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martes 31 de mayo de 2011

Metrobús: las claves del nuevo sitema de transporte

A partir de hoy, Juan B. Justo será la primera avenida porteña en contar con el Metrobús, los colectivos articulados que circularán por carriles exclusivos entre Palermo y Liniers.

Se trata de una de las principales apuestas del Gobierno macrista para el transporte público, luego de que no pudiera cumplir con su promesa electoral de construir 10 kilómetros de subte por año. Es, además, una de las pocas novedades fuertes que podrá mostrar como logro de su gestión de cara a las elecciones. Según una encuesta difundida por el Gobierno, y pese a que aún no circula, el 63% de la gente está de acuerdo con el Metrobús. El acto de inauguración será a las 11, y pasado el mediodía el servicio comenzará a circular con regularidad.

¿Cómo funcionará el nuevo transporte?

1- Ventajas.

El Metrobús circulará por carriles exclusivos, que fueron instalados en el centro de la avenida. Lo usarán las líneas 34 y 166. Como además circulará sólo en línea recta y parará en estaciones cada cuatro cuadras, podrán tardar menos, pese a que seguirán circulando a 24 km/h promedio. Según la Ciudad, se bajará de 50 a 28 minutos el tiempo para recorrer el total de la avenida en horas pico.

2- Tarifas y boletos.

El costo del viaje en el Metrobús será el mismo que en todas las líneas de colectivos que circulan por la Ciudad. El boleto se podrá sacar con el sistema SUBE o con monedas y, a futuro, se prevé que se puedan pagar en las estaciones antes de subir al colectivo.

3- Autos.

Así como los colectivos viajarán más rápido, al quedar sólo dos carriles libres para el tránsito particular, los 50.000 autos que diariamente pasan por la avenida demorarán más en unir el tramo entre Palermo y Liniers: según un cálculo de la Subsecretaría porteña de Tránsito y Transporte, de los 35 minutos que tardan hoy subirán a 42. Sólo quedarán dos giros a la izquierda por mano: los que vayan hacia Pacífico podrán doblar en Fragata Sarmiento o Soler, y los que vayan a Liniers podrán girar en Gaona o Gallardo.

4- Sin trasbordo.

Los colectivos articulados cubrirán todo el recorrido de las líneas 34 y 166. Los pasajeros que tengan que continuar su viaje más allá del tramo sobre la General Paz no tendrán que hacer ningún trasbordo.

5-- Otras líneas.

Las unidades de las líneas 53, 99, 109, 110 y 172 también viajarán por los carriles exclusivos en el tramo en el que hoy pasan por Juan B. Justo. Por eso, los pasajeros también tendrán que esperar estos colectivos en las estaciones del Metrobús.

6 Colectivos más grandes.

Los vehículos articulados tienen capacidad para llevar entre 140 y 160 pasajeros, el doble que las unidades comunes. Al principio circularán entre 15 y 20, las 24 horas. Con el tiempo, habrá 35 colectivos con fuelle.

7- Estaciones.

Habrá 21 paradas a lo largo de 12,5 kilómetros de la avenida, separadas cada cuatro cuadras. La gente que hoy espera en las veredas deberá cruzar y aguardar los colectivos dentro de las estaciones. Habrá espacios diferenciados para las colas de las distintas líneas. Los andenes estarán elevados a la misma altura que las puertas de los colectivos, para facilitar el acceso. Están techadas, y cuentan con pantallas que informarán sobre el tiempo de espera.

8- Más ecológicos y seguros.

Los colectivos están equipados con motores diésel Euro 4, que emiten menos gases y ruidos que los vehículos actuales, además de consumir la mitad de gasoil, según informaron en el Gobierno porteño. Además, como los colectivos no tendrán que ir eludiendo obstáculos, habrá menos frenadas bruscas, y se reducirá el riesgo de accidentes.

9- Seguridad y controles.

El trayecto del Metrobús estará monitoreado con 84 cámaras de seguridad. Además, habrá controles de tránsito, para ver, por ejemplo, que no se estacionen autos en ninguna de las manos de Juan B. Justo, o que los vehículos particulares no invadan los carriles exclusivos. De hecho, el Ejecutivo impulsa un proyecto de ley para que se les quite el registro y se les secuestren las motos a quienes invadan los carriles, además de endurecerles las multas. Sólo podrán usar los carriles las ambulancias, los Bomberos y los patrulleros.

Prueba piloto.

En el caso de que el servicio del Metrobús funcione bien, el Gobierno analiza sumarlo en otras avenidas. La idea es formar una red que una distintos puntos de la Ciudad. Se trata de un sistema utilizado en más de 150 ciudades del Mundo, conocido como Bus Rapid Transit (BRT). La inversión en la infraestructura superó los 100 millones de pesos.


Pablo Novillo

Clarín, 31 de mayo de 2011

Metrobús: otra forma de viajar en Buenos Aires

Ayer se hicieron las últimas pruebas y está todo listo. El martes, alrededor del mediodía, comenzará a circular el Metrobús por la avenida Juan B. Justo. Se trata de un nuevo sistema: los colectivos circularán por carriles centrales exclusivos, lo que beneficiará a las casi cien mil personas que todos los días van de Palermo y Liniers y viceversa por esa avenida (y traerá tranquilidad para los que viven en los alrededores, que desde octubre sufren las complicaciones de la obra).

Esta inauguración es la concreción de un proyecto del que se empezó a hablar durante la gestión de Jorge Telerman, y que ya había sido anunciado en 2008 (con fecha de inauguración para mayo de 2009), cuando Mauricio Macri reconoció que no iba a poder cumplir con la promesa electoral de construir 10 kilómetros de subte por año.

Las estimaciones dicen que el nuevo sistema, que se utiliza en 150 ciudades del mundo y se conoce como BRT (Bus Rapid Transit) permitirá ahorrar 22 minutos en cada sentido –44 por día, una semana por año– a los pasajeros que van y vuelven por Juan B. Justo en horas pico. En contrapartida, los 50.000 autos que la recorren por día sumarán un promedio de siete minutos en cada sentido.

A partir del mediodía del martes, entonces, las personas que habitualmente esperan a los colectivos 166 y 34 (las que operarán el nuevo servicio) sobre las veredas, podrán empezar a usar las 21 estaciones que se ubican cada cuatro cuadras en los carriles centrales de Juan B. Justo. Lo mismo sucederá con los pasajeros que suben a las líneas 53, 99, 109, 110 y 172.

“En las estaciones de Metrobús está claramente señalizado el espacio para esperar cada línea y, de hecho, en las que para más de una línea son un poco más largas”, indica el subsecretario de Transporte de la Ciudad, Guillermo Dietrich. Estarán monitoreadas por cámaras de seguridad durante las 24 horas, y tendrán carteles inteligentes que mostrarán el tiempo de espera hasta la llegada del próximo bus.

Hay varios puntos que confluyen para que este sistema permita bajar los tiempos de viaje en un 40%. “Conceptualmente, es como un subte pero sobre el asfalto. De hecho, la velocidad de circulación es la misma: 24 kilómetros por hora”, explica Dietrich. “Menos tiempo de viaje es más calidad de vida para todos y más tiempo para estar en familia, con amigos o disfrutando del espacio público”, se entusiasma Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete porteño.

Los andenes de las estaciones están a la misma altura de las puertas de los colectivos, lo que facilita el ascenso y descenso de los pasajeros. Y aunque el plan contempla que los boletos (que mantienen sus tarifas) se saquen antes de ingresar a la estación , dependen del avance de la instalación del SUBE para colocar los molinetes, lo que demorará entre 45 y 60 días.

En principio, las mismas unidades que cruzarán Juan B. Justo continuarán con sus recorridos tradicionales al pasar la General Paz. “A medida que la gente se vaya acostumbrado y el proceso se perfeccione, en algunos casos va a haber trasbordo de colectivos. Estamos a la espera de que se autoricen algunos cambios de recorrido para poder coordinarlo bien”, anticipa el Subsecretario.

Habrá que trabajar el comportamiento de los automovilistas, que no podrán estacionar ni detenerse a lo largo de los 12,5 kilómetros de esta traza, y tampoco invadirla, salvo en las cuatro calles en las que se mantendrán giros a la izquierda (ver Claves ). “Ya tenemos en la Legislatura un proyecto de Ley que establece castigos la quita de registro para automovilistas y el secuestro de las motos que no cumplan, además de multas importantes”, apunta Dietrich.



Einat Rozenwasser

Clarín, 29 de mayo de 2011

Museo "Casa Natal de María Eva Duarte de Perón"

El museo construido en la casa de la infancia de Eva Perón en Los Toldos es solo la primera de las postas que pueden hoy reconstruir las diferentes etapas de la vida de una mujer central en la historia del siglo XX. Desde los objetos personales hasta los sitios que la vieron pasar, un recorrido cercano para nuestro pasado reciente.

Con el paso del tiempo, muchas localidades les deben su crecimiento, reconocimiento o simplemente la presencia destacada en los mapas a sus ciudadanos ilustres, aquellos que nacieron o se movieron en sus tierras aunque solo sea por unos años. El reconocimiento puede ser más o menos tardío, pero llega: como cuando, el 9 de junio de 2004, la ciudad bonaerense de Los Toldos –también conocida como General Viamonte– decidió rendir homenaje a su gran ciudadana célebre, Evita Duarte, abriendo el Museo Municipal “Casa Natal María Eva Duarte de Perón”. El Museo funciona en el mismo hogar donde la niña transcurrió parte de su infancia, cuando todavía no soñaba ni asomaba ser la abanderada de nadie.
Fachada de la casa donde nació Eva Perón, hoy sede del museo dedicado a su memoria.

PRIMEROS AÑOS El desafío de los vecinos de Los Toldos fue reciclar la vivienda –declarada Monumento Histórico Provincial y Nacional– pero respetando su estilo. Así, como en una reconstrucción de rompecabezas, están marcados dentro de la casa los primeros años de vida de Eva, desde 1919 hasta 1930, cuando tras la muerte de su padre, Juan Duarte, se trasladó a Junín junto con su familia.

“Queremos jerarquizar la casa donde pasó su infancia, dándole contenido y valor turístico. Para eso fue fundamental la participación de los vecinos, que donaron muchos elementos, desde una máquina de coser que le pertenecía a la familia hasta ladrillos”, explica el secretario de Turismo de Los Toldos, Flavio Gulli. La máquina de coser era la que usaba la madre de Eva para trabajar, cosiendo y remendando a pedido.

Poco a poco, fueron llegando al Museo desde imágenes inéditas de Evita actriz hasta prendas personales que alguna vez la vistieron de pies a cabeza: vestidos, trajes, zapatos, guantes, sombreros. También hay registros históricos, como una de las cartas que le escribió Juan Perón en 1945 desde isla Martín García, cuando estuvo detenido tras la revuelta que un año después terminaría por consagrarlo al frente de la presidencia.

Buscando un refugio histórico, estos objetos lo encontraron en un Museo que promete en unos años agrandarse a complejo cultural. Pero eso es para más adelante: ahora el orgullo de la casa se expande a través del Libro de Visitas, que deja registro del paso de políticos y viajeros locales y extranjeros. “Una vez nos visitó el coro oficial de Noruega, que cantó para los presentes tres canciones, entre ellas ‘No llores por mí Argentina’, cuenta el secretario de Turismo.
Interior del Museo “Casa Natal de María Eva Duarte de Perón”.

ITINERARIO BONAERENSE La tematización de la figura de Eva Perón, que comprende sitios referenciales en su vida, abarca distintos aspectos y recorre distintos lugares cercanos a la localidad de sus primeros años. Lugares que la muestran tal cual fue: una mujer que nació y se crió dentro de una familia irregular, con un padre que tenía formada otra familia en paralelo en Chivilcoy. La precariedad de la casa de Los Toldos –con piso de tierra– denota sus primeros años de pobreza.

A solo 20 kilómetros de Los Toldos se encuentra la estancia La Unión, donde nació María Eva el 7 de mayo de 1919, inscripta luego como hija de Juan Duarte, un concejal conservador de Chivilcoy, y Juana Ibarguren. Nacida en pleno campo, en una zona poblada por una comunidad mapuche conocida como la “Tribu de Coliqueo” en homenaje al reconocido cacique, según se sabe la familia convivió en buenas relaciones con los integrantes de la comunidad originaria. Por eso mismo la madre de Eva fue asistida en el parto por la comadre mapuche Juana Rawson de Guayquil.

Entre 1905 y 1936, en Los Toldos la gran mayoría de las tierras pertenecía a esa comunidad mapuche amiga del blanco, aunque con los años una continuada cantidad de argucias legales fueron excluyéndolos de sus propiedades. Entre los nuevos estancieros que fueron ganando tierras se encontraba Juan Duarte.

Dentro de la ciudad, las postas son varias: la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, declarada Monumento Histórico Provincial y Nacional, donde fue bautizada Evita; la Escuela N1 Domingo Faustino Sarmiento (en la actualidad se encuentra el Jardín Nº 901), donde “la abanderada de los humildes” fue alumna regular desde 1928 a 1930; la plaza Rivadavia, donde la familia de los Duarte paseaba y jugaba por aquellos años.

A menos de 50 kilómetros, el recorrido que sigue los pasos de Eva durante su infancia continúa en Junín, destino de la mudanza familiar en 1930. Aquí la niña terminó sus estudios primarios en la Escuela N1, frente a la plaza principal, destacándose entre sus pares por su capacidad al recitar y dramatizar. Si bien en 1935 ya dejó Junín para irse en tren hacia Buenos Aires e iniciar su carrera como actriz, los juninenses también se guardan algunos monumentos edilicios no menores, como el edificio de la Escribanía Ordiales, donde el 22 de noviembre de 1945 María Eva Duarte contrajo matrimonio civil con el coronel Juan Domingo Perón. Un poco más allá asoman las torres de luz del Club Atlético Sarmiento, reconocido como “Estadio Eva Perón” por haber sido gestionado crediticiamente en 1946, cuando Evita ya era primera dama.

El circuito que en unos años promete afianzarse como nacional y que nace en Los Toldos se puede seguir recorriendo en otras localidades y sitios fundamentales en su vida de soltera y de casada, como es el caso de la Parroquia San Francisco de Asís de La Plata, donde Eva y Perón contrajeron enlace religioso el 10 de diciembre de 1945, o el Museo Histórico 17 de Octubre de la Quinta de San Vicente, un refugio de amor y descanso para el matrimonio. Y también Buenos Aires tiene, en una casona de Palermo que fuera Hogar de Tránsito creado por la Fundación Eva Perón, un museo que le está dedicado y reúne importantes testimonios de su vida y su obraz

Diego Abdo

Página 12, 29 de mayo de 2011

Pabellón argentino en la Bienal de Venecia

En una reunión informal en el Palacio San Martín, sede de nuestra Cancillería, la embajadora Magdalena Faillace anunció el acuerdo sellado con autoridades de la Bienal de Venecia para que la Argentina tenga en los próximos veinte años un pabellón propio en los Arsenales, sede de la Bienal, que la semana próxima inaugura su 54» edición.

En ese marco excepcional de las artes visuales, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmará un convenio de comodato con Pablo Baratta, presidente de la Fundación Bienal, para disponer el uso de un pabellón de 500 metros en la Sala de Armas de los Arsenales, predio veneciano que desde fines del siglo XIX, por decisión del rey Humberto de Saboya, recibe a la bienal más antigua y famosa del planeta.

Los pabellones nacionales de los países centrales, como el Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos, España, los Países Nórdicos y Japón, están emplazados en el mágico escenario de los Giardini, diseñados en tiempos napoleónicos, y escoltan la avenida de plátanos bautizada Harald Szeemann en honor al curador suizo que fue dos veces director de la bienal veneciana y murió en 2005.

El futuro pabellón argentino de los Arsenales exigirá, para estar a punto, una inversión de 1,9 millones de euros. Está emplazado en una cotizada zona, donde los países que no tienen pabellón propio en los Giardini -como China o la India- pugnan por estar.

Le toca a Cristina Fernández de Kirchner sellar con su firma una larga negociación iniciada años atrás, en la que tuvo activa participación el embajador Victorio Taccetti y tiene protagonismo la Fundación Exportar, orientada en la actualidad a promover en el mundo "productos argentinos" con otro valor agregado, como son el arte y el diseño.

La Argentina ha enriquecido con su presencia el ruedo veneciano desde 1903, cuando viajó la obra del maestro Pío Collivadino. En 1962 ganó el Gran Premio de Grabado Antonio Berni, cuya presencia fue impulsada con ahínco por el crítico Rafael Squirru.

En 2007, el jurado le entregó a León Ferrari el León de Oro de Venecia, por la obra exhibida en los Arsenales, seleccionada por Victoria Noorthoorn, con la dirección de Robert Storr.

Marta Minujín, Jorge Macchi, Guillermo Kuitca, Leandro Erlich y Graciela Sacco representaron en diferentes ediciones a nuestro país en la ciudad de los canales, teñidos de verde por Nicolás García Uriburu en una recordada manifestación de "land-art", en 1968.

Este año el envío argentino tendrá la fuerza de las esculturas inesperadas y transgresoras del rosarino Adrián Villar Rojas, de 31 años, que trabaja con materiales arcaicos, como arpillera y arcilla, en piezas monumentales a las que muchas veces destruye una vez finalizadas. Su obra tuvo enorme repercusión en la última edición de la Bienal del Fin del Mundo, donde presentó Mi familia muerta , una ballena hecha con madera, vidrio y piedra.

En los últimos meses trabajó en París en la creación de una escultura que será emplazada, en julio, en los Jardines de las Tullerías, mientras en paralelo daba forma a la obra veneciana llamada Ahora estaré con mi hijo .

Artista de la galería Ruth Benzacar, Villar Rojas fue seleccionado por el curador Rodrigo Alonso, designado, a su vez, por Asuntos Culturales de la Cancillería.

La firma del comodato tendrá como testigos a más de veinte artistas invitados por la presidenta de la Nación; entre ellos, Alejandro Puente, Rogelio Polesello, Miguel Harte, Marcia Schvartz, Pablo Siquier, Daniel Santoro, Eduardo Stupía y Tomás Saraceno.

Pero la presencia argentina en Venecia no termina allí, porque el 3 de junio la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inaugurará una muestra bautizada "Memoria y libertad en el arte argentino", en la sede del central Palacio Ça' Giustinian, muy cerca de la Plaza de San Marcos, con obras de Pablo Suárez, Carlos Alonso, León Ferrari, Xul Solar y Emilio Pettoruti, entre otros.

Las obras proceden de museos públicos y de coleccionistas privados como Andrés von Buch y Aníbal Jozami.

La exposición fue curada por Rodrigo Alonso, quien contó con el asesoramiento de Adriana Rosenberg, Clorindo Testa, Guillermo Alonso y del embajador Sergio Baur, en su última gestión en Asuntos Culturales antes de asumir su destino diplomático en Túnez.
REPRESENTANTES DESTACADOS

Marta Minujin

Artista, en la comitiva

Integrante de la comitiva que acompañará a la presidenta de la Nación en la firma del comodato por un pabellón para la Argentina por veinte años. Fue una de las más entusiastas al celebrar la noticia que dará visibilidad a nuestros artistas.

Adriana Villar Rojas

Su obra se presenta en la 54a Bienal

Nació en Rosario en 1980, su obra monumental ganó visibilidad en la última edición de la Bienal del Fin del Mundo, integra el staff de la galería Ruth Benzacar y fue seleccionado por el curador Rodrigo Alonso.


Alicia de Arteaga

La Nación, 27 de mayo de 2011

Tareas de restauración en La Redonda

Domingo Faustino Sarmiento la comparó con la basílica de San Pedro por su majestuosidad . Aunque, en rigor, se parece al Panteón de Roma, el estupendo monumento edificado en el año 170 después de Cristo por orden del emperador. En esa obra se inspiró el arquitecto Nicolás Canale a la hora de diseñarla, hace casi un siglo y medio. Y eso explica su estructura circular que la convierte en la única iglesia de la ciudad con esa característica y por eso todos la llaman La Redonda . Emblema de Belgrano, la parroquia de la Inmaculada Concepción –como tantos otros edificios de gran valor artístico de la Ciudad– pelea hoy contra el paso del tiempo, las vibraciones en la zona y la escasez de recursos .

Puede decirse, sin embargo, que va ganando la batalla.

Acaba de finalizar la segunda etapa de un proceso de restauración que se inició en 2007 , luego de que comenzaran a desprenderse trozos de mampostería. Las medidas del templo revelan la complejidad de la obra: su altura es de 43 metros, que equivale a un edificio de 12 pisos. La cúpula, que es la vez el techo, tiene un diámetro de 20 metros. De estilo renacentista italiano, la belleza de su interior circular bordeado de 14 columnas de mármol evidencia el desafío que asumió la restauradora Teresa Gowland. Interior que se completa con la bóveda celeste, los grandes vitrales con escenas religiosas y un relieve de mármol blanco que reproduce “La Ultima Cena”.

Lo primero que hizo el entonces párroco Rafael Morán Díaz fue abocarse a conseguir los fondos. No fue fácil. Gracias al aporte de los vecinos –fue el principal flujo–, más una donación del Banco Santander y un préstamo del arzobispado de Buenos Aires, pudieron iniciarse las obras, que ya costaron $ 160.000. La primera etapa, finalizada en 2008, abarcó la restauración de la semicúpula, el ábside y el arco. La segunda incluyó la cúpula, la linterna, más tareas de revoque y pintura. “Por falta de fondos, inicialmente se sacaron los revoques que se caían, siendo la prioridad la seguridad de la gente, luego la refacción estructural y, por último, lo decorativo”, señaló en su momento Morán Díaz.

La iglesia de la Inmaculada Concepción comenzó a gestarse a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX, cuando se vio con claridad que la antigua capilla de Belgrano, situada sobre la barranca –en lo que hoy es la esquina de Pampa y 11 de Setiembre– había quedado chica para el crecimiento de la población de la zona. Además de muy precaria, pese a haber sido restaurada. La entonces municipalidad de Belgrano dispuso en 1864 crear una comisión para que se ocupara de la construcción de un nuevo templo.

La piedra fundamental se colocó el 23 de enero de 1865 . La obra fue encargada al arquitecto Canale, pero murió antes de concluirla, por lo que en las últimas etapas intervino su colega Juan Buschiazzo.

La falta de recursos determinó que la construcción fuera lenta. Para lograr más fondos hubo que rematar los terrenos de la barranca donde se levantaba la capilla y otras instalaciones. El templo se inauguró, finalmente, en 1878 con la presencia del entonces presidente de la Nación Nicolás Avellaneda.

La Inmaculada Concepción se apresta ahora a recuperar todo su esplendor. Sólo resta la tercera etapa de la restauración: los frescos, las imágenes y detalles de la cúpula, para satisfacción de sus fieles y de todo un barrio que la considera, además de testigo de su historia, su principal patrimonio cultural y religioso.


Sergio Rubín

Clarín, 26 de mayo de 2011

viernes 27 de mayo de 2011

El Obelisco: símbolo de Buenos Aires

Pareciera que siempre existió, que es parte indisoluble de la identidad porteña, pero lo cierto es que el lunes 23 cumplió tan solo 75 años de su aparición. Es impresionante ver la foto que ilustra esta página. El Obelisco se levanta imponente, casi gigante, prefigurando la escala de la nueva Buenos Aires, la de una gran metrópoli.

La trasnochada idea, según cuentan los historiadores, fue sugerida por el Secretario de Hacienda, Atilio Dell’Oro Maini al intendente de la ciudad, Mariano de Vedia y Mitre: levantar un obelisco que conmemorara los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires.

El sitio elegido marcaba una nueva estrategia urbana cuyas consecuencias aun hoy sufrimos. Correr el baricentro de la ciudad del Sur al Norte. Ahora las luces porteñas se mudan del eje institucional de la Avenida de Mayo a Corrientes, la nueva arteria del espectáculo y el entretenimiento. Claro, son los tiempos de la llamada Década Infame, la que se inició con el derrocamiento de Yrigoyen y que pasó a la historia por los fraudes electorales.

Curiosamente (o no tanto) fue también una década heroica para la arquitectura y la ciudad. Buenos Aires vivía un momento explosivo con grandes proyectos modernizantes como la apertura de la Avenida Norte Sud (actual 9 de julio); el ensanchamiento de la calle Corrientes o la flamante Diagonal Norte. Y emergían los primeros rascacielos “racionalistas” como el Comega, el Sáfico y el Kavanagh, unos de los primeros construidos a nivel mundial en hormigón armado.

A de Vedia y Mitre seguramente lo tentó la idea de tener un obelisco como el que ya tenía la ciudad de Washington. Pero lo mejor de su jugada fue acertar con el arquitecto. Podría haber elegido alguno del establishment neoclásico, y quién sabe lo que hubiera hecho. Sin embargo, a pesar de las furibundas críticas, sabiamente se inclinó por uno vanguardista, el tucumano Alberto Prebisch (1899-1970), que por esos días estaba dibujando los últimos planos del cine-teatro Gran Rex, una de sus obras paradigmáticas.

Prebisch fue uno de los primeros en incorporar los conceptos de la Arquitectura Moderna en la Argentina que, como sintetiza Jorge F. Liernur, es: “… sólida, de volúmenes cúbicos elementales claramente articulados, de mínimas indicaciones decorativas, discreta, prioritariamente muraria, opaca, con voluntad de permanencia y tendiente a descuidar la materialidad a favor de la abstracción”.

Por esta senda circuló el obelisco diseñado por Prebisch: un volumen neto de 67 metros de altura con su revestimiento en piedra parís (luego reemplazado por revoque), construido en tan solo 31 días, sorteando un desafío no menor: está posado encima de tres túneles de subte.

En homenaje a sus 75 años, el arquitecto Néstor Otero montó una muestra en el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (25 de Mayo 482). Como si fuera un maestro de la primaria, pidió a una serie de artistas y arquitectos que hicieran un dibujo o pintura alusivo al hito porteño.

Justo Solsona jugó con su geometría y lo asoció a los avioncitos de papel; Clorindo Testa agarró su pincel más grueso, delineó su forma con un trazo casi primario y le agregó manchas de colores. En letras puso: 1530, 1°; 1580, 2°; 2011, 3°. Y una leyenda que dice “Hay obeliscos tristes”. Miguel Jurado, sí, el mismo que escribe en esta columna, al multiplicarlo, le quitó su condición de hito y construyó una ciudadela de anti-obeliscos. Otros artistas apelaron a la memoria: lo presentaron con pañuelos blancos o rubricaron sobre sus paredes fragmentos de nuestra historia.

Sin dudas Prebisch la pegó. La ubicación privilegiada ya venía dada. Qué había que hacer, también: le pidieron un obelisco. Su acierto fue el cómo. Además de resolver ingeniosamente el desafío tecnológico de construirlo sobre los túneles del subte, le dio un tamaño y una proporción a escala con la ciudad que venía. Y su incontaminada abstracción le permitió convocar y ser protagonista silencioso de las más diversas manifestaciones. Nació con vocación de hito. Hoy, como diría Borges, lo juzgo tan eterno como el agua y el aire.


Berto González Montaner *
* EDITOR JEFE ARQ

Clarín, 25 de mayo de 2011

jueves 26 de mayo de 2011

Arqueología satelital

Nada más alejado de esa idea que rodea a la arqueología tradicional. En este caso, no hubo hombres vestidos de explorador, ni espátulas, ni pinceles, ni peligros de cine. Hubo satélites, especialistas, financiamiento de la NASA y computadoras sofisticadas. Así, mediante imágenes tomadas desde el espacio con rayos inflarrojos, fueron identificadas en Egipto 17 pirámides de diferente tamaño, más de 1.000 tumbas y 3.000 asentamientos antiguos subterráneos.

Quizás la segunda etapa, el tiempo de la excavación propiamente dicha, sí se parezca a las aventuras de Indiana Jones. Pero por ahora, para los investigadores estadounidenses continúa el tiempo de las sorpresas. “Excavar una pirámide es el sueño de todo arqueólogo”, dijo Sarah Parcak, líder del estudio. “Pero para eso habrá que esperar un poco”, remató. “Estuvimos realizando esta investigación de manera intensa durante mucho tiempo, por eso, ahora que tenemos la confirmación, no hay que apresurarse. Me sorprendí cuando fui capaz de ver desde afuera todo lo que habíamos encontrado. No podía creerlo”, aseguró.

Durante un año, el equipo analizó las imágenes de los satélites en órbita que se encuentran a 700 kilómetros por encima del planeta, equipados con cámaras muy poderosas, capaces de identificar objetos de menos de un metro de diámetro sobre la superficie de la tierra.

Los antiguos egipcios construyeron sus casas y estructuras utilizando ladrillos de barro, un material mucho más denso que el suelo arenoso que lo rodea, por lo que fue posible identificar las formas de las casas, templos y tumbas aunque se encuentren debajo de la superficie. Pero Parcak cree que Egipto puede seguir deparando sorpresas. “Estos son sólo lugares cercanos a la superficie. Hay otros miles de sitios que el Nilo ha cubierto con sedimentos. Este es sólo el comienzo de este tipo de trabajos”, aseguró.

El hallazgo se produjo en una zona desértica, ubicada al norte de El Cairo, llamada San El Hagar. Hasta ahora, lo único que se excavó en el lugar –para confirmar las tomas satelitales– fue una casa construida hace 3.000 años. Y las imágenes de satélite coincidieron a la perfección con lo descubierto. Desde entonces, ese sitio, que en un primer momento no parecía interesar a las autoridades locales, se convirtió en uno de los más custodiados de Egipto. Otra de las imágenes captadas, por ejemplo, muestra calles y casas enterradas en la antigua ciudad de Tanis.

El gobierno egipcio pretende ahora utilizar la misma tecnología para proteger futuros hallazgos. “A través de las imágenes se puede saber si una tumba fue saqueada y alertar a la Interpol para que esté atenta a las antigüedades que pueden ser ofrecidas a la venta”, explicó Parcak, con plena conciencia de lo que suyo no es convencional. “La tecnología hizo la diferencia –dijo–. Nos permitió ser más selectivos pues en un lugar enorme es difícil saber por dónde empezar”. Y, medio en chiste medio en serio, remató: “Indiana Jones representa la vieja escuela. Ya estamos muy lejos de ti, Indy, lo siento Harrison Ford”.

Clarín, 26 de mayo de 2011

Guanajuato: tradición minera y pasado colonial en México

GUANAJUATO.- "Dicen que a esta hora sale la mano peluda", advierte Rogelio Anguiano, que fue minero y conoce el paño. Ahora es guía de turismo y narra su propia historia a 85 metros de profundidad.

La mina de la Valenciana tiene anécdotas de todo tipo; las más importantes, desafortunadamente, son reales. En este caso se trata de un buen punto de partida para entender cómo un pueblo desordenado se convirtió en uno de los más opulentos de México y cómo el brillo de los tiempos coloniales -cuando había mucha riqueza, aunque la mayoría se fuera a España- pudo mantenerse gracias al compromiso de conservación que ha mantenido a la ciudad como una de las más hermosas del país.

Con una población de 172.000 personas y una altura de 2050 metros sobre el nivel del mar, Guanajuato es la capital del estado homónimo, en el centro norte del país. La Valenciana es su mina más famosa. El acceso turístico es la antigua entrada de los trabajadores indígenas, que descendían hasta 475 metros, a las 6, después de alabar al Señor con la esperanza de salir ilesos al final del día. No usaban el poder negro -la pólvora, que recién llegaría en 1727-, sino leña encendida para calentar la roca, que hacían luego tronar con agua fría.

Se estima que del 85 al 90 por ciento de la población trabajó en este rubro entre mediados del siglo XVII y fines del XIX. "Actualmente lo hace cerca del 10 por ciento -cuenta Rogelio-. Yo trabajé durante 14 años y, por suerte, me despidieron."

Por cada tonelada de mineral obtenido en la zona se rescatan doscientos gramos de plata y apenas dos de oro. El túnel de la vieja entrada se interrumpe a los 85 metros para evitar derrumbes. Allí se encuentra, clavada en la piedra, una barreta como ejemplo solitario del equipamiento actual. También hay un altar a la Virgen de los Dolores, un foquito y un interruptor para apagar la luz e imaginar cómo era la cotidianidad laboral casi a oscuras con temperaturas de 50 a 60°C. Las historias de fantasmas y otras almas dejan aquí al infierno de Dante como una verdadera comedia.

En la superficie, un laberinto de calles sube y baja por las colinas, conformando un paisaje irregular y colorido. Nunca se trazó como ciudad, de manera que las casas y vías de acceso se fueron uniendo con puentes, escaleras y, más adelante, magníficos túneles que nada tienen que ver con las minas.

La ciudad cuenta con pasajes subterráneos hechos para agilizar el tránsito -de vehículos y peatonal- y acortar las distancias. Son unos 8 km en total; el más extenso es el Túnel del Cuajín, con 1162 metros de largo y 7 de diámetro. El más corto mide 103 metros y le dicen el Túnel del Amor, con sarcasmo, porque dura poco.

Las obras habían comenzado a principios del siglo XX para resolver los problemas de inundaciones y se retomaron décadas más tarde con el fin de comunicar mejor la ciudad. Tienen estilo medieval, están abiertos en forma permanente y la gente transita por ellos sin problemas.

Guanajuato es una región especialmente tranquila, donde los problemas de violencia en algunas zonas del país se siguen con tristeza, pero sólo por televisión. Gran parte de la población participó de la reciente marcha nacional por la paz. Pero las preocupaciones cotidianas parecen en la calle mucho más simples; prevalecen, por ejemplo, los comentarios sobre el precio de la tortilla. "Ahorita la gente está descontenta -cuenta Rogelio- porque subieron de 10 a 12 pesos el kilo. Es un dolor de cabeza y le va a costar el gobierno nacional, porque la población pasa factura."
Paseo por el empedrado

Cuando se habla de recorrer el México colonial no puede faltar el estado de Guanajuato, con sus antiguos pueblitos mineros y ciudades maravillosas como su capital y San Miguel de Allende. También se incluyen Sacatecas y, en menor medida, Durango e Hidalgo.

El casco histórico de esta ciudad donde nació el artista Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez -abreviado por suerte en Diego Rivera- puede apreciarse desde la altura. El cerro de San Miguel es el gran balcón para ver el Templo de la Parroquia, basílica que cuenta con la imagen de la Virgen más antigua de América, y monumentos de todo tipo: a Miguel de Cervantes Saavedra, a Don Quijote y Sancho Panza -Guanajuato es ciudad cervantina , está claro-, al minero antiguo, al minero moderno, a Hidalgo, a El Pípila, a la paz... La lista sigue.

Una vez en el centro, el punto de encuentro es el Jardín Unión. Por esta plaza triangular pasa gran parte del movimiento cotidiano, más aún durante el Día de la Virgen de los Dolores, cuando las mujeres, mayormente las jóvenes, salen vestidas como galereñas y comienzan a reunirse de madrugada, a la espera de los hombres.

Ellas caminan en una dirección; ellos lo hacen en la contraria, con una flor en la mano para regalarle a su chica favorita. Si ella la acepta, él cambia de sentido su andar. Si no, sigue participando. La clave para los hombres, dicen, es llevar más de una flor bajo la manga.

A pasos de la plaza está el Teatro Juárez, con 1200 butacas en una sala con estilo morisco y forma de herradura. Es considerado el segundo teatro más lindo de país, detrás del Palacio de Bellas Artes, en la capital.

En los primeros tiempos del Juárez, por la puerta principal entraba la gente de alcurnia; en las calles laterales se conservan aún las escaleras de fierro por donde subían los demás, hasta los palcos del 3° al 5° piso.

Con un hall afrancesado y un salón de estilo italiano, lo ecléctico del edificio se trasladó a la programación: según la época, se coronó a la reina de la ciudad y funcionó como circo, sindicato de mineros y espacio de lucha libre.

Justamente, los grandes ídolos del catch mexicano pasaron por aquí, aunque no para pelear entre ellos, sino con las momias de la ciudad. Nada menos que El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras protagonizaron Las momias de Guanajuato (1970), película que aprovechó la fama no sólo de los luchadores, sino también de los impactantes cuerpos disecados que se conservan en el panteón de Santa Paula. Esas momias se pueden visitar, sin riesgo a que se rebelen.

Martín Wain
Enviado especial
SABORES BIEN ACOMPAÑADOS

Las tortillas de maíz son, junto con el chile y los frijoles, la base de la comida mexicana. En Guanajuato, lo más típico es, en plan callejero, el guacamayo: un bollo de pan con palta, chicharrones (corteza de cerdo frita) y una salsa "picosa", como dicen en estas tierras de gastronomía imperdible.

Para probar las especialidades de Guanajuato, nada mejor que recorrer la ciudad con Lucy, esbelta y simpática anfitriona de la Secretaría de Turismo local, que sorprende con su pasión por los sabores típicos y, sobre todo, el picante.

Ella cuenta que a su bebe de 10 meses le hace probar picante para que se adapte al gusto nacional. Y asegura que le encanta. Con ella recorrimos el mercado Hidalgo y probamos enchiladas mineras. Conocimos, además, dos de los mejores restaurantes de la ciudad: Casa Valadez, tradicional y sofisticado, y La Pirinola, más económico y repleto de guanajuatenses.

Para probar la comida típica de otros pueblos del estado hay que tener en cuenta que San Miguel de Allende es ideal para las pellizcadas, una especie de cazuelitas a base de maíz. En Dolores Hidalgo se beben helados de camarón o tequila, y en Atotonilco, gorditas de chicharrón prensado.
DATOS UTILESCómo llegar

Desde Buenos Aires. Lan vuela a México con tarifas desde US$ 999. Hasta el aeropuerto de León, en Guanajuato, desde 1159. Por ruta, de Ciudad de México a Guanajuato, hay 4 horas.
Qué hacer

Museo de las Momias: De lunes a domingo, de 9 a 18. Entrada: $ 52 ($ 18 argentinos). Recorrido nocturno: $ 100.

Museo Casa Diego Rivera: casa natal, con un centenar de obras. Pocitos 47. Martes a sábado, de 10 a 19. Domingo, de 10 a 15. $ 15 ($ 5 argentinos).
Dónde dormir

Quinta Las Acacias. Hotel de lujo en una casa del siglo XIX, en Guanajuato. Desde US$ 230 la habitación estándar. Más, en www.quintalasacacias.com

Dos Casas. En San Miguel de Allende, hotel boutique. www.doscasas.com.mx

Dante Cosenza

La Nación, 22 de mayo de 2011

Cabildo y Juramento: espejo de Belgrano

En cada barrio de Buenos Aires hay una esquina que oficia de punto central, convirtiéndose no sólo en referencia obligada, sino también en símbolo del lugar. En Belgrano, ese lugar es el cruce de las avenidas Cabildo y Juramento. Y aunque en la zona hay otros sectores que pueden resultar representativos (como las Barrancas, las estaciones de tren o la iglesia de la Inmaculada Concepción, a la que todos conocen como “la Redonda”), lo cierto es que Cabildo y Juramento tiene mucho para erigirse como corazón del Belgrano actual.


Como comienzo se debe considerar que si uno despliega un mapa del barrio, Cabildo y Juramento queda casi en el centro de ese lugar que en 1855 era un pueblo, en 1883 pasó a ser ciudad y que en 1887, tras ser anexado a Buenos Aires, quedaría como un barrio más de la gran metrópolis. Los nombres actuales de las dos avenidas recién fueron impuestos el 27 de noviembre de 1893. Antes, Cabildo era 25 de Mayo y Juramento, Lavalle.


Y aún en los tiempos en que Cabildo era el Camino Real del Norte, un ancho sendero de tierra que usaban los troperos (vale recordar que en el cruce con la actual calle La Pampa estaba la pulpería La Blanqueada, antigua parada de carretas), la esquina con Juramento ya empezaba a figurar como lugar importante. Es que a unos metros vivía Juan Callaba, dueño de las diligencias que llegaban desde el Centro hasta Belgrano. La más famosa era una llamada “La Golondrina”. Hoy, por Cabildo y Juramento circulan unas quince líneas de colectivos.


Y si de transportes se trata, aquella esquina también vio pasar muchas veces al famoso tranguaicito, un tranvía tirado por tres caballos que iba desde la estación del tren, en el Bajo, hasta la actual calle Vidal. Era un servicio especial que circuló hasta noviembre de 1915. Durante muchos años, la concesión de ese servicio estuvo a cargo de Luis Cevasco, un antiguo vecino del barrio quien también era famoso por ser el dueño de “Toro”, un caballo percherón que ganó muchas cinchadas. La historia dice que, con “Toro”, don Cevasco ganó e hizo ganar mucha plata a muchos apostadores que le tenían fe a la fuerza de su caballo.


En tiempos más actuales, Cabildo y Juramento tuvo también otros sitios que la hicieron cita obligada: la famosa Confitería Mignón, el cine que también tenía ese nombre y la Galería Juramento, punto de encuentro hasta la década de 1980. La confitería era famosa por servir en bandeja de plata las masas que acompañaban el té. En la ochava que ocupaba ahora hay pequeños comercios de distintos rubros.


Donde estaba el cine Mignón (sobre Juramento, a unos metros de Cabildo en dirección a Ciudad de la Paz), ya casi nadie recuerda su decorado edificio y su gran sala con las tradicionales butacas forradas en gamuza. Después de haber albergado a un restaurante de “tenedor libre”, en la actualidad el lugar es sede de una iglesia evangélica. Al lado estaba el local de la heladería Venecia, que también pasó a la historia.


En cuanto a la Galería Juramento, muchos la evocan como Churba. Tenía tres pisos y dos subsuelos y a los locales se llegaba caminando por una amplia rampa que dejaba un gran hueco central que proveía aire y luz. Fue un lugar de moda y diseño y albergó comercios que quedaron en la memoria de muchos: la disquería Downtown Records, las casas que vendían jeans y remeras exclusivas y, en el tercer piso, la famosa Toldería de la Griega, donde los hippies conseguían la ropa que los distinguía.


Hoy, en esa esquina, hay una pizzería y un gran local de ropa deportiva. También se ve un mural que recuerda a John Lennon pidiendo una oportunidad para la paz. Los árboles escasean, la boca de la estación del subte se sumó al paisaje y ningún dato alude a don Policarpo Mom, un personaje que fue clave en el desarrollo de Belgrano. Pero esa es otra historia.

Clarín, 23 de mayo de 2011

Eduardo Parise

Hospital Roffo: ampliación y remodelación

Desde que ganó el concurso de anteproyectos que la Sociedad Central de Arquitectos organizó en diciembre, Silvia Batlle Planas junto con los arquitectos del equipo de proyecto Federico Stilman y Sebastián Gentini, siguieron trabajando y perfeccionando el proyecto para la ampliación y remodelación del Instituto Angel H. Roffo. Ahora se está a punto de firmar el contrato que los vinculará con las autoridades del Instituto perteneciente a la Universidad de Buenos Aires.

Se trabajó en la adaptación de la propuesta original junto con los médicos. En la siguiente etapa se documentará el proyecto para licitarlo antes de fin de año, con una partida proveniente del Ministerio de Planificación Federal. Se trata de un conjunto de edificios aislados, como todos los grandes hospitales de Buenos Aires, que tiene una añosa forestación constituida por largas filas de plátanos que con el paso de los años adquirieron dimensiones especiales y que desde el proyecto se trata de preservar de modo extremo.

El Roffo se ubica en una parcela de forma triangular entre las avenidas San Martín, Francisco Beiró y Nazca. Estas vías son de gran circulación y conforman una suerte de isla, separada hacia el sur de la trama barrial contigua y hacia el noreste, donde se constituye en el remate de un área verde mayor al vincularse con la Facultad de Agronomía y Veterinaria, y el Club Arquitectura.

Vinculando las funciones del Instituto con los jardines en todos los ámbitos posibles es que el proyecto potencia la situación de mejoramiento de los espacios del instituto vinculando el gran pulmón verde con el sistema hospitalario en especial con las salas de espera, halles y expansiones hacia los jardines y patios que aporten un respiro a la gran cantidad de locales cerrados.

El sistema circulatorio otorga conectividad al conjunto diferenciando circulaciones públicas de las técnicas, aportando nuevas zonas de incumbencia tanto de pacientes y sus familiares como de personal médico y paramédico. Materializando a través de galerías dimensionadas según la afluencia de público desde San Martín hacia Beiró. Por otro lado, propone accesos de público por San Martín, un acceso de proveedores, guardia y personal por Beiró, un ingreso controlado para el sector de la morgue y dos ingresos para estacionamientos.

La intervención contará con una ampliación que se desarrollará en tres edificios con funciones de las que carece el Roffo o que deben ser reubicadas. Un edificio sobre San Martín hará de ingreso al conjunto y alojará los servicios de mayor afluencia de público, que son la consulta ambulatoria programada, diagnóstico por imágenes, terapia radiante, dirección administración, confitería, información y cómputos. Otro edificio sobre Beiró será ingreso de proveedores. Y un tercero alojará el centro quirúrgico, ubicado en dos subsuelos para no alterar los jardines y cerca de los servicios con relaciones funcionales directas. Además se realizarán ampliaciones en pabellones existentes, con patios ingleses para mitigar el impacto de las nuevas construcciones.

Matías Gigli

Página 12, 21 de mayo de 2011

Hospital Garrahan: secreto develado

Al final se supo: las tapitas donadas al Garrahan se transforman en un kit de limpieza

En cinco años, la iniciativa juntó casi 700 millones de tapitas. Transformadas en un balde, una pala y una palangana, el kit se vende ahora en una cadena de hipermercados. Y lo recaudado va para la Fundación del hospital de pediatría.

Por lo menos miles de personas, y en particular estudiantes o padres con hijos en edad escolar, vienen juntando en los últimos años tapitas plásticas de envases de gaseosa y agua mineral para llevarlos a la Fundación Garrahan o acercarlas a algún grupo que, por su parte, las entregara al hospital de pediatría. La pregunta ante una campaña con semejante difusión era ¿para qué?

Ahora la Fundación lo reveló: las tapitas son recicladas para fabricar unos "ecokits" de limpieza (pala, balde y palangana) que la Fundación acaba de comenzar a vender a través de una cadena de hipermercados

Según informó la Fundación en un comunicado, desde fines de 2006 ya juntaron casi 700 millones de tapitas en el marco de una campaña solidaria con doble objetivo: por un lado, juntar fondos para el Garrahan a través de la venta de los "ecokits"; por el otro contribuir "con la protección del medio ambiente, alentando hábitos adecuados para su defensa permanente".

El "ecokit" se vende a 17,95 pesos en los 39 locales de una cadena de hipermercados y mayoristas de materiales para la construcción y el hogar "a total beneficio de la Fundación".

Clarín, 20 de mayo de 2011

Taxi tango

Con algo de suerte, quizá al subir a uno de los 37.000 taxis que circulan por la Ciudad, los pasajeros se puedan encontrar sobre el asiento un libro con poesías y letras de tango de uno de los escritores más brillantes de la historia del género: Homero Manzi. Así, Buenos Aires busca homenajear al poeta cuando se cumplen 60 años de su muerte.

“Homero Manzi, poeta de arrabal”, recoge una parte de la enorme obra del artista, que nació en Santiago del Estero pero que de niño se mudó a Boedo con su familia. Y justamente fue la impronta de ese barrio en el que Manzi moldeó algunas de sus letras más famosas: Barrio de tango , Sur , Malena , Che Bandoneón, Fuimos y Ninguna , entre muchísimas otras.

La tirada es de 5.000 ejemplares y los libros estarán en los asientos traseros de los taxis. La idea es que los pasajeros lo hojeen, lo lean y quizá hasta se animen a tararear alguna letra. Pero la consigna es que el libro se quede en el mismo lugar, para que lo pueda disfrutar el siguiente pasajero. Sin dudas se transformará en un aliado en medio de algún piquete o en los momentos en que el tránsito no da tregua.

La presentación del libro se realizó ayer y participaron Acho Manzi –hijo del poeta y también compositor y letrista–, Daniel Lipovetzky, Secretario de Inclusión y Derechos Humanos, y María Isolina Peña, directora de Pasión por Buenos Aires, el programa que organizó esta movida para recordar el aniversario de la muerte del artista.

Con un diseño sencillo, el pequeño libro, comienza con un breve prólogo, que hace las veces de biografía, escrita por Horacio Salas, y una selección de 18 de sus poemas y letras de tango, como por ejemplo Sur : “Sur... paredón y después/Sur... una luz de almacén/ Ya nunca me verás como me vieras/ recostado en la vidriera y esperándote” Más allá de la obra de Manzi, y todo lo que aportó su lírica al tango, la propuesta de leer en los taxis se suma a la movida “Buenos Aires Capital Mundial del Libro”, la distinción que le otorgó Unesco a la Ciudad.


Silvia Gómez

Clarín, 20 de mayo de 2011

Parque de la Ciudad: el mirador más alto de América Latina

Desde arriba, a 176 metros, en el mirador más alto de América latina , en la torre del Parque de la Ciudad, Buenos Aires sorprende y se ve ordenada y tranquila, sin el infierno del tránsito y sin los contrastes entre riqueza y pobreza que se aprecian de cerca, desde el piso. Ese gran descampado verde que es el Parque Indoamericano se asemeja a un lugar prolijo, y hasta a la Villa 21 y a su cementerio de autos contiguo cuesta reconocerlos.

En el horizonte se ven, muy chiquitas, las torres de Puerto Madero. Y más cerca, donde el Riachuelo se junta con el Río de La Plata, se divisan con claridad las chimeneas del Polo Petroquímico de Dock Sud, echando humo negro y contaminación sobre la Ciudad. Los estadios del Deportivo Español y de San Lorenzo, y el de tenis del Parque Roca parecen maquetas de un juego infantil, y la Villa 1-11-14, luce, por sorpresa, como un barrio residencial similar a los que existen en cualquier ciudad.

La torre del Parque de la Ciudad, con sus más de 200 metros de altura, es a la vez el punto más elevado de Buenos Aires y, en su propio abandono, el símbolo del largo olvido de la zona Sur.

Inaugurada el 9 de julio de 1985 se presentó como la torre más alta jamás levantada en un parque de diversiones en el mundo . Pero nunca se terminó y, cuando funcionó, sólo pudo hacerlo a medias.

El año pasado fue reparada luego del profundo deterioro que llevó a su cierre y ahora estaría lista para ser abierta a visitas del público por primera vez desde que fue cerrada en 2003.

La reinauguración oficial podría hacerse el 20 de junio , según la directora del Parque, Claudia Strapko.

Ayer por la mañana la visitó el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, con sus ministros y un grupo de periodistas entre los que había un cronista de Clarín , al término de la reunión del gabinete en una de las confiterías del parque. Macri, según contó el secretario general del Gobierno, Marcos Peña, ya había estado allí en diciembre, durante la toma del Parque Indoamericano, para mirar desde arriba el gigantesco campamento que durante más de una semana estuvo en las tapas de los diarios.

Construida con materiales provenientes de Austria cuando la última dictadura pensó en un parque de 120 hectáreas como uno de los elementos de un proyecto para la zona Sur de la Ciudad, la estructura, también conocida como Torre Espacial, está en el sector Futuro del parque que en principio se llamó Interama .

Inspirada en Excalibur , la espada del rey Arturo que yace clavada en la tierra, la primera plataforma está a 120 metros de altura, tiene más de 500 metros cuadrados de superficie y fue pensada como un restaurante. El segundo piso, que es todavía más grande, fue diseñado como confitería bailable, aunque no giratoria, como dice un mito urbano. Pero nunca terminaron de construirse, por lo que jamás estuvieron abiertos al público y tampoco lo estarán ahora.

El mirador más alto, a 176 metros del suelo, es el que ayer visitaron Macri y sus ministros, y el que estaría habilitado a la gente en poco tiempo más.

Es impactante la vista panorámica, que alcanza hasta 80 km , y en un día sin nubes hasta puede verse la costa de Colonia. Sin embargo, el mayor impacto en los días de viento es, según cuentan quienes lo vivieron, sentir cómo se mueve la torre.

La escalera tiene unos 1.000 escalones, que el año pasado fueron iluminados a nuevo. Macri y la gente que lo acompañó subieron ayer por el único ascensor de alta velocidad que ya funciona. Hubo que hacer cola, porque tiene capacidad para 26 personas. Según Claudia Strapko, ese ascensor estuvo durante varios años trabado a 170 metros de altura y fue bajado después de un complicado trabajo en 2010. Hay un segundo ascensor, pero por ahora no está en marcha. Desde siempre se conservan vacíos los espacios para otros dos elevadores, que jamás fueron colocados.

Daniel Gutman

Clarín, 17 de mayo de 2011

viernes 20 de mayo de 2011

Planetario: nuevo sistema de iluminación

El Planetario Galileo Galilei tiene un nuevo sistema de iluminación con tecnología led que consume 14 veces menos energía que los reflectores originales. A partir de ahora, el edificio que evoca a Saturno podrá cambiar de color y transformarse en el Planeta Rojo (verde o azul) y jugar con su reflejo en el lago.

“Con el correr de los años, el edificio fue aceptando ciertas modificaciones menores, entre las cuales se incorporó, hace ya más de 15 años, un sistema de iluminación arquitectural para la cúpula y el anillo”, explica Fernando Pons, de RGB Lighting Systems.

Consistía en 230 luminarias cuadradas diseñadas especialmente para ser insertadas en los huecos que se forman en el tramado de las placas de la cúpula. Estaban compuestas en su interior por cuatro lámparas tipo Xenón (de filamento lineal) de baja potencia, y 60 luminarias longitudinales, de casi un metro, también compuestas por estas mismas lámparas, que se colocaron en la parte superior perimetral del anillo iluminando hacia abajo. “Este conjunto de luminarias proveían un efecto fijo de luz cálida, que delineaban la silueta de la imponente estructura durante la noche”, describe Pons.

La idea original era reformar las luminarias existentes, colocándole dentro de las mismas pastillas de leds en reemplazo de las lámparas Xenón. “Nuestra filosofía de trabajo es completamente contraria a esa idea, ya que las luminarias para leds deben ser diseñadas y desarrolladas específicamente para la función que van a cumplir, y el reemplazo es sólo posible en contados casos”, contrapone Pons. Y agrega: “El condicionante principal era la falta de tiempo”.

El diseño considera el reemplazo de las luminarias instaladas por un sistema pixelado full color donde cada punto que se ve es un píxel (unidad mínima para mostrar una imagen) análogo a los puntos de un monitor de PC. Cada uno de esos puntos puede generar 16 millones de colores de acuerdo a la señal que recibe.

La cúpula debía respetar el aspecto anterior en cuanto a su fisonomía. Con la nueva instalación es posible encender la cúpula de forma similar al diseño original y además realizar efectos variados con cambios de color y con movimiento. Esto fue posible colocando luminarias especiales de forma cuadrada que responden individualmente a un controlador. En conjunto pueden generar imágenes de baja resolución, colores, movimientos o destellos.

Para renovar la iluminación de la cúpula se retiraron las 230 luminarias existentes y se colocaron en su lugar 345 píxeles , compuestos por unidades inteligentes de leds RGB. Estas luminarias dispusieron en conjuntos preensamblados con aislación ambiental IP65, de acuerdo al layout del proyecto. La distribución de los píxeles es análoga a la que tenían las luminarias originales, pero en mayor densidad. Estos píxeles son controlados desde una unidad “off-line” que guarda (en tarjetas de memoria intercambiables) datos originados con un software que compila un video de acuerdo al mapa de píxeles y permite reproducir videos en baja resolución para la formación de efectos.

Durante el día, estas luminarias son menos perceptibles que las originales, dando un aspecto más homogéneo y limpio a la cúpula de placas de cemento.

Para destacar el anillo, los diseñadores iluminaron las franjas de aluminio superior e inferior de los ventanales perimetrales, formando un continuo de luz en forma paralela a cada una de las 60 facetas que lo conforman. Se fabricaron luminarias longitudinales extra delgadas de 1,7 metros, compuestas por un perfil de aluminio anodizado para confundirse con la estructura del edificio, que aloja en su interior una tira de leds RGB. “Esta luminaria se extiende 30 centímetros desde el borde del edificio para optimizar el área iluminada”, explica Pons. Cada uno de los 60 ventanales cuenta con una luminaria de 102 leds RGB en la parte superior y otra de 51 leds en la parte inferior (que es más estrecha).

“Las patas nos presentaron un nuevo desafío, ya que su forma de V curva descendiente y su tamaño, son piezas muy difíciles de iluminar”, comenta Pons. Para destacar el volumen inferior y lateral de cada pata, los antiguos reflectores de mercurio halogenado se reemplazaron por proyectores RGB lineales de leds de alta potencia que se distribuyeron en el terraplén descendente hacia el espejo de agua.

“Es muy importante destacar que el conjunto de todas las luminarias encendidas a pleno en sus tres colores tendrían un consumo máximo de 8.200 watts.

Pero podemos estimar que durante una operación dinámica el consumo se puede encontrar entre un 30 a un 40 por cientoe este valor”, concluye Pons.

Clarín, 10 de mayo de 2011

Descubrimiento de petróleo en Neuquen

YPF anunció ayer lo que sería el mayor descubrimiento de petróleo “en décadas”, señalaron en la empresa. Son 150 millones de barriles de crudo atrapados en rocas profundas debajo de Loma La Lata, el yacimiento de gas más importante del país. El hallazgo implicaría un incremento de las reservas totales de crudo del país del 8%, señaló el ministro de Planificación Julio De Vido.

El anuncio fue frente al pozo 475, perdido en la desolación de la estepa neuquina. Un cielo de pinceladas gris profundo y un viento que se fue levantando de a poco dieron marco al acto, del que participó la Presidenta Cristina Kirchner a través de una videoconferencia. Una pantalla LED destacaba contra el árido paisaje y los tubos pintados del pozo. La mandataria aprovechó la ocasión para reclamar mesura a los planteos gremiales , justamente un tema que preocupa al sector petrolero: todo el norte de Santa Cruz y ahora parte de Chubut están paralizados por protestas sindicales de distinto tipo.

El hallazgo es de shale oil, que está a gran profundidad y para extraerlo se requieren tecnologías muy sofisticadas: hoy hay pozos en producción de este tipo sólo en EEUU y Canadá. Aquí YPF perforó 5 pozos en un radio de 330 kilómetros cuadrados. Todos produjeron petróleo, que brota de manera espontánea, con presión natural, algo que hace años no se encontraba en el país. De cada pozo surgen entre 250 y 560 barriles equivalentes (petróleo y gas) diarios. A fines del año pasado, la petrolera había anunciado que en este mismo área había también gas en rocas profundas, y que de los pozos surgía algo de petróleo. Invirtieron US$ 100 millones buscando precisamente ese crudo y en lo que resta del año piensan perforar otros 17 pozos y trabajar sobre otros 14 ya existentes, lo que supone una inversión adicional de US$ 270 millones.

¿Con los actuales precios del petróleo en el mercado interno, que son alrededor de la mitad de los valores internacionales, estos pozos son rentables?, preguntó Clarín a Sebastián Eskenazi, vicepresidente de la petrolera.

Sí, porque la calidad del petróleo que encontramos es muy alta, y entonces cada barril cotiza a US$ 60, contra 52 de la media nacional. Da para financiar la inversión y tener un margen de rentabilidad.

Uno de los petroleros que más conoce el territorio neuquino, presente ayer en el acto, corroboró esas afirmaciones: “Con esto cierran las cuentas, con el gas no tanto, y por eso las inversiones de YPF parecen ahora apuntar al petróleo más que al gas”.

En Neuquén hay cierto clima de euforia. Es que los pozos que hizo YPF son en una formación llamada Vaca Muerta, enterrada a 3.000 metros de profundidad en el subsuelo provincial, con una superficie estimada de 30.000 kilómetros cuadrados. Los pozos de YPF cubrieron sólo el 1% de esa superficie y allí hay 150 millones de barriles de petróleo. “No puedo multiplicar de manera directa pero con seguridad en esta formación hay recursos por más de 1.500 millones de barrilles”, dijo De Vido.

Pero no sólo es el petróleo el que genera tanto optimismo entre los neuquinos. Aquí todos comentan un informe de la secretaría de energía de los Estados Unidos que estimaría que el gas de las mismas rocas profundas que hay en la provincia suma 700 TFS (la medida de volumen para gas). Para ponerlo en escala: actualmente, las reservas nacionales son de 24 a 25 TFS, dijo el ministro de Planificación. El anuncio implica un incremento del 30% en las disponibilidades de petróleo de YPF.


Marcelo Canton

Clarín, 11 de mayo de 2011

Rastros de Juan Manuel de Rosas en San Miguel del Monte

Fue lento y duro el avance de los españoles sobre la pampa hacia el sur de la incipiente Buenos Aires. Allá, en cercanías del Salado, la situación era siempre de riesgo, pues los malones asolaban las estancias desde que éstas comenzaron a surgir, a comienzos del siglo XVIII.

Para dificultar los arreos de ganado, en 1760, el rey aprobó el despliegue de guardias militares más allá de la originaria línea de fortines. Pero sólo en 1776 el gobernador Vértiz dio cumplimiento a la ordenanza y dispuso la construcción de cinco puestos de avanzada que fueron matriz de actuales poblaciones.

El teniente coronel Francisco Juan Betvezé estableció el fortín de la Guardia de San Miguel del Monte Gárgano, nombre dado por el cerro napolitano en que San Miguel se apareció para señalar una gruta con forma de iglesia, más tarde convertida en lugar de peregrinación. En 1778 amparaba un pequeño caserío sobre la orilla norte, cerca de la boca del arroyo Totoral. La población era de ocho familias, pero otras se sumaron pronto y el 18 de noviembre de 1789 se informaba al virrey la construcción de una capilla: esa fecha sirve hoy para memorar la fundación de San Miguel del Monte.

En 1820, los socios Juan Manuel de Rosas, Juan Nepomuceno Terrero y los hermanos Luis y Manuel Dorrego, compraron a don Julián del Molino Torres la estancia Los Cerrillos, situada a pocos kilómetros de allí, verdadero fuerte, además, protegido por fosos y cañones. Allí levantó Rosas su rancho famoso y dio vida a un importante centro ganadero y agrícola, dotado nada menos que con 60 arados.

Rosas era meticuloso y quiso que hubiera una policía de campaña; ese mismo año con más de cien de sus peones y los de varios estancieros más creó un cuerpo de milicianos que se conocería como "Los Colorados del Monte". De todo eso hoy quedan dos presencias: una es ese escuadrón reaparecido en Monte como formación simbólica en 1979 y al que en 1994 se admitió como guardia de honor del gobernador de la provincia. La otra, ese célebre rancho de Rosas, único exponente en pie de sus pertenencias, cuidado durante más de un siglo por la familia Bemberg, que había llegado a ser propietaria de Los Cerrillos. Es una típica construcción bonaerense de su época; el techo consta de un entramado tipo bambú, con espadaña y atado con tientos de cuero de potro. Tiene paredes de barro y paja, de unos 45 cm de espesor y la planta es de tipo "chorizo", con cuatro habitaciones sucesivas.

Luego de un acuerdo con Otto Bemberg para remover la edificación, en 1987 se la trasladó los 30 kilómetros que distaban de Monte y se la emplazó en el solar que ocupó la primitiva Guardia, en la intersección de las calles Belgrano y Rosas. El edificio fue extraído de cuajo y asentado sobre tres vigas de concreto de 25 metros de largo y ocho cruzadas de 8 metros; para el traslado usaron un carretón de 120 ruedas, sobre el que se lo puso con criques hidráulicos: fue el primer traslado de una construcción de adobe hecho en América del Sur.

Silvia Long-Ohni

La Nación, 14 de mayo de 2011

La Terminal C de Ezeiza será inaugurada en julio

Tras un año y medio de obras y una inversión de 600 millones de pesos, el aeropuerto internacional de Ezeiza exhibirá en los próximos meses una nueva terminal, denominada C, que ampliará en 4000 pasajeros su capacidad operatoria y lo dotará -según se informó- de mayor seguridad, infraestructura y tecnología de vanguardia.

La terminal C será oficialmente inaugurada el 9 de julio por autoridades nacionales y directivos de Aeropuertos Argentina 2000, la empresa que opera Ezeiza y encabezó las obras de ampliación y modernización del principal aeropuerto del país. La terminal C se extiende en una superficie de 21.000 m2. Posee ocho mangas de embarque, suma 2500 nuevos estacionamientos y 600 asientos de preembarque, además de 12 puestos de migraciones, nuevas cintas de equipaje y de controles de rayos X.

Su peculiaridad es su conexión a través de un puente elevado sobre la autopista Riccheri que posibilitará un acceso exclusivo a la terminal de cargas, y un sistema inteligente para salvamentos e incendios.

La nueva terminal representa la conclusión de una de las etapas contempladas dentro del plan maestro de ampliación para Ezeiza, que extenderá su capacidad para poder atender 13 millones de pasajeros al año y cuya ejecución total se estima para 2013. Hoy Ezeiza recibe 8,8 millones de pasajeros al año.

Concluidas todas las intervenciones proyectadas, el nuevo aeropuerto de Ezeiza contará con 186.000 m2 de plataforma, 21 pasarelas telescópicas, 4800 cocheras, 200 puestos de check in , 86 puestos de migraciones, nueve carruseles de equipajes para los arribos, 16 puestos de control de aduanas y rayos X.

Será un complejo conformado por el hall de check in en la existente terminal A (hall Norte), otro hall similar de check in , un nuevo espigón, el Sur, para operaciones de cabotaje, junto a un amplio edificio para embarques y arribos y el espigón internacional reestructurado y refuncionalizado.

La Nación, 17 de mayo de 2011

El Conventillo de la Paloma en problemas

Mientras los comediantes del Conventillo de La Paloma salen a escena, los habitantes del Conventillo de la Paloma vuelven a sus piezas después de sus trabajos y sus días arduos de Buenos Aires 2011.

Hay dos conventillos y uno es la representación del otro. En el Teatro Nacional Cervantes, una nueva versión de la obra de Alberto Vacarezza (de 1929) convoca a sala llena y el drama, con algo de circo criollo y patio de tango, configura el sainete, que no ha muerto y sigue bien vivo en la Ciudad. El otro conventillo, el de Serrano 156, es el real y el drama es una puja que no cesa. Sus habitantes pugnan por no ser expulsados de sus habitaciones . Hay herederos (falsos herederos, según los habitantes de La Paloma) que vienen persiguiendo su propiedad, y hay inquilinos del conventillo que, sin embargo, no pagan alquiler.

“Nosotros, los habitantes actuales, somos la continuidad de los antiguos inmigrantes, trabajadores como ellos, y luchamos para que esto sea patrimonio cultural”, dice Abel Acosta, morador.

La política está en el epicentro de todo. Fernando Pino Solanas y Claudio Lozano apoyan a los habitantes del conventillo y defienden su derecho a quedarse donde están, porque están defendiendo, de acuerdo a esa visión, un patrimonio que sostienen y al que le dan vida cotidiana.

De Buenos Aires, la Reina del Plata, la de los barcos que llegaban al Hotel de Inmigrantes, a Buenos Aires 2011, de piquetes, okupas y disputas por un lugar para vivir, la historia misma del Conventillo traza un arco que exhibe las dos facetas –¿antagónicas?–, de tiempos muy diferentes, aunque coincidentes en la aridez cotidiana de la vida misma.

Todo empezó, según cuenta Acosta, alrededor de 1888.

Había una fábrica de zapatos por allí cerca, en Villa Crespo. En la fábrica trabajan hombres solos, que llegaban solos desde ultramar: Italia, España, el Medio Oriente, Europa Central... Trabajaban 12 horas y volvían al conventillo que había sido rentado, o tal vez comprado por los dueños de la fábrica para que allí vivieran sus obreros. Eran hombres solos y entonces, en algún momento ya por los años 20, tal vez, a alguien se le ocurrió llevar una mujer al conventillo: la Paloma. Llegó desde los prostíbulos del Bajo. Y los hombres hacían cola para llegar hacia ella.

Pero no era solo sexo lo que buscaban, aunque buscaban sexo, claro está. Un conventillo de hombres era la perfecta “invención de la soledad” y La Paloma atraía con su cuerpo pero también enamoraba. Y los inmigrantes se enamoraban de ella y la querían de cuerpo y de alma también. Esa fue la historia y esa es la clave de la obra de Vacarezza, plagada de humor simple, de serenatas a la dama, que desde un altillo miraba a la cohorte de deseantes que iban en procesión pacífica y a veces belicosas para obtener su cuerpo y su utópico amor.

En ese entonces había 110 piezas en la vivienda colectiva de Villa Crespo. Era tan grande que había autos que podían surcarla de Serrano a Thames, porque la edificación iba desde una cuadra hasta la otra. Vivían unas cuatro o cinco personas por pieza. En total, y en años de furor demográfico, cuando ya los hombres habían traído a sus mujeres e hijos de sus tierras, llegaron a vivir 400 personas.

Había solo dos baños para todos ellos. Había más pendencia en la cola del baño que en el balcón de la deseada Paloma. Y había pocos criollos nativos.

Hoy viven 17 familias en el conventillo, unas 50 o 60 personas. Son inmigrantes, pero mayormente del interior, del noroeste especialmente. Hay algunos, pocos, bolivianos y paraguayos, Antes, las fiestas del conventillo cohesionaban y alegraban la vida dura. Antes llegaban los bandoneones y el tango se bailaba y coreaba con acentos de mil países, que al fin fraguaron el lunfardo. Hoy las fiestas siguen con el mismo espíritu porque la vida sigue tan dura como entonces, aunque con otros dramas. A veces, los sábados, a la puerta de Serrano 156 llegan las murgas y todos bailan y celebran. El Club Atlanta manda entre los habitantes del sitio y el sábado 7 de mayo, cuando salió campeón de la B, la fiesta fue de mate y murga, y de procesión futbolera de hinchas campeones que iban y venían por las calles del Villa Crespo y alegraron con el frenesí de la victoria, las piezas del conventillo, como si todos hubieran sido campeones ese día.

Dentro de las instalaciones del Club Atlanta hay una leyenda singular: “Atlanta jamás será vencido”. No es un enunciado fáctico, porque así en el fútbol como en la vida, se gana y también se pierde. Es un lema más profundo que puede trasladarse a muchas cosas. Por ejemplo a ese lugar donde La Paloma despertó pasiones, reyertas y amores imposibles.

Porque El Conventillo de La Paloma, jamás será vencido.

Miguel Wiñazki

Clarín, 16 de mayo de 2011

Salta: Valles Calchaquíes

A grandes rasgos, podría decirse que hay una Salta puneña, una citadina en la capital y otra que la llaman “vallista” en los Valles Calchaquíes. Esta última, con sus pueblitos y casas de adobe perdidas en la montaña, es la faceta salteña que nos proponemos explorar, tomando como eje principal la Ruta 40.

Partimos desde la capital provincial por la RP 68 para tomar la 33 en El Carril, con rumbo oeste por el valle de Lerma. Antes de comenzar a subir el chofer reparte unas hojas de coca entre los pasajeros, aunque advirtiendo que no será por esto si ven llamitas volando. Mientras tanto, a los costados se extienden las plantaciones de tabaco y el guía explica que el trabajo de producción de las hojas se hace totalmente a mano. Un peón hace un agujero en la tierra con un palo y otro planta. Tres meses después se corta la flor planta por planta –para que toda la energía vaya a las hojas– y más tarde se va cortando hoja por hoja y se lleva a secar en hornos de adobe alimentados con madera.

A 40 kilómetros desde la capital hay un desvío a la izquierda que lleva hasta Chicoana, un calmo pueblito de casas bajas alrededor de una plaza central. Este fue uno de los primeros lugares de la zona donde los españoles se instalaron y dominaron a los aborígenes chicoanas, un grupo exiliado por conflictos con el inca y llegado desde las afueras del Cusco en 1450. En 1659 los jesuitas se instalaron también, con su sistema de trabajo basado en mano de obra aborigen. Y en 1827 el pueblo fue escenario de una batalla entre unitarios y federales que dejó 800 muertos, hoy enterrados en una fosa común bajo la calle entre la plaza y la iglesia. El ambiente antiguo de Chicoana es bastante uniforme, y por eso se filmó aquí en 1941 el clásico La Guerra Gaucha, de Lucas Demare.

De regreso en la Ruta 33 dejamos atrás el valle de Lerma para entrar de golpe en la quebrada de Escoipe por un túnel vegetal del ambiente de la yunga. Se trata de una selva de altura con una maraña vegetal de epífitas, lianas, helechos, bromelias y altos árboles –como laureles y nogales criollos– que se amontonan únicamente aquí, porque las nubes se estacionan sobre los cerros descargando su humedad. Pero la selva desaparece en apenas diez kilómetros y el paisaje cambia otra vez a un típico ambiente árido de quebrada con cardones de brazos extendidos.

El asfalto se termina casi al mismo tiempo que la selva y cruzamos el arroyito Infiernillo, que pasa sobre la misma ruta cortándola a veces por unas horas en verano, la época de lluvias. En la pendiente de la montaña se levantan algunas casas sueltas rodeadas de cultivos de habas, papa y maíz.

Siempre con rumbo el oeste, subimos entonces la Cuesta del Obispo, una de las rutas panorámicas más espectaculares del país. La ruta serpentea por la montaña desde los 1900 metros sobre el nivel del mar hasta los 2470 de la Piedra del Molino, el punto más alto, ya dentro del Parque Nacional Los Cardones. En ese lugar hay una ermita al borde de un abismo y una piedra circular tallada que perteneció a algún molino hidráulico; nadie se explica cómo ni cuándo llegó a ese lugar.

Al comenzar a bajar reaparece el asfalto y se ven en la lejanía algunos caseríos con una capilla solitaria. En el Balcón de la Cuesta nos detuvimos a observar un cóndor que volaba en círculos sobre una térmica, llegando tan alto que desapareció entre las nubes.

A los pocos kilómetros de estar bajando doblamos a la izquierda en el Camino de los Colorados, la RP 42, para llegar a Seclantás a la hora del almuerzo. Allí entramos en un almacén a comprar dos manzanas por dos pesos y el vendedor nos preguntó si queríamos un poncho. Le preguntamos cuánto costaba y respondió, como al pasar: “6500 pesos”. Desde Seclantás, vale recordar, se suele recorrer el Camino de los Artesanos, especializados en tejidos en telar, que va hasta el pueblo de El Colte.
Los niños de los valles: la simpleza y la alegría de la vida en la montaña.

PUEBLO BLANCO De Seclantás partimos hacia el norte rumbo a Cachi por la Ruta 40 –son 40 minutos por camino de tierra consolidado– para pasar la noche en ese pueblo calchaquí. Al llegar a Cachi, ubicado a 2280 metros de altura, se descubre un pueblo color blanco y crema que a la hora de la siesta parece deshabitado. La blancura de las casas brilla al sol y no hay ruido de autos: solo el sonido de los cascos de los caballos en el adoquinado y el canto de los gallos. Los niños asoman tímidamente la cabeza por la puerta de sus casas. Las veredas están elevadas unos 40 centímetros o más sobre los adoquines, y las casas son de piedra y adobe con techo de madera. Algunas tienen una doble puerta esquinera, típica de los pueblos de la colonia. Antiguos caserones de la época colonial destilan un aura de majestuosa decadencia. Los habitantes de Cachi son alrededor de 5500, y su lugar de reunión social es la plaza, rodeada por un muro bajo de piedra, costumbre nacida para evitar que los burros se metieran a molestar. En una esquina de la plaza se juntan los campesinos a ofrecer el fruto de sus huertas: duraznos, pimientos y diversas verduras.

El lugar que concentra el mayor peso histórico del pueblo es el Museo Arqueológico, uno de los más completos del norte argentino. Una elegante casona colonial con un frente de galerías con arcadas resguarda registros arqueológicos que abarcan 10.000 años de historia en el valle, remontándose hasta la cultura Santa María. Entre las piezas más valiosas hay pequeños monolitos finamente tallados con figuras zoomorfas, esqueletos con las vestimentas que llevaban los diaguitas al ser enterrados en posición fetal, hornacinas llenas de choclos secos encontrados en los ajuares funerarios, puntas de flecha, morteros y una infinidad de vestigios que alcanzan el número de 5000 piezas arqueológicas

Al día siguiente seguimos subiendo hacia el norte por la Ruta 40 hasta el pueblo de La Poma. Luego de almorzar volvimos hacia el sur, desandando el camino por la 40 para retomar, por unos kilómetros, el fragmento de la Ruta 33 salteado al tomar el Camino de los Colorados. Primero visitamos el pueblo de Payogasta, zona de cultivo de pimientos de Calahorra, para seguir hacia la Recta de Tin Tin. Aquí casi no llueve y se nota mucho; en una reseca planicie se levantan los miles de cactus del Parque Nacional Los Cardones.

La Recta de Tin Tin mide 12 kilómetros y al ingresar, viniendo desde Cachi, hay que pedirle al guía que se detenga en el Cardón Abuelo, un cactus de 12 metros de alto que se erige solitario, sin un solo brazo, como un obelisco en la inmensidad.

Para ver de cerca su imponencia hay que caminar unos 100 metros, mientras nos explican que su altura se debe a que, al no tener brazos, su crecimiento se produjo solo hacia lo alto.

Al final de la recta dimos una vuelta en “U” para volver a Cachi y retomar la Ruta 40 rumbo a Molinos.
En la quebrada de las Flechas la tierra se quebró y dejó inclinada la ladera de los cerros.

SERENO Y COLONIAL Molinos quizás sea el pueblo de los valles que mejor mantiene su sereno aspecto colonial. Es ideal para quedarse unos días a reposar y hacer salidas cortas y tranquilas hacia otros pueblitos como Colomé, Amaicha y Tacuil. El Centro de Interpretación de Molinos, en la Casa Histórica de Indalecio Gómez, está particularmente bien armado y es el punto de partida para diferentes circuitos a pie. Una de las salas del Centro de Interpretación está dedicada a Indalecio Gómez, el autor de la Ley 8871 Sáenz Peña, que instauraba el voto secreto y obligatorio. Una de las caminatas que parten desde allí es a la Reserva Municipal Río Molinos, que bordea el río para observar aves autóctonas como loros barranqueros, chiricotes y chimangos. Un trekking más exigente es la ascensión al cerro Overo, en tanto con una simple caminata de media hora se llega al criadero de vicuñas Coquena, dentro de la finca Entre Ríos, creada en 1870.

FLECHAZOS AL CIELO A la mañana siguiente continuamos nuestro periplo salteño por la 40 –siempre hacia el sur– y atravesamos uno de los paisajes más desolados y exóticos del país: la quebrada de las Flechas. En el kilómetro 4380 de la Ruta 40 comienza esta quebrada cuyas placas sedimentarias a ras del suelo se quebraron por el surgimiento de las montañas y quedaron con los extremos apuntando al cielo. Luego el viento las afiló y ahora parecen cuchillas o puntas de flecha, una al lado de la otra. Desde la distancia el paisaje parece una torta mil hojas totalmente fragmentada. En esta zona el terreno y los cerros no son rojos sino ocres, como las casitas de adobe semiderruidas aquí y allá, habitadas desde hace más de un siglo.

Finalmente llegamos a Cafayate, el pueblo más grande de la zona, famoso por sus bodegas de vino torrontés, una cepa única del lugar. Aquí lo ideal es dormir dos noches –con sus siestas– para reposar y porque hay varias cosas para hacer en los alrededores. El viaje puede seguir hacia Tucumán para visitar las ruinas de la Ciudad de los Quilmes (con regreso a Cafayate en el día) o también volver a la ciudad de Salta por la quebrada de las Conchas, completando la llamada “Vuelta a los Valles”. Así termina este viaje entre montañas, que suele ser siempre un fragmento de otro viaje mayor, recorriendo pueblos tranquilos, silenciosos, pura paz, donde la gente habla bajo, camina lento y no parece tener mayores preocupaciones. A los costados de las rutas que unen estos pueblos se levantan las montañas de los Valles Calchaquíes, amplios, semivacíos y también silenciosos. Cuando uno para el auto al borde de la ruta, sin nadie a la vista en esa inmensidad, la colorida imponencia y una vastedad de proporciones sobrehumanas nos reducen como seres a la mínima expresión. Nos convertimos así en un puntito en la inmensidad, que nos inquieta con su silencio sonoro

Julián Varsavsky

Página 12, 15 de mayo de 2011

martes 17 de mayo de 2011

Historia de amor en Buenos Aires

En Barracas y en la Ciudad es muy conocida la trágica historia de Felicitas Guerrero, aquella joven viuda asesinada por un pretendiente despechado y que originó una leyenda. Pero en ese barrio, otra leyenda también evoca el triste final de una vida breve aunque llena de una carga quizá mucho más romántica: la de Elisa Brown, la hija mayor del máximo héroe naval de los argentinos, el almirante Guillermo Brown.

Elisa había nacido el 31 de octubre de 1810 en Inglaterra y, junto con sus padres, vivía en la famosa Casa Amarilla que la familia tenía en las cercanías del actual cruce de la avenida Martín García y Bolívar, a metros de donde hoy está el Parque Lezama. Por eso es que esa zona vecina aún sigue conociéndose con esa denominación. La Casa Amarilla que ahora se ve sobre la avenida Almirante Brown es una réplica de aquella residencia, entonces cercana al río.

Con apenas 17 años, la adolescente (con autorización de sus padres) inició un noviazgo formal con un joven, siete años mayor, que frecuentaba la residencia. Se llamaba Francis Drummond, había nacido en Escocia y era uno de los oficiales de la joven armada nacional que lideraba Brown. Dicen que la alameda que rodeaba la casona fue el escenario para aquel romántico encuentro entre esa chica de impactantes ojos azules y el apuesto marino. Cuando ocurrió la tragedia, Drummond ya se había destacado en combate, peleando en la batalla de Juncal. Eran los tiempos de la guerra con el Imperio del Brasil y los marinos argentinos derrochaban heroísmo en cada acción. Para entonces, el oficial ya tenía el grado de mayor y estaba al mando del bergantín Independencia.

Entre el 7 y el 8 de abril de 1827, frente a la Ensenada de Barragán cuatro naves argentinas enfrentaron a una veintena de barcos de la flota imperial. Se lo conoce como el combate de Monte Santiago y fue la mayor derrota naval argentina de ese momento histórico. Pero no estuvo exento de heroísmo, entre cuyas acciones se destaca lo hecho por Drummond quien, con su barco varado, muy averiado y después de agotar sus municiones, llegó en un bote hasta la goleta Sarandí para buscar reponerlas y volver a su nave para seguir combatiendo. Para entonces ya estaba herido: una esquirla de cañón le había volado una oreja. Fue allí que recibió la herida mortal que terminaría con su vida.

Drummond murió en los brazos del almirante Brown, quien luego le dio la mala noticia a Elisa, junto con el anillo que su amado, en su agonía, había pedido que le entregaran. A él lo enterraron con los honores correspondientes a un héroe (una calle lo recuerda en Nueva Pompeya). Ella lo soportó con estoicismo, pero ya había perdido su sonrisa para siempre.

Ocho meses después, el 27 de diciembre de ese mismo año, Elisa Brown murió ahogada en las aguas del río, en cercanías de la famosa Casa Amarilla. Dicen que había ido a bañarse junto con uno de sus hermanos y que una ola traicionera la atrapó en un pozo. La leyenda afirma que ese día era la fecha prevista para su casamiento y que, cuando murió, Elisa llevaba puesto un vestido de novia y aquel anillo. Y recuerdan que su muerte conmovió tanto a la ciudad que en su cortejo hubo unos 50 carruajes.

En Ruy Díaz de Guzmán, la avenida Martín García y la calle Pi y Margall, en Barracas, hay una pequeña plazoleta triangular que lleva el nombre de Elisa Brown. Un monolito de granito rojo alude a aquella Casa Amarilla. La placa de bronce que recordaba a la joven ya no está más. Cuentan que el almirante jamás pudo reponerse del lamentable final de la vida de su hija y que su tristeza se reflejaba muchas veces cuando lo veían, abrumado, con la mirada fija en el río. Pero esa es otra historia.


Eduardo Parise

Clarín, 16 de mayo de 2011

La crónica más antigua de la Vuelta de Obligado

Ese dia amaneció con una neblina mui cerrada que no se podia distinguir y la Escuadra aliada se arrimó todo lo que pudo”.

Con esa descripción, escrita con clarísima y hermosa caligrafía, el teniente coronel Nicanor Lescano comenzó a relatar, hace unos 140 años, la crónica de la batalla de la Vuelta de Obligado, en la cual participó. Conservado por sus descendientes junto con otros escritos, el documento sería la primera narración del combate naval.

Nacido en Buenos Aires el 9 de enero de 1816, Lescano sirvió al Ejército durante 54 años, 10 meses y 4 días. Puso el cuerpo en varios hechos definitorios de la historia argentina. Combatió en la batalla de Pavón, estuvo en el bloqueo a Montevideo, participó en la batalla de Caseros, intervino en la de Cepeda, y actuó en la Campaña al Desierto. Los años que pasó asentado en el norte de la provincia de Buenos Aires lo acercaron a doña Felisa Acosta, con quien se casó en San Pedro el 27 de abril de 1869. Tenía 50 años, y su esposa, 28.

Ya estaba achacoso y pensando en el retiro cuando comenzó a redactar sus memorias. A lo largo de 16 cuadernos registró, con prolijidad infrecuente, detalles y anécdotas de los hechos en los que había participado; y también de otros de los que había recibido información por testigos, compañeros y camaradas de armas.

Los cuadernos fueron atesorados por sus descendientes, de generación en generación, hasta llegar a las manos del doctor Sebastián Olmedo Barrios, tataranieto por parte de madre de Nicanor Lescano.

Barrios, quien vive en La Plata, había tomado conocimiento de la recuperación histórica encarada desde el Museo de Sitio “Batalla de Obligado” por el Grupo Conservacionista de Fósiles (GCF), entidad de la ciudad de San Pedro dedicada a la puesta en valor de temáticas culturales. Decidió entonces poner a su consideración el análisis de los cuadernos. Los relatos de Lescano fueron leídos cuidadosamente, hasta que en el cuaderno 11 se encontró una detallada narración de la batalla de Obligado, que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1845. Los documentos serán presentados públicamente hoy en San Pedro, por el director de Cultura del municipio, José Luis Aguilar, quien también integra el GCF.

Lescano, entonces capitán, era unitario; cuando lo nombra, habla siempre de “el tirano Rosas” . Sin embargo, reivindica su decisión de intentar frenar el avance de “la Escuadra aliada” , como llama a la flota de barcos ingleses y franceses que, con la excusa de derrocar a Rosas, pretendían convertir al Paraná en un río de libre navegación con fines comerciales, e independizar y fundar la “República de la Mesopotamia”.

Encomendó esa misión a su cuñado, el general Lucio N. Mansilla –al que Lescano registra como Mancilla, como él mismo firmaba–, quien mandó tender de orilla a orilla tres gruesas cadenas en el punto más estrecho del río. El primer emplazamiento fue el Paso del Tonelero, pero una tormenta desarmó la instalación, y se volvió a montarla en el paraje Vuelta de Obligado.

El cuaderno 11 de Lescano revela que, gracias al espionaje, la Escuadra aliada estaba al tanto de las cadenas: “Sabiéndo los Almirantes de las Escuadras aliadas, que el Paraná estaba obstruido por éste aparato, hicieron un esperimento en Montevideo, para ver cual de las dos naciones cortaria primero las 3 ó 4 cadenas”.

“Se hizo este esperimento en el muelle el 31 de Octubre d 1.845; se tiró á la suerte quien debia ir primero á cortar las cadenas.” “Por la suerte le tocó al Inglés y las cortó en 7 minutos; en seguida fué el francés y las cortó en 5 minutos; así fue que al francés le cupo la gloria de ser el primero en ir á cortar las cadenas.” “Tuvo de tirarse á la suerte porque estas dos naciones cada una queria ser la primera en cortar las cadenas.” Lescano enumera buque por buque la formación de la flota enemiga, y confirma los tres intentos para liberar el cauce del río. Detalla las serias averías que les produce la artillería de Mansilla; pero no oculta las bajas propias, causadas por un armamento mucho más poderoso, que describe como “un terrible y espantoso fuego en descargas de bala raza, bombas, granadas y metralla” . Caían “como gotas de agua –relata–.

Quedó el monte arrasado completamente” . La crónica también incluye otros episodios de la llamada Guerra del Paraná, en la que la escuadra invasora terminó retirándose, por los daños sufridos.

El capitán elogia con emoción a las tropas argentinas: “Ese dia se portaron los soldados argentinos como verdaderos leones; éstos bravos soldados probaron ese dia que eran hijos de titanes y se portaron a la altura de sus ante-pasados sosteniéndo ese dia un combate tan desigual” .


El pesado costo para la población

Pesados impuestos y confiscaciones fueron impuestos a la población para afrontar la defensa de la Confederación Argentina. Ni siquiera el teniente coronel Lescano quedó a salvo: “Yó tambien fui desgraciado en éste comboy, perdí 400 patacones que tenia de mis ahorros y que los habia juntado con tanto trabajo.” “Se los habia dado al comerciante D. Tomás Risso y éste perdió dos buques en ésta empresa, uno en Costa Brava y otro en las baterias de “San Lorenzo”.

“Risso hizo un llamado de acreedores y nos abonó el 12 por ciento que nos contentamos con ésto por no perderlo todo”.


Sibila Camps

Clarín, 16 de mayo de 2011

Estrategias de precios para restaurantes

Los ingenieros de menú están comenzando a hacer de las suyas en las cartas de los restaurantes. En este artículo se detallan cuáles son sus tácticas preferidas para mejorar la percepción de los precios

¿Cuántas veces ha elegido una botella de vino del rango medio de precios en un restaurante? Ahora bien, ¿cuál es el rango medio? Justamente los precios se evalúan en términos relativos, y lo más caro puede transformarse automáticamente en parte del rango medio, simplemente agregando una nueva opción más cara. Más aún, quizás el restaurante no venda ni una sola de estas botellas de precio exorbitante, aunque habrá cumplido bien la función de "abaratar" en términos relativos a los restantes vinos de la carta.

Esta es una de las tácticas de precios preferidas de los restaurantes y una de las herramientas de una nueva profesión denominada ingeniería de menú. Esta disciplina, de creciente auge en los Estados Unidos, aunque también con cierta inserción por estas tierras, tiene como función principal incrementar la rentabilidad de restaurantes y bares implementando mejoras en el menú. Sin embargo no trabaja sobre el aspecto gastronómico del menú, sino que se concentra en oportunidades de mejora en comunicación de los precios y de los diferentes platos ofrecidos.

Una herramienta fundamental de estos profesionales es el conocimiento de la psicología de los consumidores.

Repasemos algunas de las recomendaciones principales de los ingenieros de menú:

Según estos expertos, uno de los principales errores en la confección de las cartas, es que las mismas priorizan la comunicación del precio, poniéndolo en primer plano. En lugar de esto proponen dar mayor relevancia a la descripción de los platos y sus características. Como todo hábil vendedor sabe, el cliente debe conocer en primer lugar los atributos del producto, y sólo a continuación el precio. Las clásicas líneas punteadas que acompañan a cada plato, guiando al cliente hacia un precio prolijamente encolumnado sobre la derecha de la carta, son un claro ejemplo de la importancia que tradicionalmente se le otorga a que el cliente primero evalúe el costo.

Entre las propuestas de los ingenieros de menú se encuentran la eliminación de las famosas líneas punteadas y el signo pesos que acompaña al precio. La intención es bajar el perfil del precio en la comunicación hacia el cliente.

Asimismo esta profesión aboga por una mayor descripción de los platos, para reforzar su atractivo, incluyendo el precio sólo al finalizar la misma, sin respetar una columna determinada. Esto último obliga al comensal a repasar el contenido del plato antes de conocer su valor monetario, aumentando la chance de ser tentado por una seductora descripción.

La terminación de los precios es otro aspecto no menor. Las recomendaciones de los ingenieros de menú indican elegir el 9 como dígito final para aquellos platos en promoción. Por ejemplo menú ejecutivo a $29. Sin embargo sugieren evitar este dígito final si lo que quiere comunicarse es calidad superior o algún atributo diferencial. En tal caso los precios terminados en cero tienden a ser más contundentes y reflejan la confianza del restaurante en el valor del plato ofrecido.

Como bien lo saben los expertos en medios de comunicación, la organización de la información, conocida como lay-out, es un aspecto fundamental para captar la atención.
En este sentido recomiendan incluir los platos más rentables en la parte superior derecha de la página de la derecha de la carta. La razón principal es que la vista siempre se detiene en dicha ubicación.

Estos son solo algunos ejemplos de las tácticas recomendadas por los ingenieros de menú. Seguramente la próxima vez que abra una carta de un restaurante, mirará los precios de otra manera.

Ariel Baños

La Nación, 13 de mayo de 2011

(*) Ariel Baños es un economista especializado en estrategias de precios. Es presidente y fundador de fijaciondeprecios.com y autor del libro "Los secretos de los precios".

Primer Festival Azabache en Mar del Plata

MAR DEL PLATA.- En estas playas se gestó el mito del "Loco de la ruta", un supuesto asesino serial que estrangulaba y descuartizaba prostitutas. Aquí trascendió, entre disparos y cabarets, la figura de "Pepita la Pistolera". Y fue la escenografía en la que Carlos Monzón saltó sin escalas de los títulos de la sección Deportes a las páginas reservadas a los crímenes.

Todo ocurrió en esta ciudad, la misma donde el género policial y la novela negra estrenarán hoy su gran encuentro, con el inicio del 1er. Festival Azabache.

Amantes y seguidores de este sendero de la literatura tendrán durante el fin de semana una amplia oferta que incluirá charlas y presentaciones de libros a cargo de destacados escritores, muestras de fotografías y de video que recuerdan los casos policiales más recordados y estremecedores, junto con talleres a cargo de guionistas de cine y televisión y dibujantes de cómics.

El festival, que surgió como un sueño a principios de 2010 y se convirtió en una oportunidad con el apoyo del gobierno municipal, fue ideado por Carlos Balmaceda, Fernando del Río y Javier Chiabrando, autores locales que incursionan en el género y consideraban que Mar del Plata sería el lugar ideal para un encuentro de ese tipo.

"La trayectoria de los autores que han confirmado su asistencia demuestra que estamos ante un encuentro de excelente nivel y que llegó para quedarse", cuenta Balmaceda, que con su novela La plegaria del vidente ganó, en 2003, el primer premio de la Semana Negra de Gijón, el encuentro más importante y tradicional del género.

La apertura oficial será hoy, a las 11, en Plaza del Agua, epicentro del grueso de las actividades. Siempre con entrada gratuita para todas las propuestas, se presentará la muestra Casos de novela, se proyectarán videos y, por la tarde, mesas redondas con -entre otros- Hugo Burel, Gustavo Nielsen, Mariano Valerio, Guillermo Martínez, Vicente Battista y Lucio Yudicello. Parte apenas de las figuras invitadas, entre las que se destacan Juan Sasturain, el mexicano Fritz Glockner Corte, Guillermo Orsi, Javier Sinay y Pablo De Santis.

Esta tarde, en La Bodeguita, habrá una muestra fotográfica de casos policiales, y en el teatro Colón se proyectarán los films La cruz del Sur y La sangre brota . Mañana se presentará un concurso de relatos policiales abierto a estudiantes secundarios. Los mejores textos serán premiados e incluidos en un futuro libro antológico, se anticipó.

Habrá charlas con investigadores de casos criminales. Entre los convocados se encuentra el fiscal general del Departamento Judicial Mar del Plata, Fabián Fernández Garello.


Darío Palavecino

La Nación, 13 de mayo de 2011

viernes 13 de mayo de 2011

La Torre de Babel en Buenos Aires

La Torre de Babel, hecha con 30.000 libros de todas parte del mundo por la artista Marta Minujín, quedó ayer oficialmente inaugurada en la plaza San Martín. A partir de hoy y hasta el viernes 27, se podrá visitar como parte de las actividades por la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro 2011.

“Es importante que todos vengan, ya que esta es una obra de participación masiva”, invitó Minujín tras el acto encabezado por el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y por el ministro de Cultura, Hernán Lombardi. Para visitar la torre, hay que pedir turno en www.capitaldellibro2011.gob.ar o en el puesto de informes ubicado junto a la obra. Entre las 10 y las 21 (hora máxima para sacar turnos) se organizarán grupos de 100 personas por hora. Cierra a las 22.

La torre es una obra de arte urbana y efímera de 28 metros de altura y unos ocho pisos . Está hecha con libros de 54 países como Arabia Saudita, Cuba, China, Finlandia, Japón o Siria. En la planta baja hay ejemplares de todo el mundo; en el primer y segundo piso de América; en el tercero y el cuarto europeos; en el quinto de África, y en el sexto, de Asia. Los 30.000 libros, que fueron donados por vecinos y embajadas, están colocados en paneles metálicos, formando una torre helicoidal iluminada y protegidos por bolsas plásticas.

El 27, último día, los visitantes podrán llevarse un libro. “Con los que sobren se armará una Biblioteca de Babel con ejemplares en muchos idiomas y dialectos, que quedará por siempre como una forma de esparcir la creatividad y cultura de todos los pueblos del mundo”, anticipó Minujín, que con su obra intenta “unificar todas las razas a través del libro”.

Clarín, 12 de mayo de 2011

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Paula Iglesias
Bibliotecaria