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lunes 31 de octubre de 2011

Curiosidades de Buenos Aires. Primer monumento realizado por un escultor argentino

¿Sabía usted, que la escultura la erigida al “Negro Falucho” fue la primera que realizó un artista argentino en la Ciudad de Buenos Aires? “Falucho” fue un esclavo liberto que participó como soldado en las guerras que Argentina mantuvo por su independencia. La obra se halla en la plaza homónima en el barrio de Palermo (Av. Santa Fé, Av. Dorrego, Av. Int. Bullrich y Cerviño) y fue realizada por el escultor Lucio Correa Morales. El monumento fue inaugurado el 17 de Mayo de 1897 en la “Plaza San Martín”, barrio de Retiro y años después fue trasladado a su lugar actual.

La Gloria en el campo

SAN LORENZO, Provincia de Santa Fé.- En el Campo de la Gloria se alzan distintos monumentos que rinden homenaje a la victoria en la primera batalla por la Independencia. El Convento de San Carlos y el Pino Histórico son emblemas del lugar.

Doscientos cincuenta realistas contra ciento veinticinco granaderos. Para las fuerzas colonialistas españolas, escopetas y dos cañones. Para las independentistas argentinas, y por orden de San Martín, sólo caballos y sables.

La estrategia del General había sido adelantarse y ocultar a sus granaderos en el Convento de San Carlos. Los realistas, que navegaban desde Montevideo por el Paraná, desembarcaron y se dirigieron hacia la iglesia a buscar los bienes de la zona. Fue entonces cuando las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de La Plata, encabezadas por el mismísimo San Martín, sorprendieron a los españoles montados a caballo y con sable en mano.

Murieron 40 españoles y 16 revolucionarios independentistas. Fue ese 3 de febrero de 1813, en el Campo de la Gloria de San Lorenzo, donde se dio el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo. Y fue ese suceso también el primer y único encuentro armado del General San Martín en suelo patrio.

San Lorenzo hoy es una ciudad. Ubicado al sur de la provincia de Santa Fe y a orillas del Paraná, el Campo de la Gloria es un espacio de cuatro manzanas escondido en medio de la urbe. Lleno de símbolos que recuerdan la hazaña y victoria del General y sus granaderos, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Recorrer este lugar es simplemente un pequeño homenaje que se le puede hacer al Padre de la Patria. Se puede acceder por las barrancas a la vera del río Paraná, las mismas por las que los realistas españoles decidían lanzarse, atemorizados por la bravura de sus contrincantes.

Allí, nueve enormes prismas de concreto evocan el origen y el nombre de los granaderos que cayeron durante el enfrentamiento. Eran de Francia, Uruguay, Chile; y de las provincias de Santiago del Estero, Corrientes, Córdoba, La Rioja, San Luis y Buenos Aires. Es imposible no recordar en ese lugar al heroico Cabral, el soldado correntino que se hizo inmortal por dar su vida en esta batalla al socorrer a San Martín. Dieciséis mástiles con banderas argentinas que ondean eternamente recuerdan a cada uno de los que murieron en esta batalla. Sus varas terminan en una punta de lanza, en memoria de los lanceros de la primera línea de las compañías.
De espaldas al río y mirando hacia el Convento de San Carlos, dos espigadas alas simbolizan a las dos tropas en que se dividieron los granaderos para sorprender a los realistas. Allí mismo, una llama que nunca se apaga es la muestra del homenaje eterno de los argentinos a los héroes que murieron por la Independencia.

La historia tras los muros

“Los beneficios del Convento de San Carlos están demasiado grabados en mi corazón, para que ni el tiempo ni la distancia puedan borrarlos. A esos virtuosos religiosos, mi reconocimiento será tan eterno como mi existencia”, supo escribir San Martín antes de abandonar el lugar. Este Convento, allí donde permanecieron ocultos los granaderos de San Martín para sorprender a los realistas, se conserva hoy casi en su estado original. En su interior hay un museo dedicado a la batalla.

A su lado se alza el Pino Histórico, uno de los árboles plantados en la huerta de los franciscanos. Debajo de su sombra, el General escribió el parte con los detalles del combate de San Lorenzo. “El valor e intrepidez que ha manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la Patria”, concluyó en su escrito.

Tal como lo expresó el General, en el Campo de la Gloria no se puede sentir menos que eso: respeto. Se respira no sólo el sudor de aquellos granaderos y la victoria que alcanzaron en la primera guerra por la independencia argentina, la primera conquista en ese camino empinado hacia la libertad. Sino que también se puede sentir el valor de su líder, que con su cuerpo y alma, se expuso al fuego del enemigo hasta casi perder la vida por el sueño de una Patria.


Laura Tuyaret

Diario del Centro del País, Domingo 23 de octubre de 2011

Descubren una buena parte de la espina que dividía en dos el Circo Romano de Toledo

TOLEDO, España.- La excavación arqueológica que se lleva a cabo desde el verano en el circo romano de Toledo, que es uno de los mayores del Imperio romano, ha permitido empezar a descubrir "buena parte" de la espina del circo, que dividía la arena en dos calles por las que corrían los carros.

Así lo ha avanzado hoy, en una rueda de prensa sobre Ciudades Patrimonio de la Humanidad, el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, acompañado por la subsecretaria de Cultura del Ministerio, Mercedes del Palacio.

El alcalde ha explicado como avanzan las obras de recuperación del espacio que ocupó el circo romano de Toledo y que ha estado degradado durante décadas y se ha utilizado como aparcamiento irregular de vehículos.

Ha avanzado que en la excavación arqueológica que se lleva a cabo ha aparecido "buena parte" de la espina del circo, que era la separación que permitía formar dos calles sobre la arena por donde corrían los carros.

García-Page ha señalado que "es ahora cuando más se está recuperando el circo romano" de toda la etapa democrática y ha indicado que hacia el mes de diciembre comenzará la ordenación urbana de la zona y las obras concluirán hacia los meses de febrero o marzo.

Del circo romano de Toledo se desconocen muchos aspectos aunque ha sido objeto de numerosas intervenciones arqueológicas desde el siglo XVIII pero, sobre todo, durante el siglo XX.

Este edificio se sitúa entre los cuatro de mayor tamaño de la 'Hispania' romana, y por tanto del Imperio, lo que pone de manifiesto el interés de 'Toletum' por equipararse a las principales ciudades y evidencia la riqueza que tenía la élite local.

Sus 423,10 metros de longitud y sus 100,80 metros de anchura se aproximan en tamaño al circo de Mérida -que abarcaba 433 metros de longitud y 114 de anchura- pero con la diferencia de que 'Emerita Augusta', 'Corduba' y 'Tarraco' eran las tres capitales de provincia hispanas, y 'Toletum' no lo era.

El circo de Toledo fue de los primeros en construirse fuera de Roma, porque la mayor parte de los que hubo se erigieron a lo largo del siglo II, y celebró carreras hasta principios del siglo V.

El aforo del circo rondaba las 20.000 personas, según el estudio publicado por la profesora de Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Castilla-La Mancha Rebeca Rubio.


ABC de España, Martes 25 de Octubre de 2011

La música barroca resuena en las Estancias Jesuíticas

Nuevamente Córdoba se transformará en la sede del Festival de Música Barroca “Camino de las Estancias” que, en esta décima edición, contará con la participación de prestigiosas compañías y solistas locales y nacionales.

Desde el 26 de octubre y hasta el 6 de noviembre, Córdoba volverá a ser la sede del Festival de Música Barroca «Camino de las Estancias» que en esta décima edición contará con las actuaciones de orquestas, solistas, coros y formaciones instrumentales de todo el país que serán recibidos por artistas locales.
Organizado por la Secretaría de Cultura de la Provincia, y con la dirección de dos importantes representantes del género como son Manfredo Kraemer y Nina Diehl, este encuentro no sólo ha ganado un lugar en la cartelera cultural de Córdoba y Argentina, sino que también ha sumado muchos adeptos y seguidores.

Música y espacio conforman una armonía perfecta para este festival que se desarrolla no sólo en las Estancias Jesuíticas del interior provincial, sino también en museos e iglesias de la ciudad en las que se exponen las típicas construcciones jesuíticas y coloniales de los siglos XVII y XVIII.

Obras religiosas y profanas, creaciones del barroco latinoamericano y europeo, composicionales vocales e instrumentales y creaciones de grandes referentes como Juan Sebastián Bach o Tomás Luis de Victoria, formarán parte del repertorio propuesto por este ciclo que le pondrá el broche de oro a la temporada musical 2011. Cabe destacar que todos los conciertos serán con entrada libre y gratuita.

Grilla

El Festival de Música Barroca abrirá este miércoles a las 21.30 con un recital que tendrá como protagonistas a los integrantes del Coro de Niños Cantores de Córdoba junto al Grupo Vocal Ellos y La Barroca del Suquía que dirige Manfredo Kraemer.

La función será en la sede de la Iglesia de la Compañía de Jesús que se encuentra en Caseros esquina Obispo Trejo.

Por otra parte, el jueves 27 el ciclo continuará a las 21 en la Capilla Santa Teresa de Jesús del Museo San Alberto (Caseros 126), donde se presentará la formación local Confluencia Barroca.

Para el viernes 28, la programación sumará al Ensamble Musical Constelaciones -proveniente de Buenos Aires- que dará un espectáculo a partir de las 21 en el Museo Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers de la localidad de Alta Gracia.

El sábado 29 la cita será en la Estancia Jesuítica La Candelaria -del departamento de Cruz del Eje- donde actuará Valentine Consort. También proveniente de Buenos Aires, el domingo a las 13 estará el Ensamble Louis Berger en la Iglesia de la Estancia Jesuítica de Jesús María.

Tras esa función, el Festival retomará sus actividades el miércoles 2 de noviembre, oportunidad en la que subirán a escena Gabriel Pérsico y Música Poética. Estos artistas darán su show en el Museo Histórico Provincial Casa del Marqués de Sobre Monte.
La Petite Chapelle, de Buenos Aires, se presentará el jueves 3 de noviembre a las 19 en la capilla del Convento de las Teresas, mientras que Vïctor Torres, Dolores Costoyas y Juan Manuel Quintana ofrecerán un concierto el día 4 a partir de las 21 en la Casa de Caroya, en Colonia Caroya.

El sábado 5 de noviembre a las 20 se contará con la actuación de Flora Gril y Hernán Vives (Buenos Aires), cuya función tendrá como escenario la Capilla de Candonga (Comuna El Manzano, Departamento Colón).

Por último, y ya cerrando el X Festival de Música Barroca «Camino de las Estancias», el domingo 6 de noviembre a las 12.30 habrá un recital que tendrá como protagonistas a La Barroca del Suquía y a la Cantoría de la Merced.
Dicha función tendrá lugar en la Iglesia de la Compañía de Jesús.

«Misas luteranas» de Johann Sebastian Bach; «Música en las Misiones Jesuíticas y en la ciudades virreinales de la América Colonial», «Música del convento de las monjas de Morelia», «Pastorales de Navidad» de Marc-Antoine Charpentier y «Música antiguas, contemporáneas e inmediatas», serán algunos de los títulos que darán vida a este evento que durante dos semanas impregnará de barroco a los diferentes sitios históricos de Córdoba.


Diario La Mañana de Córdoba, Lunes 24 de octubre de 2011

Rosario se posiciona como plaza receptiva de turismo cultural

ROSARIO, Provincia de Santa Fé.- Su oferta arquitectónica, variedad de teatros, cines, museos y monumentos, la potencian como una de las ciudades más atractivas del interior del país

Rosario se posiciona como una de las plazas más atractivas del interior del país en oferta cultural y arquitectónica.

Recientemente, la Municipalidad recibió un crédito del Gobierno de la Nación por 120 mil pesos para obras de remodelación en el Museo de Arte Decorativo "Firma y Odilo Estevez". Con la idea de potenciar el edificio histórico de gran valor patrimonial, la ciudad pondrá en marcha una serie de obras que significarán un agregado para los visitantes y amantes de la cultura, el arte y el diseño.

La casa, convertida en museo, está ubicada en calle Santa Fe y Buenos Aires y su construcción data de mediados del siglo pasado. En ella se exhiben, en forma permanente, una colección de pinturas de autores europeos de los siglos XVII al XIX, marfiles, platería hispanoamericana, tapices, alfombras, cristales y porcelanas, todo presentado en doce salas de exposición.

Como otros tantos puntos estratégicos de Rosario, el museo colabora con el crecimiento de turismo receptivo vinculado al arte, la cultura y la historia que cada año crece en la ciudad.

El secretario de Cultura de la Municipalidad de Rosario, Horacio Ríos, dijo que la ciudad se está consolidando como polo receptivo de viajeros que llegan a disfrutar del arte y la cultura local. “Por eso estamos potenciando las agendas de actividades durante los fines de semana. Estamos notando que la autopista Rosario-Córdoba está generando grandes beneficios para el sector y queremos aprovecharlos al máximo”, agregó Ríos.

En este marco, el funcionario también remarcó: “El año que viene comenzaremos a hacer un censo que nos permita contar con cifras reales. Pero, por ejemplo, el Museo de la Memoria es uno de los lugares más visitados por turistas de la región, el país y el mundo. El edificio de Córdoba y Moreno fue visitado en todo el año por más de 10 mil alumnos de la ciudad. Además, cada fin de semana hay cerca de 250 visitantes”.

Vale agregar que durante los últimos años, a las ofertas en materia de museos, cines, muestras culturales, arte y diseño, la ciudad fue creciendo también en organización de shows internacionales. Solo esta temporada, Rosario fue centro de espectáculos como Guns n’ Roses, Ricky Martin, La Fura dels Baus y Deep Purple.


Impulso Negocios, Lunes 24 de octubre de 2011

Falleció en Argentina el arquitecto Claudio Caveri (1928 – 2011)

Caveri nació en 1928 en Buenos Aires y estudió en la UBA, recibiéndose en 1950. Paralelamente a su carrera universitaria, estudia con arte con Jorge Romero Brest y con Damián Bayón. Eso explica en parte las dos vertientes que parecen animar gran parte de su pensamiento y de su obra: Romero sería uno de los gestores del vanguardista Instituto Di Tella y Bayón era un experto en arte y arquitectura colonial latinoamericana. Por otro lado, es inevitable reconocer como influencia la visita a la Argentina de Bruno Zevi, que en 1951 trajo la noción de arquitectura orgánica y rescató la figura de Wrigth como continuador de la tradición romántica del siglo XIX y como contraparte del pensamiento racionalista europeo. En 1955 se desempeña como Profesor de Introducción a la Arquitectura y de Composición Arquitectónica en la UBA, pero renuncia al año siguiente por desacuerdos con la conducción de la universidad.

Caveri parece haber sido toda su vida un inquieto inconformista. Esta inclinación lo llevó a organizar, en 1958, la Comunidad Tierra, un grupo de orientación cristiana, progresista y utópica que se instaló en el partido bonaerense de Moreno, dándole la espalda a su origen de clase media de padres inmigrantes, e imponiéndose un exilio interno en la periferia rural más olvidada de la gran metrópolis. Allí trabaja como albañil y como carpintero. Más tarde funda una escuela técnica para la comunidad y ejerce su rectorado hasta entrados los 80. A fines de esa década trabaja en el Programa Olmos, que se ocupó de proyectar y construir con un grupo de presos una cárcel para recuperación de jóvenes.

Caveri también fue un gran lector y su erudición se volcó en los numerosos libros que publicó desde 1965 y que constituyen una obra en sí misma. Éstos resumen gran parte de su particular pensamiento y justifican su obra, asumiéndose desde una situación periférica. Sin embargo, la preocupación por mostrar su producción arquitectónica ocupa en estos libros un lugar secundario. Su deseo pareció ser como encontrarle un sentido a la arquitectura latinoamericana desde el mestizaje de su propia lógica, pero sin eludir la pesada carga del pasado europeo. Los libros forman un corpus de obra coherente en sí misma. Sus textos se intercalan con profusas citas a filósofos y pensadores que van desde Heiddeger a Santo Tomás, desde Einstein a Kusch, por nombrar solo a unos pocos. Alternando con las páginas escritas, curiosos collages de imágenes terminan de conformar el armado de los libros. Entonces, podemos decir que la escritura funciona como collage y las imágenes como citas.

Pero vamos a hablar también de su arquitectura: a mediados de los 50, junto con Eduardo Ellis, proyectan y construyen en Martínez, al norte de Buenos Aires, el complejo y la Iglesia de N. S. de Fátima, que reconoce variadas influencias y se materializa en una planta centralizada producto de la nueva liturgia propuesta por concilio Vaticano II. Este templo, en el que podemos encontrar elementos y características propias de las capillas jesuíticas del siglo XVII y XVIII, estrategias proyectuales de indudable sesgo moderno y referencias al Le Corbusier brutalista, a Louis Kahn y al primer Mies, está sabiamente articulado con el entorno urbano mediante un generoso atrio concretado con terrazas y escaleras, que hacen las veces de sitios de reunión al aire libre. Su rica espacialidad soslaya la rigurosa geometría que ordena la planta. La luz, sabiamente dosificada, entra rasante por rajas en las esquinas y, convenientemente filtrada por finas pantallas de mármol que hacen las veces de cerramientos, recupera el misterio que se perdió con el exceso lumínico que sobreviene con la arquitectura moderna. Su expresión material, ladrillo pintado de blanco y hormigón armado, refiere con su austeridad a aquellas pequeñas iglesias jesuíticas que jalonan muchas de las provincias argentinas.

Esta obra sería el puntapié inicial de una serie de edificios (algunas iglesias, pero sobre todo viviendas suburbanas) proyectados por un grupo de arquitectos de origen católico, sólidamente formados en la disciplina, con presencia en Argentina hasta mediados de los 70, que constituyeron un difuso movimiento llamado “Casas Blancas” y que reunió la obra de Ascencio, grupo Onda o Víctor Pelli entre otros, aparte de los ya nombrados. El nombre proviene de una exposición organizada en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 1964. La exposición, organizada por el arquitecto y crítico R. J. E. Iglesia, terminó por dar entidad a una serie de edificios que se venían realizando desde hacía ya varios años. Esta arquitectura, algo arcaica, antirracionalista, muraria, de particular riqueza espacial, articulada con su entorno, se construye con muros blancos de ladrillo o de hormigón visto, cubiertas inclinadas, aberturas de madera y pisos de cerámico rojo, con las texturas a flor de piel que juegan con las sombras de aleros y pérgolas.

Las búsquedas de estos arquitectos iban en una dirección claramente opuesta a las corrientes dominantes en ese momento y se orientaban hacia el rescate de recursos de arquitecturas populares y tradiciones constructivas autóctonas. Paradójicamente, esta arquitectura sería apropiada por sectores intelectuales de clase media alta. Incluso la difusión del lenguaje llegó a tal punto, que a principios de los 70, se podía ver en emprendimientos comerciales y recreativos.

Más tarde, Caveri sigue su propio camino y su arquitectura, casi toda concentrada en Moreno y en el Gran Buenos Aires, se realiza en formas atemporales, orgánicas, donde espirales (como forma abierta) y círculos se enlazan para dar lugar a espacios de inusual complejidad con mínimos recursos. Aquí los muros se disuelven en cubiertas cónicas que nacen desde debajo de la tierra, enrolladas sobre sí mismas. Ya no hay distinción entre elementos portantes y portados, todo se funde en un continuo de espacio y luz tamizada. Apelando a técnicas constructivas sencillas e ingeniosas, que prescinden de mano de obra calificada, su producción se limitó a edificios de carácter colectivo (escuelas, seminarios, casa de retiros) y algún escaso ejemplo de arquitectura residencial.

Sin duda, estamos ante un válido intento de fundar una arquitectura propia, conscientemente alejada de la producción de los centros de legitimación de la disciplina.


Karina Duque

Plataforma Arquitectura, Domingo 23 de octubre de 2011

Proponen cambiar el nombre de la calle Julio A. Roca por “Pueblos Originarios”

El concejal de Trelew, Daniel Silva, presentará en la sesión de esta semana del Concejo Deliberante de esta ciudad un proyecto por el cual buscará que se cambie el nombre de la Calle Julio A.Roca, por el de “Pueblos Originarios”.

El edil fundamentó su presentación partiendo de la base de que el 12 de Octubre, otrora Día de la Raza, fue reemplazado en su nombre por el de “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.
El concejal realizará la presentación con el apoyo de organizaciones sociales ligadas a la lucha por la defensa de los derechos de los pueblos originarios y la reivindicación de sus costumbres y cultura.

En torno al proyecto el concejal Silva explicó que “Roca fue el actor principal de la llamada Campaña del Desierto, uno de los genocidios más terribles de la Historia Argentina”, dijo, al tiempo que recordó que “la Campaña del Desierto liderada por Roca en el siglo XIX contra los pueblos de cultura mapuche y tehuelche significó para los pueblos originarios la desaparición forzosa de familias completas, su historia, costumbres y cultura centenaria”.
Indica en su presentación el edil provechista que “la práctica lesiva de los derechos humanos del general Roca y sus seguidores es un ejemplo más de la detestable práctica genocida de torturas y crímenes sobre la base de la impunidad del estado”.

Y en ese marco explicó que se ha elegido el nombre de “Pueblos Originarios”, porque representa y reivindica a todas las naciones preexistentes como lo reconoce el Art. 75, inc. 17, de la Constitución Nacional, preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”.
Silva se preguntó “¿qué sentido tiene la memoria de éstos hechos y el cambio de nombre de una calle? Es muy simple, un país que no puede pensar su pasado es un país sin futuro, sin utopías”
Dijo además que “como ciudadanos tenemos la responsabilidad y la obligación moral de revisar nuestro pasado si queremos construir una democracia más sólida”, explicó, al tiempo que cuestionó que “¿Se imaginan caminar por una calle que se llame Videla o Hitler, ambos responsables de genocidios? ¿No nos parecería absurdo? ¿Inmoral? ¿Qué valores estaríamos sosteniendo?”.

Reivindicaciones y luchas

El edil aseguró sobre la figura de Roca y su actuación en nuestro país que “las victimas de Roca, los pueblos originarios, son aún silenciosas para nuestra comunidad, aún no tan silencioso para nuestro país, ya que en muchas comunidades como las nuestras se está proponiendo esto mismo; que no es posible que un genocida siga detentando esta distinción”.
Al repasar los valores que deberán enarbolar aquellos que son distinguidos de esta forma, Silva enumeró que “creemos que todos podemos coincidir en que solo aquellos que luchan por el bien común tienen el derecho de ser galardonados con esta distinción. Y Roca no luchó por el bien en común, lucho por el interés de un grupo pero no por el interés de todos los habitantes de nuestro país. Y lo que es peor utilizó la fuerza del estado nacional para asesinar a personas. Es por eso que debemos seriamente pensar en cambiar el nombre de esta calle. Porque debemos como ciudadanos “abrir” el pasado para consolidar nuestra democracia presente y poner en debate la sociedad que queremos ser”.
Aseguró el concejal Silva que “recordar a figuras con un pasado asociado a las distintas dictaduras que sufrió nuestra patria, aunque sea por el nombre de una calle, significa una contradicción con la vocación democrática que inspira a este Cuerpo y con el sentir mayoritario de los Trelewenses y de los argentinos, en general. Sus nombres, en una pared en un poste, significan una ofensa, un agravio, a quienes sufrieron las consecuencias de sus nocivas conductas, a sus familias y, en definitiva, al conjunto de una sociedad que resultó víctima de su tirano accionar”.
Dijo también que “al designar un nombre de algún personaje de nuestra Historia, tiene como objetivo honrar y reivindicar la memoria de aquella persona que realmente se merece un reconocimiento por parte de la comunidad, por tal motivo y ante lo expuesto es que se solicita realizar la correspondiente reparación histórica modificando el nombre de la calle Julio Argentino Roca por pueblos Originarios”.

Proyecto


El proyecto propone en pocas líneas el cambio al mencionar en el Artículo 1º “modificar el nombre de la calle Julio Argentino Roca por Pueblos Originarios como un acto de reparación histórica”.
En el Artículo 2° indica “prohíbase en el ámbito de la ciudad de Trelew la imposición de nombres a calles, avenidas, paseos y espacios públicos, plazas y monumentos que recuerden personalidades y/o funcionarios que hayan tenido participación en gobiernos que accedieron al poder a través de un Golpe de Estado”.


El Diario de Puerto Madryn, Lunes 24 de octubre de 2011

Descubren túneles bajo el "Lanzón Monolítico" de Chavín de Huantar en Perú

CHAVIN DE HUANTAR, Perú.- Un grupo de arqueólogos, peruanos y extranjeros, informaron sobre una cadena de túneles que pasan debajo de la "galería del Lanzón", donde se encuentra el monolito "Lanzón" o también llamado "Lanzón Monolítico", en el Complejo arqueológico Chavín de Huántar ( zona de Ancash- Huaraz), en Los Andes del Perú, como parte de los descubrimientos que se realizaron durante los últimos años por un equipo conservación arqueológica y de investigación de la Universidad de Stanford.

Se trata de una red de túneles que pasa a 7 metros de profundidad por debajo del “Lanzón Monolítico”, y que se expanden en galerías compartidas denominadas canales de rocas y cuyo ramal principal mide 550 metros.

El arqueólogo John Rick, de la Universidad de Stanford, en una entrevista realizada por el noticiero Buenos días Perú, según cita el medio Perú 21, afirmó que estos canales correspondían a un subterráneo que servía de drenaje, y pasaba por debajo de los edificios principales del complejo.

John Rick resaltó que habrían servido para el traslado de personas y materiales.

Sitio Arqueológico Chavín de Huántar, según John Rick

Chavín de Huántar se encuentra en Perú, en la provincia de Huaraz, departamento de Ancash y ha sido, durante mucho tiempo, un sitio de interés público y de la investigación arqueológica.

Chavín data de alrededor de 1000-200 aC, si no antes, aclara el arqueólogo en un informe de la Universidad de Stanford, de un período llamado el Horizonte Temprano, cuando la cerámica y los elaborados, textiles y la piedra tallada, se encuentran en la mayor parte de los Andes Centrales (actual Perú) demostrando un cierto nivel de unidad estilística.

Al principio, se pensaba que esta distribución amplia del arte similar, era la evidencia de un fuerte estado -como el de un franco liderazgo político-, “pero poca evidencia se ha encontrado de la organización unificada, burocrática y militar, típica de los estados evolucionados”, señala el arqueólogo en sus estudios para la Universidad de Stanford.

“Chavín se encontraría de lleno en la transición de las sociedades basadas en relaciones de relativa igualdad”, explica Rick y es probable que los primeros líderes fueran a la búsqueda de estrategias mediante las cuales podrían convencer a otros de su capacidad y de su derecho a tomar las decisiones y controlar a otros.

La galería del lanzón en el Templo Viejo

Chavín no fue construida en un solo momento. Tiene una larga historia de ampliaciones y remodelaciones, señala Arqueología Perú. En el lugar se encuentran tres pirámides.

Las 3 pirámides que juntas y vistas desde el aire, forman una letra "U". Este estilo de diseñar templos tuvo su origen siglos antes en la costa del Perú, en sitios como La Florida y Garagay en el valle del Rímac o Huaca de Los Reyes en el valle de Moche", señala Arqueología Perú.

La pirámide más antigua es la llamada Templo Viejo y alberga en su interior al "dios Sonriente", representado en la escultura llamada "Lanzón Monolítico".

Cada una de las partes que forman el Templo Viejo tuvo una función ceremonial. En el Templo Viejo la más importante es la "Galería del Lanzón", donde está el "Lanzón Monolítico".

En esta piedra está tallada la imagen del dios del mundo de abajo, también llamado "El dios Sonriente", responsable de la fecundidad de la tierra y de las estaciones del año. La manera en que fue dibujado "El dios Sonriente" caracteriza al arte de los Chavín.

Representación del Universo y el Cosmos

El "Templo Viejo" fue diseñado pensando como en unarepresentación simbólica del universo Chavín, cita de Makowski en 1997, según Arqueología Perú. Todo el conjunto está dividido en dos y en partes iguales por una línea imaginaria que va del "Lanzón" al "Obelisco Tello".

En el diseño del Templo Viejo, los brazos laterales representan a las dos fuerzas cósmicas, opuestas y complementarias, que gobernaron el cosmos en esa Era.

El espacio entre los brazos, donde están la Pirámide Central y la Plaza Circular Hundida, representa el mundo en el que vivimos y donde dichas fuerzas cósmicas (mencionadas) interactúan (Makowski, 1997).

En el interior de la Pirámide Principal del Templo Viejo, la Galería principal, la Galería del Lanzón, tiene forma de cruz y divide simbólicamente en 4 a este edificio. En el centro de dicha cruz está clavado el "Lanzón", lo que simboliza ser el centro, el eje sobre el que gira el Universo (Makowski, 1997).


Marjorie Aguirre

La Gran Época, Domingo 23 octubre de 2011

Catamarca: Un destino que no deja dudas

Que está lejos, que hace calor, que no hay mucho para conocer, que faltan buenos hoteles... ¿Qué hay de cierto en estas frases oídas más de una vez acerca de esta provincia? Aquí, una defensa, punto por punto, de uno de los secretos mejor guardados entre las bellezas del país.

Quien tiene ocasión de recibir o hablar con un visitante extranjero, invariablemente se pone en la piel de promotor turístico y saca a relucir los mejores destinos del país: las Cataratas, los glaciares, Bariloche, Ushuaia, el cerro de los Siete Colores, los lagos de la Patagonia, las ballenas de Puerto Madryn y, por supuesto, el mismísimo centro de Buenos Aires.

La lista es larga y la charla puede durar un tiempo prolongado. Y es raro que se mencione a Catamarca en el listado de imperdibles de la Argentina.

Sin embargo, se trata de la provincia de los seismiles, los volcanes más altos del planeta, que fascinan a los andinistas de medio mundo; del impactante y semidesconocido Campo de Piedra Pómez; de la Ruta del Adobe, una joyita de herencia colonial; de las termas de Fiambalá y los pueblitos escondidos de la Puna, donde son compañeras constantes las llamas y vicuñas; del paso andino más alto del país y de varias ruinas de pueblos de raíces incaicas. En síntesis: una cantidad abrumadora de razones para conocer esta provincia que fue, durante mucho tiempo, un secreto bien guardado y poco a poco empieza a incorporarse -y a lo grande- al imaginario turístico. Aquí, a modo de guía, un repaso de los mitos y las verdades de este destino emergente.

El clima: ¿hace demasiado calor?

Desde hace varias temporadas, la provincia de Salta logró vencer este mito y se convirtió en un destino tanto de verano como de invierno, un caso exitoso de quiebre de la estacionalidad. Lo mismo podría ocurrir en Catamarca. Si bien sus veranos son muy calurosos en San Fernando del Valle de Catamarca, el 70% de la provincia es montañoso, lo que implica un abanico de temperaturas mucho más contrastante (y frío todas las noches del año en la alta montaña).

También hay que tener en cuenta que el verano es la temporada de lluvias en el valle donde está la capital provincial. Por lo tanto, si bien hace calor, es el momento ideal para verla con una abundante vegetación y conocer sus villas veraniegas, de altura, con temperaturas más templadas y en el marco de una naturaleza verde con arroyos de montaña donde refrescarse.

Las distancias: ¿queda demasiado lejos?

Catamarca tiene aeropuerto para vuelos de alcance nacional y es cierto que podría ser mejor aprovechado con una mayor frecuencia. Actualmente los vuelos se comparten con la vecina ciudad de La Rioja. Mientras tanto, la autopista entre Buenos Aires-Rosario y Córdoba acortó notablemente el tiempo del trayecto por ruta. En un micro de larga distancia hay que contar una noche completa.

Alojamiento: ¿no hay buenos hoteles en Catamarca?

La capital provincial cuenta con un establecimiento 4 estrellas superior (el único de Catamarca). Se trata del Hotel Casino Catamarca, que fue totalmente remodelado y reabrió sus puertas luego de tres años de obras. Los huéspedes son recibidos en habitaciones de hasta 66 metros cuadrados, con todos los servicios y una decoración minimalista que contrasta con lo que se esperaría de una ciudad más conocida por su estilo colonial que posmoderno.

El Hotel Casino tiene pileta, parque, spa, muy buena mesa internacional con ingredientes regionales y conexión a la Web. Sin olvidar el casino, uno de los centros de la vida nocturna y social catamarqueña. Por supuesto, también hay otras opciones para distintos gustos y presupuestos. Cerca de la capital, el hotel La Aguada funciona en una casona de campo y es un verdadero oasis rodeado de verde, mientras que en Tinogasta vale la pena conocer el excelente Hotel de Adobe Casagrande.

Gastronomía: ¿la comida de la provincia no se destaca de la del resto del Noroeste?

En el menú local abundan las empanadas, los locros y el chivito, un tipo de gastronomía regional que la unifica con el noroeste argentino. Pero tiene al mismo tiempo un sello distintivo de calidad en la materia prima que la hace digna de conocer. Lo saben los amantes de las aceitunas y el aceite de oliva, los aficionados a los higos de tuna y los dulces como el arrope, las nueces tamaño competición y los vinos artesanales.

Quien guste de los ingredientes locales con un toque más internacional también debería disfrutar de la mesa del Hotel Casino en la capital. En su restaurante, Sabores de Nuestra Tierra, el chef ejecutivo Juan Martín Antoniassi elabora platos con los productos de la zona, que cambian según la temporada. Así van rotando papines andinos, ensaladas con aceitunas, nueces y aderezos con aceites de oliva, lomo de novillo, trucha salmonada. Para los postres, la provincia provee también frutas en almíbar, queso de cabra y helado de higo y nuez.

Siesta: ¿la provincia se para totalmente cada tarde?

No hay que prever visitas, salidas o compras entre las 13 y las 18 en Catamarca capital y la mayoría de la provincia. En verano es muy comprensible: las altas temperaturas no alientan a desarrollar mayores actividades y desaniman al más activo. Por otro lado hay actividad hasta muy tarde y los negocios estiran sus horarios hasta las 23 en muchos casos. Además, como la provincia se encuentra en el oeste del país, tiene luz hasta más tarde que en el Este y esto marca también una diferencia notable.

Aridez: ¿Catamarca no es un destino para los amantes del agua?

Es cierto que no atrae a los incondicionales de la playa. Pero tiene todo un circuito verde en las villas veraniegas cerca de la capital. Las Juntas, Los Varela y el dique Las Pirquitas son lugares muy apreciados por los catamarqueños para refrescarse en los recreos y las aguas de los ríos de montaña. En verano especialmente, cuando la temperatura es muy alta en la ciudad, es la temporada de mayores lluvias en los valles, y las villas veraniegas ofrecen lo mejor de sí mismas con ríos abundantes y paisajes verdes.

Y no hay que pasar por alto las renombradas termas de Fiambalá, en el oeste de la provincia, al pie de los seismiles. El complejo tiene varias piletas formadas casi naturalmente y en desnivel en una quebrada muy angosta. Románticas y llenas de carácter, no son las únicas termas de la provincia: hay otras en Hualfin y en Villa Vil, en Belén.

"Los Seismiles": ¿son sólo para expertos?

Gracias a ellos, Catamarca goza de prestigio entre los montañistas de todo el mundo. En el oeste de la provincia está la mayor concentración andina de cumbres que superan los 6000 metros. Muchas son volcanes, los más altos del mundo (recordar el Pissis y el Ojos del Salado).

Llegar hasta sus cumbres no es para cualquiera y representa un desafío tan bravo como las cumbres del Himalaya. Para los demás, es decir para casi todos, queda la posibilidad de acercarse un poco más a sus cimas y un poco más al cielo gracias a una maravillosa ruta, que sale de Tinogasta y Fiambalá para llegar hasta el paso fronterizo San Francisco.

Se llega a la muy respetable altura de 4748 metros sobre el nivel del mar, equivalente a la del Monte Blanco, el techo de Europa. La ruta es impecable y bien provista en asistencia para quien lo necesite. Hay que prepararse para minimizar los efectos del apunamiento antes y durante el recorrido, que se puede hacer en el día, con varias paradas para sacar fotos de las montañas, de los rebaños de llamas al borde de la ruta, de los flamencos que pescan en la laguna de Cortaderas y el curioso viento blanco que suele levantarse a los bordes del camino. En este mismo lugar, donde el altímetro marca 3300 metros, hay un hotel donde se puede parar. Sin duda, de noche, las estrellas parecen mucho más a mano que en ningún otro lugar.

Atractivos: ¿hay que recorrer grandes distancias?

Catamarca combina sus propios atractivos con una serie de propuestas cercanas que se pueden realizar en el día. Las dos excursiones estrella para hacer en media jornada son la visita a la gruta de la Virgen del Valle y un paseo por la Cuesta del Portezuelo. La Virgen del Valle es una de las máximas muestras de fe católica del país: convoca a decenas de miles de fieles por año y genera su propia corriente de visitas a la ciudad.

Se puede combinar la visita a la catedral para ver el camarín donde fue instalada su imagen, y la gruta para entender mejor el fenómeno religioso que creó a su alrededor. Por su parte, la Cuestadel Portezuelo es una ruta panorámica pródiga en buenas fotos y sensaciones fuertes.

No muy lejos de las últimas casas de la ciudad se ven también las ruinas de Ciudad Perdida, un sitio arqueológico en el emplazamiento de lo que fue un pueblo prehispánico. Se puede realizar otro circuito en busca de otro testigo del pasado de la provincia: fray Mamerto Esquiú, cuya casa natal está a 15 kilómetros de Catamarca capital, en un pueblo que hoy lleva el nombre del Orador de la Constitución (antes Piedras Blancas).

Finalmente se puede hacer un recorrido de día completo para conocer a la vez las villas veraniegas y las cumbres de Ambato. Se trata de un camino de ripio que pasa por valles y montañas, y ofrece paisajes que merecen muchísimas paradas fotográficas durante todo el día. Hay que llevar una vianda y abundante bebida.

A lo largo y ancho de la provincia se puede mencionar, por ejemplo, la Ruta del Adobe, en la región de Tinogasta. Un circuito que pasa por pueblos donde se restauró con el máximo cuidado toda una serie de capillas y oratorios de adobe levantados por los primeros colonos españoles en los siglos XVII y XVIII. Altares barrocos en adobe, pequeños oratorios encalados y hasta una vieja armería reconstruida con todo cuidado desde los cimientos hasta los techos merecen la visita, para descubrir una técnica y material de construcción ideales para la zona seca y sísmica del Noroeste.

Otro lugar imperdible está en la zona de la Puna, en torno de Antofagasta de la Sierra: el Campo de Piedra Pómez, decenas de kilómetros cuadrados donde se levantan las caprichosas formaciones de piedra porosa arrojadas por un antiguo volcán. Un impresionante mar de piedra hasta donde llega el horizonte, el Perito Moreno del Noroeste, como lo suelen llamar. En la misma zona se puede recorrer el negro volcán Antofagasta, la laguna Blanca -con sus flamencos- y varias formaciones que albergan pinturas rupestres. Saliendo de Antofagasta, la última frontera son los salares, como el impactante salar del Hombre Muerto.


Pierre Dumas

Diario La Nación, Domingo 23 de octubre de 2011

El rostro panameño del Caribe

Un recorrido por la capital y las coloridas islas de San Blas. Sabores e historia junto al famoso canal, una de las obras de ingeniería más relevantes del mundo.

Una joven corre hacia el embarcadero. Otras la imitan y salen raudas hacia el muelle. Visten polleras y blusas llamativas. Un pañuelo rojo cubre sus cabelleras y, alrededor de las piernas, unas tiras, una especie de anillos, casi hasta las rodillas. Los colores y la confección de estas prendas no son comunes. Una lancha repleta de pasajeros y mercancías ya está cerca del espigón. Viaja en ella una niña rubia de dos años, que sonríe y levanta su manita. “Mola, kuna, Charly”, dice, alentada entre risas por los padres. A medida que descienden se saludan con los miembros de la comunidad Kuna Yala, vientre de los tejidos llamados molas. Acaban de poner pie en una de las fascinantes islas del archipiélago de San Blas, frente a las costas caribeñas de Panamá. El periplo además recorrerá la city panameña y el atajo marítimo más importante del mundo; la unión de dos océanos, producto del ingenio del hombre: el Canal de Panamá.

Contrapuntos
Luego de un trayecto de casi 60 km serpenteantes desde el centro de la ciudad capital, en unas camionetas 4x4 (las únicas unidades que transportan hasta allí a turistas y locales, dado lo empinado de algunas elevaciones), se arriba a Puerto Kartí, principal base de partida continental hacia las 365 islas de la comarca Kuna, de las cuales sólo 52 se hallan habitadas. Media hora de navegación rápida acercan a Wichiwala y El Porvenir, dos poblados insulares de los nativos kunas. A esta última isla arriban avionetas desde el aeropuerto internacional Marcos A. Gelabert. El viaje dura unos 20 minutos, pero se debe pernoctar un día, ya que las salidas son lunes, miércoles y viernes.

Las islas del archipiélago de San Blas están en la costa del Caribe panameño, desde el golfo de San Blas, casi hasta la frontera colombiana. Colombia es su frontera natural. Muchas de las islas se utilizan solamente para fines turísticos. Se levantan en ellas cabañas, hoteles y pequeños hostels rodeados de vegetación, playas de finísima arena blanca y aguas de un verde transparente. En un bello islote, la Isla del Perro, se ven algunas carpas armadas debajo de un palmeral. Las casas son de arquitectura sencilla en construcciones principalmente de caña. Son sólidas y resistentes a los cambios climáticos.

La mayoría de los habitantes son kunas. Sus costumbres producen un retorno al pasado. Ellos manejan los medios conducentes para facilitar el turismo en estas bellas islas donde gobierna la naturaleza. Integran una provincia autónoma con poca intervención del gobierno central, y mantienen su sistema económico, idioma y costumbres, como es el caso de su vestimenta tradicional, las reconocidas molas.

Este tejido artístico está hecho con una técnica de bordado y bordado inverso. Cada prenda demanda mucho tiempo y destreza con las agujas. Las mujeres visten esos atuendos de un colorido singular. La confección y venta de las molas es para los kunas una importante fuente de ingreso. Si bien los poblados son en su gran mayoría insulares, los terrenos de labranza y cría están ubicados en la cercana tierra firme, a la que se desplazan diariamente en sus cayucos (botes de remo) para trabajar los cultivos. El pescado es el principal sostén de la dieta, junto a plátanos y cocos.

Resulta curioso el intercambio de mercancías de una embarcación a otra en pleno mar Caribe. Importaciones traídas en barcos colombianos son adquiridas así por los kunas. Un jefe isleño relata la importancia del coco en su cultura. A la máxima autoridad de cada isla se la llama saila, y a la de la comarca, cacique. Su palabra o sentencia no admite discusiones. O sea que “valen un coco”. Tan es así, que en cualquier diálogo utilizan el fruto del cocotero como una unidad monetaria. Pero obviamente usan dólares. Mediante un comportamiento distintivo, esta comunidad ha evitado el desarrollo del turismo “tradicional”. Instalaciones sencillas, simples, y comida fresca –sobre todo pescados y frutas– ofrecen a los visitantes tranquilidad, sosiego.

Y diversión. Los arrecifes, muchos de ellos antiquísimos, son excelentes sitios para practicar snorkeling y natación. Los kunas, estudiosos y cultos, atraen con su música y danzas. Pero hay un tema que alegra sus ojos y ocupa un lugar destacado en sus leyendas: la rebelión que protagonizaron hace casi cien años frente al intento de “modernizarlos”, si vale el término (ver Imperdible).

Tambores y raspados
Una copiosa lluvia tropical acompaña el regreso a la capital de Panamá, donde la excursión a la Ciudad Vieja precede a las demás. Fue destruida con el ataque del pirata galés Henry Morgan, en 1671. La segunda fundación de Panamá fue en 1673. Con la experiencia adquirida se la hizo mucho más fortificada, a recaudo de los ataques de filibusteros ávidos de oro, y se erigieron en su interior edificios religiosos, militares y civiles.

Construcciones de bellas formas, algunas se conservan hoy y otras están en pleno proceso restaurador. Es prioritaria la restauración de los edificios históricos. Se destacan la Iglesia de la Merced, la Casa de la Municipalidad, las Ruinas del antiguo Convento de la Compañía de Jesús. Durante el paseo, flamean varias banderas nacionales. Su emblema está formado por un rectángulo dividido en cuatro: colores y estrellas rojos y azules representan la unión de conservadores y liberales durante la lucha por la libertad del país.

Tentaciones de los viajes, de los recorridos, por el centro urbano un puesto callejero ofrece un “raspado”. Los vendedores raspan una barra de hielo, llenan un cucurucho y le agregan leche saborizada, miel y jugo de frutas. Una delicia deleitada aún más al compás de un “tamborito”, expresión artística representativa de la panameñidad. Y ahí nomás, en la calle Navarro, el ex campeón mundial de boxeo Roberto “Mano de Piedra” Durán posee un restaurante –la Tasca de Durán– que sirve excelente comida típica local.

Los buenos platos son acompañados por decoración que recuerda su pasado deportivo glorioso. A veces se lo puede oír cantar mientras se desplaza alrededor de las mesas, otra faceta del ex multicampeón.

Una visita al gran Canal

Durante el trayecto hasta la sede del Centro de Visitantes de Miraflores, lugar donde los turistas pueden disfrutar tanto de una visita guiada como del paso de un buque a través de las esclusas del monumental complejo denominado integralmente Canal de Panamá, se observan decenas de “diablos rojos”, transportes colectivos de personas. Son multicolores, pintados con infinita imaginación. En verdad no hay uno igual a otro. Lo mejor es verlos cuando pasan por la cinta costera con el mar Caribe de fondo.

El primer intento de construir una ruta a toda agua por Panamá lo hicieron los franceses en 1880. Problemas financieros y enfermedades truncaron la iniciativa de Fernando de Lesseps. Desde su independencia, en 1903, Panamá acordó con Estados Unidos la construcción del canal. Se terminó el 15 de agosto de 1914 y los norteamericanos lo administraron hasta 1999.

El agua que se utiliza para subir y bajar las naves en cada juego de esclusas se obtiene, por gravedad, del lago Gatún, y es vertida en las esclusas a través de un sistema de alcantarillado. El renombrado Corte Culebra es la parte más estrecha del canal y sus casi 13 km representan una quinta parte de la extensión de la vía. Este segmento fue excavado a través de roca y piedra caliza de la Cordillera Central de la península panameña. Las rocas fueron utilizadas luego para el relleno de la Calzada de Amador, que conecta la parte continental de la ciudad con las islas Naos, Perico y Flamenco. Actualmente es un paseo imperdible. Bares, restaurantes, galerías con vistas espléndidas junto a yates, lanchas y botes.

De día o de noche se puede caminar, trotar o andar en bicicleta con el mar a ambos lados de la ruta. Y ver, mientras tanto, aves migratorias buscando el aire caliente de la playa, donde flotan y descansan sin dificultad, en su paso por el istmo de Panamá.


Luis Gianni

Diario Clarín, Sábado 22 de octubre de 2011

La Ruta de la Leche y el Turismo Rural se muestran en Buenos Aires

El itinerario turístico santafesino hace su estreno en la mayor exposición de turismo de América Latina con una propuesta innovadora que busca posicionar al turismo rural como un producto sustentable.

El espacio de la Ruta de la Leche forma parte del stand de Santa Fe, ubicado en la región Litoral dentro del Pabellón Nacional y cuenta con la participación de coordinadores y técnicos de ADETUR y de la Facultad de Agronomia de la UBA -cátedra de Turismo Rural-, promotoras y la mascota oficial, quienes brindan información y detalles del producto turístico de base productiva.
La apertura de la muestra se desarrolló este sábado, minutos antes de las 15 hs con la presencia de las principales autoridades de turismo de la nación y del comité organizador. Las jornadas del sábado y domingo serán de 15 a 22 hs -destinadas al público en general-, y lunes y martes de 10 a 19 hs -exclusivo para profesionales y medios de prensa.
En este contexto, la provincia de Santa Fe se encuentra representada por una delegación de 40 personas, coordinada por la Secretaria de Turismo, quienes ubicados en un gran escritorio, ofrecen a los visitantes folleteria y brindan información de los diferentes destinos.

Además los visitantes degustan productos típicos de la región como ser quesos y cervezas, en el marco de las dos rutas temáticas que por primera vez forman parte de la oferta santafesina en la Feria Internacional de Turismo.

Vale mencionar que la provincia de Santa Fe viene desarrollando una propuesta de puesta en valor del complejo productivo lechero desde el agregado de valor turístico. El objetivo es posicionar a Santa Fe dentro de las propuestas de rutas alimentarías del país, como revalorización de la identidad propia de la región y la generación de un desarrollo para el espacio rural.


Diario Digital Turismo 530, Lunes 31 de octubre de 2011

jueves 27 de octubre de 2011

Curiosidades de Buenos Aires. Iluminación de la Ciudad

¿Sabía usted, que en 1853 se realizó en nuestra ciudad la primera demostración experimental de iluminación eléctrica?.

El 3 de septiembre el odontólogo francés Jean Etchepareborda realizó el experimento ante colegas y periodistas. Durante los festejos del 25 de mayo del año siguiente se iluminó la plaza de Mayo.


Fernando de Noronha, Brasil color turquesa

FERNANDO DE NORONHA, Brasil.- Reserva ecológica y meca del buceo, este archipiélago del Nordeste brasileño es un oasis de aguas Cálidas y transparentes. Experiencias en primera persona, entre playas paradisíacas y morros selváticos.

Primero hay que caminar por un sendero selvático. Luego se bajan dos escaleras metálicas, angostas y empinadas, ubicadas en la abertura de unas rocas enormes. Una vez que se sortearon esos inesperados obstáculos y con el equipo de snorkel intacto en el hombro, aparece un nuevo desafío para el estado físico: varias decenas de escalones de piedra, uno más alto que el otro. Finalmente, los pies se hunden en la arena de la Bahía de Sancho y uno comprueba que valió la pena el esfuerzo que demandaron los 50 metros de acantilados y que su fama no era exagerada... ¿Cómo no sospechar que estamos en una de las playas más hermosas del mundo? Los peces de colores nadan hasta en la orilla, el mar es cálido y turquesa con olas mínimas, la vegetación es exuberante, el cerco de paredes rocosas forman piscinas naturales... Suena raro a la distancia –en tiempo y espacio–, pero durante algunas horas, toda nuestra atención estuvo enfocada en seguir con la mirada a una veloz tortuga marina, adivinar la silueta de algún delfín en el horizonte y esquivar un par de embarcaciones (la otra manera de acceder a esta playa). Nunca como entonces, las palabras del guía resultaron tan sabias y certeras. Porque como bien había advertido Márcio, “en Fernando de Noronha, el cuerpo se cansa pero la mente descansa”.

Sería ingrato elegir una playa como favorita en este archipiélago de 26 kilómetros cuadrados formado por 21 islas de origen volcánico, de las cuales sólo la más grande está habitada por 3.600 personas. Si bien pertenece al estado de Pernambuco y presenta la impronta del Nordeste de Brasil en su música, gastronomía y pronunciación del portugués, Noronha se encuentra en el medio del océano Atlántico, a 545 km de Recife y 360 km de Natal. Pero lo más curioso es que está apenas 4 grados debajo de la Línea del Ecuador y a 2.800 km del continente africano.

Algunas de las singulares características se logran apreciar desde el avión que partió 55 minutos antes de Recife: los distintos ángulos de la roca cubierta de vegetación y sus satélites insulares, así como los icónicos Morro do Pico (con 323 metros, el más alto) y las Ilhas Dois Irmaos (islas Dos Hermanos) asoman por las ventanillas en una tarde despejada.

Las demás particularidades del archipiélago, donde se destaca una esmerada convivencia en equilibrio entre el hombre y la naturaleza, se van aprendiendo no bien se aterriza en el pequeño aeropuerto. Por si alguien olvidó un instante que se trata de un Parque Nacional Marino, lo primero que todo viajero tiene que hacer al pisar Fernando de Noronha es pagar una tasa de preservación ambiental diaria, destinada al mantenimiento de las condiciones ambientales y ecológicas. O demostrar que se ha pagado vía Internet la estadía prevista.

Este es un viaje que no puede ser librado a la improvisación. Sólo el hecho de estar en la isla significa que uno pertenece al selecto grupo de los 420 visitantes que son aceptados por día, para evitar la sobreexplotación turística.

Histórica y natural
“El paraíso es aquí”, dicen que afirmó Américo Vespucio al llegar por accidente en
1503 a Fernando de Noronha, algo tan incomprobable como creíble... ¿Qué otra cosa pudo haber dicho el navegante?
Aunque el nombre se lo debe a un noble portugués que jamás pisó la isla pero financió una serie de expediciones, su posición estratégica hizo que fuera escenario de invasiones de holandeses y franceses, antes de ser ocupada definitivamente por los portugueses. Para ponerle un freno a las invasiones extranjeras, en el siglo XVIII se construyeron diez fortificaciones –algunas pueden visitarse–, conformando el mayor sistema fortificado de Brasil de la época.

Desde 1737 hasta 1938, Noronha fue colonia correccional y, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como presidio político primero (de 1938 a 1942) y base militar después (de 1942 a 1945). A su vez, fue territorio federal hasta 1988, cuando pasó a ser Parque Nacional Marino dependiente del gobierno de Pernambuco y, por supuesto, fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
Absolutament
e conscientes de vivir en un lugar especial, los isleños se esmeran en contar, una y otra vez, los orígenes y las características de Noronha. Por ejemplo, que el archipiélago surgió entre 12 y 8 millones de años atrás y que constituye la parte emergente de un volcán submarino extinto que tiene su base a 4.000 m. de profundidad y con 70 km de diámetro.
Desde los derrames de lava hasta las variaciones en el nivel del mar, sumados a las formaciones y sedimentos más recientes –como playas y arrecifes–, todo es explicado en la llamada “charla de introducción a la isla”. Patricia, del municipio de Noronha, sabe que ha brindado mucha información en pocos minutos y que uno irá asimilando los datos con el correr de los días. Pero también es importante entender dónde estamos, porque suele no valorarse lo que no se conoce ni se comprende.

“Preservar todas las formas de vida y aprender observando sus relaciones”. Así definen al ecoturismo al final de un didáctico power point, en las instalaciones del Proyecto Tamar. Un calendario enseña las actividades programadas e invita a observar el trabajo de captura y marcación de tortugas en las playas.

No culpes a la playa...

Las bahías y ensenadas de la isla encierran unas quince playas, todas distintas y encantadoras. El litoral noroeste está protegido de las corrientes y vientos, con playas de arena y mar verde esmeralda o turquesa. En cambio, el litoral sudeste se caracteriza por sus aguas azul oscuro.

La primera panorámica del viaje fue registrada en la Playa de Leão: desde lo alto de sus acantilados, ofrece una de las vistas más bellas de la playa donde desovan las tortugas marinas entre diciembre y julio. Nos cuentan que allí ponen unos 120 huevos por temporada, mientras que Baía do Sueste (Bahía Sueste) es su área de alimentación. Entonces se ven ¡dos tiburones limão! Y al preguntarle a Márcio (a esta altura, ya es Marcinho para todos) si uno los puede encontrar en el mar, sonríe: “Es un risco”. Sí, dijo riesgo.Precisamente, nos dirigimos hacia Bahía Sueste para ver el único manglar de Sudamérica ubicado en una isla oceánica. Al andar por las calles de tierra, llenas de pozos gigantes, se entiende por qué el buggy es el medio de transporte más usado. Es que las medidas de protección ambiental no permiten mejorar los caminos.

La vegetación es alocada, caprichosa y agresiva, forma cuevas y esculturas verdes, tapiza morros. De ese caos vegetal –es imposible saber dónde comienza y termina cada planta–, surge un caballo blanco y, automáticamente, remite a las primeras y míticas temporadas de la serie Lost, cuando aparecía una vaca y anunciaba la presencia de “los otros”. Hasta ahora no vimos demasiados habitantes, pero es obvio que estamos menos solos de lo que parece.

“Es un destino ecológico, para sentir la naturaleza: buceamos entre peces y tortugas, vemos delfines y tiburones. Pero aquí también hay barro, mosquitos, piedras”, advierte Patricia, que vino de San Pablo en vacaciones y se quedó, hace 13 años. Y agrega: “El que no cree en Dios, aquí duda de la existencia”.

No se sabe si Bahía Sueste o Bahía de Sancho tiene las aguas más calmas, y algo similar ocurre con las playas de Atalaia y Bahía de los Porcos. Esta última es ideal para el snorkel porque tiene piscinas naturales cristalinas y se llega trepando rocas negras en las que se mimetizan los cangrejos.

Hay playas con acceso por tierra y por mar, buenas para la pesca o la práctica de surf entre diciembre y febrero. Es el caso de Cacimba do Padre, con olas fuertes azules, saladas y cálidas. Con los Dos Hermanos de frente, los chapuzones serán inolvidables.

Cita con el ocaso
Como si fuera un déjà vu de otro atardecer contemplado hace años en João Pessoa, vuelve a sonar el Bolero de Ravel mientras el sol se retira. La cita es en el mirador de
la Playa del Boldró, donde la gente se sienta en el suelo a disfrutar del ocaso. La escena transcurre junto al bar “Portinho do Boldró”, que sirve caipirinhas y caipiroskas de maracuyá en mesas bajas rodeadas por almohadones en lugar de sillas.

Si bien estamos cerca de Villa de Quixaba, vamos al primer núcleo urbano del lugar: la Villa de los Remedios. El paseo es breve como el centro colonial, y las calles son de piedras desparejas y en pendiente. Vale la pena tomarse unos minutos y subir hasta la entrada de la iglesia N. Sra. de Dos Remédios, construida en 1737.

Los adictos al shopping pueden sentir síndrome de abstinencia en una isla donde no hay casi nada para comprar y todo por vivir. A pocos metros, se encuentra la bajada a la Playa del Cachorro, famosa por el “Bar do Cachorro”. Ahí se arman bailes de forró por las noches, el ritmo característico del Nordeste brasileño –junto al frevo de los carnavales pernambucanos–, y se hacen fiestas de maracatú (una manifestación cultural africana con percusión y trajes típicos).

En Noronha oscurece a las seis de la tarde; por eso la gente se levanta temprano y la movida nocturna es tranquila. Dónde si no, en esta playa pasea Cachorrão, un hombre de cabello anaranjado y collar canino al cuello que saluda a los turistas con un ladrido. Su mascota mira y no abre la boca.

Ya es noche cerrada. Al contar sólo con ocho bungalows, la posada resulta un refugio cálido y amable, como sus anfitriones que sonríen, ofrecen agua de coco y piden cuidar el agua que se calienta con energía solar.
Hora de zapping en la cama: fútbol argentino en directo, noticias internacionales y Bonanza en portugués. Suena como lluvia, pero el viento sopla con fuerza y sacude las hojas de las palmeras.

Un acuario natural
El objetivo de la jornada es navegar hasta Rata, una de las Islas Secundarias, para practicar buceo de bautismo. Con paciencia infinita, el instructor explica cómo usar el equipo, desde el traje de neoprene, patas de rana y máscara hasta el chaleco con tanque de aire comprimido. ¿La clave? Mantener la calma. Y claro, respirar pausado, apretarse la nariz cuando haya presión en los oídos e incorporar el lenguaje de señas (bajo el agua, para decir “ok” hay que unir el pulgar con el índice; el pulgar para arriba significa que uno quiere salir). Después del empujón inicial desde el barco, comienza el descenso, pausado y suave, en el que se va abriendo un mundo paralelo que sólo habíamos visto en documentales.

La realidad submarina se desliza lentamente y en un silencio sorprendente, sólo interrumpido por la propia respiración llena de burbujas. Así nadamos entre peces de formas y colores inconcebibles, que comen algas de las rocas... ¡se interpone una tortuga! Habiendo bajado 8 metros, la primera experiencia en las profundidades es impecable. Y es un privilegio que haya sido en uno de los diez mejores lugares del planeta para el buceo. No hay profesional que no sueñe con visitar la isla, al menos una vez en la vida.

Aves, dorados, meros, barracudas, rayas, tortugas y siete especies de tiburones (hay un museo) convierten a Fernando de Noronha en un verdadero acuario natural. También aquí se encuentra la Bahía de los Golfinhos, la mayor de delfines rotadores del mundo, cuyos saltos fueron conmovedores durante la navegación. Continuando con el lenguaje del buceo, los contemplamos en silencio porque las palabras estorban.


Diana Pazos

Diario Clarín, sábado 22 de octubre de 2011

La sagrada Ayers Rock

RED CENTER, Australia.- Este inmenso peñasco, en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, es una sorprendente aparición en pleno desierto.

Es un sitio sagrado para los pueblos originarios de Australia , y se puede decir que se transforma en algo similar para los miles de turistas de todo el mundo que lo visitan cada año y caen ante el embrujo de su imponente presencia y sus cambios de color, y sobre todo ante ese rojo brillante que adquiere cuando la acaricia el sol del atardecer.

Uluru, también conocido como Ayers Rock, no es geológicamente más que lo que su nombre en inglés indica: una roca, o digamos, para ser más exactos, una formación rocosa compuesta por arenisca que se encuentra casi en el centro exacto de Australia, en el Territorio del Norte, 430 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Alice Springs y a nada menos que unos 2.800 kilómetros de Sidney.

Casi en el centro exacto de Australia (el llamado Red Center, o Centro Rojo), y en el corazón del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta , la formación rocosa se erige como una especie de vigía de casi 350 metros de altura –aunque la mayor parte de ella se encuentra bajo tierra– en medio de un árido y duro desierto, donde las temperaturas promedio superan los 35 grados en verano y las lluvias no alcanzan a sumar 100 mm en todo el año.

Aun así, este monolito de piedra que en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad es uno de los monumentos más visitados del país. Tanto, que ha generado una verdadera “industria de la creatividad” o, para algunos, de lo kitsch: se lo puede admirar sobrevolándolo en avionetas o helicópteros, caminando por múltiples senderos de trekking, paseando en camellos, haciendo tours a la luz del amanecer o al atardecer; contratando el Cave Hill tour, que promete una experiencia cultural indígena, o hasta disfrutando de una cena de gala, con manteles, copas de cristal y un buen vino australiano, justo a sus pies, mientras el sitio sagrado va siendo devorado por las sombras de la noche.

También llamado “el ombligo del mundo”, Uluru y su vecino monte Kata Tjuta tienen un profundo significado histórico y cultural para los habitantes originarios de la zona, los anangu, para quienes este gran bloque de piedra representa el punto crucial en la intrincada red de rutas del Tjukurpa o Tiempo del Sueño –el principio de todo, la creación–. Aquí, en el lado norte habitaban los pitjantjatjara u hombres canguro, y en el sur, los yankuntjatjara u hombres serpiente. Entre ellos, en torno a Uluru se libraron dos grandes batallas, que aún son rememoradas en cantos y ceremonias de orígenes ancestrales.

Los propios anangu organizan visitas guiadas en las que, además de dar explicaciones sobre la flora y fauna y la vida en la zona, narran algunas de estas leyendas. Como la del lagarto Kandju, que llegó hasta aquí buscando su bumeran perdido, y que se representa en las grietas de la superficie rocosa.

El perímetro de Uluru (de 9,4 km) presenta numerosas cuevas y recovecos con pinturas y grabados, muchos de ellos relacionados con la fertilidad y la iniciación, que los nativos consideran de origen divino. Incluso las representaciones cercanas de Wandjina, un dios que se asemeja mucho a un astronauta o extraterrestre, dejan volar las teorías y especulaciones.

Muchas de estas representaciones e incluso zonas –como algunas cuevas– son sagradas para los habitantes locales, por lo que se pide a los visitantes no ingresar ni tomar fotografías. Hay cavernas exclusivas para hombres y otras únicas para mujeres, y no es posible infringir esta regla, pues sólo mirar las pinturas realizadas en la caverna del sexo opuesto puede acarrear terribles castigos por parte de Kandju, el Gran Lagarto. E incluso hay carteles que solicitan nada más que respeto, sobre todo a quienes llegan con la intención de escalar el Uluru: “No debería hacerlo. No es lo más importante. Lo realmente auténtico es detenerse y oír. Estar atento a todo lo que le rodea. Escuchar y comprender” , dice uno de ellos. Aun así, no son pocos los tercos que insisten y ascienden hasta la cima, a contemplar el desierto desde 348 metros de altura.

Según la inclinación de los rayos solares y la época del año, la superficie de Uluru adquiere distintas tonalidades. Su imagen más famosa es la del atardecer, pero quienes tienen la suerte de admirarlo en alguno de los escasos días de lluvia de la zona pueden verlo en un infrecuente tono gris plateado cruzado por curiosas franjas negras, que no son otra cosa que algas que crecen en los pequeños cursos de agua.

Con la entrada de tres días al Parque Nacional (US$ 24), se puede recorrer tanto Uluru como el cercano Kata Tjuta (a 25 km), también llamado monte Las Olgas, un grupo de extrañas formaciones, igualmente sagrado para los pueblos originarios. Kata Tjuta quiere decir “muchas cabezas”, y esa es una de las impresiones que causa este conjunto de cimas, cuya máxima altura es de 546 metros. La leyenda dice que allí arriba vivía Wanambi, la gran serpiente del arco iris, que sólo descendía en la estación seca. Y partes de la montaña se identifican con los liru (hombres serpiente), el hombre canguro malu, o los pungalunga, caníbales gigantes.

Como fuera, Kata Tjuta es sin dudas el complemento necesario de toda visita al desierto rojo de Australia y a Uluru. Y a sus fantásticas leyendas. El lugar perfecto para hacer caso a aquel aviso de los anangu, y detenerse a oír. A escuchar y comprender. O al menos intentarlo.


Pablo Bizón

Diario Clarín, Sábado 15 de octubre de 2011

Descubriendo Maimará

MAIMARÁ, Provincia de Jujuy.- Antiguas tradiciones, parcelas cultivadas y la bodega ubicada más al norte del país, bajo los colores del cerro La Paleta del Pintor.

El atardecer no es un instante más en Maimará . Afortunados turistas llegan a este rincón de la Quebrada de Humahuaca ya deslumbrados por el paisaje cambiante que les depara Jujuy : en el sur se deleitaron con los verdes intensos de la yunga y después, cerca de Purmamarca, la ruta 9 empezó a trepar y los plantó cara a cara con la intimidante presencia de las montañas.

Pero aquí, a 2.300 metros de altura, no se conforman. Esperan ese momento sublime, que los pobladores descendientes de la etnia maimara les recomiendan –con cándida sonrisa– no pasar por alto. Es cuando el sol apunta con fuerza hacia las vetas policromadas de La Paleta del Pintor y reaviva los tonos marrones, rojizos, amarillos y ocres de los cerros. Por un rato, no queda más que observar impávidos el espectáculo, sin siquiera reparar en una manada de llamas ni en una procesión de vecinos encabezados por una banda de sikuris.

Los colores vivos que encendió el crepúsculo se unifican en tonos verdes en las parcelas trazadas sobre la ladera. Los viñedos de la finca Fernando Dupont –la bodega más nórdica de la Argentina– disputan con espigados cardones la supremacía sobre el suelo pedregoso.

La producción vitivinícola de altura, una sorpresa al borde del Trópico de Capricornio, es un motivo de orgullo para los quebradeños. Por fin, una apuesta moderna que se suma a la milenaria tradición de los cultivos de frutas y hortalizas. Las técnicas ancestrales para las explotaciones de cultivos andinos, como papa y maíz, es la más genuina afirmación de su identidad maimara que exhiben los 185 miembros de la Cooperativa Agropecuaria Artesanal Unión Quebrada y Valles. Las manos ajadas se aferran a su lugar en el mundo: las tierras sembradas al oeste de la ruta 9, sustento palpable del Museo de la Vida Campesina, que crearon para poner en valor la cultura de las familias agricultoras.

El poderoso Imperio incaico extendió su dominio al Noroeste del país con Huira Cocha y Tupac Yupanqui a fines del siglo XV. Lejos de estabilizarse, la Quebrada sufriría otro sacudón, que marcó a fuego los siglos por venir. En 1772, la Corona española decidió levantar la Posta de Hornillos a 2 km de aquí, un nuevo mojón de las Reales Postas del Alto Perú al Río de la Plata. Fatigadas caravanas de carretas tiradas por bueyes se detenían en este correo al paso en procura de provisiones, albergue y comida, hasta que la llegada del tren en 1904 determinó su cierre. De 1810 a 1825, la Posta fue cuartel del Ejército patriota y sirvió como lugar de descanso para Belgrano, Güemes, Castelli, Balcarce y Rondeau.

Reconstruida en 1979 y transformada en Museo, la Posta relata los vaivenes históricos que conmovieron a los taciturnos pobladores jujeños. Aunque recrea vida y obra de más de un español y varios criollos, entre las paredes de adobe y bajo el techo de barro y paja sobrevuelan los saberes ancestrales de los aimara, que expresan su inquebrantable vínculo con la Madre Tierra.


Cristian Sirouyan

Diario Clarín, Sábado 22 de octubre de 2011

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Paula Iglesias
Bibliotecaria