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martes 29 de marzo de 2011

Nueva colección en el Museo de Arte Decorativo

"Es como si las piezas tuvieran un destino escrito, predestinado", afirma Hugo Pontoriero, curador del Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD), mientras muestra a La Nacion los objetos donados por el coleccionista Juan Carlos Ahumada Seré. Habla de unos ciriales realizados en madera tallada del siglo XVIII que María Unzué de Alvear tuvo en su casa, construida por el arquitecto René Sergent, quien casualmente (o no) también creó el encantador edificio que desde 1937 alberga al museo.

El legado consiste en 45 piezas elegidas especialmente por el coleccionista para dejar a la casa que tanto amó. Ahumada Seré fundó la Asociación de Amigos del MNAD y durante 45 años -la misma cifra que los objetos donados- trabajó en la entidad.

Ubicada temporalmente en la planta baja de la mansión, esta muestra tendrá su lugar permanente en el museo. La valiosa colección incluye piezas como Virgen con niño , una escultura tallada en madera de tilo del siglo XVI; una gran fuente oval en impecable estado, La Fecundidad, realizada en el siglo XVI por Bernard Palissy; una araña rusa del siglo XVIII de cristal de roca y bronce dorado, y una impactante colección de péndulos de relojes de los siglos XVII, XVIII y XIX, entre otros.

El museo funciona en la mansión Errázuriz Alvear, construida entre 1911 y 1917, en Libertador 1902. Allí vivió dicha familia hasta 1935, cuando murió Josefina de Alvear y fue adquirida por el Estado. Gracias a la visión del entonces presidente, Agustín P. Justo, es que hoy puede visitarse este edificio histórico. Se conservan los muebles originales y gran parte de la mansión en su estado original, que incluye el baño del Matías Errázuriz Ortúzar y un cuarto Art Deco realizado como regalo de cumpleaños para el hijo, Matías Errázuriz.

Algunos cuartos no pueden visitarse porque guardan los objetos del Museo Nacional de Arte Oriental, donde esperan, desde 1965, que la Secretaría de Cultura de la Nación les asigne edificio propio.

Julieta Molina

La Nación, 16 de marzo de 2011

Birdwatching en Buenos Aires

Binoculares, anotador y lápiz en mano, más calzado cómodo, cámara de fotos opcional y hasta repelente sugerido. En Argentina, cada vez son más los amantes de las aves que se dedican a la observación de las distintas especies. Y Buenos Aires ya cuenta con unas trescientas personas, nucleadas por tres Clubes de Observadores de Aves (COA), que cada semana se juntan para desarrollar una actividad que practican miles de personas en Europa y crece aquí.

No hay requisitos de edad. El birdwatching, según su nombre en inglés, consiste en apreciar a los pájaros en toda su esencia y rescatar su valor para el medio ambiente.

Sobre todo los fines de semana, el Parque Sarmiento (en Saavedra), la Reserva Ecológica y el parque de la Facultad de Agronomía sirven como sede para que grupos de no más de 20 personas –son pocos para no irrumpir la tranquilidad del ambiente– se abstraigan de lo que ocurre a unos metros, en las calles, para dedicarse sólo a buscar y encontrar pájaros. Los recorridos pueden durar hasta cuatro horas , y según afirma Manlio Landolfi, coordinador del COA de la Reserva Ecológica de Costanera Sur, los beneficios de practicar esta particular rutina son varios: “Te distraés, te aislás de todos los problemas de una gran ciudad, y cuando estás observando aves te sumergís en otro mundo. Salís mejor que cuando entrás”.

“Todo esto sirve para que la gente se dé cuenta de que la Ciudad no es sólo cemento; que hay muchas más cosas para descubrir. Porque nos vamos volviendo cada vez más autistas de la naturaleza”, explica Hugo Campos, fundador del COA Taguató, que funciona en el Parque Sarmiento, y agrega: “ Las aves son las mejores bioindicadoras . Cuando encontrás un ave predadora –gavilán, halcón o águila–, eso significa que el estado de conservación del ambiente debe ser de bueno a muy bueno, o excelente, de acuerdo a la especie. Ahora, cuando hay mucho carroñero, mucha paloma, ahí el ambiente no es tan bueno”.

Según los expertos, las aves de carroña son más fáciles de encontrar en barrios muy céntricos sin parques. “En Saavedra, por ejemplo, tenemos un elenco más que interesante. En el Parque Sarmiento hay especies como el Halconcito Colorado, el Halcón Peregrino y el Taguató, que es un ave netamente de presa. Eso quiere decir que acá hay un muy buen estado de conservación”, afirma Campos.

“Agronomía es uno de los barrios que más espacio verde por habitante tiene. Por eso tiene una riqueza ornitológica importante que queremos difundir y preservar”, subraya Juan Claver, del COA Caburé, que funciona en esa zona de la Ciudad. De los tres clubes de Buenos Aires, el que puede avistar una mayor variedad de especies es el de la Reserva.

Allí llegaron a contarse más de 300 tipos de aves . Ahora, con las lagunas que había ya secas, migraron gran cantidad de especies acuáticas y su número se redujo bastante.

Los Clubes de Observadores de Aves se afianzaron por el impulso de la Asociación Aves Argentinas junto a Birdlife International, que desde 1916 busca fomentar la observación de aves como forma de concientizar sobre la necesidad de protegerlas. En 2008 se comenzó a “institucionalizar” estos COAS, que ya existían, aunque de manera informal.

Aunque es una actividad que crece, todavía hay mucha gente que no la entiende. Pero los birdwatchers son positivos y estiman que cada vez más se sumarán. “Todos los días nos sorprendemos porque descubrimos que a la gente le interesa mucho más la observación de aves de lo que creemos. No somos unos locos poquitos”, dice Claudia Mora en la Reserva Ecológica.

Clarín, 15 de marzo de 2011

Mafalda sopla las velitas

Nació el 15 de marzo de 1962. Apareció por primera vez en papel en 1964 en Primera Plana.

"¡Paren el mundo, me quiero bajar!" es quizás una de las frases más famosas de Mafalda, esa niña incisiva e irónica que supo ganarse el corazón de los argentinos y que hoy está de festejo.

Son casi 50 años desde ese 15 de marzo en que Mafalda surgió del trazo de su creador, Joaquín Lavado -más conocido como Quino.

Según sus versiones, esta niña surgió cuando le encargaron que creara un personaje para una campaña publicitaria de una empresa de electrodomésticos. "La agencia quería una tira con ciertas características: típica familia media y que un personaje tuviera el nombre con dos letras de la marca: una M y una A", se lee en el sitio oficial del creador.

Mafalda tiene otra explicación, quizás más romántica, que es la que se lee en una carta que el personaje dirigió al editor de la revista Siete Días a modo de presentación: "El nombre que me pusieron (mis padres) fue en homenaje a una pibita que trabajaba en la película Dar la cara, que se hizo leyendo el libro del escritor David Viñas".

La campaña nunca se hizo y la pequeña "enfant terrible" descansó en algún cajón del humorista. Un año más tarde, más precisamente el 22 de septiembre de 1964, se empezó a publicar la historieta en el semanal informativo Primera Plana.

Según explica Quino en su página, le pidieron "una colaboración fija, satírica pero innovadora".En ese momento, los únicos personajes que aparecieron en la tira fueron Mafalda y su papá.

Era la Argentina de Illia, en el mundo aumentaban el número de países que adhería al bloqueo de Estados Unidos a Cuba y los Beatles estaban en pleno apogeo. Todos estos temas eran analizados por la cuestionadora y brillante Mafalda.

En el 65 la tira pasa a El Mundo, y permanece allí hasta su cierre en el año 67. Al año siguiente vuelve a publicarse en el semanario Siete Días. Su primera aparición arranca con una carta que ella le dirige al editor en la cual comparte su "currículum" de vida.

Entre otras cosas dice que le gusta "leer, escuchar los noticiosos, mirar la TV (menos las series), jugar al ajedrez, al bowling y a las hamacas". Y cuenta que entre las cosas que no le gustan están "primero, la sopa, después, que me pregunten si quiero más a mi papá o a mi mamá, el calor y la violencia".

Para ese entonces se habían sumado muchos personajes más a la tira: la mamá de Mafalda; Felipe, el eterno soñador; Manolito; Susanita, representante, quizás, de las aspiraciones de la típica mujer de clase media; el impredecible Miguelito y el hermanito de la protagonista, Guille.

Los 60 fueron años intensos que el famoso personaje de Quino supo analizar con agudeza y humor. "Más que planeta, éste es un inmenso conventillo espacial", es una de las conclusiones a las que llegó Mafalda.

Su principal preocupación era la falta de paz en el mundo. "No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito", reflexionó alguna vez con ironía.

Idealista y utópica por naturaleza, no paraba de idear formas para convertir al mundo en un lugar mejor. "Cuando sea grande voy a trabajar de intérprete en la ONU y cuando un delegado le diga a otro que su país es un asco yo voy a traducir que su país es un encanto y, claro, nadie podrá pelearse", confesó desde una de las viñetas.

La última tira se publicó el 25 de junio de 1973. Mafalda se despidió con esta frase: "Dice el director que bueno, que a partir de hoy podemos darle un descanso a los lectores, pero que si alguno de nosotros se mudare, trasladare y/o apareciere en otra revista y/o diario, él a patas nos agarrare".

Clarín, 15 de marzo de 2011

martes 22 de marzo de 2011

Coghlan, un lugar para vivir

Un árbol de nísperos. Más allá una higuera. El club El Tábano. La casa donde vivió Roberto Goyeneche. La nueva morada del otrora ícono palermitano Diego Frenkel -cantante de La Portuaria-. Las calles calmas. Vecinos que charlan en la vereda. Esto es Coghlan: el nuevo vergel de los porteños modernos que buscan errantes su lugar en el mundo.

Todo comenzó cuando alguien comentó al pasar: "Es el barrio de moda para irse a vivir". Ajá, claro. ¿Y por qué? Es que suena curioso al oírlo por primera vez, pero después de una recorrida por allí la idea empieza a cobrar sentido.

Coghlan, un cuadrilátero irregular de 1,3 kilómetros cuadrados que limita con Belgrano, Villa Urquiza, Núñez y Saavedra (corredor norte de la ciudad), podría definirse como el nuevo Palermo (no comercial). Casas bajas, pájaros, aroma a plantas y, sobre todo, muchas posibilidades de encontrar una linda casa o PH a precios de entre 1200 y 1800 dólares el metro cuadrado.

"Es un barrio ubicado en el corredor norte de la Capital con muy buen entorno y surge como alternativa lógica para los desarrolladores inmobiliarios y para las familias jóvenes", confirmó José Rozados, director de Reporte Inmobiliario.

La estación Coghlan del Ferrocarril Mitre, una joya de las antiguas edificaciones ferroviarias, el hospital Pirovano, el "obelisco" del barrio (una torre de ladrillos en la calle Washington al 2900 que servía de ventilación cloacal) y la callecita Prometeo -de apenas exquisitas dos cuadras- remiten a un barrio de clase media amasado al calor de inmigrantes franceses y vascos. Hoy, el ambiente está cambiando.

Los "nuevos vecinos" llegan. Y de eso hablan quienes hace mucho viven en ese lugar, "que siempre hay que explicar dónde queda", como acotó un vecino. "Está viniendo a vivir mucha gente joven de Palermo", expresa Jorge Halizy, propietario de la despensa Jorge, en Washington al 3200. "Supongo que buscan la tranquilidad", acota y, como si fuera una clave, agrega: "En la otra cuadra vive Frenkel". Frenkel es como el típico personaje palermitano que se pasó al "coghlanismo" (ver aparte).

Rómulo Naón al 3000. Alicia Bono disfruta de la tardecita en el umbral de su casa. "Acá se mantiene el barrio, salimos a tomar mate a la vereda y mis 8 nietos cuando vienen juegan a la pelota en la calle y andan en bicicleta", relata Alicia. Y se pregunta: "Se está viniendo mucha gente nueva... ¿Será que donde vivían ya no hay estas cosas?" A la vuelta de su casa, sobre Melián, vivió Goyeneche, el faro tanguero que aún se relaciona más con el barrio de Saavedra que con Coghlan. En el Club Social El Tábano, en Rómulo Naón al 3000, recuerdan al "Polaco" en cada foto y en los parlantes.

En tren de proyecciones, podría decirse que Coghlan todavía es un barrio joven, aunque cumplirá 120 años en febrero próximo. No existe una zona comercial delimitada y sólo hay un pequeño rincón sumamente tranquilo cerca de la estación, en Pedro Rivera y Rómulo Naón, donde abrió hace poco la heladería boutique, Lucca, y el restaurante Vicente. De todos modos, Coghlan aún resulta poco accesible en términos comerciales.

Max Schneider y su mujer, Florencia, reflexionan sobre mudarse a Coghlan mientras toman un helado. Hace 10 años que viven en España después de salir de... Palermo. "Es muy bonito y, es más, estamos averiguando para venirnos a vivir acá", piensa en voz alta Max. "Estamos de vacaciones, llegamos ayer y tenemos tiempo para tocar puertas. Hasta ahora vimos que no es tan barato -reflexionó-. Estaría bueno enfocarlo al primer Palermo con algunas tiendas en las casas con onda que privilegien la calidad al precio."

Esquina de Washington y Congreso. El lugar: Brando. Un café con mesas en la vereda cobijadas por un frondoso árbol. "Esto no es Coghlan, es Saavedra", advierte Federico Rodríguez, que suele sentarse a esas mesas a tomar un café todas la tardes. En su error, hay algo de acierto. La avenida Congreso, que cruza el barrio de Este a Oeste, es para muchos el límite sensorial de Coghlan antes de cruzar el umbral hacia Saavedra. La fisonomía incluso cambia. Las casas de estilo inglés, con alguna influencia de Belgrano R, mutan en viviendas más pequeñas, con un pasado de inmigrantes italianos y trabajadores de clase media.

"La discusión sobre dónde termina el barrio es muy común porque nadie sabe cuál es el plano oficial", explica el vecino Lucas Sierra, y zanja la discusión: "El límite es la calle Núñez". Y tiene razón, según el catastro oficial porteño. Para muchos antiguos habitantes del extremo norte de Coghlan, la esquina de Núñez y Balbín es una caja de recuerdos (de los buenos y los malos). Allí estaba el café La Sirena, y muy cerca, en Tamborini y Balbín, el San Quintín: dos bares emblemáticos que, con su desaparición, enterraron sus muchas historias de la vida social de Coghlan y Saavedra.

José María Donati, director general de Estadística y Censos porteño, consideró lógica la migración de porteños jóvenes hacia Coghlan. Los datos estadísticos indican que la Comuna 12, compuesta por Coghlan, Saavedra y Villa Urquiza fue una de las pocas que crecieron en el último censo de 2010. La tendencia, incluso, se notó, por la negativa, en las últimas semanas de diciembre pasado con los cortes de luz. En Edenor identificaron a Coghlan como uno de los lugares donde más aparatos de aire acondicionado se instalaron el año pasado.

"Sigue siendo muy tranquilo, pero es impresionante la cantidad de construcciones nuevas y la gente que elige este barrio para vivir; es que por sus características de calles cortadas y poca conexión parece un barrio semicerrado", expresó Florencia Alvarez, de 34 años. "La seguridad es otro punto importante, porque como es difícil de llegar, también es difícil salir tanto para los delincuentes... como para nosotros."


Franco Varise

LA NACION. 9 de marzo de 2011

El monumento oculto

Sobre la gran base de granito rojo dragón y sus veintisiete personajes realizados en bronce aún resuenan los ecos del reciente recital que Shakira dio a metros de allí. Pero lo más probable es que los miles de seguidores de la cantante colombiana hayan pasado frente a él sin darse cuenta de su presencia. Es cierto: su ubicación en la Ciudad no es la mejor, tanto que en algún momento estuvo previsto trasladarlo al cruce de Avenida de Mayo y Nueve de Julio, en la misma plazoleta donde está el Monumento al Quijote, una obra que en 1980, cuando fue presentada, generó controversias.

Pero el que estamos presentando es uno de los valiosos monumentos de Buenos Aires, aunque no tenga demasiada prensa. Se titula “Monumento a España” y fue inaugurado en 1937 como una manera de simbolizar la unión del pueblo argentino con el español.

Unos años antes, la Argentina había recibido de España el impactante “Monumento a la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas“, ese que está en Avenida Del Libertador y Avenida Sarmiento, en Palermo, y al que la gente bautizó simplemente como “monumento de los españoles”. Por eso es que el gobierno argentino decidió la retribución realizando esa obra que está al final de la Avenida Costanera Sur, que allí se llama Avenida España.

El Monumento a España es obra del escultor Arturo Dresco, un argentino que vivió entre 1875 y 1961. La idea, según contó en su momento Dresco, era reflejar en la obra algo de la historia que va desde el descubrimiento de América hasta los tiempos del Virreinato. Por eso es que el centro se destacan las figuras de Cristóbal Colón, de rodillas frente a la reina Isabel La Católica. En la parte superior, una mujer madura sentada y una joven de pie simbolizan a España y a la Argentina, respectivamente.

A derecha y a izquierda, otros grupos escultóricos tienen figuras representativas. El de la izquierda muestra al religioso Martín del Barco Centenera junto con Sebastián Elcano, Jerónimo Luis de Cabrera, Domingo Martínez de Irala y Alvar Núñez Cabeza de Vaca. El del otro lado tiene las figuras de Pedro de Mendoza y Juan de Garay (los dos fundadores de Buenos Aires), Sebastián Gaboto y el presbítero Bartolomé de Las Casas. Lo más curioso de la obra es que a los pies de De Las Casas hay una mujer nativa, desnuda y de rodillas. La obra escultórica se completa con imágenes de Juan José Vértiz, Francisco Solano, Pedro de Cevallos, Hernando Arias de Saavedra, el sacerdote Fernández, Joaquín del Pino, Baltasar Hidalgo de Cisneros, Pedro Cerviño y Félix de Azara. También, en los costados se incluyen estatuas de Juan Díaz de Solís y de Hernando de Magallanes. Y además otras dos figuras que llaman la atención: dos niños nativos desnudos. Todo el conjunto está rematado con una inscripción grabada en el frente: “A España Fecunda, Civilizadora, Eterna” Lo más probable es que el concepto de la obra genere reclamos de los pueblos originarios, por el significado que se le da a la conquista, pero eso forma parte de la polémica histórica y no del trabajo artístico.

Aparte, Costanera Sur también tiene otras obras como la famosa y reconocida Fuente de las Nereidas, de la tucumana Lola Mora. Y también dos astilleros, casi abandonados en la década de los 90 y recuperados en los últimos años para reparar hasta submarinos. Pero esa es otra historia.

Eduardo Parise

Clarín, 14 de marzo de 2011

Cafayate en la Ruta de los Vinos

Salta, “la más hermosa” según afirma desde las raíces de su nombre indígena, atesora viñedos únicos en la región de Cafayate, donde se puede realizar una tentadora “ruta del vino” que enamora a locales y extranjeros con la fuerza de sus paisajes y el sabor de su famoso torrontés. Visita a las bodegas y los vitivinicultores de la tierra salteña.
En estos días se inaugura la nueva sede del Museo de la Vid y del Vino.
El nombre de la provincia proviene de la palabra “sagta”, que en lengua aymara significa “la más hermosa”. Más allá de la exactitud del superlativo, el adjetivo le va y por ello las excursiones del norte del país suelen tener a Salta como base, aunque suene redundante: desde ella se pega el brinco para el resto del viaje. El paseante que entra a la provincia por su frontera sur, desde Tucumán, salta de alegría: no es para menos, ha llegado a Cafayate, la región del vino y su pueblo delicioso. Tanto como el torrontés que produce, variedad única en el mundo.
Cafayate es el mejor portal de entrada al Noroeste argentino sobre todo para quienes vienen, por residencia o escala, de sitios desprolijos o tumultuosos. Esta pequeña e intensa ciudad ostenta los opuestos: limpia hasta parecer un montaje de cine, musicalizada con un discreto chamullo humano, alguna radio hasta lo inaudible y la siempre simpática presencia de un lugareño tocando bombos al sol. Hay incluso, como si la misma gobernación moderara su entrada, una afluencia de turistas importante pero nunca alborotadora.
BELLOS ABSTEMIOS ALREDEDORES Cafayate es famosa por su producción vitivinícola y un festival de música folklórica que se celebra anualmente. Antes de visitar las bodegas, se aconseja hacer buen uso del momento abstemio: recorrer con tiempo la plaza 20 de Febrero y sus alrededores; a su alcance hay mucho para ver.
La Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario fue construida entre 1890 y 1895 por el arquitecto catalán Pedro Coll. Su fachada sobria, plácida, invita a entrar cualquiera sea el credo del visitante: en su interior, la refulgencia multicolor de sus vitrales inspira rezos.
El Mercado Artesanal tiene una puesta claramente comercial, pero ofrece auténticas artesanías realizadas por la creatividad local. A 200 metros, sobre la calle Colón, se encuentra el Museo de Arqueología e Historia Calchaquí Rodolfo Bravo. Expone piezas arqueológicas funerarias y religiosas de los siglos IV al XVII e incaicas del XV.
También en las inmediaciones se puede visitar el Museo de la Vid y del Vino, creado en 1981 en un pintoresco edificio de fines del siglo XIX. En estos días se inaugura su nueva sede, totalmente restaurada y ampliada, con una muestra dinámica e interactiva sobre los viñedos y los vinos de altura. Se exponen allí también maquinarias antiguas de trabajo que cuentan la historia de la vitivinicultura de Cafayate y de los Valles Calchaquíes.
Además quienes planeen hacer la Ruta de los Vinos deberían ir primero al Museo La Banda de Cafayate, que alberga la bodega más antigua de la zona, con objetos pertenecientes a los comienzos de la Revolución Industrial.
A seis kilómetros de la plaza abre sus puertas al visitante un Molino Jesuítico de 350 años de antigüedad que, a pesar de sus añitos, funciona juvenilmente: puede moler hasta 200 kilos de sémola, polenta y harina de maíz en una sola vez.
EL RITO DEL VINO Quienes gustan del buen vino pueden –o deben, según el grado manifiesto de la pasión– hacer la Ruta de los Vinos, visitando la internacional Bodega Etchart pero también, o mejor, modestos y pujantes emprendimientos de pequeños elaboradores de vino artesanal.
Quizá la más atractiva desde el punto de vista paisajístico sea la Fábrica Las Nubes: la degustación de sus vinos artesanales apuntalan con su sabor lo que disfrutan los ojos, un paisaje que sintetiza en una sola imagen la postal de la región.
Otra pequeña productora vitivinícola que merece ser visitada es Utama. No tiene el impacto visual de Las Nubes, pero los ojos de todas formas gozan con el espectáculo de las cumbres calchaquíes y las sierras de El Cajón. Se encuentra a dos kilómetros del centro de Cafayate, ofrece buenos vinos, un pequeño paseo explicativo por el proceso de producción y una interesante oferta de artesanías en barro. Sus dueños, una familia de origen holandés, reciben visitas y Sacha, el hijo mayor, es el encargado de explicar el recorrido de la uva desde la tierra hasta la botella: a finales del invierno se plantan estacas en el vivero, en donde se mantienen dos años, transcurridos los cuales se trasplantan a un lugar definitivo. Recién a los dos o tres años se obtienen las primeras cosechas de uva.
En el caso del vino casero o patero, son cosechadas entre marzo y abril; se trata de una cosecha –adrede– tardía, para obtener frutos bien maduros, con una buena concentración de azúcar que producirá vinos con mucha graduación de alcohol (entre 13ºy 15º) y tendrán una mejor conservación natural. Luego de la cosecha de uvas, se las desgrana (o “despalilla”, para quitar a cada uva su palillo) y se realiza la “vendimia artesanal”, la célebre pisada con los pies en el lagar. Posteriormente se procede a la prensada, primera fermentación, segunda fermentación, envasado y, a partir de agosto, la venta. Que se realiza en Cafayate y algunas ferias de comercio justo.
VENDIMIA ARTESANAL Comenta Sacha muy seriamente, sin ánimo de broma forzada, que hasta las grandes bodegas saben que “los pies son la mejor máquina para hacer vino”. Luego agrega que su pequeña bodeguita no es la única; con el espíritu solidario típico de hombre de campo, nombra a casi todos los elaboradores de vino calchaquí. Hay en total más de 50, redondea, y adelanta que 25 de ellos están a punto de crear una marca propia: Calcha Filla, que significa “cosecheros de la luna”.
Para los amantes del vino e incluso de los deportes alternativos, Utama ofrece una particular actividad: colaborar en la pisada de los 100 kilos de uva cabernet que se realiza entre el 15 de marzo y el 15 de abril. La vendimia artesanal se inicia con un proceso que lleva, en el caso de los blancos y rosados, entre cinco y seis meses; para tintos, entre ocho y doce meses. Todos los pequeños elaboradores hacen producciones muy limitadas, entre 220 y 1500 litros al año. No intentan, cae de maduro (como la uva), competir con las gigantes marcas del mercado: son y serán satisfechos y dedicados productores de vinos de selecto consumo.
EL VINO Y LA DEFENSA DE SU TIERRA Estos vitivinicultores holandeses se han enamorado del suelo que habitan, es evidente. No son salteños nativos, pero se han dejado capturar por la más hermosa y luchan por su conservación. Entre agosto y octubre de 2008, camiones con insumos que se dirigían desde Chile hacia la mina La Alumbrera fueron interceptados en el ejido urbano de Cafayate-Salta y en otras localidades tucumanas y salteñas por miembros de los pueblos originarios de los Valles Calchaquíes, asociaciones de defensa del medio ambiente, ecologistas y vecinos autoconvocados, entre ellos, Sacha. No fue fácil doblegar esos carruajes que desfilaban sus princesas tóxicas por la zona. Y todavía les queda por hacer. Es la anécdota que resume una locación: turismo de aventura (cívica), interesarse por lo que hace la gente del lugar que uno visita, cuando uno no está.
Salta, provincia de gente que salta de alegría, que salta sobre el vino y salta para defender su tierraz
DATOS UTILES
Cómo llegar: Desde el centro de Cafayate hay dos kilómetros hasta Utama, en el paraje La Banda de Arriba, en dirección noroeste. Se puede ir caminando, en bicicleta (pedir plano en la Oficina de Turismo) o en taxi ($6 aproximadamente). Confirmar fecha de la pisada en www.bodegautama.blogspot.com
Visitas: En el Camino del Vino Artesanal del Valle Calchaquí hay alrededor de 40 elaboradores activos, pero entre las que reciben visitas se encuentran las siguientes: “Don Antonio”, en Tolombon (16 kilómetros desde Cafayate); “Bodeguita Gutiérrez” y “Don Aurelio”, en La Banda de Arriba; “Don Celedonio”, en El Mollar; “Valle Yacotul” y “Silvestre Corregidor” en Santa Rosa (50 kilómetros desde Cafayate), y “Finca La Rosario”, de Juan Cruz, en Angastaco (70 kilómetros de Cafayate).

Ana Valentina Benjamin

Colaboración de Valeria Totongi.

Página 12, 13 de marzo de 2011

Mural de Parisi en Recoleta

En qué se diferencia Buenos Aires de Ciudad de México? Aquí, hay tesoros artísticos que “caen” desde el cielo; allá, el pasado habla desde las catacumbas.

Justo cuando concluye la celebración por su 30º aniversario, en el Centro Cultural Recoleta (CCR) se ha descubierto un mural de principios del siglo XX, pintado por el artista italiano Francisco Parisi, quien llegó al país desde Italia a finales del siglo XIX, junto con el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo (que construyó, entre otros edificios clave, el asilo que funcionó en el actual espacio del Recoleta).

La obra se extiende en el interior de la cúpula de la antigua capilla del asilo, que hoy es el Auditorio El Aleph.

En buen estado de conservación a pesar de haber permanecido ignorado y sin restauración desde hace décadas, el mural ha sido creado para la Medalla Milagrosa y está rodeada de dos querubines y rostros de angelitos que giran sobre una corona de estrellas. Al pie hay dos corazones.

Parisi pintó el mural en 1906, según testimonia la firma en la obra, que comenzará a limpiarse y restaurarse en estos días.

El artista italiano fue también decorador y docente, destacándose en el retrato y el paisaje entre otras expresiones plásticas. Tuvo una prolífica tarea en Buenos Aires que lo llevó además a decorar Catedral metropolitana: el presbiterio, la cúpula y la nave principal de la Catedral metropolitana, tanto como en la casa parroquial.

En la bóveda del presbiterio pintó La disputa del Templo , La Samaritana y La mujer adúltera ; en la cúpula, El triunfo de la religión y en la nave principal, La Asunción de la Virgen .

Fuera de Buenos Aires, trabajó también en otras iglesias del interior. Fue además el retratista de reconocidas figuras de la vida social y política de su época, como Ramón Santamarina y Antonio Devoto.

Al referirse al “descubrimiento” del mural, cuyo nombre se desconoce, el Director General del CCR dijo a Clarín : “Fue en diciembre del año pasado, cuando reinauguramos El Aleph, de cuya reparación se hizo cargo la Universidad Maimónides, que por encima de la parrilla descubrimos primero los ángeles y luego el resto del mural”.

Según deduce Massetti lo que “iluminó” la existencia del mural fue la limpieza y restauración de los extraordinarios vitraux de la cúpula, que datan de 1885.

El director general del CCR vincula la etapa de creación del mural con una época de auge de la ciudad. “Buenos Aires se convertía en una urbe moderna y aparecían edificios de una arquitectura imponente. El mural fue creado con una técnica que por entonces sólo Parisi conocía”.

La técnica es, según lo relevado hasta ahora, una cera coloreada y la obra está pintada con espátula y con relieves.

Lo primero en el trabajo de recuperación será quitar la parrilla que oculta al mural de la vista y reparar por fuera las tejas de cinc que son también de principios de siglo.

La limpieza de la obra se extenderá por tres meses y durante los trabajos, El Aleph seguirá funcionando, pues será anulado sólo un 30 por ciento de la parte posterior del escenario, que quedará invisibilizado a la vista del público.

Se estima que para agosto, de acuerdo con lo previsto, el mural será presentado en sociedad en perfectas condiciones.

Susana Reinoso

Revista Ñ, 10 de marzo de 2011

Fiesta de San Patricio

El próximo 17 de marzo, el río Chicago se teñirá de verde. Las luces que realzan el Empire State neoyorquino también brillarán en ese color, y hasta los gajos de la Opera de Sydney se iluminarán en el tono de los tréboles. Borrando las fronteras, las principales ciudades del mundo se suman a una de las más antiguas celebraciones irlandesas, la fiesta de San Patricio, que tiene naturalmente su epicentro en Dublín, pero se proyecta hasta la mismísima Buenos Aires.
La tradición irlandesa viste con los verdes del trébol la famosa Opera de Sydney, Australia.
FAR AWAY AND LONG AGO La historia empezó allá lejos y hace tiempo, cuando alrededor del siglo V el obispo Patricio fue enviado a Irlanda para evangelizar a los paganos de aquellas lejanas tierras. Según cuenta la tradición, el futuro San Patricio se valió del trébol para explicar a los celtas politeístas el principio de la Trinidad, y desde entonces esta hierba se asocia con Irlanda y con la fiesta de su patrono. Probablemente al mismo tiempo comenzó la difusión del verde como color asociado a San Patricio, cuando anteriormente era el azul: el cambio comenzó alrededor del siglo XVII, y reflejó apropiadamente tanto el matiz del trébol como uno de los colores de la bandera irlandesa y el tono de las colinas en la bien llamada “isla esmeralda”.
Por los mismos años, la fecha –inicialmente una fiesta católica– comenzó a evolucionar hacia una celebración secular y popular, que tuvo su difusión definitiva con la masiva inmigración irlandesa hacia Estados Unidos. Aquellos primeros inmigrantes comenzaron con la tradición del desfile en el día de San Patricio, pero, más que un patriotismo exacerbado por la lejanía de su tierra natal, había que leer en aquellas manifestaciones una declaración política del descontento de los recién llegados por su baja consideración social en el nuevo mundo. Lo mismo ocurría en otros sitios remotos, como Australia, cuya fuerte inmigración irlandesa fue muchas veces estigmatizada por su catolicismo, como se recuerda hoy en las exhibiciones permanentes del Museo de las Migraciones de Adelaida.
Chicago y su río se tiñen literalmente de verde para la celebración del santo patrono irlandés.
LA FIESTA LOCAL Los numerosos irlandeses que llegaron a la Argentina impusieron San Patricio también en estas pampas. Por un lado están los festejos oficiales de la Federación de Sociedades Argentino-irlandesas, que se concentrarán este año en el Colegio Santa Brígida de Caballito, frente a la Plaza Irlanda. Tras un doble homenaje a San Martín y Guillermo Brown, se organiza una reunión social que convoca a los descendientes de esa comunidad.
Sin embargo, el festejo más masivo ya no sabe de orígenes y tiene su epicentro en el Bajo porteño, donde se concentra la mayoría de los pubs que convocan a locales y turistas en un festejo al borde del desenfreno. Desde allí se ramifica hasta Palermo y San Telmo, siempre bajo la advocación de la reina cerveza. Mientras tanto, por estos días los turistas que se aprestan a viajar a Buenos Aires se informan dónde festejar San Patricio, y la respuesta no tarda en llegar: The Shamrock, Kilkenny’s, The Temple Bar, Saint Patrick Irish Pub, The Clover, Molly Malone, Druid In... The Galway, en Luján; Kerry Kell, en Mar del Plata; Stone Brewing, en Pilar; Blend Pub en Quilmes y muchos otros les ponen también el toque verde a los alrededores de la Capital. Y por curioso que pueda parecer, hay pubs irlandeses para festejar San Patricio también en El Calafate, Tucumán, Santa Fe, San Luis, Río Negro, Mendoza, Misiones y Corrientes. Además, el sábado 19 un festival celta se adueñará del barrio porteño de Belgrano, con grupos de música irlandesa y escocesa, danzas folklóricas, torta galesa, lectura de runas, joyas célticas y –según dicen– hasta la presencia de duendes y seres fantásticos de la mitología nórdica. Y no es todo: quien quiera seguir algo más de las huellas irlandesas en nuestro país puede extender la visita hasta San Andrés de Giles y los pagos de Areco, donde hacia fines del siglo XIX se encontraba la mayor cantidad de propietarios de tierras de origen irlandés.
Verde y trébol, los dos símbolos de la fiesta irlandesa en todo el mundo.
SAN PATRICIO EN EL MUNDO Habrá que viajar, sin embargo, para ver en vivo un par de tradiciones de San Patricio que no corren en Buenos Aires, donde la fiesta es sobre todo sinónimo de cerveza: se trata de la comida con repollo y corned beef, que se considera propia de la isla europea. El repollo es un ingrediente básico, junto con las papas, de la cocina rural irlandesa. En cuanto al corned beef, se usó entre los inmigrantes en América como reemplazo de la panceta original, casi inaccesible para una comunidad conocida por su pobreza, al menos en sus años iniciales. La otra costumbre es recibir un pellizco si uno no lleva nada verde en la ropa: y todo es culpa de los “leprechauns”, unas criaturas fantásticas y traviesas que supuestamente sólo podían ver a quienes no vestían de verde, y a todo el que veían... lo pellizcaban. No hace falta decir que, después de varias pintas de cerveza, verde o no verde, prácticamente todos reciben su pellizco en las fiestas callejeras que se realizan en todo el mundo.
Dublín es, naturalmente, el principal centro mundial de la festividad, que se extiende del 16 al 20 de marzo. Ya está anunciado que la medallista olímpica Katie Taylor será la encargada de encabezar el desfile por las calles, y toda la capital tiene listas las luces verdes para crear un ambiente mágico a lo largo de esos cinco días. Además, el Festival San Patricio 2011 se convertirá en una celebración de la herencia literaria irlandesa, que incluye nombres tan ilustres como James Joyce o Seamus Heaney. Para la ocasión Roddy Doyle, uno de los más celebrados autores irlandeses contemporáneos, escribió un cuento especial llamado “Brilliant”, que será escenificado por diversas compañías en una apelación colectiva a devolverle a la ciudad su tradicional alegría..., crisis financieras aparte. La fiesta popular, entretanto, tiene sus réplicas en ciudades como Belfast, Derry, Galway, Limerick o Cork.
Del otro lado del Atlántico, Nueva York no se queda atrás, con un multitudinario desfile que se realiza cada año desde 1762, es decir, catorce años antes de la declaración de la independencia de Estados Unidos. La “grand marshall” norteamericana tendrá esta vez también tintes literarios, ya que el honor le fue conferido a la novelista Mary Higgins Clark. Decenas de miles de personas saldrán de la Calle 44 de Manhattan a las 11 de la mañana, para tomar luego la Quinta Avenida hasta la Catedral de San Patricio, la Calle 50, el Museo Metropolitano de Arte y la Sociedad Histórica Irlandonorteamericana, donde la gran procesión termina en torno de las cinco de la tarde. Filadelfia, Boston, Nueva Orleáns y Chicago, entre otras ciudades, también organizan sus propios cortejos.
Siempre en Norteamérica, pero ahora en Canadá, Montreal festeja San Patricio con un desfile que se realiza desde 1824 y que desde 2010 –tras una interrupción de décadas– también se hace en Quebec. Toronto no se queda atrás, con una gran fiesta pública, mientras Calgary aprovecha el verde de San Patricio para iluminar de ese color la Calgary Tower, y al mismo tiempo crear conciencia ambiental.
Con el tiempo y la globalización, la celebración irlandesa excedió los países de la inmigración, como Australia y Nueva Zelanda, que tienen sus propios desfiles, para extenderse hasta naciones tan distantes y diferentes como Japón y Corea del Sur, que también se tiñen de verde el 17 de marzo. Al fin y al cabo, toda oportunidad es buena para festejar y levantar en un buen brindis las jarras de cerveza, bajo la advocación de un trébol que ya es universal

Graciela Cutuli

Página 12, 6 de marzo de 2011

lunes 14 de marzo de 2011

Restauración en el cementerio de la Recoleta

Se recuperó la fachada y el edificio principal. Y se abrió un acceso en desuso en la calle Junín.
Ocupa poco más de cinco hectáreas, pero en sus bóvedas, mausoleos y calles se resume la historia del país . Hoy, el cementerio de la Recoleta recibe a 500 mil turistas por año y ese interés, sumado al valor de su arquitectura e historia, lo convierten en uno de los tres más importantes del mundo, junto al Pére Lachaise, de París, y al Staglieno, de Génova. Desde esta semana, la fachada y su edificio principal ostentan una restauración total y rigurosa . Las obras tardaron más de diez meses y se hicieron de manera casi artesanal , con restauradores y arquitectos especialistas.

“Los trabajos se basaron, sobre todo, en la refacción y reacondicionamiento del edificio principal, donde había problemas de humedad, entre otros daños causados por el paso del tiempo. Se arreglaron la fachada, la capilla, el acceso y la administración, los muros que dan a Junín y Vicente López, y hasta un viejo acceso sobre esa última calle, que permanecía deteriorado y fue recuperado para que luzca como era en su origen , incluso se restauró la campana”, explicó el arquitecto Antonio Costantino, jefe del Departamento de Obras de la Dirección General de Cementerios.

También se pusieron en valor diferentes obras de arte. Los trabajos fueron realizadas por el Ministerio de Espacio Público con la colaboración de varias entidades, como la Dirección General de Patrimonio Histórico, la Dirección General de interpretación urbanística, la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, entre otras. En total se invirtieron $ 2.200.000.

La presentación de los trabajos contó con la presencia del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, y vecinos del barrio. “En este cementerio descansan varios de nuestros mejores hombres y mujeres, así como también los seres queridos de muchos porteños”, expresó Santilli. “Por eso, decidimos, tras ocho años sin que se realizara nada, invertir para revitalizarlo”, agregó.

El cementerio, que se destaca por su variedad arquitectónica –que resume a la de la Ciudad, según considera el arquitecto Costantino–, fue inaugurado en 1822. Tiene su entrada principal en Junín 1760 y más de 70 bóvedas que fueron declaradas Monumento Histórico Nacional . La más visitada, según explican sus cuidadores, es la de Eva Perón, que descansa allí desde 1976, después de un largo periplo de su cadáver embalsamado.

Pero también están las de otros personajes de la historia , como Manuel Dorrego y su enemigo, el general Juan Lavalle, las del caudillo riojano Facundo Quiroga y la de su rival, Domingo Faustino Sarmiento, la del Premio Nobel Luis Leloir y hasta el fantasma de Rufina Cambaceres, una leyenda que se repite en cada visita al lugar.

Romina Smith

Clarín, 6 de marzo de 2011

Proyecto de recuperación del ecosistema del Iberá

Por medio del proyecto tratan de recuperar animales que casi se han extinguido por el impacto de las actividades humanas. El oso hormiguero, una de las razas en peligro extremo, ya está de regreso.
La modificación del ecosistema del Iberá, por impacto de actividades humanas, está en proceso de restauración a través de programas de reintroducción de especies extinguidas, como el oso hormiguero.
"La restauración de un ecosistema es tener todas las piezas que necesita, ya que todas esas son piezas del ecosistema que están en equilibrio y si desaparece una de ellas se desequilibra todo", dice el biólogo e investigador del Conicet, Yamil Di Blanco.
Por tal motivo, la reintroducción de especies que se habían extinguido es una de las claves para comenzar a volver al ecosistema a su estado original.
"Acá, por ejemplo, se han extinguido el oso hormiguero, el yaguareté, el pecarí y el tapir, en otras zonas de corrientes y el proyecto que estamos realizando incluye, además, la remoción de especies exóticas", explicó.
EL OSO HORMIGUERO
El proceso de reintroducción del oso hormiguero comenzó entre los años 2003 y 2004, con reuniones para conocer su factibilidad, y un año después se empezó a trabajar para conseguir osos y hacer acuerdos con provincias. Recién en 2007 se consiguió el primer oso que se trajo de Jujuy.
"Se consiguió este ejemplar que lo tenía una familia de Jujuy como mascota. A los dos años se convence a esta familia que lo done al proyecto, y en octubre de 2007 se libera esa osa más un macho que era de Florencio Varela", precisó el biólogo.
Hasta el momento a más de cinco años de comenzado el trabajo- se han logrado reintroducir más de veinte osos, y en 2009 y 2010, nacieron las dos primeras crías de la pareja inicial.
"Ya hay dos nacidos que son de esa primera pareja liberada. Tienen cría a los ciento noventa días, seis meses de gestación. Después la cría se queda con la madre en el lomo unos ocho o nueve meses hasta el destete y se separan porque son animales solitarios, no viven en grupo", contó el especialista.
El trabajo de Di Blanco consiste en monitorear a través de un radio que recibe señales de los collares que se le colocan a los animales, "para ver si los animales están haciendo lo que tienen que hacer", precisó.
"Es muy importante ese trabajo porque muchos de estos proyectos han fallado al no saberse de los animales una vez que se sueltan. Yo estoy haciendo ese estudio del cual me encargo del monitoreo post liberación de los animales", señaló.
"Yo voy al campo, los localizo, los observo, y recabo la información que necesito. Tengo una antena direccional que indica en donde está el animal y de esa manera puedo estimar cuál es el área que está usando desde que se liberó, que tipos de hábitat o micro hábitat está utilizando", agregó el científico.
LA LIBERACION
Los resultados obtenidos indicaron que los ejemplares tienen un comportamiento similar al del animal silvestre, que utiliza bosques para descansar y lugares abiertos o bosques también para alimentarse.
En general, están activos de siete a diez horas diarias y el resto del tiempo, duermen. Los horarios de actividad cambian de acuerdo a la temperatura y la estación del año. En verano tienden a ser más nocturnos y en invierno más diurnos porque tratan de evitar las temperaturas extremas.
"Las áreas que usan varían según los individuos. Son individuos que utilizan áreas muy concretas, de quinientas a mil hectáreas, y hay animales que hacen muchos experimentos exploratorios. Hay algunos animales que se fueron a cuarenta kilómetros de acá", dijo.
El lugar elegido para realizar el programa fue la estancia "El Socorro", lindante con la ciudad de Carlos Pellegrini y los Esteros del Iberá, un paraje ideal por su ubicación estratégica y por tratarse de un espacio abierto.
El proceso de liberación es bastante complejo. Se necesita un período de cuarentena que se cumple cerca de Corrientes Capital, en el que se les hace el control sanitario y se los libera de cualquier patógeno.
"Una vez que están libres de cualquier patógeno se los trae acá, y después se le hace una liberación que se llama una "suelta blanda", en un corral de siete hectáreas que tenemos acá en el medio del campo. Entonces, lo que se hace es liberarlo en ese lugar y dejarlos unos diez a quince días para que se vayan acostumbrando", destacó Di Blanco.
"Lo bueno es participar en un proyecto de conservación que tenga tantas cosas y que sea muy efectivo. Son planes que se van realizando y hay fondos para ello. Haces ciencia básica pero estás trabajando para algo muy concreto", precisó este biólogo que además trabaja en el Instituto de Biología Subtropical de Misiones.
El equipo que acompaña a Di Blanco, compuesto por otros especialistas en el tema, comparte también otro programa de reintroducción, esta vez, del Venado de Las Pampas, que conforma otro escalón en la reinstauración de ese ecosistema único, que son los Esteros del Iberá.

La Prensa, 9 de marzo de 2011













Responder ReenviarNota recomendada | miércoles, 09 de marzo de 2011 | 17:39 hs.

Por medio del proyecto tratan de recuperar animales que casi se han extinguido por el impacto de las actividades humanas. El oso hormiguero, una de las razas en peligro extremo, ya está de regreso.
La modificación del ecosistema del Iberá, por impacto de actividades humanas, está en proceso de restauración a través de programas de reintroducción de especies extinguidas, como el oso hormiguero.
"La restauración de un ecosistema es tener todas las piezas que necesita, ya que todas esas son piezas del ecosistema que están en equilibrio y si desaparece una de ellas se desequilibra todo", dice el biólogo e investigador del Conicet, Yamil Di Blanco.
Por tal motivo, la reintroducción de especies que se habían extinguido es una de las claves para comenzar a volver al ecosistema a su estado original.
"Acá, por ejemplo, se han extinguido el oso hormiguero, el yaguareté, el pecarí y el

Shopping de Recoleta

El shopping Recoleta Mall, que se construye en el predio donde funcionaban los cines Village de ese barrio, retomó las obras y se inaugurará entre julio y agosto. Mientras tanto, el fondo VC1, de CarVal (­­entre cuyos inversores está una división internacional de Cargill Estados Unidos a la que debe su nombre) sigue buscándole comprador. Hasta ahora, no lo consiguió. Por eso, la apuesta ahora es abrir las puertas, demostrar la viabilidad comercial del proyecto y que cobre valor en esta nueva etapa.

La cadena Village Cines (que tiene un 10% del emprendimiento) abrirá 10 salas en el lugar (antes tenía 16), de las cuales tres son 3D. Village cobró US$ 40 millones por la venta del terreno, mientras que VC1 inyectó otros US$ 30 millones para darle forma al Recoleta Mall. Se esperan que los inquilinos aporten otros US$ 30 millones con los locales que abran.

McDonald’s, Librería Cúspide y varias marcas de ropa y gastronomía se anotaron para estar entre los 90 locales, pero Interurban, que se encarga de la comercialización, y el gerenciador Oxant siguen trabajando los detalles. Los dueños del shopping trataron de establecer contactos con Alto Palermo, la principal empresa de shoppings del país, pero no dieron fruto.

Martín Bidegaray

Clarín, 17 de febrero de 2011

miércoles 9 de marzo de 2011

Parque Chacabuco: remodelación

Harán zonas de juegos, mesas de ajedrez y de ping pong, senderos peatonales y luminarias. Los trabajos son consecuencia de una fallida subida y bajada de la AU 25 de Mayo, que atraviesa el parque. La segunda etapa de la obra abarca 5 hectáreas

Luego de siete meses de espera, finalmente a mediados de diciembre el Gobierno porteño inició la segunda etapa de recuperación de Parque Chacabuco, uno de los pulmones más grandes de la Ciudad. La obra durará nueve meses y apunta a remediar los daños producidos por el intento de construir una bajada y una subida a la autopista 25 de Mayo, que divide al predio en dos, y mejorar otros puntos del espacio verde.

El proyecto de “readecuación del Parque Chacabuco” se lleva a cabo sobre dos sectores: el “C”, que se extiende sobre la zona aledaña a la pileta y la pista de atletismo, y que da sobre avenida Asamblea, y el “E”, que abarca el centro del parque.

En ambas partes está previsto hacer zonas de juegos para chicos –con piso de goma para evitar golpes–, colocar mesas de ajedrez y de ping pong, construir y delimitar senderos peatonales de hormigón, y renovar las zonas de descanso con mesas y sillas, bebederos, cestos de basura y luminarias.

Además, sobre la avenida Asamblea a la altura de la calle Miró, abrirán un nuevo camino peatonal de hormigón y construirán dos caniles cercados para que los perros puedan estar sueltos.

Según informaron en la empresa AUSA, encargada de las obras, los trabajos cuentan con un presupuesto de $ 10.855.567 y dicen que estarían listos en entre agosto o principios de septiembre.

El Parque Chacabuco fue diseñado por el paisajista francés Carlos Thays y es uno de los más importantes de la Ciudad, con 22 hectáreas. Fue inaugurado en 1931 y en 1978, durante la última dictadura militar, quedó partido al medio por la autopista 25 de Mayo, que fue construida por la intendencia de facto de Osvaldo Cacciatore. Dentro de su predio hay cuatro colegios , una pileta al aire libre, una pista de atletismo, un anfiteatro y también está ubicado el Centro Cultural Adán Buenosayres, que tiene una sala con capacidad para 300 personas y ofrece espectáculos todos los fines de semana. Tanto el Centro Cultural como el polideportivo y la pileta fueron excluidos de esta nueva intervención.

Consultados por Clarín , los vecinos de la zona que pasean habitualmente por ahí concuerdan en que el parque necesitaba refacciones. “Estaba muy descuidado, por eso confiamos en que las obras que están haciendo sean para mejorarlo. Ojalá el proyecto incluya iluminación y gente que cuide a la noche”, comentó Matías Ortiz.

Pero no todos tienen la misma mirada: algunos vecinos también están preocupados por la construcción de caminos de hormigón que se ven a través de la media sombra que cubre la obra. “Estamos notando que se están haciendo calles dentro del parque, y si llegaran a ser para autos alterarían el viejo proyecto de Thays que justamente es lo que pedimos que se respete”, dijo Eduardo Jalón, integrante de la Multisectorial del Parque Chacabuco. Sin embargo, desde AUSA salieron a explicar que esas calles que se están haciendo son senderos internos de cemento que van a rodear la parte central del parque. “Los vecinos no tienen de qué preocuparse, ya que el plan de obras que se está realizando busca restringir el acceso vehicular a lo mínimo indispensable y priorizar a los peatones ”, detallaron.

El plan de remodelación fue puesto en marcha luego de las quejas de los vecinos que en 2008 se manifestaron en contra de la construcción de una bajada y subida a la Autopista 25 de Mayo, a la altura de la Iglesia Medalla Milagrosa. A raíz de estos reclamos se hicieron estudios técnicos que dieron como resultado que la obra causaba perjuicios . Entonces se paralizó y demolió la construcción y el Gobierno de la Ciudad se comprometió a realizar obras de mejoramiento en el parque.

La primera etapa del proyecto de reparación se llevó a cabo durante 2009 y abarcó el sector lindero a la avenida Eva Perón y la calle Curapaligüe, que por entonces era la zona más deteriorada por la fallida construcción de la autopista. A fines de diciembre de ese año quedó terminada y los vecinos pudieron recuperar el anfiteatro y disfrutar de una plaza seca, juegos para niños y hasta una estación aeróbica. “La primera etapa quedó lindísima, siempre traigo a mis hijos a los juegos y lo bueno es que también nos hicieron bancos para que los padres nos podamos sentar y descansar mientras ellos se divierten”, evaluó Claudia Abila. Ahora, el Gobierno porteño promete concluir este año la otra parte que había quedado pendiente.

Martina Perdiguero

Clarín, 7 de marzo de 2011

Carnaval en Jujuy

Comparsas, músicos, lugareños y turistas se preparan para vivir, a partir del 5 de marzo, una de las fiestas populares más coloridas del país, en la que se venera a la Pachamama mientras que los excesos están permitidos.

En la quebrada de Humahuaca y en toda la región andina ya se siente el espíritu del Carnaval: comparsas, músicos, lugareños y turistas comenzaron con los preparativos de una fiesta que se vive a puro corazón, entre bailes, chicha y coplas. Y, desde ya, con excesos permitidos sólo en esta época del año.

En Jujuy se espera una explosión de visitantes. Sólo en Humahuaca, uno de los puntos centrales de los festejos, estiman recibir más de 40.000 personas, casi el triple de la población local. Por otro lado, los hoteles de la quebrada están prácticamente completos para el fin de semana largo de marzo, según la Secretaría de Turismo y Cultura de la provincia. Aseguran que habrá unas 150.000 personas carnavaleando.

Mezcla de cultura española y andina, marcado por el calendario agrícola y el sincretismo religioso, el Carnaval es la principal celebración del año en la región. Tanto que suele decirse que el año no arranca verdaderamente hasta que concluye la fiesta.

Los días de diversión anteceden al ayuno y al decoro que marca la tradición católica para la cuaresma. El inicio más esperado es el desentierro del diablo, que se realiza el sábado anterior al miércoles de Ceniza. Así, el próximo 5 de marzo, una treintena de comparsas de la quebrada y muchos otros grupos desperdigados por la Puna, la selva (yungas) y los valles jujeños darán el primer paso. Escena que, con matices, se repetirá por todo el NOA.

Luego de venerar a la madre tierra (Pachamama) y de ofrecerle bebidas alcohólicas, cigarrillos, ornamentos y comidas especialmente preparadas, los miembros de las comparsas quebraderas desentierran el diablo del mojón -montículo de piedras-. Lo hacen habitualmente en las orillas de los pueblos, en ríos o lugares más elevados. "Se vive una euforia general, una explosión de alegría", explican Mercedes Costa y Gabriela Karasik, en un artículo del libro Carnavales, fiestas y ferias en el mundo andino de la Argentina, compilado por Enrique Cruz, próximo a publicarse.

El desentierro marca el ingreso a otro estado, a otro mundo, a otras reglas. Según las autoras: "El tiempo del Carnaval muestra una sucesión de comportamientos reñidos con las normas y las jerarquías sociales cotidianas. Las transgresiones no se viven como pecaminosas o negativas ya que están socialmente permitidas".

En algunos lugares, como Tilcara, un muñeco simboliza a ese diablo, que trae alegría para todos, sin excepción. Pero ese diablo no es el de la concepción católica, no es el mal absoluto, sino que es ambivalente. Trae la alegría, pero le piden "que no los lleve", relatan las investigadoras.

Luego del desentierro, las comparsas y sus seguidores van hasta el centro del pueblo, entre música, bailes y desfiles. Entran en las casas donde son invitados, bailan, comen y beben hasta que el cuerpo aguante. Muchos se alzan y se olvidan del tiempo y las obligaciones.

Es prácticamente imposible no involucrarse. El turista debe saber de antemano que en cualquier lugar de Jujuy o de la región andina lo harán participar de una manera u otra.

"Menos pintura, está todo permitido", sintetiza Dante Dodi, a cargo del área de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Humahuaca. Y es así: todos son potenciales blancos o disparadores de talco, harina, agua, serpentinas, papel picado y espuma. Según Dodi, aunque todos los festejos valen la pena, los desentierros tienen un encanto especial.

Cada comparsa tiene su particularidad y sus horarios. Por ejemplo, en Humahuaca, los integrantes de Los Cholos llegan al pueblo cerca de las 19, donde los esperan las mujeres. Allí se produce un topamiento entre ellos y luego bailan por las escalinatas del Monumento a los Héroes de la Independencia, entre fuegos artificiales.

La Unión, Los Picaflores o La Juventud Alegre, en Humahuaca; Los Pocos pero Locos, Pecha Pecha, Los Caprichosos, en Tilcara, y Casaschoc y Los Acidos, en Maimará, son sólo algunos nombres de las decenas de comparsas de esta región.

En los lugares más lejanos se mantiene la costumbre de hacer chicha (bebida alcohólica a base de maíz) y cantar coplas, acompañadas por instrumentos autóctonos. También coexiste con el rito de la señalada de los chivitos y cabritos (se marcan los animales que nacieron ese año). A muchos de estos parajes no es fácil llegar. Allí, no pocos comarcanos se inhiben ante la presencia del extraño, por eso lo mejor es ser invitado más que caer de sorpresa.

El tema de los excesos no es una exageración: corre mucho alcohol y comida, y hay poco descanso. Es reiterada la frase se fue a carnavalear, por el hombre y -cada vez más-, la mujer, que se va de su casa y de cuyo paradero nadie sabe hasta pasados algunos días. La culpa entonces la tendrá el Carnaval, que se los llevó.

Son los días del año en que todo está permitido; las jerarquías sociales se borran y las reglas de convivencia cambian. Aunque los controles policiales en las rutas se multiplican, así como las guardias de hospitales y salas de salud reciben más pacientes.

"El Carnaval es algo sagrado; es de los pueblos", sintetiza el músico purmamarqueño Tomás Lipán. Y afirma que la convicción de la gente mantiene la esencia de esta fiesta. "Hay que dejar que los propios lugareños hagan su Carnaval. Los únicos facultados para hacerlo son los fortines (grupos más pequeños y privados), las comparsas y los lugareños. Y eso hay que respetarlo. Yo no puedo ir y hacer mi Carnaval en ningún lugar. Tampoco lo hacían Atahualpa Yupanqui ni Mercedes Sosa. No es muy bienvenido quien vaya a adueñarse del Carnaval; eso sería una invasión. Pero yo voy a todas las comparsas (a las que me invitan) hasta donde dé el tiempo, a cantar con gusto, como me han inculcado mis padres", dice Lipán.

EL FESTEJO DE LA COMUNIDAD GUARANI
En la localidad de Calilegua, unos 150 kilómetros al nordeste de San Salvador de Jujuy, el Carnaval se festeja muy distinto. Separada geográficamente de Tilcara por cerros muy altos, una pequeña comunidad guaraní mantiene sus costumbres de antaño.

"Los carnavales de las yungas son muy distintos a los de la quebrada", indica Karina Andrade, descendiente guaraní de la comunidad Cuape Yayembuate (que quiere decir aquí todos reunidos). Usan otro tipo de vestimenta; el idioma, la música y los bailes también son distintos. Si en la quebrada se baila el carnavalito, allí, el pim pim. La comunidad guaraní en el desentierro del Carnaval pide "por aquellos hermanos que ya no están y que vuelven detrás de las mascaritas al encuentro de un nuevo año -explica Karina-. Es el reencuentro del pasado con el presente".

La zona atrae cada vez más turismo, que va a disfrutar de un festejo distinto, con bailes en ronda tomados de la mano y gritos contagiosos. En Calilegua arrancaron el miércoles último, con concursos de cuentos y leyendas, exposición de artesanías -hacen principalmente collares, mates y máscaras de yuchán (árbol autóctono)- y comida guaraní. Hoy realizarán el gran desentierro del Carnaval, que terminará el 13 de marzo.

CALENDARIO EXTENDIDO
Si bien en el calendario oficial el Carnaval dura poco más de una semana, en los hechos se extiende más de un mes.

Primero está el Carnaval de ablande, una suerte de preparación del ánimo general para la fiesta. "Es como ablandar la tierra para sembrar, para poner las semillas; es ablandar el corazón", explica el músico Tomás Lipán.

El Jueves de Comadres es un encuentro previo al sábado de Carnaval sólo para mujeres ligadas no sólo por el comadrazgo, sino por parentesco, amistad o vecindad. Son encuentros de mucha alegría donde abunda el baile, las coplas, la bebida y el canto.

Con el desentierro del Carnaval comienza el Carnaval Grande, que incluye el Domingo de Tentación. El fin de semana siguiente, el Carnaval Chico, en que las comparsas vuelven a enterrar al diablo, luego de varios días de comidas, bailes públicos y fiesta. La ceremonia se hace al caer la tarde; todos se quitan las máscaras y el talco; se prende fuego al diablito, entre lamentos y gritos.

Este año, hacia el 18 y 20 de marzo llegará el turno del Carnaval de las flores y al siguiente fin de semana, el Carnaval carpero, típico de Salta. En otros lugares, como en la localidad de Volcán, celebran a fines de marzo el Carnaval de remache, en el que entierran al diablo oficial.

En abril, apenas unas semanas después, la misma gente que adoró al diablo, que festejó con euforia para olvidarse de sus penas, que se liberó, sube al cerro a venerar a la Virgen. Es una síntesis religiosa que se vive con mucha naturalidad, sin contradicciones. "El pueblo tiene mucha fe en la Pachamama, en la Virgen, en Dios, es religioso. Es devoto y muy creyente de sus cosas -comenta Lipán-. Es algo muy profundo que hay que respetar. Así como su veneración por la Pachamama, que es la tierra que nos da todo."

DATOS UTILES
Enlaces
www.carnaval-2011.com.ar

www.jujuyenletras.com.ar

www.turismo.jujuy.gov.ar

La Nación, 20 de febrero de 2011

viernes 4 de marzo de 2011

Superpoblación de palomas en Buenos Aires

Están quienes aseguran que traen riesgos para la salud y los que las consideran plaga; en todos los casos, advierten que no hay que alimentarlas; qué es lo que hay que saber para poder convivir con ellas
Llegaron a la ciudad a comienzos del siglo veinte desde Europa y, si bien muchos locales las definen con desprecio como ratas con alas, las palomas domésticas -conocidas con el nombre científico de Columba Livia- adoptaron Buenos Aires como su lugar ideal para garantizar el éxito de la especie.
Cuenta Carlos Fernández Balboa, coordinador de Educación de Fundación Vida Silvestre Argentina que todo empezó entre 1915 y 1920, con un palomar ubicado cerca de la Av. de Mayo, perteneciente a un pariente de los Bieckert. El resto fue el resultado de la combinación entre la falta de predadores y la abundancia de recursos y espacios para anidar.
"Las palomas son comensales que usan las sobras de la mesa de los seres humanos", explica Enrique Bucher, un experto en lo que se conoce como el manejo de vertebrados plaga, que pertenece al Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba .
En la ciudad, asegura, los edificios repiten las alturas de los acantilados en donde anidaban originalmente. Y el alimento se encuentra fácilmente: directamente de la mano de los amantes de las aves o en las calles, en la basura de los porteños. Es por eso que en este ecosistema urbano, las palomas encuentran un espacio ideal para el apareamiento, lo que logran con éxito, varias veces a lo largo de todo el año.

Potencial peligro para la salud

Los edificios y los monumentos públicos, explican los expertos, son los principales objetivos alcanzados por la acidez de las heces que, una vez que se secan, se vuelven una potencial amenaza. Cuando esto sucede, "se convierten en un polvo que es llevado por el viento y que puede ingresar por las vías respiratorias, pudiendo transmitir enfermedades, en particular cuando lo que se dispersa son ciertos hongos capaces de provocar severas dolencias al ser humano", sostiene Bucher.
Juan Claver, profesor de la Facultad de Ciencias Veterinarias señala que son "los niños, ancianos y aquellas personas inmunosuprimidas o con bajas defensas" las que pueden ser más sensibles a este contagio.
"Lo que transmiten es sitacosis, una enfermedad que produce en el ser humano una neumonía atípica que puede ser riesgosa. Además, con su aleteo despiden un polvillo que puede causar alergias", advierte Oscar Lencinas, director del Instituto Pasteur.

Superpoblación

En plazas y veredas cada vez se hace más difícil avanzar entre los miles de ejemplares indiferentes a la presencia humana, una conducta que podría atribuirse a que, según explica Gustavo Marino, de la Alianza del Pastizal de la Asociación Ornitológica del Plata , al haber sido "seleccionada y domesticada, tiene un grado de mansedumbre superior a otra especie silvestre".
Alejandro Lambruschini, presidente de la Sociedad de Profesionales en el manejo de Plagas Urbanas, señala que "aunque no esté considerado así por las autoridades, es una de las mayores plagas de Buenos Aires".
En la ciudad, donde existen dos ordenanzas de la década del 40 y 60 que prohíben la caza y la destrucción de los nidos de palomas ( 10883, 19880 y 11577 ), ninguno de los expertos consultados conoce de instituciones o programas que den un seguimiento continuo a este tipo de población. "Más que declararla plaga o no, sería mucho más importante desarrollar un programa serio y continuado de investigación, experimentación y desarrollo sobre el tema, tanto sea de la paloma torcaza como de la doméstica", opina Bucher.
"Hay que rever el tema de las palomas. Para mí constituyen una plaga, por eso desde el Pasteur pedimos que no se las alimente", alerta Lencinas.
¿Cómo convivir con ellas? Varios expertos coinciden con Lencinas en que la mejor medida para evitar la expansión de la Columba Livia (y de las otras cuatro especies que habitan la ciudad, entre las que predominan la torcaza y la picazuró) es evitar que tenga alimento disponible. "Dar de comer a las palomitas en las plazas es muy romántico, alegra a muchos niños, pero al mismo tiempo es el factor principal que mantiene altas las poblaciones", dice Bucher.
Así fue como la municipalidad de Sevilla, España, resolvió multar a los vecinos que las alimenten, con cargas de hasta 500 euros, con el fin de evitar "problemas de salubridad". En tanto el intendente mendocino Víctor Fayad, resolvió que próximamente entregará a los vecinos un alpiste anticonceptivo para frenar el avance de esta población. "Estamos teniendo muchos reclamos por las palomas", sostuvo la secretaria de Infraestructura de ese municipio, Laura Profili.
También existen estrategias para espantarlas. En algunos edificios se colocan unos pinchitos que evitan que se puedan posar o anidar, en otros se usa el canto de un ave rapaz o una explosión de sonido, y en última instancia en ciertas propiedades se recurre al cierre de aberturas.
Más allá de la intervención humana, la respuesta a la superpoblación podría estar llegando desde la propia naturaleza. Marino asegura que se observa una mayor presencia de predadores en la Capital. "Los caranchos ahora también están encontrando sus recursos en la ciudad, en este caso, pichones de palomas o los huevos". Claver, que también es coordinador del COA Caburé (Club de Observadores de aves del barrio Agronomía), incluso asegura haber visto a otros menos conocidos como el halcón peregrino y el gavilán mixto.

En el campo

La torcaza, a diferencia de la Columba, es originaria de estas tierras. Es la que provocó mayor debate y hasta se pidió que se la declare plaga nacional (con un proyecto que alcanzó la Comisión de Recursos Naturales del Congreso Nacional). Con poblaciones de hasta 40 millones de ejemplares, la torcaza, se hizo un banquete en distintas cosechas de La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos con daños que variaban, según fueran calculadas por productores o técnicos, entre 20% y 80% del total.
Pero las distintas iniciativas de caza y mortalidad de estas aves son criticadas como inútiles por los expertos. En un paper elaborado ante la expansión del sorgo en la década del 70 Bucher sostiene de esta especie: "Dado que las muertes se producen fundamentalmente por la competencia por alimento, resulta claro que cuando se mata una parte se aumenta la chance de supervivencia del resto. Es decir, la mortalidad natural y artificial no se suman sino que se compensan".

Por Silvana Santiago y Maia Jastreblansky

La Nación, 22 de febrero de 2011

Jardín Botánico

Tiene unas 1.800 especies de árboles y plantas. Jugó un rol clave al principio de la producción de yerba.

Frente a Plaza Italia la puerta abierta invita, pero no son muchos los porteños que se animan a pasar. En el apuro olvidan que apenas una vuelta por el Jardín Botánico Carlos Thays basta para detener un poco el tiempo, llenarse de aire, descubrir los secretos que esconde este espacio delimitado por Las Heras, Santa Fe y República Arabe Siria.

Es cuestión de cruzar las rejas y avanzar por el camino de ladrillo que transporta a bosques y selvas, aromas, colores. Inaugurado el 7 de septiembre de 1898, alberga a unos 4.000 ejemplares (correspondientes a 1.800 especies de plantas y árboles) y casi 80 obras de arte.

A pocos pasos de la entrada, un claro en la vegetación genera el marco perfecto para descubrir La Primavera. Cuando el sol acompaña se suma el reflejo de esta dama de mármol que se mira con gesto sensual en el agua de la fuente que la envuelve; el cabello a un lado, el paso detenido. Un poco más atrás, el edificio central, diseñado por el ingeniero polaco Jordan Wysocki.

“Era un terreno privado y el Estado Nacional lo fue comprando por lotes allá por 1850 a 1860”, introduce la ingeniera agrónoma Graciela Barreiro, directora del lugar. El paisajista francés Carlos Thays se enamoró de ese sitio y sus árboles y logró convencer a las autoridades de la importancia de crear un espacio natural.

Dedicó seis años a completar la plantación y, en líneas generales, su diseño se mantiene. “Muchos senderos son originales”, explica Gabriela Benito, curadora del Botánico. Las plantas están organizadas por región y hay sectores que se utilizan para estudiar la evolución de esas especies, un invernáculo y jardines romanos y franceses, recién reciclados. Así se conjugan sus funciones básicas. “Conservar la biodiversidad; hacer divulgación e investigación académica”, enumeran las especialistas.

Es un mediodía cualquiera y los turistas van y vienen. Quizás busquen los ombúes enormes, la Tala (“probablemente anterior a Thays”, desliza Benito) o se sorprenden con grupos escultóricos como Saturnalia, que representa una bacanal, esa fiesta romana donde todo estaba permitido. Desapareció durante la última dictadura hasta 1987, cuando la rescataron de una caballeriza.

El cantero de la yerba mate también llama la atención. “El primero en sembrar tan al Sur fue el propio Thays. Sus ensayos fueron un punto de partida para la producción industrial”, sigue la directora, que el año pasado se animó a revivir esa experiencia. O la higuera sanjuanina, “descendiente” del famoso árbol de Sarmiento.

Entre araucarias y alcornoques, dos oficinistas apuran el almuerzo, varios jubilados matan el tiempo y no falta la parejita que se siente invisible detrás de tanto follaje. Una chica se recuesta en un banco para hablar por teléfono y, cerca, un morochito de 20 lee a Bukowski.

En el Botánico trabajan unas 75 personas. Están terminando de completar un sistema de riego (hasta hace poco se manejaban sólo con las lluvias), construyen un edificio para los jardineros y una nueva sala de conferencias, biblioteca y espacio para los planos, porque allí se guarda todo el registro de espacios verdes de la Ciudad. Durante el año hay visitas guiadas para alumnos de todos los niveles, actividades recreativas y artísticas y también, clases de huerta.

Einat Rozenwasser

Clarín, 9 de enero de 2011

Museo y sociedad

A partir de los nuevos escenarios impuestos por la expansión tecnológica y los cambios en la percepción del tiempo, los museos contemporáneos deben hallar un nuevo paradigma que deseche las miradas clausuradas y propicie una mayor interacción con el espectador, sostiene el especialista en gestión cultural Américo Castilla, compilador del volumen "El museo en escena".
En la flamante obra, editada por el sello Paidós, el equipo de investigadores de arte comandado por Castilla -integrado por Néstor Gargía Canclini y Laura Malosetti Costa, entre otros- reflexiona sobre las singularidades de la relación entre los museos y las sociedades, y ofrece un recorrido por los museos más emblemáticos de América latina desde su creación hasta la actualidad.
FUNCION CAMBIANTE
El ex director del Museo Nacional de Bellas Artes y ex director de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura, destacó que los museos deben funcionar hoy como "creadores de nuevos sentidos" y criticó a los espacios dedicados al arte, porque muchas veces "hacen un excesivo hincapié en la ponderación del valor comercial de una obra y eclipsan otros parámetros de valoración tanto o más importantes que ese".
-¿A medida que se fue complejizando, la sociedad cambió sus expectativas y demandas acerca de los museos?
-Sí, mucho. La función de los museos en el mundo ha cambiado. En los últimos años los museos han estado atentos a la demanda de un público que tiene nuevas expectativas y está acostumbrado a intervenir en los procesos de comunicación a partir de su relación habitual con Internet y la telefonía móvil, o sea que no es el público que en el pasado funcionaba como un receptor pasivo de los mensajes que producía el museo. Hoy se busca que los museos sean una institución que pueda mediar entre ciudadanos que habitan lugares distantes entre sí. Es, sin dudas, un artefacto de mediación donde ya no hay un emisor de un mensaje que busca darle un último significado a las conexiones.
-En esa línea, los requisitos centrales para delinear la programación de un museo serían la interacción activa con el público y la búsqueda continua de nuevos significados...
-La idea es funcionar en un sentido inverso a los parques temáticos, adonde uno va a confirmar los prejuicios que tiene acerca de algo. Lugares como Tierra Santa, que funciona en la Costanera Norte, reproducen los mitos que circulan sobre un tema y trabajan sobre un discurso lleno de lugares comunes que no aportan nada.
Hoy en día el museo no busca ratificar pre-conceptos sino, por el contrario, crear un ambiente extraordinario de comunicación y facilitar alternativas para comparar lo que uno sabe con lo que otra gente sabe. Igual, vale aclarar que el museo no es el lugar apropiado para adquirir información -eso se puede hacer fácilmente por Internet- sino para cotejar la información disponible y abrirse a nuevas experiencias sensoriales.
Una institución de estas características no debe ser un lugar necesariamente complaciente. Debe ser un sitio para divertirse, entretenerse, pero también no tiene que eludir los temas urticantes. Si hay un problema social, hay que exponer las múltiples versiones del conflicto. Por ejemplo, un museo de antropología, con todas las dificultades de convivencia que hay en el mundo, debe poner en evidencia esa problemática.
UN VALOR CONSTANTE
-Los museos plantean una línea de tiempo que grafica la transformación de un objeto o disciplina a través del tiempo ¿Cómo alteraron esta perspectiva los cambios registrados en las últimas décadas acerca de la percepción del tiempo?
-En todos los museos siempre hay un esfuerzo por mostrar esa línea de tiempo. Lo más difícil es lograr que un visitante ante un dinosaurio y una línea que dice "esto existió hace millones de años atrás y antes de esto hubo tantos otros millones de años" es de muy difícil la comunicación. Algunos museos resuelven esta complejidad graficando algo en el piso y haciendo caminar para darse cuenta cuál es la distancia entre una época y otro.
A eso se le suma que la noción del tiempo en estos días ha cambiado considerablemente. Hoy uno puede apresar más acciones y vivir de un modo que llevaría tres vidas en el pasado. Eso se refleja en los medios de comunicación. Muchos museos dan la posibilidad de tomar desde su página web la visita guiada y trasladarla al teléfono celular, para luego ir al museo y corrobar aquello que se había capturado previamente a partir de la web.
-Los museos de arte tienen una visibilidad que no han logrado en general su pares de historia o antropología y son los que siempre atraen las mayores inversiones ¿La valoración de mercado de una obra y la ponderación que hacen de ella los investigadores del arte, son compatibles?
-El valor comercial de una obra es un indicador más, pero como está planteado hoy parece el único. En el Museo Fortabat, por ejemplo, tienen dos piezas que son las que más valen: una de Turner y otra de Brueghel. De la manera en que están exhibidos, ambos con un cristal de cinco milímetros delante para impedir que la gente los toque (algo que no ocurre con el resto de las obras expuestas) lo que está diciendo es: "Ojo, que esto vale mucho".
Ese señalamiento hace que prepondere el valor comercial sobre otros parámetros. Tal como mencioné anteriormente -acerca de los parques temáticos- esa diferenciación en la protección de una obra viene a corrobar un prejuicio: "esto vale", se intenta decir.
"Hay una distancia entre el valor real y simbólico de esta obra y el espectador. Yo creo que todos los cuadros deberían estar protegidos del vandalismo y no acentuarse un valor económico sobre otro. Este fenómeno se vincula con otro que tiene que ver con la búsqueda -por parte de los directores de museos de arte- de arquitectos famosos para diseñar sus edificios, que suelen ser emplazados en sitios urbanos que antes estaban reservados a las catedrales. Con esto quiero marcar que hoy se le da un valor simbólico al museo de arte en la planta urbana que antes estaba lejos de tener. Tiene que ver con esa idea de incorporar al museo de arte como el centro de la innovación.

La Prensa, 25 de febrero de 2011

Ergonomía y diseño

En la Argentina, el trabajador a veces se encuentra con herramientas importadas, diseñadas para sujetos con otras proporciones.
Han quedando atrás los años en se creía que el hombre debía adaptarse a la máquina o puesto de trabajo, muchas veces causantes de molestias o lesiones, ya sea por su configuración, requerimientos psicofísicos o factores de su entorno. Ya poseemos los conocimientos técnicos necesarios para poner la técnica al servicio del hombre. Es ahora el entorno el que debe adaptarse al individuo, facilitando la realización del trabajo y potenciando sus capacidades. Dichos conocimientos técnicos son analizados, organizados y utilizados por la ergonomía. El psicólogo inglés Hywel Murruel la definió como "el estudio científico de las relaciones del hombre y su medio de trabajo".

Si bien no existe una definición oficial de la ergonomía como disciplina o tecnología, podríamos describirla como un cuerpo de conocimientos referentes a las habilidades humanas, las limitaciones y características que son relevantes para el diseño. El diseño ergonómico es la aplicación de estos conocimientos en el diseño de herramientas, máquinas, sistemas, tareas, trabajos y ambientes seguros, confortables y de uso humano efectivo.

La ergonomía tiene dos grandes ramas: una se refiere a la ergonomía industrial, la biomecánica ocupacional, que se concentra en los aspectos físicos del trabajo y capacidades humanas tales como fuerza, postura y repeticiones. La otra, algunas veces referida como "factores humanos", está orientada a los aspectos psicológicos del trabajo como la carga mental y la toma de decisiones.

La ergonomía como campo de conocimiento que interviene en la industria y la producción es relativamente nueva en la Argentina. En países como el nuestro, no autosuficientes en la producción de maquinaria, el trabajador debe enfrentarse a instrumentos importados cuyas dimensiones no coinciden con sus características, que fueron diseñados para sujetos con otras proporciones. Sin embargo, en Latinoamércia la ergonomía como disciplina cobra día a día mayor interés, mediante su difusión en encuentros y cursos; y empieza a tener demanda y resultados en su aplicación en la industria.

Si un objeto o producto es diseñado para ser usado por el hombre, se presume entonces que será utilizado para el desempeño de alguna función, tarea o actividad. En ergonomía, dicha tarea se define como trabajo e involucra el uso de herramientas. La ergonomía se preocupa de las características del diseño de estas herramientas, y por ende, busca crear o adaptar productos y elementos de uso cotidiano o específico a las características de las personas que los van a usar.

El diseño ergonómico de productos trata de buscar que estos sean eficientes, seguros, confortables; que contribuyan a mejorar la productividad sin generar daños en el humano, que formalmente o gráficamente indiquen su modo de uso, etcétera. Para lograr estos objetivos, la ergonomía utiliza diferentes técnicas en las fases de planificación, diseño y evaluación. Algunas de esas técnicas son estudios de mercado, análisis funcionales, biomecánicos, antropométricos, psicológicos y fisiológicos. Al diseñar un producto, los diseñadores diseñan también la actividad del usuario: esto no ocurre independientemente del diseño de las características de un producto.
Muchas veces los modelos de los diseñadores no son los mismos que los modelos de los usuarios (modelos mentales, modelos de uso, modelos de referencia), y puede ocurrir que el diseñador no alcance a comprender durante la proyección de un producto el modelo humano de la actividad (operatividad del producto).

La evaluación del producto respecto de la satisfacción del usuario es uno de los temas ergonómicos actualmente más difundidos y desarrollados, aunque sin embargo no encuentra localmente aún aplicación real en el proceso del diseño de productos. Diversos especialistas sostienen que las evaluaciones ergonómicas deberían estar presentes durante todo el proceso de desarrollo de un producto, desde las etapas de diseño hasta las etapas de fabricación, de modo tal que si se requiere modificaciones del diseño durante alguna etapa de fabricación, esta podría realizarse sin perjudicar finalmente al usuario.

Henry Dreyfuss, padre del diseño centrado en el usuario, asegura que "el objeto que hemos trabajado va a ser montado, sentado, mirado, hablado, activado, operado, o en cualquier otra forma, usado por la gente. Cuando el punto de contacto entre el producto y la gente se convierte en un punto de fricción, el diseñador industrial ha fallado. Por la otra parte, si la gente se siente segura, más eficiente, más confortable o simplemente más feliz por el contacto con el producto, el diseñador ha tenido éxito." Haciéndonos eco de estos conceptos, desde el Consejo Profesional de Ingeniería Industrial (CPII) tenemos la firma convicción de desarrollar una visión analítica sobre la importancia de los aspectos ergonómicos en el diseño de puestos de trabajos y herramientas. «

David Cohen (Ingeniero) y Hernán Fretto (Diseñador industrial).

Publicado en Clarín Arquitectura, 29 de diciembre de 2009

David Cohen es presidente de la Comisión de Higiene, Seguridad y Medio Ambiente del Consejo Profesional de Ingeniería Industrial (CPII).

Hernán Fretto es docente Ergonomía en la carrera de Diseño Industrial en la FADU-UBA.

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Paula Iglesias
Bibliotecaria