con mucho cuidado: a cada paso, enormes grietas se abren a lo largo del sendero imaginario. Para comprobar la profundidad, alguien arroja al hoyo azul profundo un bloque de hielo que demora más de lo imaginado en llegar al fondo. Nadie se atreve a adivinar la profundidad.

La caminata sigue su curso entre lagunas congeladas, arroyos y vertientes de aguas cristalinas y puras donde se puede saciar la sed y cargar la cantimplora para el resto del camino. A lo largo y ancho del paisaje se yerguen los seracs, curiosas puntas de hielo que esculpió la naturaleza, guardianas silenciosas de este singular y extremo paisaje, tan bello como hostil.

Luego de andar por más de tres horas, se impone una parada para el almuerzo –cada uno debe llevar su vianda– a la vera de una de las tantas lagunas congeladas, un sitio que resultaría ideal para la práctica de patinaje o hockey sobre hielo.

Una vez repuestas las energías, la travesía continúa hasta llegar a los sitios más hermosos del paisaje glaciar. El último tramo sorprende con mágicas cuevas azul intenso que abren sus bocas peligrosas e impenetrables. Sólo podemos acercarnos hasta la entrada, de a uno y con cuidado, al igual que cuando aparecen los sumideros de agua: los corredores son estrechos y el laberinto blanco exige respeto.

El Big Ice, un viaje al planeta de hielo, es una experiencia de otra galaxia, que podemos disfrutar con los pies sobre la tierra.


Pagina 12, 13 de Diciembre de 2009

Fosiles de Reptil Marino

Rescatan los fósiles de un reptil marino en El Calafate

Estaba en las márgenes del Lago Argentino en las cercanías del aeropuerto internacional; habían sido descubiertos hacía varios años, pero estaban en un lugar inaccesible
La Nacion, 3 de diciembre de 2009

Por Mariela Arias

RIO GALLEGOS.- El paleontólogo Fernando Novas del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia rescató los restos de un reptil marino del orden plesiosauria del cretácico que se encontraban en la margen del lago Argentino a 18 km de El Calafate. Los restos del reptil son los primeros de su tipo que se encontraron en la zona hace varios años, pero lo inaccesible del lugar impedía el rescate de los fósiles para realizar sus estudios, según confirmaron a lanacion.com desde la Dirección de Patrimonio Cultural de la Subsecretaría de Cultura de Santa Cruz.

El portal de noticias Ahora Calafate informó el rescate realizado por Novas, se trata de un reptil marino de 8 a 10 metros de largo que habría habitado la región hace mas de 65 millones de años cuando la meseta patagónica estaba cubierta por el mar. "Hace varios años que tenemos constancia de la existencia del reptil, pero en verano, la época de las campañas, el aumento del nivel del lago, impedía el rescate", explicó, la geóloga María Palacios, de la dirección de Patrimonio Cultural.

"Es el hallazgo más austral en el continente de este tipo de reptil" aseguró Novas al portal Ahora Calafate, quien aseguró que se encuentran en un muy buen estado de preservación. La extracción no fue sencilla, ya que se encontraba inserto en una roca de extrema dureza y se encontraba semisumergido.

Los restos fósiles del reptil marino viajarán a Buenos Aires con las autorizaciones de la provincia para que se lleven adelante las investigaciones y con el compromiso de devolverlos a la provincia luego que se culminen los trabajos de laboratorios.

"Los restos están en préstamo. Desde que contamos con una ley de patrimonio provincial, podemos proteger mejor todos estos hallazgos, recuperarlos y también conocer los resultados, dado que los mismos investigadores nos acercan las copias de sus publicaciones", afirman desde la dirección de Patrimonio Cultural.

Mar Del Plata

Ya funciona la nueva terminal de ómnibus de Mar del Plata

Sin embargo, el edificio será inaugurado oficialmente en marzo de 2010; la superficie es de 17 mil metros cuadrados, tiene 42 dársenas, 41 boleterías

La Nacion, 13 de diciembre de 2009

MAR DEL PLATA (Télam).- La histórica y pintoresca Guardia del Mar y el intendente Gustavo Pulti recibieron esta madrugada al primer ómnibus que arribó y puso en funcionamiento a la nueva Terminal de Mar del Plata pocos minutos después de la medianoche.

Se trató de un servicio de "La Empresa Argentina", arribado desde Buenos Aires que llegó a las 0.03 de hoy a la nueva estación que ya está en funcionamiento pero que será inaugurada oficialmente en los próximos meses, aunque desde hoy ya funciona y lo hará también durante la próxima temporada de verano.

La llegada del colectivo fue recibida con la Guardia del Mar que realizó un espectáculo mientras sus integrantes regalaban folletos de la ciudad a los pasajeros y turistas que arribaron a bordo del ómnibus.

Pulti aclaró que "todavía falta terminar el acceso de la avenida Luro, en la esquina con San Juan, donde habrá una gran plaza de acceso peatonal y un acceso de autos de alquiler", pero destacó que "los turistas que lleguen durante el verano a nuestra ciudad serán recibidos por un edificio moderno y acorde a una ciudad turística como es la nuestra".


"En febrero o marzo realizaremos la inauguración formal y esto se unirá con el ferrocarril por medio de un hall y estructuras arquitectónicas", precisó el intendente.

El acceso peatonal a la estación está ubicado sobre la calle San Juan, entre 25 de Mayo y 9 de Julio, y desde allí se ingresa a un hall central donde se hay espacios para la gastronomía y tambien a otro lado se encuentran las 42 dársenas.

La superficie de la nueva Terminal es de unos de 17 mil metros cuadrados, tiene 42 dársenas, 41 boleterías y según José Ignacio Alvarez, administrador de la estación " en pleno verano, se planea trabajar con 30 mil visitas diarias, algo así como un millón de personas al mes".

Copenhague 2009

Copenhague 2009
La reunión de Copenhague renueva las expectativas de evitar el Apocalipsis climático, que esta vez, a diferencia del año 1000, la guerra nuclear –el enfriamiento global–, el Y2K, apocalipsis de otros tiempos ya olvidados, parece ser una amenaza cierta. Bueno, aquí Marcelo Rodríguez cuenta, a vuelo de pájaro, lo que los nuevos apóstoles de la salvación humana están discutiendo en la lejana (para nosotros) Dinamarca.


Por Marcelo Rodriguez

Fundada o no, la impresión común sobre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático –COP-15– que se está realizando hasta el 18 de diciembre en la capital danesa gira alrededor de una idea: la de una gran oportunidad de salvar al planeta del colapso. Casi nada. No hace falta mucha matemática para calcular la expectativa que carga este encuentro, del que participan unas 15 mil personas de casi todos los países.

Algo genera más expectativa aún: a diferencia de lo que sucedió en el Protocolo de Kioto, el anterior acuerdo para reducir los gases que generan el efecto invernadero a nivel planetario –firmado en 1997 y vigente hasta 2012–, esta vez también participa Estados Unidos, que junto con China y la India son los mayores emisores mundiales de esos gases, fundamentalmente dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. ¿Cuál será su forma de asumir la responsabilidad en el calentamiento global?

El primer límite realista es que, por tal circunstancia, muchos se conformarán con hacerles poner la firma en un acuerdo que sea vinculante, es decir: que obligue a los firmantes bajo pena de sanción a cumplir con las resoluciones que se deriven de estas discusiones. ¿Cuánto bajarán las exigencias de tal acuerdo en caso de que se logre, tan sólo por lograr esas firmas? Es otra de las grandes incógnitas.

¿Quiénes discuten en Copenhague? En principio, cada uno de los gobiernos de más de 190 países designaron su comitiva de representantes: embajadores, legisladores, diplomáticos. Cuando Barack Obama anunció su presencia en Dinamarca pareció hacerse carne la idea de que la cosa iba en serio, y empezaron a anotarse varios otros primeros mandatarios, entre ellos Lula da Silva y Cristina Fernández.

Los representantes oficiales serán quienes negocien y firmen los acuerdos. Y volverán, cada uno a su país, a hacer números. Pero también forman parte de la tropa los grupos de expertos, que están haciendo de apoyo para debatir los aspectos técnicos de cada posible medida o acuerdo cuya implementación se estudie, basados –en general– en los cálculos de los científicos del IPCC, que tienen evaluadas las posibles consecuencias del cambio climático en curso ante cada escenario de crecimiento económico y de recambio hacia energías “limpias”.

Y además los integrantes de la sociedad civil, a través de asociaciones ambientalistas y sociales y otras organizaciones no gubernamentales, también tienen su lugar en la COP-15 en carácter de veedores. Y ésta es una de las razones por las que la militancia ecologista en todo el mundo le confiere cierta legitimidad a este encuentro, al que apuesta más fichas que a los realizados por la Organización Mundial del Comercio o la OCDE –el club de los 20 países más ricos–, que sólo dejan la protesta como forma de participación. Los daneses, igualmente y por las dudas, no dejaron de anunciar a los potenciales troublemakers lo cómodos que son los calabozos de la tierra del filósofo Kierkegaard y del príncipe Hamlet para pasar la Navidad, el Año Nuevo y hasta enero, all inclusive.

El austríaco Yvo de Boer describió los que serían para él, como secretario ejecutivo de la Unfccc, que es el Convenio Marco de la ONU para el Cambio Climático, los imperativos categóricos de este encuentro en Copenhague: regular la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente en los países con crecimiento más acelerado (India y China aumentaron entre 100 y 150 por ciento sus emisiones en 15 años) y discutir cómo financiar tanto el recambio energético hacia tecnologías “verdes” como la mitigación del impacto ecológico –y de rebote, el impacto social y humano– del cambio climático en los países pobres.

Los números que se manejan como posibles objetivos (lo reconocen casi todos) son arbitrarios. Reducir para el año 2020 un 40% la emisión de gases de efecto invernadero respecto de los valores de 1990. O sea, grosso modo: que Estados Unidos, por ejemplo, tome la decisión de quemar un 40% menos de petróleo y que, si no está dispuesto a restringir su consumo energético, convierta en esta década que se inicia casi la mitad de su energía en energía limpia y renovable (siguiendo a rajatabla el Protocolo de Kioto, Dinamarca habría logrado una reducción del 19%). Que la proporción de gases tóxicos en la atmósfera no pase de 450 partes por millón para el año 2050, lo cual si se hace caso de las proyecciones del IPCC respecto de las consecuencias para la vida de las especies (incluido el hombre) y los ecosistemas sería un resultado de por sí poco pretencioso.

Con respecto al calentamiento global, el número que el sentido común imperante en Copenhague baraja como meta es que la temperatura promedio del planeta no suba más de 2ºC en este siglo XXI. Sin embargo, según el IPCC, la temperatura ya subió un grado desde el inicio de la Revolución Industrial hace 200 años, y habría 0,8ºC más de aumento asegurado sólo por los gases de efecto invernadero que ya se han liberado a la atmósfera, porque su efecto es retardado. O sea: si cesara toda la actividad económica mundial, ya estaríamos casi al límite. Son infinitas las conjeturas y especulaciones que pueden hacerse acerca de esta sensación de que se entra al partido perdiendo por goleada. Hay quienes aseguran que incluso la idea de acabar con el capitalismo sería menos ambiciosa que ganar este partido.

Esos objetivos de la COP-15 vienen prefigurándose desde el encuentro del Unfccc hecho en el 2007 en Bali, que fue su preparativo directo. Y un punto interesante es que esta conceptualización supone un cambio. Porque en el Protocolo de Kioto había sólo dos tipos de países: los “desarrollados”, o responsables máximos del calentamiento global por su proceso de industrialización, y los países “en desarrollo”, víctimas de las consecuencias.

Pero en la COP-15 ya se adelantó el cambio de esa tesitura por la impronta de que, aun teniendo en cuenta los grados de responsabilidad, “todos somos responsables”. ¿Cómo “convencerán” a China y a la India de frenar su ritmo de crecimiento? Las grandes naciones industrializadas deberían reducir sus emisiones pero también, sobre todo, financiar la transferencia tecnológica a los países más pobres para crecer y desarrollarse sobre la base de formas de energía “verde”, amortizar los daños económicos que implicaría parar la deforestación –y en esto países como Brasil o Perú irían a la cabeza de ciertas responsabilidades, independientemente de su carácter de “ricos” o “pobres”– y mitigar las consecuencias sociales de los inminentes daños al ecosistema.

Un dato quizás auspicioso: hay cálculos difundidos por la ONG Greenpeace que ubican esta ayuda de dinero necesaria para los países menos desarrollados en unos 140 mil millones de dólares anuales: es mucho menos de lo que invirtió el gobierno estadounidense este año (700 mil millones) para salvar al sistema bancario de su crisis.

Pero tiene sus bemoles esta posible nueva forma de relación entre las naciones. Por ejemplo: las clases gobernantes de los países más pobres del planeta, ¿son tan pobres también? ¿No tienen, acaso, nada que ver en el empobrecimiento sistemático de sus pueblos? Pero suponiendo que sí tuvieran que ver, ¿habilitaría eso a una suerte de “gobierno global” a digitar las decisiones de gobierno de los países subsidiados en nombre de “la salvación del planeta”, para que esos subsidios –destinados en gran parte nada menos que a cambiar la matriz energética– se ejecuten según lo estipulado? Sean cuales fueren los resultados de la COP-15 –y en pocos días seguramente habrá interpretaciones muy diferentes acerca de si fue un éxito o si fue un fracaso–, el mundo que se viene después de Copenhague tampoco será un mundo sencillo.


Pagina 12, 12 de Diciembre de 2009

Casa de Liniers

La casa Liniers a salvo

En la última sesión de la saliente Legislatura, este lunes pasado, hubo una muy buena noticia. Sin mayores discusiones, el cuerpo sancionó finalmente una ley que ordena comprar la antigua casa del virrey Liniers para que sea la sede del Instituto Histórico de la Ciudad y de la Dirección General de Patrimonio. La futura sede se compone en realidad de tres inmuebles rodeando la esquina de Bolívar y Venezuela. Uno es la casa virreinal, de las pocas de época que quedan y la treintaiúnica con su fachada hispánica. Otro es la Editorial Estrada, edificio ya centenario y particularmente bien preservado. Y el tercero es un lote demolido junto a la editorial que se usa de estacionamiento. Como las tres propiedades pertenecen a los Estrada, se conectan por los fondos y arman un conjunto. Cuando se supo que las tres piezas salían a la venta, la diputada –ahora ex– Teresa de Anchorena se movilizó para que quedaran en manos públicas. Encontró una aliada en la directora general de Patrimonio Liliana Barela y el argumento fue que el Instituto podía vender sus cuatro sedes, por donde andan desperdigados papeles y archivos, y mudarse a una sede mejor, con sala de exposiciones y espacio para ordenar y mejorar el acceso público de su patrimonio. Finalmente, el gobierno porteño vio la posibilidad y este lunes el PRO votó el proyecto que autoriza las ventas y las compras. Los Estrada, familia histórica, sostuvieron todo hasta que se pudiera hacer esta venta que preservará sus edificios. El predio de la editorial hasta tiene una pieza de equipo particularmente relevante para el Instituto, la caja fuerte antiincendios, añeja y en perfecto estado de uso, donde se guardaban los manuscritos de los autores de la casa. Ahora podrá cuidar las cartas, documentos, dibujos y acuarelas acumuladas, y hasta los archivos de las invasiones inglesas.


Pagina 12, 12 de Diciembre de 2009

Patrimonio

Patrimonio y cambio climático

En alguna oportunidad mencionábamos la estrecha vinculación entre el patrimonio arquitectónico y el medio ambiente, que adquiere aun más relevancia en un momento en que el mundo centra su atención en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático en Copenhague.

El patrimonio construido de una ciudad es parte integrante de su medio ambiente y hace a la calidad de vida de los ciudadanos. Los edificios históricos son –como los recursos naturales– bienes no renovables o de casi imposible recuperación. En un caso por la pérdida de las técnicas constructivas y materiales que se utilizaron en su creación, y en el otro por la enorme cantidad de años que requiere la recuperación de un bosque o el saneamiento de un curso de agua.

Son también recursos económicos de primer orden, sobre todo para un país donde el turismo es una importante fuente de divisas y donde el atractivo principal es el natural y el cultural. Finalmente, son elementos que hacen a la calidad de vida de sus propietarios y del conjunto de los habitantes, y cuya destrucción afecta directa e indirectamente a la comunidad. Pero más allá de estas características comunes y de la controversia que suscita la revelación de documentos que ponen en duda la efectiva incidencia antropogénica en el cambio climático o la aseveración de que vamos en realidad camino hacia un “enfriamiento global”, tal como afirman en su reciente libro los economistas Stephen Levitt y Steven Dubner, es preciso analizar la destrucción del patrimonio construido en este nuevo contexto global.

La arquitectura “verde” parecería ser la respuesta más adecuada frente a la emisión de gases y al desaprovechamiento de energía, y parece una solución adecuada al aplicar técnicas que permiten reducir el consumo.

Pero tal vez esto sea cierto para los propietarios de los futuros inmuebles “inteligentes” que ahorrarán en su cuenta de luz, aunque no está claro si el aporte a la protección del medio ambiente es tan efectiva, teniendo en cuenta que la producción de muchos de los materiales “ecológicos” requiere de un enorme consumo de energía y la utilización de recursos naturales no renovables, que explican la alta incidencia de la industria de la construcción en la emisión de gases.

Más aún, si la nueva construcción no es ecológica –tal como ocurre en la mayoría de los casos en nuestro país– o si para construir una u otra previamente se demuele un edificio patrimonial, el efecto será negativo, será mayor para el medio ambiente. Hace casi 35 años, la Carta Europea sobre Patrimonio Arquitectónico reconocía que “cualquier disminución de este capital es tanto más un empobrecimiento, por cuanto la pérdida de los valores acumulados no puede ser compensada ni siquiera por creaciones de alta calidad. Además, la necesidad de ahorrar recursos se impone en nuestra sociedad. Lejos de ser un lujo para la colectividad, la utilización de este patrimonio es una fuente de economía”.

Hoy podemos afirmar que la destrucción del patrimonio construido no sólo supone una pérdida económica, sino además el desaprovechamiento de los recursos que fueron utilizados originalmente para su construcción: humanos, financieros y materiales, incluyendo los recursos naturales renovables y no renovables. Otro argumento más para preservar nuestra memoria construida.

Licenciado en Relaciones Internacionales. Magister en Gestión Cultural por la Universidad del Alcalá de Henares.

Facundo De Almeida
Pagina 12, 12 de diciembre de 2009

Puerto Madero

De punta a punta, 170 hectáreas que, en sólo dos décadas, se transformaron en uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires

La Nacion, 12 de diciembre de 2009

Esas cosas que tiene Buenos Aires... Apenas ayer -sólo veinte años-, 170 hectáreas de espaldas al río se convirtieron, casi en un abrir y cerrar de ojos, en uno de los barrios más caros y elegidos por argentinos y extranjeros. Puerto Madero, un icono que atravesó fronteras entusiasmando a cuanto turista llega, suma hasta hoy (según datos oficiales) 1.100.000 m2 construidos y en obra 950.000. La Corporación Antiguo Puerto Madero informa que sólo en 2009 se realizaron 246.175 m2, mientras que para 2010 se calcula de manera estimativa que se edificarán alrededor de 93.651 metros cuadrados.

En el desglose de metros construidos totales hasta 2009, en Puerto Madero, 1.246.039 responden a proyectos residenciales y 634.395 m2 a oficinas y áreas comerciales o de servicios.

Veinte años y una larga historia de nombres, protagonistas, visionarios con decisión, que se anticiparon al futuro e imaginaron un polo nuevo, moderno, dinámico, cotizado y competitivo para Buenos Aires. Quizá la virtud más sobresaliente de la entidad encargada de transformar este sector de la ciudad -la Corporación Antiguo Puerto Madero- consistió en planificar y concretar paso a paso el ambicioso y detallado master plan, superando cualquier contingencia, como incluso fue la fuerte crisis 2001/2002.


Fernando Elías, director de la Corporación por la Ciudad de Buenos Aires, define: "Cuando las políticas públicas de los gobiernos se basan en el análisis, la planificación y el consenso se transforman en políticas de Estado y cuando esto sucede inexorablemente nos encontramos con el éxito. El trabajo en conjunto y responsable de los últimos veinte años que desarrollaron la Nación y la ciudad de Buenos Aires en Corporación Antiguo Puerto Madero es un ejemplo contundente del éxito en la gestión pública".

En el este de Buenos Aires se registra un antes y un después, con varios cientos de millones de dólares -predevaluación y posdevaluación- distribuidos en edificios de primer nivel, con todas las variantes posibles. Lo residencial y comercial, en mix o en construcciones separadas; la recreación y los servicios; la hotelería y la gastronomía; los espacios verdes y ese gran espejo de agua, además de los deportes, cincelan la identidad de un barrio que no admite comparaciones, pero sí, en cambio, surge como un modelo inspirador que recorre el mundo.

En esa trascendencia internacional figuran célebres firmas de estudios de arquitectura, reconocidos desarrolladores, brokers y miles de profesionales que sellaron un estilo en el devenir cotidiano de un barrio moderno.

Adriana B. Anzillotti

viernes 11 de diciembre de 2009

Antigua Cultura

Sale a la luz una antigua cultura

Tenía pueblos de 2000 viviendas, que se adelantaron a su tiempo en arte, tecnología y comercio; araban la tierra

La Nacion, 4 de diciembre de 2009

Antes de la gloria de Grecia y Roma, incluso antes de las primeras ciudades de la Mesopotamia o los templos del Nilo, vivieron en el valle del bajo Danubio y las laderas de los Balcanes pueblos que estaban a la vanguardia de su tiempo en arte, tecnología y en el comercio a grandes distancias.

Durante 1500 años, desde antes del 5000 a.C., cultivaban y construyeron pueblos de proporciones considerables, algunos con alrededor de 2000 viviendas. Eran maestros en la fundición del cobre a gran escala, la nueva tecnología de la época.

Sus tumbas poseen una gran variedad de exquisitos tocados y collares, y en un cementerio se encontró la primera gran colección de artefactos en oro que jamás se haya hallado en el mundo. Los impactantes diseños de la alfarería hablan del refinamiento del lenguaje visual de esta cultura. Hasta los recientes descubrimientos, las piezas más llamativas eran las omnipresentes "diosas" de terracota, figuras originariamente interpretadas como la evidencia del poder espiritual y político de las mujeres en la sociedad.

La nueva investigación, según los arqueólogos e historiadores, ha ampliado la comprensión de esta cultura olvidada durante mucho tiempo y que parecía haberse acercado a los umbrales del estatus de "civilización".

La escritura, sin embargo, no se había inventado aún, y por eso nadie sabe cómo se llamaban a sí mismos estos pueblos. Para algunos estudiosos, la gente y la región son simplemente "Vieja Europa".

Esta cultura, poco conocida, está siendo rescatada de la oscuridad en una exhibición, El Mundo Perdido de la Vieja Europa: el Valle del Danubio, 5000-3500 a.C., que abrió el mes pasado en el Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo, de la Universidad de Nueva York.

"En su esplendor, alrededor del 4500 a.C., esta cultura se encontraba entre los lugares más complejos y tecnológicamente más avanzados del mundo y desarrollaba muchos de los signos políticos, tecnológicos e ideológicos de la civilización" aseguró David W. Anthony, curador invitado de la exhibición.

Los historiadores sugieren que la llegada desde el sudeste de Europa de pueblos de las estepas puede haber contribuido al colapso de esta cultura alrededor de 3500 a.C.

En la preexhibición, Roger S. Bagnall, director del instituto, confesó que hasta ahora "muchos arqueólogos no habían oído hablar de las culturas llamadas «Vieja Europa»". Al admirar las coloridas cerámicas, el Dr. Bagnall, especialista en arqueología egipcia, destacó que en esos tiempos "los egipcios todavía no hacían alfarería como ésta".

A pesar de que las excavaciones del último siglo descubrieron restos de antiguos asentamientos y las figuras de las diosas, recién en 1972 los arqueólogos descubrieron un gran cementerio del quinto milenio antes de Cristo en Varna, Bulgaria, y comenzaron a sospechar que no se trataba de pueblos pobres que vivían en sociedades no estructuradas e igualitarias. En ese entonces, confinados en la soledad de la Guerra Fría, detrás de la Cortina de Hierro, búlgaros y rumanos no pudieron transmitir su conocimiento a Occidente.

La historia que surge ahora es de granjeros pioneros que a partir de alrededor de 6200 a.C. se trasladaron hacia el Norte desde Grecia y Macedonia trayendo semillas de trigo y cebada y ganado y ovejas domesticadas.

Establecieron colonias a orillas del mar Negro y en las planicies de los ríos y evolucionaron en culturas relacionadas pero algo diferentes entre sí. Según los arqueólogos, los asentamientos tuvieron contacto entre sí a través de redes de comercio de cobre y oro, y también compartieron patrones de diseño en sus cerámicas.

Las conchillas Spondylus, del mar Egeo, eran un material importante en su comercio. Quizá las conchillas, utilizadas en pendientes y pulseras, hayan sido símbolos de sus ancestros egeos. Otros estudiosos ven estas adquisiciones realizadas en sitios tan distantes como motivadas por la idea de que esos elementos no eran "commodities" en el sentido moderno, sino más bien símbolos "valiosos" de estatus y reconocimiento social.

San Pedro

Naranjo en flor

Un fin de semana en esta apacible ciudad donde no sólo se respira aire con aroma a naranjas. Desde tiempos remotos hasta la actualidad, un recorrido por los museos paleontológico e histórico regional y una visita al atelier de un reconocido artista plástico. Pero también, agroturismo en La Campiña y un truco en un antiguo bar de campo.

Verdes arboledas y aguas caudalosas. Postal de San Pedro a orillas del río Paraná.

“San Pedro es un lugar de paso entre la Capital y Rosario, al que se puede llegar por aire –tiene aeroclub–, en tren –dos frecuencias diarias–, navegando por el Paraná y por ruta”, enumera entusiasmado Norberto Atrip, director de producción y turismo de la ciudad, durante un apacible y soleado mediodía sampedrino. En diálogo con TurismoI12, el funcionario señala que las aguas del río Paraná dividen Buenos Aires y Entre Ríos, “formando un atractivo talón donde se termina la Pampa y empieza la Mesopotamia”.

Pero San Pedro es mucho más que un lugar de paso. Resulta ideal para escaparse un fin de semana de la gran ciudad en busca de la naturaleza, para descubrir que no sólo es un lugar donde se respira aire puro con aroma a duraznos y naranjas. Es que esta pequeña ciudad con sus verdes y abruptas barrancas de cara al Paraná cuenta con una decena de museos y una intensa actividad cultural. “El sampedrino es inquieto, la ciudad es muy movida culturalmente y la gente tiene ganas de organizar cosas continuamente”, argumenta José Luis Aguilar, director de Cultura de la ciudad.

DE MUSEO EN MUSEO La postal del centro sampedrino está compuesta por la Parroquia Nuestra Señora del Socorro y el tradicional Club Náutico, de cúpula roja y omnipresente de cara al Paraná. Frente a la iglesia se erige el antiguo edificio de la Municipalidad –también muy bien conservado–, en cuya cúpula hay un bello reloj que aún utiliza grandes y pesadas agujas para indicar el paso inexorable del tiempo, una cuestión que se puede palpar con sólo atravesar la calle para iniciar un recorrido por los museos de las calles aledañas.

José Luis Aguilar es, además de director de Cultura, el principal impulsor del Museo Paleontológico de San Pedro, una iniciativa que nació casi de casualidad. “Yo andaba por la Vuelta de Obligado buscando arbolitos para educarlos como bonsái –recuerda Aguilar mateando en la oficina del museo–-. Las lluvias habían cortado un pedazo de terreno y vimos algo raro que nos llamó la atención. Volvimos con un par de amigos más y los sacamos con las herramientas que teníamos.” Lo “raro” terminó siendo el fémur de un armadillo gigante, según pudieron constatar luego en el Museo de Ciencias Naturales, desde donde los impulsaron a seguir explorando. Ese fue el puntapié inicial de una historia que llevaría al grupo conservacionista de fósiles a encontrar, entre muchos otros restos, los de una manada entera de perezosos gigantes y un perro salvaje prehistórico, el Therodictis platensis, del que solamente existen dos ejemplares en todo el país. Hoy, gracias a la iniciativa del grupo conservacionista liderado por Aguilar y a la ayuda de la Municipalidad que les cedió una vieja casona en ruinas, todos estos fósiles se pueden apreciar bien iluminados y conservados en este pequeño pero agradable y prolijo museo que busca financiación para poder ampliarse y exhibir algunas de las tantas piezas que tienen guardadas y aguardan, hace millones de años, ver la luz.

Otro sitio para visitar es el Museo Histórico Regional, que cuenta con diversas salas “temáticas” sobre los orígenes y evolución de la ciudad.

Tomando velocidad pero no distancia, a escasos metros, los amantes de los fierros encontrarán un lugar que los convoca: el museo Osvaldo “Pato” Morresi, en memoria a un hijo pródigo de estas tierras fallecido en un accidente durante una carrera del TC. En la sala se exhiben el auto totalmente reconstruido con el que sufrió el accidente, posters y ejemplares de viejas revistas Corsa reviviendo sus grandes hazañas, trofeos, la botella de champagne sin abrir como símbolo del premio post mortem, tuercas de todo tipo tamaño y color, y más.

Eduardo Dlapa, responsable de la radio FM Génesis y el portal Sanpedroinforma, destaca la gran cantidad de alternativas culturales que genera la ciudad y recomienda ir a la Casa Museo Fernando García Curten.

Y hacia allá vamos. Alejándose del centro, pero siguiendo la ruta museológica, el visitante puede acercarse hasta la casa de García Curten, un gran artista plástico que recorrió el mundo pero eligió San Pedro, su cuna natal, para quedarse. La visita comienza en el pasaje Luis Felipe Noé, un largo pasillo que desemboca en un jardín verde y arbolado, donde merodean un par de gatos. Fernando, el escultor, el dibujante, el artista, está sentado allí, echando humo a su pipa. El borde de su bigote, amarillento, antecede una larga y blanca barba, que por poco no roza la antigua enciclopedia que lee atentamente. Sus esculturas son criaturas que merecen un capítulo aparte, pero se puede decir que son obras que remiten a lo peor de la condición humana. “Es la imagen triste del inconsciente”, dice el artista.

RIO TALA ¿Qué tienen en común un viejo bar próximo a cumplir su centenario, casi intacto e inerte al paso del tiempo; dos periodistas que condujeron por muchos años uno de los noticieros más vistos de la televisión argentina; y un empleado administrativo de una multinacional petrolera? Río Tala es la respuesta.

Aquí conviven el antiquísimo bar EL Lazo, regenteado por Pedro Lazo, nieto del fundador, el local donde la peonada va por unos tragos después de la jornada de recolección; La Campiña, el emprendimiento de agroturismo de César Mascetti y Mónica Cahen D’Anvers y una agradable parrilla frente al sembradío bautizada Los Abraham, cuyo entusiasta dueño, Luis Galavanesky, se obsesiona con que el pueblo de su familia, su pueblo, tenga vuelo propio.

A sólo doce kilómetros del centro por la Ruta 1001 –ojo con los pozos–- que conecta con la Ruta 9, este pequeño paraje es casi una extensión sampedrina. A un lado y otro del asfalto, florecen los campos de naranjas y duraznos que poco a poco van perdiendo terreno frente al omnipotente monocultivo de la soja. Es plena época de cosecha y los puestos ruteros ofrecen en grandes cartelones las frutas a precios increíbles.

El Lazo es como un viaje en el túnel del tiempo hacia comienzos del 1900. La única diferencia, quizá, radica en que los parroquianos portan celulares y deben salir del bar para fumar, signo de estos tiempos. El resto es la imagen de un cuadro de Molina Campos, tal como los que adornan algunas paredes del lugar, entre espuelas, rebenques, botas y voleadoras. Por fuera, la chapa de zinc que abarca toda la esquina es la misma de siempre. Frente al Lazo, el Almacén de Ramos Generales de Raúl Coma, con viejos surtidores de nafta en desuso y ladrillo a la vista, completa la escena histórica en pleno siglo XXI.

Puertas adentro, los hombres de campo juegan al truco por los porotos, alborotados y con público alrededor. En la barra, ataviados con boina o sombrero de ala, bombachas de campo y botas, toman vino con soda en sifón y cerveza. Pedro Lazo, el dueño, cuenta que el año próximo el bar cumple 100 años, aunque no recuerda con precisión el mes en el que su abuelo lo abrió. Pedro vive allí mismo junto a su madre, sentada a una mesa solitaria, detrás de la barra, en el comedor de su casa. Desde allí atrás, observa quién entra y quién sale, pero no llega a ver más allá. Lo que pasa allí dentro, es cosa de hombres. Mujeres, ni una sola.

En la entrada de Río Tala, un cartelón gigante anuncia la llegada a La Campiña. El emprendimiento de la pareja de periodistas es uno de los sitios de referencia inevitable para quien visita San Pedro. Todo comenzó en el año ‘79 con doce hectáreas y cuatro mil plantas de naranja. Hoy, son quinientas hectáreas y unos cien mil árboles frutales, circundados por una cortina de esbeltos álamos que protege las plantaciones de los embates del viento. Un guía amable y especializado acompaña al visitante en el recorrido que comienza en el corredor que forman los naranjos que, una vez florecidos, vuelan sin escalas a Europa. La visita continúa por el galpón de empaque, el colorido huerto, el palomar de César, la dulcería y el almacén. Al finalizar el recorrido, el restaurante resulta una buena opción para el almuerzo o la merienda.

LA VUELTA OBLIGADA Antes de emprender la retirada, vale la pena recorrer los diecinueve kilómetros hasta Vuelta de Obligado, para visitar el monumento y sitio histórico en homenaje a la batalla que allí libraron las fuerzas nacionales de Juan Manuel de Rosas, al mando de Lucio Mansilla, frente a las fuerzas anglo-francesas, una batalla heroica pero perdida. El Museo Histórico Batalla de Obligado es una sala que atesora algunas de las piezas que aún hoy se siguen encontrando, gracias al trabajo del grupo conservacionista de fósiles. Próximamente se inaugurará allí mismo un nuevo Centro de Interpretación de Flora y Fauna.

Nadie puede irse de San Pedro sin probar la dulcísima y exquisita ensaimada, llegada hasta aquí de la mano de los inmigrantes mallorquines, quienes la elaboraban con manteca de cerdo y sin relleno. La versión local, rellena de crema pastelera o dulce de leche, es ideal para acompañar unos amargos durante el viaje de vuelta.

Guido Piotrkowski
Pagina 12, 29 de noviembre de 2009

Chascomus

El pueblo, la laguna y la historia
El paseo clásico de Chascomús se puede complementar con una visita guiada al casco histórico y actividades rurales.

Chascomús no es solamente medialunas, la laguna y Alfonsín", dice Gustavo Rende, guía de turismo y chascomusense de ley. A poco de empezar a recorrer esta ciudad de calles empedradas, esquinas sin ochava, casas coloniales, árboles frutales y bancos para matear en la vereda, cabe darle la razón.

A nadie se le ocurriría renegar del encanto de la laguna, del sabor de las medialunas de Atalaya ni de la visita a la casa del ex presidente. Pero Chascomús tiene, además, una rica historia de más de dos siglos, una bella costanera, mucho verde para pasar el día al aire libre, ritmo relajado y una hospitalidad a toda prueba.Chascomús fue fundada en 1779 para contener el avance indígena sobre Buenos Aires.

Donde estaba el antiguo fuerte, hoy se levanta la Plaza Independencia, distante de las épocas de malones y luchas entre unitarios y federales. Alrededor de la plaza, el edificio más antiguo es la Casa de Casco, una construcción blanca que funciona como museo. En la finca se filmaron algunas escenas de la película "Camila", que dirigió María Luisa Bemberg.

Frente a la plaza también llama la atención el Club de Pelota, un edificio de 1925 donde se reúne la colectividad vasca y practica pelota a paleta, su deporte favorito. El Banco Nación, único edificio de estilo francés que rodea la plaza, recuerda los tiempos de opulencia de principios del siglo XX.

Desde la Catedral -de cúpulas redondas y una talla de Cristo a un costado- puede verse, del otro lado de la plaza, el Palacio Municipal, que, pese a su aspecto colonial, es uno de los edificios más nuevos, con setenta años. En Mitre y Cramer está la casa de la familia Alfonsín.

Reponemos fuerzas en La Cuadra, un restaurante de deliciosos sabores caseros, con ventanales que reflejan el agua. La siguiente parada es en la Capilla de los Negros, una joya situada a una cuadra de la laguna. Aunque nunca fue reconocida por la Iglesia Católica, es una reliquia de 1861, declarada Monumento Histórico Nacional. Para ingresar hay que pedir permiso a Antonio, último descendiente de la familia encargada de mantenerla. La sala con el suelo de tierra apisonada, paredes blanqueadas y techo de chapa está superpoblada de santos y velas. En un rincón, rodeado de cintas coloradas, el Gauchito Gil también se ganó un modesto altar. El guía sugiere que los visitantes donen velas, para mantener la capilla iluminada.

La guía Candela Crotolari conduce al Museo Pampeano, una casona construida en 1939 a imagen y semejanza de una antigua casa de postas que recorre desde la prehistoria de la región hasta las primeras décadas del siglo XX. En las siete salas relucen facones, botas de potro, mates, un pianoforte y un visor estereoscópico.

Con equipo de mate, la gente se acerca a la laguna para disfrutar de la tarde. La Costanera tiene 34 km, con campings y recreos para pasar el día. En las siete lagunas de la zona, muchos pescan pejerrey. La muy confortable estancia La Alameda preserva su casco de 1789, el más antiguo de la región. Cálidamente acondicionado para recibir turistas, cuenta con pileta y una reserva forestal. Desde el comedor se ve cómo la laguna se tiñe con los colores del atardecer. El último regalo para la vista.

Silvina Quintans
Clarin, 29 de Noviembre de 2009

Ruta del Flamenco

De tablaos, tapas y cantaores

Restaurantes, teatros y escuelas de música y baile conforman la Ruta del Flamenco de Buenos Aires. Pasión y sabor de Andalucía.

Este año se hizo la Primera Bienal de Flamenco en Buenos Aires, con la presencia del cantaor granadino Enrique Morente y más de 60 artistas argentinos, españoles y de otros países. Fue un indicio, o quizá una mecha, que encendió el furor por el baile, el cante y el tapeo, que se extiende como reguero de pólvora en un imperdible circuito urbano, la Ruta del Flamenco porteña.

Seminarios, clases de baile y cante para principiantes, intermedios o avanzados; guitarra y percusión; luthiers que fabrican cajones; especialistas que hacen zapatos y modistas expertas en batas de cola. Bares de tapas, tablaos y programas de radio. Shows en vivo con espectáculos que resuenan en la noche porteña y crean un circuito cada vez más grande y endiablao. Entre palmas y taconeos, los compases asincopados del flamenco contagian con un fervoroso hechizo. Después, el lamento o el quejido del cantaor arranca una pena incomprensible para el oído no entrenado, que adivina lo que cuenta la historia de la canción.

La técnica y el alma

El circuito del flamenco porteño es una cadena cuyos eslabones crecen de modo exponencial. En shows, radios, centros de colectividades y teatros se mueve un promedio de 1.500 personas; profesores que dan clase, alrededor de 500; alumnos de baile, unos 15.000; de guitarra, hay que contar unos 25 profesores y cerca de 250 alumnos; de cante, al menos 10 maestros y 50 alumnos. Y en el ruedo de quienes confeccionan zapatos, accesorios y vestidos, la cifra roza las 20.000 personas. Sitios por Internet y publicaciones, una decena. Y dedicados a la gastronomía, unos 2.000 cocineros, expertos en tortillas de papa y otras exquisiteces como el buen jamón crudo o las cazuelas de pescado.

Cada lugar se ganó su espacio: "Avila", el tablao pionero de Miguel Hernández, con jefe de cocina y bailaor Pastor Gómez; "Cantares", un centro con escuela, tablao y buen tapeo: cuadraditos de cerdo marinados con aceite y luego fritos, patatas con aioli, cordero con almendras, paella, albondiguillas marroquíes, pollo y postres típicos como natilla de chocolate o vainilla y el brazo de gitano; el "Rincón Andaluz" y el "Centro Andaluz" de Santos Lugares, con la excelente profesora Ana Simón, así como los Centros "Salamanca" y "Burgalés", donde da clases Marcela Rodríguez, todos apegados a lo típico.

En la zona de Congreso vive un buen número de gitanos que improvisa tablaos nocturnos en bares. En Palermo Hollywood, "Tiempo de Gitanos" ofrece una cena-show con un menú preparado por el chef español Manuel Gómez. Ya sea por pasar una noche distinta, o por experimentar el baile o el cante, cada vez son más los que se enganchan en la ruta del flamenco porteño. Por lo general se empieza siempre meneando las caderas arriba del tablao (rumba), pero enseguida pica la curiosidad y se pasa a una clase. Pero para bailarlo, además de la técnica, hay que poner el alma.

Pasión gitana

La letra fraseada con cortes que no respetan las reglas de la sintaxis prenden bien hondo en el corazón. Mal de amores, la "soleá", la muerte y la vida. Pura pasión gitana sobre el tablao. Puro embrujo entre las mesas donde el público se deja llevar por el "jaleo". Cada uno es distinto del otro y, sin embargo, todos se funden en el mismo entusiasmo.

"Me acerqué al flamenco hace más de diez años como bailaor -dice Juan José Naranjo-, pero enseguida sentí la necesidad de tener un espacio propio -señala su salón de la calle La Rioja- y luego quise una revista -"Flamenco en Argentina"- y un sitio web para divulgar el arte. Es cierto que cuesta, porque practicamos una cultura que no es la nuestra, aunque seamos hijos o nietos de españoles. Pero la demanda es grande, y obliga a trabajar más y más. Para nosotros, los payos (así se llama a los argentinos que abrevan en el género), el desafío es mayor", dice.

Hace casi cinco años que tiene su restaurante, donde dicta clases y organiza peñas para aficionados, generalmente los domingos. Cante, baile y recitado. A veces van coros de colectividades, como el del "Rincón Andaluz". Los sábados a la noche, además, hay un cuadro flamenco, ritual riguroso: es el verdadero tablao. "La gente come mientras el espectáculo está en su apogeo -agrega Naranjo-, y para mí ésa es la esencia del tablao: baile, cante y disfrute de un vino con alguna tapa; aquí, en esta estructura y en estas condiciones, el impacto no es el mismo que en el teatro. En el tablao, hacer flamenco es más difícil; todo está más cerca". Y las gotas de sudor de las bailaoras caen como lluvia durante unas sevillanas, que aunque son danzas folclóricas españolas, se "aflamencan" y hasta tienen una coreografía (Lola Flores las bailó en la película "Sevillanas").

Corazón andaluz

En este género de música y danza, originario de la Andalucía del siglo XVIII, tuvieron un gran protagonismo los gitanos andaluces. A ellos se debe su desarrollo en cante, baile y toque. Incorporaron ritmos africanos y americanos para crear un estilo con diferentes facetas en las que voz, palmas, guitarra y cajón son los instrumentos básicos. "Hay como 60 'palos' de flamenco -explica Naranjo-, y aclara que 'palos' son los ritmos o géneros principales. Cada 'palo' tiene subgéneros, como un árbol genealógico de familias rítmicas; cada ritmo pertenece a una región de Andalucía y es diferente, porque toma su propio 'aire'. Pero todo nace del cante, en el que los 'palos' tienen sutiles diferencias; a veces, un tono distinto del guitarrista cambia todo".

Carlos Soto, un cantaor payo de los buenos, es investigador e historiador de estos temas. Cuenta que algunos "palos" no tenían baile; por ejemplo, las peteneras o las seguiriyas, que son subgéneros como la soleá, el fandango, el tango o el tanguillo, entre otros. Según Naranjo, "el fenómeno del flamenco como se da hoy arranca aproximadamente en 1992, cuando empiezan a llegar distintos maestros de España. Hay un quiebre cuando vuelve La China, argentina que se formó en España con nuevas técnicas de baile. Demostró que había que hablar un nuevo lenguaje flamenco, y había que aprenderlo. Por eso muchos, cuando advirtieron que era mucho más que zapateo, empezaron a estudiar; fue una revolución que entró por el baile. Unos 30 maestros de aquella época se hicieron formadores, y hay un centenar de ex alumnos que ahora dan clase. Pocos -una decena, quizá- tienen la destreza de la bata de cola, y la enseñan. Y pocas, también, son modistas especializadas, como Alicia Añino Gandolfi".

Se dice que con "Soy gitano", la famosa telenovela con Osvaldo Laport -año 2003- hubo un reflujo flamenco y los actores de la tira se pusieron en manos de profesoras como Claudia Bhauthian, La China y Fabiana Pouzo. Emilio y Argentina -emblemática pareja de gitanos del tablao "Avila"- compusieron la canción "Zafiro y Luna" para la telenovela. Y surgió un deseo irrefrenable de estudiar, especialmente entre las mujeres jóvenes. O no tanto.

Para Nilda Cardinal (60), profesora de danzas nativas argentinas, "el flamenco fue un increíble descubrimiento. Empecé tomando clases particulares y hace un par de años que curso en 'Cantares', con el profesor Claudio Arias. Tomo 5 horas semanales y soy una estudiante intermedia. La mayoría de los alumnos, una vez que ingresa, no deja. Tenemos ensayos con cantaor y guitarrista y podemos elegir el 'palo'. Durante el año bailamos en el tablao y a fin de año hacemos una muestra en el Teatro Avenida". María Balmayor, dueña de "Cantares" y actriz, organiza la puesta en escena.

Las palmas marcan una pulsión que es pura energía. Y la música evapora el estrés de esa mente llena de preocupaciones que, al menos por un buen rato, sueña con Joaquín Cortés y escucha a Camarón de la Isla, que canta desde el cielo.

Sissi Ciosescu
Clarin, 29 de Diciembre de 2009

Lujan

Luján, el eje del Oeste

Este partido crece en cantidad de urbanizaciones y nuevos vecinos, mientras los inversores también hacen sus apuestas en centros comerciales y de salud. Los terrenos cotizan desde los 27.000 dólares y las preferencias se dividen entre barrios privados, countries y chacras

La Nacion, 28 de noviembre de 2009

En la ciudad de la fe , como se denomina a Luján, y en las localidades que integran el partido homónimo, crece la esperanza de generar un polo aún mayor que el actual para los emprendimientos habitacionales como barrios cerrados, countries y clubes de chacras. Los 370 años de historia de esta región del Oeste, con la naturaleza viva y floreciente a lo largo del río Luján, y su arte colonial, que contrasta con la modernidad creciente de sus perfiles, le confieren un atractivo especial.

Otro punto a favor que tiene Luján son los fáciles y rápidos accesos, como las rutas nacionales 5 y 7; las provinciales 6, 47 y 192, y el Acceso Oeste, que permiten cubrir los 67 kilómetros que la separan de la ciudad de Buenos Aires en menos de 60 minutos.

Allí, el crecimiento poblacional es notorio; con las últimas urbanizaciones, Luján está próxima a los 100.000 habitantes. Situación que generó cambios notables como señala María Laura Melgar, directora de Castex Propiedades, zona oeste: "Cada vez hay más proyectos de sectores comerciales, de entretenimientos, culturales, educativos, incluida la Universidad, que acompañan el crecimiento y las necesidades de las familias que se afincan, de variada edad, en busca de una mejor calidad de vida y con la alternativa de lotes más amplios a precios accesibles".

En consecuencia, ¿cómo opera el mercado inmobiliario por estos días? "Al promediar el año se notó la influencia de la crisis, porque las operaciones para consumidores finales retrocedieron con respecto a los primeros meses, aunque no desaparecieron totalmente. Lo que se mantiene es el inversor con compras a precios que constituyen una oportunidad en zonas de mucha rotación. Las expectativas son óptimas, con la reactivación propia de la estación y los lanzamientos de desarrollos más estudiados para lograr una venta adecuada", responde Haydée Burgueño, de Burgueño & Asociados.

En ese juego de oferta y demanda se puede optar, entre otros, por emprendimientos ya consolidados como Club Campos de Golf Las Praderas de Luján, a la altura del km 6,5 de la ruta 192, en Open Door. El proyecto, que cuenta con 270 hectáreas y grandes extensiones verdes (ya que está urbanizado sólo el 30% de la superficie total), se distingue por el área deportiva; por ejemplo se destacan tres canchas de golf, una de ellas de 27 hoyos, y la cancha de polo.

El lugar, que es habitado por 160 familias permanentemente, también cuenta con clubhouse con vistas al golf; los dormy-house para delegaciones deportivas, y dos restaurantes. "Allí los lotes promedian los 900 m2 y se ofrecen a partir de 70 dólares el m2, mientras que las casas se comercializan a partir de 180.000 dólares", explica Hugo López, de la comercializadora Monina López Propiedades.

El barrio cerrado Arroyo Dulce (en el km 1,5 de la ruta 47, a 20 cuadras del centro comercial de Luján) está emplazado en un campo de 50 hectáreas, atravesado por arroyos y con mucha forestación.

El desarrollo cuenta con un clubhouse estilo campo, pileta y vista al lago, dos canchas de tenis y una de fútbol. La superficie promedio de los lotes es de 900 m2 y su costo, desde 27.000 dólares, y las casas, de 120 m2, desde 120.000 dólares, con financiación sin interés hasta en 24 meses. Las expensas rondan los 450 pesos y lo comercializa Mateo Propiedades.

Sobre el km 60 de la Autopista del Oeste, en un campo quebrado, surcado por cursos de agua y con muy buenas vistas, se erige el club de campo Los Puentes, que cuenta con más de 70 casas en 70 hectáreas. "La topografía del terreno y su orientación hacen que las puestas del sol allí sean únicas", refiere María Laura Melgar, de la comercializadora Castex Propiedades. Presenta un clubtown con restaurante, cafetería y drugstore; además, cuenta con canchas de tenis, fútbol y dos piletas de natación con solárium. Los lotes varían entre 1200 y 2000 m2, y se comercializan desde 40.000 dólares, con financiación; el precio de las casas se calcula desde 200.000 dólares.

Pequeños y con todo el confort
Entre los denominados barrios boutique se encuentra Lomas de San Francisco, en la ruta 192, km 7, y a 700 metros de la ruta 6, Open Door. Ya se comercializó más de la mitad del emprendimiento y se lanzó a la venta la segunda etapa. También hay housing con casas desde 120.000 dólares. La infraestructura está terminada y el clubhouse, en funcionamiento, con pileta, SUM, parque de 4000 m2 y restaurante de campo, más dos canchas de tenis.

Se destaca la añosa forestación en sus 19 hectáreas con amplios lotes de 1500 m2. "Es un lugar muy elegido para disfrutar del fin de semana, por su tranquilidad y paisaje inigualables, en una zona con aproximadamente 100 canchas de polo, donde se practica este deporte al más alto nivel", explica Burgueño.

Los lotes parten de 35.000 dólares al contado y financiados a 36 meses en cuotas desde 1200 dólares, con entrega inmediata. Otro de los boutique es el barrio Luján del Sol, ya terminado, a 200 metros de la Autopista del Oeste, altura km 65, y sobre la ruta 5, donde nace un camino pavimentado e iluminado hasta su ingreso.

El barrio cuenta con 12 hectáreas, de las cuales casi el 70% corresponde a espacios verdes de uso común. El predio del clubhouse tiene 5000 m2, con vista a un arroyo que cruza el emprendimiento, y con piletas para adultos y niños, dos canchas de tenis y una de fútbol. Posee además una senda aeróbica y bicisenda, puente vehicular y puente peatonal sobre el arroyo que lo circunda. Los lotes son de 600 m2; su precio, desde 25.000 dólares, con financiación de hasta 48 meses, y las casas desde 150.000 dólares, con escritura inmediata. La comercialización está a cargo de Mateo Propiedades.

Santa María de Luján se destaca por ser un club de campo chico, de 20 hectáreas, en el cruce de la ruta 6 y la Autopista del Oeste, pero con 68 lotes amplios, desde 2000 m2, con arboleda centenaria e instalaciones de lujo. Con 12 casas construidas y otras en construcción, los valores se calculan desde 195.000 dólares, financiados en 24 meses sin interés.

Hugo Oscar Varela, gerente de la empresa desarrolladora Dulen SA, afirma: "A la hora de diseñarlo, se apuntó a un segmento muy específico, un público que privilegia la tranquilidad, por eso se torna exclusivo". Los dos últimos lotes de 2000 m2 se venden a 60.000 dólares, con financiación directa del desarrollador, en dólares, a convenir, con la comercialización de Mateo Propiedades. Cuenta con clubhouse, restaurante, administración y vestuarios; piscinas y solárium para adultos y niños, y dos canchas de tenis.

La última firma comercializadora también se encarga del primer megaemprendimiento de chacras Comarcas de Luján, que se encuadra dentro de los desarrollos en consolidación. Emplazado en las tierras de una de las estancias más tradicionales de la provincia de Buenos Aires, en el km 60 de la Autopista del Oeste, en Luján. Incluye seis barrios. Santa Matilde, con 102 hectáreas, cuyos últimos lotes de una ha se ofrecen desde 85.000 dólares y cuenta con caballerizas y un recorrido hípico. Santa Irene, de 76 has, presenta minichacras de 2000 m2 desde 42.000 dólares con financiación y sus propietarios podrán utilizar los servicios comunes de Comarcas: colegio bilingüe, autoservicio, restaurante de campo y hotelería, que estarán en ubicaciones externas, además de los sectores deportivos propios.

A fines de 2008 se presentaron los nuevos barrios Santa Inés, San Carlos, San Roque y La Elina, y se inauguró el sendero que los une. El último cuenta con 95 hectáreas y aportará megacanchas de polo, frondosa arboleda y un arroyo natural. Santa Inés y San Carlos, que se dividen por un arroyo, tienen 158 has y ofrecerán deportes náuticos sin motor sobre un lago de 6 has. Finalmente, San Roque cuenta con 102 has, dos lagos y una cancha de polo. En los cuatro casos, la configuración de lotes es de minichacras de 2000 m2 y los valores parten en los 25.000 dólares, en preventa. Recientemente se inauguró el clubhouse de 700 m2 con restaurante, SUM, piscina y un museo campestre.

En Carlos Keen
Relanzado en septiembre de 2007.El Espinillo Golf Club de Campo se ubica en Carlos Keen, a 5 minutos del Acceso Oeste, a la altura del km 72, con 272 lotes de 2000 m2 de los que el 60% tiene sus fondos con visuales hacia el golf. Se destacan la cancha de golf de 9 hoyos, el clubhouse de golf y otro principal, y la piscina.

En promoción se ofrecen los últimos 39 lotes de 2000 m2 promedio que se comercializan entre 25.000 y 39.000 dólares, abonándose hasta en 12 cuotas sin interés al precio de contado, con entrega inmediata. Comercializa Chacras del Oeste SA.

Por último, La Concepción es otro gran emprendimiento en el Acceso Oeste, km 67,5, y a 400 metros de la bajada Beschedt, en Luján, que comprende dos barrios en 130 has, con 48 destinadas a espacios verdes y 10 reservadas para el futuro centro comercial Village Luján, con seis salas de cine y un supercenter Walt-Mart, de 8800 m2, que demanda una inversión de 37 millones de dólares. La Concepción I está consolidado luego de 10 años y La Concepción II lleva dos de comercialización a cargo de Burgueño & Asociados.

Con una senda aeróbica sobre el río Luján, ambos barrios compartirán entre sí los sectores social y deportivo. En La Concepción II se ofrecen en preventa lotes de 1000 m2 desde 48.150 dólares, con financiación propia a 24 meses y descuento del 10%. Es venta directa y con posesión inmediata. Aquí se presenta el plan Casas que Crecen, con tres modelos de viviendas, una nueva inversión para microinversores y familias jóvenes. Se trata de modelos de casas desde 93 m2 sobre un lote de 1000 m2 o más, con una inversión mínima de 10.000 dólares y obteniendo en el plazo de 6 meses una rentabilidad no menor al 20%. "Es una opción para aquellos que buscan invertir con montos acotados, a una tasa atractiva y para acceder a la casa propia", explica Haydée Burgueño.

Juan Manuel Raimundo

Colectividad Judia

Las perfumerías de mi infancia

Los almacenes de la colectividad judía en el Once se evocan en este artículo como sitios de aromas exquisitos, donde la comida se convierte en señal de identidad.

No sé que edad tendrán ustedes, pero cuando yo era chico, allá por los años 40 y entre judíos alguien decía "Nemirowsky, Brusilowsky, Szmedra", se comprendía instantáneamente que se estaba hablando de la esquina de Pasteur y Corrientes, o que uno iba ir a Junín entre Lavalle y Corrientes, o que regresaba desde Uriburu entre Lavalle y Tucumán, direcciones donde funcionaban las Tres Grandes y Famosas Perfumerías Idishes.

Si alguien les dice que no lo eran, sino simples almacenes para la colectividad judía, no le crean.Almacenes podían parecer si se los veía desde afuera. ¡Porque lo que era cuando uno entraba! Los primeros aromas, dependiendo de si se ingresaba a Nemirowsky, a Brusilowsky, o a Szmedra, eran –en ese orden– el de los úlikes y schmaltz herings y el de los pepinos agridulces. Inmediatamente seguían el del kimmel broit Goldstein, el de la lisa ahumada y el del pastrom caliente.

En esas perfumerías tambien se olía maravillosamente a chucrut guardado en barriles de madera, a smétene fresca, a jugoso salchichón de pato (nunca supe por qué se llamaba de pato, ya que, por supuesto, descarto que se elaborara con pato. Quizás aludía a la condición del cliente), a las terroríficas cantidades de ajo de los wurschtn, a miel y a léicaj, y hasta uno creía percibir lejanísimos aromas encerrados en frascos de legítimo caviar ruso, o en latitas de sprätn ahumadas del Báltico.

¿Y los perfumeros, o sea, los dueños? Primero, Nemirowsky, o sea el señor Pasteurycorrientes. Nemirowsky-Pasteurycorrientes era como el Valenti de aquella época: la gente hacía horas de cola para comprarle exquisiteces. Ver trabajar a Nemirowsky era tan fascinante como ver trabajar a un encantador de serpientes. Cuando mi bobe le pedía un arenque, él, con un delantal lleno de manchas y las mangas de la camisa abotonadas alrededor de la muñeca, metía la mano, el brazo y por supuesto, la manga de la camisa en las profundidades de la salmuera espesa, pescaba un arenque y se lo mostraba esperando su aprobación. Supongo que no hace falta comentar que el aroma que despedía el famoso perfumero no era precisamente parisino. Nemirowsky siempre tenía dos barriles de arenques. Uno con arenques comunes de un peso. El otro, con gordos, grasosos y sublimes úlikes de dos pesos. Súbitamente, un sábado por la mañana y sin que nadie hubiera anunciado nada, apareció un tercer barril con una pizarrita negra en la que había escrita una frase irresistible: "Arenques muy especiales, $3 c/u. Sólo dos por persona." ¡¿¡Tres pesos por un solo arenque!?! Mi bobe Esther y yo llegamos en pleno caos. Los clientes patinaban entre charcos de salmuera, batallaban por llevarse sus dos arenques reglamentarios y ostentando una mueca glotona en sus caras huían apretándolos contra sus pechos para devorarlos en la soledad de sus casas. Mi abuela, al ver esto, le dice a monsieur le perfumiste:

–Deme un arenque de tres pesos para probar, señor Nemirowsky. Y el tipo, que sabía muy bien quién era quién en ese universo llamado el Once, va y le contesta:
–Esos arenques son para negocio puro, no para usted, frau Schussheim.
–¿No para mí? ¿Y se puede saber por qué?
–Porque esos arenques son para negocio puro, repite el vendedor de arenques.
–¿Y qué quiere decir negocio puro?
Nemirowsky mira nervioso hacia todos lados, baja la voz y confiesa:
–Porque en ese barril pongo los arenques que se están por pudrir en los otros barriles, frau Schussheim. ¿Entiende qué quiere decir negocio puro?
Después estaba Brusilowsky. Brusilowsky era el lugar más caro y el más fino. Un gran mostrador de madera en forma de U cercaba a Brusilowsky, a Víctor –su empleado de confianza– , a la señora Brusilowsky y a tres enormes estanterías, repletas de latas, frascos, bolsas, paquetes, pomos y paquetitos. Allí se podían comprar arenques y pan Goldstein como en lo de Nemirowsky, pero también y muy especialmente, especias y productos de todo el mundo. Había jalvá griego, vodka polaca, bacalao noruego, slivovitz checa, guindado uruguayo, anchoas portuguesas, sardinas dinamarquesas, y hasta íguerkes y matze bien criollos. Pero el producto más exótico que había en lo de Brusilowsky no era comestible, sino morocho. Víctor.

Víctor tenía la piel cetrina y el pelo negro engominado y peinado hacia atrás, lo que le daba aspecto de ¿rumano? ¿húngaro? ¿turco, efsher?, pero aspecto sufrido, como de hombre con un pasado tormentoso. Y claro, nadie se animaba a preguntarle por su origen. Farfullaba muy rápido en idish finef un dratzig, ain un zvonzig, zibn un fiftzig... –Son dieciocho sesenta. Por favor, pague en la caja.
Mucho después de haberlo conocido y con el típico desprejuicio adolescente, después de la acostumbrada suma en idish, le pregunté de golpe:
–Disculpe, Víctor, ¿en que parte del mundo nació? Me miró sorprendido y me contestó con la misma naturalidad con la que farfullaba el idish que le venía escuchando al viejo Bruselowsky desde hacía no sé cuántos años:
–¿Ió? Pues en Lules, en Tucumán...
Y finalmente, Szmedra.

Para mí, Szmedra equivalía a domingo. Los domingos de invierno íbamos a lo de los gringos, que eran mis falsos tíos Max y Guitcha, Oleg y Ianka y Múndek. Amigos de papá desde la infancia y sobrevivientes del ghetto, vivían en la esquina de Terrero y Galicia, y en el comedor-patio cerrado-living-cocina de esa casita, los domingos por la tarde se hacía té-cena.

A las cinco en punto de la tarde de los domingos, en vez de llorar por Ignacio Sánchez Mejía, mi padre y yo entrábamos en el ruedo de Szmedra. A la izquierda, tres mesitas de hierro fundido con tapas de mármol blanco. A la derecha, un largo mostrador también de mármol blanco. Mientras la clientela bramaba de impaciencia, la señora Szmedra anunciaba la salida a plaza del leberwurscht caliente. En ese momento, hacía su entrada el mismísimo Szmedra, con una olla del tamaño de una vaca y empezaba a sacar de adentro unos leberwurschtn largos, y humeantes; cortaba sin vacilar uno al medio con un corte que hacía que el leber se rindiera instantáneamente y me ofrecía una rodaja, con el gesto con el que el torero brinda con su montera.

Ese leberwurscht caliente era una de las delicias más grandes del mundo. Ni las salchichas debrecziner, ahumadas y picantes, ni las fetas del pastrom jugoso y recién horneado que mi papá también compraba se le podían comparar.

Esas heladas tardes en lo de los gringos, con un samovar de bronce lleno de agua hirviendo en el centro de la mesa y la esencia del té en su pavita arriba, y rodeando al samovar, platos y platos de esos maravillosos fiambres; paneras llenas de rodajas de kimmel broit fresco y tibio y de aquellos plétzalaj con semillitas de amapola; fuentes con pepinos agridulces, rabanitos en rodajas con queso blanco y crema, pescado ahumado, sprätn y arenques con cebolla; torta de queso, dulces caseros y léicaj recién sacado del horno; esos domingos, digo, representaban para los mayores el ritual de los viejos amigos del shtetl, el kumzits ancestral.

Pero para mí, eran el momento en que se sacrificaban y santificaban las promesas cumplidas de los Tres Grandes y Famosos Perfumistas Idishes del Once.


Jorge Schussheim
Revista Ñ, 08 de Diciembre de 2009

Teatro Bristol

En Martínez, el fuego terminó con el clásico teatro Bristol

El incendio, supuestamente originado en el sistema eléctrico, lo destruyó

La Nacion, 8 de diciembre de 2009

Sólo quedaron los fierros derretidos y los esqueletos de las 1600 butacas quemadas. En las paredes, impregnado, el hollín. Algunas puertas internas de vidrio en el piso, hechas esquirlas. Ayer, en tres horas, un incendio destruyó el clásico teatro Bristol, situado en la Avenida del Libertador 1861, en Martínez.

Las llamas se iniciaron pasadas las 13. En cuestión de minutos, se convirtió en un fuerte incendio que destrozó todo el techo, junto con las instalaciones. Fueron los vecinos de los negocios cercanos y personal de la Defensa Civil que se encontraba casualmente por la zona los que avisaron rápidamente a los bomberos. Ocho camiones cisterna, con una capacidad de 1800 metros cúbicos, intentaron en vano apagar las llamas, según confirmó Alejandro Marchetti, comandante jefe de bomberos, que coordinó la difícil tarea de detener el voraz incendio. En el operativo se cortó la avenida y se evacuó a los vecinos afectados por las llamas.

Marchetti declaró que se desconocen las causas del siniestro y que el hecho es investigado. Sin embargo, Fernando Godoy, jefe de Defensa Civil de Martínez, maneja una hipótesis: "Al parecer, un trabajador detectó el principio de incendio en el sistema eléctrico; abrió las puertas y el viento avivó el fuego". Sólo a las 16.30 pudo ser dominado. Pero las pérdidas materiales eran totales. Cristina Bentivogli, dueña del teatro (cuyo padre, Ido Bentivogli, fue el creador del teatro, que primero fue cine), no podía creerlo. "¿Cómo es que se puede incendiar el teatro? ¡¿Cómo?!", repetía.

Con lágrimas en los ojos, muchos vecinos consternados se acercaron a contemplar lo ocurrido. El Bristol había abierto sus puertas en 1933 como cine, pero desde 1947 funcionaba como teatro. Su extinguido escenario recibió a grandes artistas nacionales e internacionales.

Arte Publico

Arte público, la última tendencia

Alicia De Arteaga

Tardó en llegar, pero la tendencia, moneda corriente en el mundo, se instaló en Buenos Aires y gana espacios con el telón de fondo de las fiestas de fin de año. A pesar de que no suena el cuerno de la abundancia, la ciudad se viste en estos días con las propuestas de artistas argentinos contemporáneos, destinadas a enriquecer el patrimonio urbano y arquitectónico.

Esta modalidad, en realidad, recupera una tradición que en la Argentina de comienzos del siglo XX dejó ejemplos notables como la escultura de El pensador , de Rodin, maltratada en la intemperie del umbral de la Plaza del Congreso, y la fuente de Lola Mora, destinada, quizá por la provocación feminista de la artista tucumana, a la Costanera Sur, un emplazamiento periférico que el auge de Puerto Madero ha convertido en central.

A pocas cuadras de allí, en el imponente atrio del edificio Los Molinos, reciclado por Alan Faena, se exhiben dos gigantescos murales de Pablo Siquier, cuyo trazo inconfundible acompaña el trajín cotidiano de la estación 9 de Julio por encargo de Metrovías. Debe decirse, para hacer honor a la verdad, que fue el consorcio de una torre privada firmada por el uruguayo Rafael Viñoly, el pionero en seleccionar una gran obra de Siquier para el lobby de doble altura del edificio. En materia de esculturas, el gobierno de la ciudad les dio cauce a las nuevas expresiones con la celebrada exhibición de las obras de Bastón Díaz emplazadas en la plaza Rubén Darío, a metros del MNBA.

Las Fiestas han acelerado proyectos de arte público, como el jardín navideño que la ciudad de Buenos Aires le encargó al chaqueño Milo Lockett, emplazado en la Plaza de la Flor sobre Figueroa Alcorta. Hoy será inaugurada la instalación de mundos plateados, creada por el orfebre Julio Pérez Sáenz para el Palacio Duhau, sobre la avenida Alvear. Si la ley de mecenazgo y los proyectos aprobados encuentran el cauce esperado es probable que el arte público ocupe, como sucede en Berlín, un espacio privilegiado en la agenda de los mecenas del siglo XXI.

La Nacion, 08 de Diciembre de 2009

Cumbre sobre Clima

La cumbre climática y un desafío colosal

Más de 100 líderes mundiales buscarán un acuerdo que permita una respuesta colectiva, masiva y rápida al calentamiento global

PARIS.- Por primera vez en su historia, la humanidad intentará llegar a un acuerdo para impedir que el termómetro desborde el umbral crítico de temperaturas y genere reacciones en cadena capaces de provocar una tragedia planetaria.

Más de 100 jefes de Estado o de gobierno de todo el mundo asistirán a la llamada "cumbre climática", que se iniciará mañana y culminará el 18 del actual en Copenhague.

Los 192 países miembros de la ONU que participan en la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cnucc) enfrentan un desafío sin precedente: evitar que el aumento de temperatura media terrestre supere 2°C en relación con 1850, cuando la Revolución Industrial abrió una era de emisiones tóxicas descontroladas.

Más allá de ese umbral, las consecuencias humanas y económicas podrían ser catastróficas, según advirtieron los científicos del Grupo de Expertos Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (GIEC), órgano considerado la máxima autoridad en la materia.

Para evitar ese drama, es necesario que los Estados consigan disminuir en un 50% las emisiones mundiales de gases del efecto invernadero (GEI) antes de 2050. Esto implica un cambio radical del modo de vida occidental. Llegar a esas cifras -y sobre todo financiarlas- parece imposible en las circunstancias actuales. Pero, en su defecto, mejor valdrá un mal acuerdo que ninguno. Los GEI, principalmente emitidos por las actividades humanas -combustión de energía fósil, deforestación, agricultura, etc.-, son los responsables del cambio climático, según los expertos. En otras palabras, el calentamiento del planeta podría considerarse como una de las formas perversas del crecimiento económico.

La cumbre recibió en las últimas horas una señal alentadora: el presidente norteamericano, Barack Obama, decidió retrasar una semana su viaje a Copenhague. Coincidirá con el resto de los líderes el último día, cuando se tomen las decisiones clave, y en la ceremonia de clausura.

Sin embargo, los escenarios para el futuro no son demasiado optimistas. "Las cifras más probables de aumento global de la temperatura se sitúan entre 1,8°C y más de 4°C de aquí a 2100", señala el GIEC. Afortunadamente, los investigadores consiguieron hacerse oír. En Copenhague, el planeta intentará acordar una estrategia global de reducción de GEI. La conferencia tiene dimensiones gigantescas, proporcionales a sus desafíos.

El esperado acuerdo final deberá responder a tres imperativos: la acción deberá ser colectiva, masiva y rápida. Mientras más lenta sea la acción, más difícil y costoso será eliminar esos gases. "A partir de 2010, cada año de atraso en la puesta en práctica de una política energética que permita contener el calentamiento del planeta necesitará 500.000 millones de dólares de inversión", estimó Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Esto significa un extraordinario desafío político para la comunidad de naciones, pues la concertación deberá obligatoriamente superar los antagonismos de países con intereses divergentes. La conferencia de Copenhague representa, sin embargo, nuevas esperanzas. Por primera vez desde que los científicos lanzaron la señal de alarma, Estados Unidos parece determinado a llegar a un acuerdo internacional a fin de decarbonize (alude al dióxido de carbono) su economía. Junto con China, Estados Unidos es el mayor emisor mundial de GEI. Cada uno emite 6000 toneladas de dióxido de carbono por año y ambos son responsables del 40% de las emisiones globales.

Más ambicioso
La segunda esperanza es que el proyecto de acuerdo de Copenhague es, a priori, mucho más ambicioso que el de Kyoto, al cual debe reemplazar en 2012. Este último preconizaba una reducción de GEI del 5% entre 2008 y 2012 para 37 países industrializados, a excepción de Estados Unidos. También dividía el mundo en dos bloques: países pobres y ricos. Sólo las naciones opulentas eran consideradas históricamente responsables de la emisión de GEI.

La idea innovadora de Copenhague es crear una categoría intermedia de países que incluya a los "grandes emergentes" -como la India o Brasil- e incitarlos a asumir compromisos de reducción. En otras palabras, a repartir el peso con más equidad. Pero ¿cómo estimular a los países emergentes? Sobre todo, mostrando el ejemplo. Para limitar el aumento de temperaturas a 2°C, los Estados industrializados aceptaron reducir sus emisiones en un 80% antes de 2050. Este compromiso exige una dieta rápida a fin de emitir entre -25 y -40% de GEI (en relación con 1990) a partir de 2020.

Pero sólo la Unión Europea (UE), Noruega y Japón defienden hoy la idea de esos compromisos cifrados y obligatorios. Otros, como EE.UU. o Australia, privilegian planes de esfuerzo nacional menos ambiciosos. Los países petroleros y gasíferos, como Rusia, frenan la negociación y reclaman un estatus "aparte". Resultado: las reducciones necesarias parecen lejanas. Hasta hoy, el total de los compromisos de disminución asumidos por los países desarrollados apenas oscilan entre el -9 y el -13 por ciento.

El segundo gran obstáculo de Copenhague será el dinero. Los países emergentes y en desarrollo exigen que los ricos paguen por su desarrollo "limpio". Esto incluye una transferencia de tecnología que permita limitar el calentamiento global y adaptarse a las nuevas reglas (economía de agua, rendimiento agrícola, lucha contra la desertificación).

¿A cuánto ascenderá la factura? ¿Quién pagará? Una cosa es segura: la financiación actual no basta. Según la ONU, se necesitarían 240.000 millones de dólares anuales suplementarios de ahora a 2030. Esto es el equivalente del 42% del PBI de un país como la Argentina. China menciona 400.000 millones. La cifra que sugiere la UE, 150.000 millones de dólares, parece la más ajustada.

Con metas que parecen irrealizables, los líderes mundiales buscarán llegar a un acuerdo. Aunque no sea el mejor, será el comienzo. Después, la responsabilidad quedará en manos de los gobernantes, que deberán esforzarse en modernizar y hacer aplicar políticas verdes más eficaces. Esto requiere, como nunca antes, liderazgo político y convicción popular. Esta vez, el mundo está en manos de todos.


Luisa Corradini
La Nacion, 11 de Diciembre de 2009

Holocausto

Huellas del Holocausto

Gustavo Nielsen y Sebastián Marsiglia ganaron el concurso para el Monumento Nacional del Holocausto Judío. El monumento se implantará a diez metros del Libertador, en el terraplén del Paseo de la Infanta en el Rosedal. El concurso fue realizado por la organización Museo de la Shoáh, la Embajada de Israel, la de Alemania y la Secretaría de Cultura de la Nación.

Los ganadores elaboraron su propuesta en base a un desarrollo de ideas que rodean los conceptos básicos que motivan el concurso, comenzando por la de la memoria como una actividad vital que da identidad al pasado y define el presente. En el texto adjunto a la propuesta, realizada principalmente con dibujos y maqueta, remarcan el concepto de memoria como un acto selectivo: un complejo sistema dialéctico entre el olvido y el recuerdo. Las memorias personales y las memorias sociales que están siempre sujetas a construcción, a negaciones, a represión. Son borrosas e imperfectas, no permanentes. En las sociedades modernas, la memoria colectiva se negocia en los valores, las creencias, los rituales e instituciones del cuerpo social.

Por otro lado, recalcan que los museos y monumentos de la Shoáh mantienen siempre una especie de contradicción de tamaños entre el espacio representativo, metafórico, generalmente enorme, y los objetos a exhibir, casi siempre de pequeño formato. Peter Eisemann denuncia la falta de diálogo entre ambas proporciones en el discurso escrito para su memorial urbano en Berlín. La ampliación del Museo Judío de Libedskin es genial, pero no resuelve el conflicto: tiene gigantescos vacíos irregulares que relatan plásticamente y con suma efectividad la angustia de la existencia y el tema de la muerte, pero cuando esos espacios son ocupados por objetos domésticos rescatados de los campos de concentración, el arquitecto se ve obligado a recurrir a vitrinas de lo más ortodoxas.

El proyecto opera mediante un sistema de piedras que llevan impresa la huella de objetos cotidianos: paraguas, libretas, vajilla, ropa, etc. Estas impresiones se realizan por vaciados de hormigón directamente sobre esos objetos. La operación estropea, destruye al objeto. La huella rescata el perfil icónico como metáfora del elemento que desapareció en la impresión.

Una huella es una señal que deja el hombre en su paso por el mundo, un rastro, el vestigio de una civilización. El negativo de esos objetos cotidianos sobre la piedra conforma una especie de fósil urbano de alta sugerencia. Son una colección que delata la vida humana a través de los objetos, pero dejándolos a un lado.

Las piedras estarán apiladas conformando un muro. Son 115 paralelepípedos de hormigón armado de un metro de frente por alturas y anchos variables. Las alturas fluctúan entre los sesenta centímetros y el metro cuarenta. Los anchos son tres: treinta, sesenta y noventa centímetros. Los colores también varían sutilmente: el hormigón estará, en algunos casos, pigmentado.

Nielsen y Marsiglia resaltan por último que “aprendiendo de Jochen Gerz hemos intentado hacer un monumento que recuerde el olvido”.

Matías Gigli
Pagina 12, 05 de Diciembre de 2009

Museo de Arte

El jardín de la escultura

Durante todo el verano, la llegada al Museo de Arte Tigre será una experiencia diferente. Obras de gran tamaño de siete creadores argentinos transformaron el jardín del museo, junto al río Luján, en un espacio que irradia una extraña energía.


Rascar, pulir, golpear. Romper, poner, sacar. Volcar. Verter. Hacer escultura puede ser una lucha cuerpo a cuerpo o un acto amoroso. De esos táctiles, casi ciegos. También podría ser una combinación de amor-odio, como cuando se escucha la campana y en el ring de una relación crítica ocurre un boxing-love (psicológico, claro está). Pero acá no se trata de triunfar ni de dañar. Acá no existe un vencedor sino una convivencia: la de los artistas con los materiales. Porque los escultores, cuando trabajan, tienen que lidiar con ellos, negociar.

Si nos remitimos a la obra, el punto clave es la creación del espacio a través de un objeto. Con las manos, con la mente y, sobre todo, con la fuerza. Este es un detalle que no hay que dejar pasar porque vamos a hablar de esculturas necesariamente de gran escala, que se exhiben en espacios públicos. De trabajos colectivos que requieren de un gran esfuerzo. De máquinas que ayudan al artista, de obras de varias toneladas. Son trabajos donde el escultor crea y dirige, y un grupo de técnicos y asistentes lo ayudan.

Vamos a hablar de las esculturas que se exhiben a orillas del Río Luján, en los jardines del Museo de Arte Tigre, el MAT. Jardín de esculturas se llama la muestra donde exhiben sus obras los artistas Cristina Piceda, Ana Lizaso, Hernán Dompé, Bastón Díaz, Raúl Farco y Edgardo Madanes (quien en este caso juega de local, el Delta es su barrio). En medio de unos verdes de esplendor, los árboles del jardín compiten con las esculturas; y es un verdadero placer dar un paseo en el calor de diciembre, a la vera del río, entre estas extrañas obras.

Porque son raras las formas que toman los cuerpos, curioso el modo en que el mármol negro de Bélgica se incrusta en la madera africana de esos tótems de Cristina Piceda. La exquisitez de los materiales que elige la artista para crear sus trabajos –atención a una de sus esculturas totémicas, veteada de amarillo, hecha en piedra travertina iraní– remite a su formación como escultora, realizada en París, donde estudió tallado en piedra, y en Carrara, meca de los amantes del oficio. Cercanas a estas obras, como recelándolas, están los metales gruesos, pesados, del escultor Bastón Díaz que –tanto por el material elegido como por su escala y formas– remiten a una imaginería portuaria.

Bajo una arcada del museo, se emplazó una bola de mimbre y cuero de Edgardo Madanes. Tejida, suspendida en el aire, la obra es leve y se bambolea, movida por el viento, a metros del río. Se planta desde una técnica típica de la zona, y con un material característico y accesible del Tigre, como el mimbre. "Un camino, intento para atrapar el viento" y "Red de persuasión", entre otras obras del artista (no exhibidas actualmente en el MAT), indican redes, vínculos que se entretejen por medio del mimbre; y una profunda relación con los materiales próximos de su entorno. El trabajo de Madanes es más aire que cuerpo, casi intangible, puro pensamiento. A esta altura del recorrido de la exhibición, podríamos llegar a considerar que las esculturas que se exhiben son un rosario de descubrimientos, formas sucesivas del pensamiento espacial que no son realidades en sí mismas sino que son nuestra experiencia con ellas, donde ellas se ofrecen, abiertas, receptivas.

"Tierra de árboles caídos I y II" y "Shelter" (abrigo, refugio) son las obras del maestro correntino Raúl Farco, de hierro y acero inoxidable pacientemente trabajados. Las obras, hombrecitos de metal alzados en lo alto de una columna u obelisco, hay que observarlas desde lejos, desde una distancia mediana y también desde muy cerca. De esta manera, no se perderá los detalles micro ni macro ni las texturas del metal, que Farco trabaja amorosamente.

Farco es internacionalmente reconocido por haber desarrollado técnicas para la fundición en bronce y técnicas en piedra, fruto de su larga estadía en México, a fines de los 90, "Confiá en tu cuerpo, que por algo lo tenés", le dice un profesor de yoga a uno de sus alumnos, al costado del río, y la frase parece un comentario acertado para acompañar en el resto de nuestro recorrido. La escultura fue siempre una de las disciplinas artísticas más físicas, más orgánicas, una experiencia cuerpo a cuerpo.

Trabajadas en una técnica sofisticada, industrial, de terminación perfecta y bien austera, las obras de Ana Lizaso –"La flor", "III al centro (azul)" y "III al centro (rojo)"– son chapas de hierro impecablemente pintadas con pintura nitrosintética. La única que no está recubierta por un barniz mate refleja el paisaje y el sol. Todas juegan con las estructuras planas y las líneas de tensión que conforman los hierros, simulando formas modulares. Al proyectarse, parecen papeles plegados o bichos, arácnidos.

La caminata por los jardines del MAT termina con las obras de un artista de larga trayectoria, Hernán Dompé: "El Luna" y "La Rayo". Hechas en hierro patinado, las obras se complementan, están ubicadas cerca la una de la otra y tienen ese no sé qué de un juego de niños, de algo muy lúdico, divertido. Dompé también resalta en estas obras uno de sus puntos de atención permanente: la naturaleza. "Ella nos da muchas pistas", dijo el artista alguna vez. Sus esculturas incorporan formas de rayos, paisajes y tormentas.

El conjunto de las obras exhibidas en el MAT es diverso, ecléctico. Sin embargo, su denominador común es que todas dialogan con un paisaje natural, casi salvaje. Ubicadas en la naturaleza, con tierra y verde alrededor, el conjunto de obras tiene la potencia de un centro energético. Las esculturas irradian fuerza, extrañeza, energía y movimiento. El sonido del agua acompaña.

La exposición del MAT nos lleva a imaginarnos por un momento que estamos caminando por un antiguo centro ceremonial. Tan grande es el poder de la escultura, del espacio.

Mercedes Pérez Bergliaffa
Revista Ñ, 07 de Diciembre de 2009

Preservacion

Para educar al turista

Un especialista en robo de bienes culturales sitúa al Perú en la ruta de los depredadores de tesoros de la humanidad. Propone el desarrollo de un turismo cultural más ético.

El Perú es uno de los países con mayores atractivos para el turismo cultural. Cientos de circuitos recorren lugares prehispánicos y de la época virreinal, acompañada de museos especializados. Cusco, Machu Picchu, y también la capital del Perú, Lima –la ciudad donde no llueve–, se han ido preparando para fomentar el turismo, pero también para el cuidado de los bienes culturales y ambientales del país. Es que el Perú es uno de los países más atacado por el robo y tráfico ilícito de bienes culturales.

De visita en Buenos Aires, en el marco de la Feria Internacional de Turismo, que se realizó en la Rural, el museólogo peruano Luis Repetto habló sobre Lima como destino turístico para mostrar las bondades de una ciudad que tiene un acervo cultural muy grande.

Repetto dialogó sobre la problemática del turismo y los bienes culturales y sobre el tráfico ilícito de objetos arqueológicos.

-Muchas veces el turismo y el cuidado de bienes culturales o del medio ambiente entra en conflicto. ¿Cómo trabaja el Perú en este sentido?

-Existe un matrimonio que hace 20 años era impensado y que hoy es una realidad indisoluble, que es el tema de turismo y patrimonio cultural. El turismo es una industria interdependiente basada principalmente en los servicios, pero que recurre esencialmente al paisaje o al patrimonio cultural material y también a las culturas vivas. Entonces la búsqueda es un punto medio, que se encuentra en lo que hoy se denomina turismo ético, turismo sostenible. El Perú es un país multidiverso, que tiene 50% de su territorio de amazonía, reservas protegidas por el Estado, y que mucha gente quisiera conocer. Para ello, necesitamos seguir desarrollando un turismo sostenible, que no maltrate el medio ambiente ni que tampoco se incursione en la intimidad de las comunidades nativas.

-¿Qué relación tiene la industria turística con las comunidades originarias de su país?

-La mayoría de las comunidades originarias del Perú están adscriptas y vinculadas al tema turismo. Les interesa porque esta actividad promueve el desarrollo de distintos campos como el de la artesanía, la gastronomía, la movilidad, los guías, todo. El turismo es una industria bienvenida en todo el Perú y muchas comunidades del interior han asumido el reto de promover el turismo. Sobre todo y curiosamente más en la amazonía, que en otras zonas.

-¿Cómo se logra el turismo ético del que usted habla?

-Hay varias formas. Hay una carta internacional de turismo, hay un decálogo del turismo, y la política que practica el Perú es sostenible. Tenemos capacidad de de carga estudiada, para ciertos lugares, como es el caso del Machu Picchu que tenemos una capacidad de carga de personas de hasta 2.500, por día. Y tratamos de no superar este número para darle continuidad al sitio. Hay otros lugares que son mucho más frágiles como por ejemplo las reservas del Manu, que entran los turistas, pero de manera controlada e incluso se alojan en albergues administrados por los nativos de las comunidades.

-Un tema preocupante para toda América Latina es el tráfico ilegal de bienes culturales y el Perú es uno de los países con más saqueos de este tipo...

-El tema del tráfico ilícito de bienes culturales en el Perú es sumamente doloroso. A pesar de los esfuerzos que hacemos, en este momento la Unesco, desde el Consejo Internacional de museos, ha elaborado 4 listas rojas. Estos son documentos que se pueden ver en la página de la Unesco, donde esta toda la información sobre el tráfico ilegal de bienes culturales, que están en peligro por su expolio, porque están sujetos a robo, y al comercio exacerbado de los coleccionistas. Lamentablemente, Perú figura tercero en la zona de riesgo, detrás de Irak y de Afganistán. Esto no nos halaga para nada, al contrario.

-¿Cómo se trabaja en la prevención de robo de bienes culturales en Perú?

-Hace tres semanas se realizó una reunión internacional de Interpol, con la comunidad Andina, para tratar el tema de la protección de los bienes culturales. En nuestro aeropuerto internacional Jorge Chávez, tenemos un módulo de atención vinculado al tráfico ilícito de bienes culturales, al costado de la aduana. Aunque este módulo no está dedicado a los traficantes de obras de arte o piezas arqueológicas, sino a los turistas incautos que adquieren colecciones de objetos prehispánicos. El tema es que la ley permite que haya circulación de estos bienes dentro del territorio, lo que está prohibido es sacarlos fuera. Tenemos además un sistema de concientización a la población para el cuidado de nuestros bienes, que ha dado mucho resultado.

-¿Hay avances respecto de las leyes contra el tráfico ilícito de bienes arqueológicos?

-Se ha avanzado bastante en las leyes. Hay una que reglamenta el trabajo intenso en lo que es la protección social del patrimonio. Los trabajadores que dependen del Instituto Nacional de Cultura del Perú, y trabajan codo a codo con las comunidades originarias, con los medios de comunicación y con la Interpol. Generalmente el tráfico de bienes culturales es realizado por bandas organizadas, y que además salen por las fronteras, tienen otros circuitos, sobre todo en las fronteras terrestres.

-¿Tiene convenios con los países vecinos del Perú?

-En el caso nuestro, la frontera con Bolivia es una puerta abierta para ambos países para el tráfico de bienes culturales. Existen convenios internacionales ínter aduanas, entre Chile y Perú, muy sencillos. Por ejemplo, Chile incauta algún material robado y lo devuelve inmediatamente a la aduana del Perú, y nos evitamos todos los trámites burocráticos a través de nuestras cancillerías para la repatriación. El Perú tiene en este momento un presupuesto monetario que rige a partir de este año, para tener recursos económicos para la repatriación de objetos culturales, porque tenemos bienes en muchas de nuestras misiones diplomáticas por el mundo que han sido incautados y que muchas veces no han sido repatriados por falta de una partida presupuestal para su restitución.

Carlos Subosky
Revista Ñ, 06 de Diciembre de 2009

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